ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¡Oh caudillismo! mayo 17, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:05 pm

Rosario Espinal

 Artículo publicado el miércoles 17 de mayo de 2017 en el periódico HOY

Las recientes declaraciones de Hipólito Mejía de que él y Leonel Fernández no serán fácilmente reemplazables por un nuevo liderazgo, y la suposición de que ellos serán los candidatos en el 2020, es evidencia clarísima del caudillismo endémico en la sociedad dominicana.

La corrupción ocupa mucho tiempo y esfuerzos para cometerla y atacarla. Pero para entender la condición endémica de la corrupción, hay que primero comprender la condición endémica del caudillismo.

Las sociedades capitalistas subdesarrolladas se caracterizan por lo que Carlos Marx llamó acumulación originaria de capital. Ese concepto refiere a que, a diferencia del capitalismo avanzado donde el capital genera acumulación a través de la producción en masa y el aumento de la productividad, en el capitalismo subdesarrollado la riqueza viene en gran medida de la estafa, el hurto, la corrupción.

Es por eso que todos los gobiernos dominicanos han sido corruptos. Pero no solo los gobiernos en tanto conglomerado de funcionarios públicos, sino también diversos sectores de la sociedad, cada quien en función de su posición social. A mayor riqueza o mayor poder político, mayor posibilidad de robar impunemente.

El poder político embriaga, por lo cual, para cualquier presidente, estar y seguir en el poder es una prioridad. En sociedades de mayor institucionalidad, hay leyes y tradiciones que se preservan, y sirven de control a las aspiraciones excesivas de los políticos, sobre todo de los presidentes.

En sociedades de baja institucionalidad como la dominicana, las fantasías de poder de los políticos se alimentan en torno a la creación de personajes que se proclaman imprescindibles (primera característica del caudillo), y se auto-alaban como seres superiores (segunda característica del caudillo).

El pueblo no es tan estúpido como a veces se argumenta. Consciente de su existencia precaria en el capitalismo subdesarrollado, desde los empresarios codiciosos hasta los pobres, ven en el caudillo su salvación. Los primeros porque no tienen las destrezas ni las condiciones para generar acumulación de capital en la producción y el aumento de la productividad. Los segundos porque carecen de empleo y educación.

En el medio se encuentra precisamente la clase media, un sector importante que, aunque no profese seguir con devoción a los caudillos, depende en cierta medida de empleos y contratos en el Estado. Muchos buscan beneficiarse de su acceso al gobierno vía empleos, contratos u otros mecanismos; y para eso necesitan confiar en políticos que realmente tengan la posibilidad de ganar. Por eso en la República Dominicana las votaciones generalmente se concentran en dos opciones. El caudillo que gana tiene extenso poder.

Ese caudillismo endémico no es solo una característica de los políticos que dirigen los partidos grandes. Lo vemos también en los partidos pequeños, todos dirigidos por las mismas personas por años y años; todos con los mismos aspirantes a cargos presidenciales por años y años.

La política no es un empleo vitalicio. La democracia electoral necesita generar opciones nuevas para refrescarse, para rejuvenecerse.

Mientras amplios segmentos de la sociedad busquen prebendas en el Estado, el caudillismo seguirá siendo endémico en la sociedad dominicana, los partidos seguirán anquilosados por el continuismo, y las mismas caras aparecerán una y otra vez en las boletas electorales,

No por casualidad en República Dominicana se cambia la Constitución cada varios para modificar las reglas que rigen la reelección presidencial. El que llega nunca se quiere ir, se cree indispensable, se proclama indispensable; y el que se va quiere volver. Por eso Hipólito Mejía cambió la Constitución en el 2002, Leonel Fernández en el 2010, y Danilo Medina en el 2015.

¡Oh caudillismo!

 

 

Reforma electoral, por si acaso mayo 10, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:09 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el 10 de mayo de 2017 en el periódico HOY

¡Repito! Lo que procede es aprobar una nueva Ley Electoral antes que la Ley de Partidos. Hacer ambas cosas a la vez es muy complicado, porque cada disposición en cualquiera de estas leyes genera ganadores y perdedores en la clase política, y nadie quiere perder. Por eso, los políticos viven boicoteando la aprobación de estas leyes aunque tomen poses supuestamente a favor de aprobarlas.

¡Pero ah! Los partidos son orgásmicos en la sociedad dominicana. Por eso la discusión se concentra en la Ley de Partidos, aunque la Ley Electoral es el fundamento para organizar elecciones.

