ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¿Ley de Partidos? ¡Ay los cuartos! abril 19, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:34 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 19 de abril de 2017 en el periódico HOY

Cada cierto tiempo resurge el tema de la Ley de Partidos; los desacuerdos, las poses. Ahora está nuevamente en la palestra pública. Varios son los temas de disputa, pero uno en particular genera el mayor obstáculo para la aprobación de esa ley: la regulación del financiamiento. Es tema recurrente en las campañas electorales, y a quienes les toca estar en la oposición, elevan siempre la voz crítica al sistema de injusticias.

La legislación que rigió en la República Dominicana hasta 1997 permitía exclusivamente el financiamiento privado de los partidos políticos, aunque, siempre los gobernantes se beneficiaban de los recursos estatales.

La Ley Electoral 275-97, aún vigente, estableció el financiamiento público de los partidos, pero mantuvo intacto el financiamiento privado.

Según esta ley, los partidos reciben financiamiento del Presupuesto General por un monto equivalente al 0.5% de los ingresos nacionales en años electorales y 0.25% en años no electorales. Por esta disposición, los partidos políticos dominicanos recibirán en el 2017 un subsidio de 805 millones de pesos.

Anteriormente, la distribución de esos recursos se determinaba en función de la cantidad de votos obtenidos por cada partido en las elecciones anteriores, con un 80% destinado a los tres partidos principales (PLD, PRD y PRSC) y 20% a los demás.

Pero en el 2005, ante el colapso electoral del PRSC y el coqueteo del PRD y el PLD con los reformistas como potenciales aliados, acordaron distribuir en partes iguales los recursos públicos entre los partidos que obtuvieran más del 5% de los votos en las elecciones anteriores (en el 2004, los reformistas obtuvieron cerca del 9% de los votos).

En general, los partidos políticos dominicanos reciben desde 1997 mucho dinero de fuentes públicas y privadas: de personas naturales que permite ley, de corporaciones privadas que prohíbe la ley, del presupuesto nacional autorizado por la ley, y de la corrupción y el clientelismo estatal que no autoriza la ley.  Se dice también que reciben dinero ilícito. Siempre, el partido en el poder se lleva la mayor tajada.

De todos esos recursos, sólo se conoce la cantidad que reciben del Presupuesto Nacional.  La magnitud del resto se desconoce. Además, como las campañas se han individualizado, los candidatos recaudan dinero directamente que no reportan a nadie.

Del monto recibido, ni los partidos ni los candidatos rinden cuentas adecuadas. Tampoco hay un sistema de contraloría efectivo que los obligue a reportar con precisión los ingresos y gastos; y ante cualquier intento de fiscalización, los partidos denuncian violación a la libertad de asociación. ¡Ah!, y los donantes privados no quieren que sus nombres aparezcan en ningún lado.

Esta situación ha convertido a los partidos en nidos de captación de recursos lícitos e ilícitos, con gastos excesivos en campañas, sin que existan medidas efectivas o instituciones con autoridad y capacidad de monitorear los ingresos y gastos.

Ante el vacío institucional, los medios de comunicación actúan simultáneamente como anunciantes y denunciantes. Además, los partidos, a pesar de las poses, se protegen entre ellos porque muchos se benefician de los recursos públicos y privados, en mayor o menor escala.

Con tantos millones de tantas fuentes, los partidos son las empresas más subsidiadas y menos fiscalizadas de la sociedad dominicana. Son un negocio redondo. ¡Ay los cuartos!

Es necesario que el financiamiento a los partidos se reduzca y regule. En eso hay “consenso” público. Pero a la hora de la verdad, la mayoría de los políticos quieren el desorden existente del que se han beneficiado. Por eso no hay una Ley de Partidos ni tampoco una nueva Ley Electoral.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ley-de-partidos-ay-los-cuartos/

 

Irresponsablemente abril 12, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:07 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 12 de abril de 2017 en el periódico HOY 

Hay razones suficientes para culpar a los gobiernos de los males dominicanos. La corrupción, la impunidad, el clientelismo, el continuismo y la ineficiencia son graves problemas que han caracterizado a los gobiernos dominicanos. En esta ocasión, sin embargo, no voy a referirme exclusivamente a los problemas del gobierno, sino también a los que aquejan a la sociedad.

Es cierto que muchos problemas sociales derivan del mal funcionamiento del Estado. Pero enfocarnos siempre en esas deficiencias nos impide ver la cantidad de problemas que derivan del pueblo por irresponsabilidad individual y grupal.