A continuación resalto algunos principios generales que deberían guiar la reforma de la Ley Electoral, y también, la nueva Ley de Partidos, por si acaso las aprueban.

La democracia se afirma en tres dimensiones vitales: la participación, la representación y la gobernabilidad.  Toda reforma política debe considerar estos tres aspectos para determinar las consecuencias positivas y negativas de cada disposición legal.

La participación se refiere a la incorporación de la ciudadanía al proceso político.  La representación al sistema mediante el cual los votos se convierten en escaños y se crean mecanismos de toma de decisión (es a través de la representación que unos pocos adquieren legitimidad para gobernar a muchos).  La gobernabilidad se refiere a la capacidad de ejecutoria y a la legitimidad de la gestión gubernamental.

Ninguna disposición electoral logra simultáneamente un balance perfecto entre participación, representación y gobernabilidad.  Hay reformas que fomentan la participación, pero debilitan la gobernabilidad; otras favorecen la gobernabilidad y restringen la participación o la representación.

La funcionalidad de una reforma electoral debe evaluarse en función de sus méritos intrínsecos, pero también, de las características y posibilidades del sistema político en el que se aplicará.

No hay una fórmula exclusiva ni remedio perfecto.  Hay democracias en países con sistemas presidenciales y parlamentarios, con sistemas bicamerales y unicamerales, con primarias abiertas y cerradas, con voto obligatorio y con voto voluntario, etc.  Es decir, la democracia puede existir en una diversidad de situaciones políticas siempre y cuando se mantengan como referentes, y con un balance aceptable, los principios de participación, representación y gobernabilidad.

Aunque la política está siempre definida por intereses específicos, y asumir la acción política en función del bienestar colectivo es utópico, en el contexto político dominicano, reflexionar sobre el contenido e impacto de las reformas electorales, debe ser un ejercicio de compromiso con la consolidación democrática.

Los partidos y la sociedad civil organizada deben evitar nuevas reformas electorales para satisfacer intereses partidarios. Tampoco deben seguir posponiéndola por irresponsabilidad colectiva.

El legado autoritario en la política dominicana es real a pesar de la relativa estabilidad política.  Los líderes carismáticos que dieron contenido a la política dominicana desaparecieron, y los problemas económicos y sociales han aumentado. En este contexto, la transparencia electoral y la eficacia política son cruciales para fortalecer la democracia.

El sistema electoral debe ser confiable y efectivo.  Que sea confiable depende en gran medida de la efectividad de los mecanismos de registro y votación, y de la disposición de las élites partidarias de cumplir con las reglas de juego establecidas.  Que sea efectivo depende de la agilidad de los mecanismos electorales y la facilidad con que los electores los entienden, aceptan y participan.

La reforma electoral, como cualquier otra reforma del sistema político, no debe ser producto de la coyuntura.  Tiene que aumentar la credibilidad del sistema electoral, de su administración, y de los gobernantes que serán electos mediante el voto.

¿Está el Congreso Dominicano en disposición de hacerlo bien? En sus manos está el reto.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/reforma-electoral-por-si-acaso/

 

La Marcha Verde: cuatro argumentos mayo 3, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:01 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miercoles 3 de mayo de 2017 en el periódico HOY 

El éxito de movilización social de la Marcha Verde ha generado un debate político y académico sobre el destino de este movimiento. El programa televisivo Uno+Uno realizó hace un par de semanas un debate con importantes intervenciones de participantes en el movimiento y representantes de las ciencias sociales. Al escuchar las intervenciones en ese programa y en otros espacios, se notan las diferentes posiciones con respecto al futuro y razón de ser del movimiento. Aquí las resumo en cuatro argumentos (la lista no es en orden de prioridad ni pretende ser exhaustiva).

El primero: a pesar de su éxito, al movimiento Marcha Verde le falta camino por andar para consolidarse como una fuerza social transformadora del Estado. Le falta en particular expandirse, estableciendo más conexión con los sectores populares. El énfasis aquí es que la Marcha Verde debe retener su carácter de movimiento social y lograr sinergia entre las capas medias y los sectores populares para fortalecer su capacidad de presión al Estado, y así, alcanzar su objetivo de poner fin a la corrupción y la impunidad.

El segundo: el movimiento Marcha Verde cuestiona todos los partidos que han pasado por el poder. Por tanto, debe gestar un nuevo liderazgo político que permita alcanzar las metas del movimiento a través de reformas profundas del Estado. Si toda la clase política gobernante ha mantenido por décadas la corrupción y la impunidad, si hay una crisis moral, se necesita una fuerza política nueva, un nuevo liderazgo, capaz de hacer las transformaciones. Eso supondría que, eventualmente, la Marcha Verde se convierta en un partido, o que de ese movimiento surja un liderazgo político que se monte en una organización partidaria novedosa. El énfasis aquí es en una nueva formación política que desplace el desgastado sistema de partidos.

El tercero: en el movimiento Marcha Verde participan diversos grupos políticos que expresan su apoyo; todos tienen derecho a participar pero ninguno a dirigir. El objetivo de los partidos de oposición debe ser ayudar a alcanzar el objetivo buscado: fin de la corrupción y la impunidad. El énfasis aquí es en lograr una sinergia entre el movimiento social y la oposición partidaria para alcanzar el objetivo del movimiento social, pero con el movimiento siempre al timón.

El cuarto: el movimiento Marcha Verde debe servir de plataforma para que el partido con mayor base social de la oposición (el PRM), amplíe su base política y se posicione con un discurso político atractivo a la sociedad. Este argumento no se formula públicamente, como sí los otros, pero está en los cálculos de los perremeístas que participan activamente en el movimiento. El énfasis aquí es que el movimiento social sirva de impulso al principal partido de oposición.

Qué exactamente sucederá con el movimiento Marcha Verde es imposible predecir. Factores internos al movimiento y factores externos irán trillando el camino a recorrer. Y cómo marche la economía dominicana será un factor externo fundamental para configurar su destino: a mayores problemas económicos, mayor fuerza posible del movimiento social; y viceversa.

Mientras el escándalo Odebrecht domine el escenario político, será relativamente fácil mantener unido el movimiento Marcha Verde en torno al fin de la corrupción y la impunidad, al igual que a la diversidad de partidos políticos de oposición que participan en apoyo al movimiento. Pero, eventualmente, cuando el escándalo Odebrecht baje de intensidad, y sobre todo, cuando se acerque el período pre-electoral a partir de mediados de 2018, la relación entre el movimiento social y los partidos políticos se hará más crucial y conflictiva.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-marcha-verde-cuatro-argumentos/

 

Política volátil abril 26, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:29 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 26 de abril de 2017 en el periódico HOY 

Las elecciones en distintos países del capitalismo desarrollado muestran claramente que ante la crisis económica de la última década, los flujos migratorios y los actos terroristas del fundamentalismo islámico, los partidos y los discursos políticos tradicionales de derecha e izquierda pierden terreno. Ganan espacio las figuras nuevas y los discursos más estridentes, ante lo que segmentos importantes de la ciudadanía percibe como un mundo lleno de adversidades.

En Estados Unidos, donde las leyes electorales dificultan el surgimiento de un tercer partido competitivo, apareció Donald Trump. Utilizó el Partido Republicano como plataforma para presentar un discurso conservador revestido de nacionalismo. Así desplazó a unos 12 precandidatos republicanos ante la incredulidad de muchos, y luego a su rival demócrata. Su nivel de aprobación no es alto, pero el apoyo de su base se mantiene intacto.

Ahora los republicanos enfrentan el desafío de armonizar su plataforma histórica pro-globalizante con el nacionalismo que impulsó Trump; y el conservadurismo fiscal con los planes de mayor inversión pública y la construcción del muro que prometió Trump. He ahí un desafío.

En Europa la situación es altamente volátil. A diferencia de Estados Unidos que es un país territorialmente grande, Europa tiene muchos países relativamente pequeños, con importantes diferencias nacionales, regionales y étnicas, y rodeado de regiones de fuerte expulsión migratoria como África y el Medio Oriente.

La noción de un Estado de Bienestar con fuertes programas sociales está a prueba por el bajo crecimiento económico, los déficits fiscales, y la presión para incorporar nuevos inmigrantes. La Unión Europea, sostén de la estabilidad regional en las últimas décadas, se ha tornado antipática para muchos europeos. La perciben como entrometida en los asuntos nacionales, y floja en la seguridad.

El Brexit es ahora referente de la postura anti-Unión Europea. Los británicos nunca se unieron totalmente al mantener su moneda, pero Londres ha sido gran beneficiario de la prosperidad europea de la post-guerra. Por eso perdió ahí el Brexit.