El gobierno nunca podrá resolver todos los problemas; ni siquiera resuelve los prioritarios. Entonces, para mejorar la calidad de vida, la sociedad dominicana debe entender que tiene que cambiar por sí misma para avanzar.

Ese cambio individual y colectivo generará también cambios en el gobierno, porque una sociedad que mejora sabrá poner mayor presión al gobierno para que mejore. Cuando la sociedad se ajusta a los males y los promueve, se produce un círculo pernicioso de ineficiencias y déficits en distintos ámbitos de la vida. Se requiere entonces gestar un círculo virtuoso.

Por ser la Semana Santa, me referiré aquí a dos problemas que se agravan en esta época: la basura y los accidentes de tránsito.

¡Cierto!, el gobierno no ofrece buenos servicios de recogida de basura, los vertederos son un desastre, y no instalan suficientes zafacones públicos en las calles. Las ciudades viven con el perenne problema de la cantidad de basura que se acumula y la falta de higiene.

¡Pero ojo!, la gente también tira basura dondequiera, los comercios privados no ponen zafacones en sus frentes, y muchos edificios no tienen tanques suficientes para la cantidad de basura que generan sus residentes.

En estos días de Semana Santa, las playas y los ríos estarán llenos de basura, y mucha se quedará ahí hasta que la naturaleza desintegre lo que pueda desintegrar; y el resto generará contaminación por años.

Si la gente tirara menos basura en la calle, y los comercios y edificios tuvieran suficientes zafacones, recogerla sería un poco más fácil.

¡Claro!, el gobierno debería tener una campaña efectiva de concientización. Pero si no, el sector privado podría hacerlo. Bastante dinero gasta el gobierno y las empresas en publicidad superflua que en nada contribuyen a elevar el nivel de vida de la población.

¿Seguirá la República Dominicana siendo líder mundial en accidentes de tránsito? ¡Qué mal honor!

¡Cierto!, el gobierno no impone las reglas, los policía y los guardias están más interesados en las propinas que en mantener el orden, y la gente hace lo que le da la gana. El soborno siempre arregla. ¿Y entonces?

Las dos causas principales de accidentes de tránsito son la embriaguez y la alta velocidad. Si el gobierno falla en establecer controles, la gente debería por motivación propia no manejar si ingiere alcohol, y mantener siempre una velocidad prudente. Es sentido común; es protección de vidas hasta para el conductor. ¿No pueden los dominicanos entender eso?

En estos días, las noticias principales serán el número de accidentes de tránsito, de heridos y  muertos.

¿Qué patología caracteriza a muchos hombres dominicanos que no pueden divertirse sin ingerir alcohol en grandes cantidades? ¡Ah!, y peor, después de hacerlo manejan irresponsablemente, montan a sus familiares y amigos en sus vehículos, y causan accidentes que afectan también a otras personas.

Para que la sociedad dominicana tenga mejor gobierno, primero tendrá que ser mejor sociedad. Así logrará mayor capacidad para solucionar problemas, y mayor credibilidad para presionar a los políticos que se resisten a cambiar.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/irresponsablemente/

 

¿Qué mueve la política dominicana? abril 5, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:46 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 5 de abril de 2017 en el periódico HOY

Todas las sociedades construyen mitos y experiencias que trillan el camino histórico que recorren. En ese proceso, la política es el espacio donde se imaginan y concretizan esos mitos y experiencias. Hay sociedades de progreso e invenciones, de movilidad social y bienestar, donde la política es el espacio para debatir modelos, y las elecciones el contexto para elegir entre ellos. Es lo más cercano a una democracia que conocemos.

En la República Dominicana, la política nunca ha sido un contexto para concretar planes reales de transformación para el bienestar de la sociedad. La política ha sido siempre el espacio primordial para la apropiación de recursos públicos por unos pocos, aunque el matiz de la política haya cambiado, y aunque ahora se vea con nostalgia a los políticos de antes (a propósito, es increíble leer artículos o escuchar comentarios donde se presenta a Joaquín Balaguer como una maravilla de la administración pública, cuando el propio Balaguer dijo que la corrupción solo se detenía en la puerta de su despacho).

Desde la Independencia de la República hasta el año 1978, lo que movió la política dominicana fue la necesidad compulsiva de pequeños sectores dominantes por apropiarse de todo. Los períodos de gobierno de Lilís, Estados Unidos, Trujillo y Balaguer son claros ejemplos. El legado fue precarias instituciones y algunas obras de infraestructura. La naturaleza autoritaria de esos gobiernos creó opositores con ideales democráticos que nunca se concretaban. A un proyecto autoritario le seguía otro, aunque la modalidad del autoritarismo cambiara.

Así llegó la República Dominicana a 1978, momento en que el sueño democrático pareció arribar a puerto. Eran tiempos nuevos en toda América Latina. Había cansancio con las dictaduras, y el capitalismo había generado suficiente crecimiento económico para gestar una clase media, aún en países subdesarrollados. Comenzaron a caer los dictadores, y con ello, a surgir y a crecer los partidos políticos.

En toda América Latina se creó la ilusión de un salto al desarrollo y a la democracia; también en la República Dominicana.

Mirando casi 40 años hacia atrás (1978-2017), encontramos que aunque muchos dictadores se marcharon, los partidos políticos han seguido reproduciendo la misma lógica del pasado. La clase política casi en su totalidad se apropia con impunidad de los recursos públicos.

Sea con el PRSC, el PRD, o el PLD, y los tantos partidos pequeños que les han acompañado en el poder, la corrupción y la impunidad han imperado siempre. Los empresarios, adictos a los subsidios y a pagar bajos salarios, han apoyado a los políticos en ese modelo usurpador, los sectores medios conforman el funcionariado público, y el pueblo recibe fundas, cajas o tarjetas.

La significación del caso Odebrecht no es solo el robo, sino la sistematicidad del robo; no solo su inmenso impacto en Brasil, sino su alcance regional.

El fracaso de América Latina (República Dominicana incluida) en gestar sociedades de mayor igualdad y bienestar radica en la plaga endémica de grupos de poder dedicados al robo público con impunidad. Así ha sido bajo el capitalismo y el llamado socialismo (véase el desastre en Venezuela).

Lo que mueve la política dominicana es la corrupción y el clientelismo, y la democracia electoral amplió la participación en el reparto, aumentando el desparpajo político.

Esa lógica política trae malestares y desgastes gubernamentales, ¡claro!, y cuando eso ocurre, se cambia de gobierno; hasta que ocurre una gran crisis económica que arrasa con los partidos y abre la puerta al personalismo populista.

En el caso Odebrecht hay tantos potenciales culpables en la República Dominicana, que todos buscan quedar absueltos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/que-mueve-la-politica-dominicana/

 

¿Quién dirige en este país? marzo 29, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:09 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 29 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Uno de los problemas más impactantes de las últimas décadas es el aumento de la delincuencia y la sensación de miedo que cunde en la sociedad dominicana. Crecieron las verjas, se enrejaron las ventanas y puertas, se instalaron alarmas y cordones eléctricos; a tal punto, que entrar y salir de una vivienda es una odisea. Ojalá no ocurra un terremoto o incendio, porque salir corriendo en medio de un aprieto puede ser funesto.

La delincuencia y la sensación de miedo e impotencia desgarran la sociedad dominicana, disminuye la confianza en los demás, atrofia la camaradería social, y nos tornamos precavidos, cobardes, intolerantes, insensibles o miserables.

No siempre hay una exacta correspondencia entre los hechos delincuenciales y la sensación de miedo, pero la percepción de inseguridad que circunda, unida a los hechos concretos que se reportan, indican claramente que la delincuencia es real, muy real, y atemoriza a mucha gente.

La criminalidad es un problema en todo el mundo, cierto, pero en América Latina y el Caribe se registran niveles muy altos de actos delincuenciales y de percepción de inseguridad ciudadana.

En encuestas realizadas por la Gallup hace varios años en 148 países del mundo, en América Latina y el Caribe, el 53 por ciento de los entrevistados dijo no sentirse seguro en su ciudad o zona, comparado con 20 y 24 por ciento en el Sudeste Asiático y América del Norte. En nuestra región, Venezuela y República Dominicana encabezaban la percepción de inseguridad.

En los últimos 20 años, en la sociedad dominicana se ha producido simultáneamente un aumento de la delincuencia callejera, del narcotráfico y micro tráfico, baja confianza en la Policía, una sensación de desprotección pública, y un aumento en las expectativas de bienestar con limitadas posibilidades de movilidad social.

Ante la desprotección pública, la gente ha recurrido a soluciones privadas. Los que tienen recursos enrejan sus viviendas, contratan guachimanes, ponen cordones eléctricos, adquieren armas de fuego, o se van del país. Los pobres quedan expuestos a la violencia y al peaje barrial.

Cada episodio delincuencial en cualquier estrato social se convierte, con justa razón, en reforzador de la sensación de miedo, del encerramiento en el espacio privado, y de las urgencias de protección personal.

Cada incidente delictivo trae una historia. Arañazos porque halaron una cadena, pérdida de dinero y documentación porque robaron una cartera, el  trepador que subió al quinto piso de un edificio a robar, el asaltante que robó una yipeta, o alguien que murió de un disparo aunque fuera involuntario. La muerte reciente de la señora Delcy Yapor ilustra el drama que vive el país.

Ante el miedo, el encerramiento individual llevado al plano colectivo convierte las ciudades y barrios en espacios tenebrosos y muy peligrosos, aún más propicios para la delincuencia.

El gobierno hace proclamas e impulsa paliativos, la Policía es inepta o cómplice, la justicia otro tanto, y el espacio urbano se torna tierra de nadie para concretizar la realidad y el discurso del miedo que aterra a la ciudadanía.

Enfrentar con efectividad la creciente delincuencia requiere un gran compromiso del Gobierno, un servicio policial y judicial honesto y eficiente, control del narco y micro-tráfico, y una economía incluyente que incorpore la juventud al trabajo.

Pero en la República Dominicana no hay voluntad gubernamental para hacerlo. La Policía es parte del problema, las drogas son un gran negocio, y la economía formal no genera empleos ni salarios suficientes.

El Estado Dominicano fracasa en dirigir, la corrupción se ha convertido en modus vivendi, la delincuencia azota, y la gente está aterrada. ¿Quién dirige en este país?

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/quien-dirige-en-este-pais/

 

No es bomba de fabricación casera marzo 22, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:30 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 22 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Ya comenzaron las delaciones. Habló Felucho Jiménez. Ha sido la gran noticia política de los últimos días. Fue claro y enfático. ¿Por qué gran noticia? Es miembro del todopoderoso Comité Político.

Para muchos, lo que dijo Felucho ya era verdad. Que los sobornos son una parte del problema, que ha habido sobrevaluaciones, que hay funcionarios del PLD involucrados, y que los miembros del Comité Político sabían lo acontecido.

Fue gran noticia por el mensajero, no por el mensaje. El escándalo comienza a producir clivajes públicos en el peledeísmo.

Queda todavía por ver quién hará las investigaciones judiciales con credibilidad, y si irán al banquillo de los acusados los culpables.

El Procurador ha sido cuestionado por ser un dependiente del Presidente y carecer de experiencia en asuntos penales. La justicia no tiene autonomía ni credibilidad, es la creencia popular. Ni con lupa aparecerían figuras independientes que puedan ser fiscales neutrales; y si aparecieran, ipso facto serían descalificados en esta cultura de engaños y difamaciones.

Así andan las cosas. Se pide justicia y no hay quien la imparta con credibilidad. ¿Y entonces? Para que haya justicia se necesita cierta legitimidad.

En la coyuntura actual de incredulidad y hartazgo, fomentada por una historia de fechorías gubernamentales, hay dos posibles caminos. Uno, que la sociedad obligue al presidente Danilo Medina a tomar el toro por los cuernos y se haga justicia. Dos, que prosiga la pérdida de confianza en los políticos y en las instituciones y representantes del Estado.

El camino dependerá de cuán enlodado esté el presidente Danilo Medina. A mayor lodo, menor capacidad para avanzar en las investigaciones.

El Presidente tiene dos naves en comando: el partido y el Gobierno. Para salvar el partido de los juicios de corrupción, el Presidente tendría que intentar otro gran borrón y cuenta nueva, que incluya 17 años de gobiernos peledeístas. ¡Nada fácil! Para salvar el Gobierno actual, el Presidente tendría que mostrar evidencias de pulcritud a partir de 2012, no sólo en el Poder Ejecutivo, sino también en el Congreso, donde los legisladores son conocidos por los maletines. ¡Vaya desafíos!

Para los corruptos dominicanos, el problema es que Odebrecht no es bomba de fabricación casera. Si lo fuera, la hubieran desactivado hace tiempo, y todos los delincuentes estuvieran disfrutando su fortuna en tranquilidad. La información viene de fuera y mantiene en alto voltaje el cuerpo político.

En Brasil ha sido una explosión tan grande, que los brasileños no saben cómo parar la hemorragia. Los congresistas quieren ahora aprobar una amnistía general, porque el efecto dominó apunta con destronar  a los gobernantes actuales que antes destronaron al Partido de los Trabajadores (PT).

En la República Dominicana, donde nadie ha caído y hay muchos en la lista de corruptos, el Gobierno sigue haciendo peripecias para que nadie caiga. Pero es muy difícil imponer otro borrón y cuenta nueva ante revelaciones que llegan de fuera.

El efecto dominó es claro: hay muchos países involucrados, en otros países se han llevado procesos judiciales, Odebrecht ha creado un ambiente favorable para denunciar otros fraudes de hechura dominicana, y los argumentos jurídicos de presunción de inocencia son un hazme reír.

El pueblo emitió su sentencia: hay corrupción, fin a la impunidad, culpables a la cárcel.

Faltan los juicios legales, pero ¡ah!, la mayoría del pueblo no cree en fiscales ni jueces. Piensan que son sobornables. La complicidad ha sido un mecanismo útil para mantener viva la corrupción y la impunidad. La incredulidad y el cinismo son la contraparte.

¿Explotará la bomba en las manos del Gobierno? Guerra avisada sí mata soldados.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/no-es-bomba-de-fabricacion-casera/

 

Hartos, jartos, jaitos marzo 15, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:28 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 15 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Mucha gente está harta de una cosa o de otra. Unos no encuentran trabajo. A otros no les alcanza el dinero. Las aspiraciones varían en función de la clase, pero la media va por camino empinado y estrecho.

Los apagones y el déficit de agua afectan muchos barrios; ahí golpean a los pobres, que a veces usan aire acondicionados de antaño por tener energía altamente subsidiada. Los ricos siempre se quejan aunque vivan de maravillas. La clase media se ajusta y a veces explota.

El tráfico vehicular es un caos. Hasta en los pueblos hay tapones e imprudencias. Los policías y militares son buscavida, y junto a los delincuentes civiles viven de la marrulla. Ni siquiera los cementerios respetan.

Los maestros de escuelas públicas y la UASD siempre tienen algún motivo para hacer huelga, como si el derecho a la protesta fuera más importante que la educación de los estudiantes.

La situación en los hospitales públicos es patética. Médicos que trabajan a su antojo y amenazan con paros, emergencias abarrotadas, carencias de todo. En las clínicas privadas hasta respirar cuesta, y las ARS siguen ganando fortunas.

Para coronar una larga lista de hartazgos (aún en un país tan bochinchoso), llegó el escándalo de la inefable Odebrecht.

Solo a una empresa latinoamericana, de mano de un gobierno latinoamericano, podía ocurrírsele en estos tiempos de internet y delaciones premiadas, montar una operación de corrupción tan vasta. Olvidaron que el capitalismo es fraude, pero manteniendo la apariencia de legalidad y competitividad.

El combo de Odebrecht era tentador. Pago de sobornos, contraparte local y financiamiento del Banco de Desarrollo de Brasil. Así pretendía el gigante del sur convertirse en una potencia mundial, y el Partido de los Trabajadores (PT) seguir en el poder. Pero ¡ah!, olvidaron que los más fuertes saben cómo arruinar. Odebrecht fue acusada y procesada en Estados Unidos.

En la República Dominicana, donde muchos políticos siempre han cobrado comisión (también conocida como corrupción), sin la menor sanción, los escándalos de Odebrecht, narrados en cortes y cárceles del extranjero, quizás sirvan para delatar con nombres precisos a muchos corruptos nativos.

Sin duda, Odebrecht ha elevado el hartazgo en la clase media. ¡He ahí el movimiento verde! Y antes de que el escándalo se supere, la República Dominicana va a experimentar incertidumbre e inestabilidad política. ¿Cuánta? Dependerá de lo que hagan otros actores.

Si los sectores populares se unen a las movilizaciones porque se deteriore la situación económica, las protestas asumirán características violentas. A diferencia de la clase media que la Policía respeta, a los pobres golpea, y eso aumenta la inestabilidad.

Si la mayoría de los empresarios se acobarda ante las movilizaciones, preferirán mantener el estatus quo, del cual ellos son grandes beneficiarios, aunque en público critiquen a los corruptos.

Lo que sí hay, y persistirá, es hartazgo político.

El PLD lleva muchos años en el poder y no puede ya fácilmente recrear encantos aunque mantenga relativa estabilidad. El PRD y el PRSC se convirtieron en partidos-negocios. El PRM no avanza porque arrastra los mismos problemas que le dio origen. Los partidos minoritarios de derecha son empresas familiares. Y los llamados partidos alternativos son proyectos sin base social que no dan muestras de avanzar ni siquiera ante el evidente hartazgo en la sociedad.

Ante las protestas, el presidente Danilo Medina ha prometido que se hará justicia. ¡Tengan paciencia, dijo, todo se aclarará! Pero el escepticismo abunda con justa razón en este país de eterna impunidad.

¿Realmente se hará justicia? Es la pregunta del millón. Espere la lotería.

Enlace a periódico HOY: http://hoy.com.do/hartos-jartos-jaitos/

 

Al PLD: ¡Injusticia y vergüenza! marzo 8, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:13 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 8 de marzo de 2017 en el periódico HOY

Una de las transformaciones sociales más importantes de fines del siglo XX y principios del XXI ha sido la mayor incorporación de las mujeres a la política.

La lucha ha sido larga y difícil, y persisten muchísimas desigualdades de género. Pero en años recientes hay mayor aceptación en la opinión pública mundial y dominicana de que las mujeres deben participar igual que los hombres en la política.

Este cambio de opinión, sin embargo, no se ha acompañado de mejoras significativas en la representación de las mujeres en los puestos públicos en muchos países, incluida la República Dominicana.

En las posiciones electivas, las mujeres siguen siendo pocas en la dirección de los partidos, en el congreso, en los municipios; y también en la administración pública en puestos no electivos.

En la República Dominicana, en los años noventa, se hizo un gran esfuerzo para motivar un cambio de opinión sobre la importancia de la participación y representación política de las mujeres. También se modificó la legislación.

En 1997 se aprobó una nueva Ley Electoral que estableció la cuota femenina de candidaturas a diputaciones y regidurías en un 25%, y posteriormente se aumentó a 33%. Pero el posible efecto positivo de la cuota encontró un nuevo obstáculo en 2002: el voto preferencial, que aunque daba más opciones a los votantes, aniquiló la posibilidad de colocar algunas mujeres en las primeras posiciones de la boleta electoral para poder ser electas.

Cuando se creó la posición de vice-síndico en la pequeña reforma electoral del año 2000, la idea fue distribuir de manera más equitativa por género las posiciones de síndico y vice-síndico (ahora alcaldes y vice-alcaldes). Sin embargo, lo que ha ocurrido es que la casi totalidad de los nominados a alcaldes son hombres y las mujeres a vice.

Mejorar la representación de las mujeres en las posiciones electivas requiere un gran esfuerzo de los partidos políticos por apoyar candidaturas femeninas. De no existir el efecto combinado de cuotas femeninas y esa determinación partidaria de ayudar a impulsar la participación de las mujeres, es difícil lograr avances significativos.

El PLD, que ha obtenido la mayor representación electiva en la última década, se ha quedado muy corto con las mujeres.

En la alta administración pública, donde los presidentes tienen un amplio margen de acción para demostrar su compromiso (o no) con la integración de las mujeres al poder político, el PLD también se ha quedado muy corto. Leonel Fernández y Danilo Medina han nombrado poquísimas mujeres en los cargos ministeriales o en comisiones importantes.

Que quede claro, la representación política de las mujeres no es una cuestión de favoritismo ni de condescendencia con las mujeres. Es un derecho. Las mujeres han sido excluidas por largo tiempo debido a los prejuicios sociales que se fundamentan en erradas concepciones biológicas, religiosas y culturales, que han otorgado muchísimas ventajas a los hombres en distintas áreas de la actividad humana, incluida la política.

No hay garantías de que las mujeres desempeñarán las funciones públicas mejor que los hombres. Simplemente es injusto que por una discriminación histórica se mantenga a las mujeres en pleno siglo XXI tan alejadas de las posiciones de poder político, donde se deciden tantos asuntos importantes que afectan a la mitad de la población.

Los dirigentes peledeístas parecen ignorar o no valorar que, desde el año 2004, las mujeres han votado en una proporción mayor que los hombres por los candidatos del PLD. Y ni siquiera así las toman en cuenta como deberían para ocupar cargos públicos importantes. Es una injusticia y una vergüenza. ¡Corrijan!

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/al-pld-injusticia-y-verguenza/

 

 
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