El fantasma del Brexit circula ahora por toda Europa, y cada elección europea este año será un referendo sobre la Unión, porque las crisis económicas generan reacciones políticas viscerales; agravado eso por los otros dos factores que actualmente moldean la política en los países del capitalismo desarrollado: los inmigrantes y el terrorismo islámico.

A diferencia de Estados Unidos que mantiene un sistema político articulado en torno a dos partidos, en Europa se ha producido una fragmentación partidaria. Por ejemplo, en las elecciones españolas del año pasado no se lograba formar gobierno porque el sistema bipartidista del post-franquismo que encarnaron el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se quebró con el surgimiento de Podemos y Ciudadanos. Después de un segundo intento electoral, también fallido para formar gobierno, el PSOE apoyó al PP con Mariano Rajoy, que había mantenido la delantera electoral aunque debilitado.

En Francia, en las elecciones del domingo pasado, se produjo una votación muy fragmentada. El candidato más votado, Emmanuel Macron del movimiento En Marcha, recibió solo el 23.8% de los votos, seguido por la controversial derechista-nacionalista Marine Le Pen con 21.5%. El ballotage del sistema electoral francés llevará estos dos candidatos a una segunda ronda el 7 de mayo para escoger el presidente. Detrás quedaron los dos partidos que habían dominado el sistema político francés, incluido el gobernante Partido Socialista que solo obtuvo 6.3% de los votos.

En los cuatro países referidos (Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Francia) es claro que hay un debilitamiento de los partidos tradicionales y sus discursos, en tanto no han logrado asegurar la prometida prosperidad económica ni la deseada estabilidad social.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/politica-volatil/

 

 

¿Ley de Partidos? ¡Ay los cuartos! abril 19, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:34 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 19 de abril de 2017 en el periódico HOY

Cada cierto tiempo resurge el tema de la Ley de Partidos; los desacuerdos, las poses. Ahora está nuevamente en la palestra pública. Varios son los temas de disputa, pero uno en particular genera el mayor obstáculo para la aprobación de esa ley: la regulación del financiamiento. Es tema recurrente en las campañas electorales, y a quienes les toca estar en la oposición, elevan siempre la voz crítica al sistema de injusticias.

La legislación que rigió en la República Dominicana hasta 1997 permitía exclusivamente el financiamiento privado de los partidos políticos, aunque, siempre los gobernantes se beneficiaban de los recursos estatales.

La Ley Electoral 275-97, aún vigente, estableció el financiamiento público de los partidos, pero mantuvo intacto el financiamiento privado.

Según esta ley, los partidos reciben financiamiento del Presupuesto General por un monto equivalente al 0.5% de los ingresos nacionales en años electorales y 0.25% en años no electorales. Por esta disposición, los partidos políticos dominicanos recibirán en el 2017 un subsidio de 805 millones de pesos.

Anteriormente, la distribución de esos recursos se determinaba en función de la cantidad de votos obtenidos por cada partido en las elecciones anteriores, con un 80% destinado a los tres partidos principales (PLD, PRD y PRSC) y 20% a los demás.

Pero en el 2005, ante el colapso electoral del PRSC y el coqueteo del PRD y el PLD con los reformistas como potenciales aliados, acordaron distribuir en partes iguales los recursos públicos entre los partidos que obtuvieran más del 5% de los votos en las elecciones anteriores (en el 2004, los reformistas obtuvieron cerca del 9% de los votos).

En general, los partidos políticos dominicanos reciben desde 1997 mucho dinero de fuentes públicas y privadas: de personas naturales que permite ley, de corporaciones privadas que prohíbe la ley, del presupuesto nacional autorizado por la ley, y de la corrupción y el clientelismo estatal que no autoriza la ley.  Se dice también que reciben dinero ilícito. Siempre, el partido en el poder se lleva la mayor tajada.

De todos esos recursos, sólo se conoce la cantidad que reciben del Presupuesto Nacional.  La magnitud del resto se desconoce. Además, como las campañas se han individualizado, los candidatos recaudan dinero directamente que no reportan a nadie.

Del monto recibido, ni los partidos ni los candidatos rinden cuentas adecuadas. Tampoco hay un sistema de contraloría efectivo que los obligue a reportar con precisión los ingresos y gastos; y ante cualquier intento de fiscalización, los partidos denuncian violación a la libertad de asociación. ¡Ah!, y los donantes privados no quieren que sus nombres aparezcan en ningún lado.

Esta situación ha convertido a los partidos en nidos de captación de recursos lícitos e ilícitos, con gastos excesivos en campañas, sin que existan medidas efectivas o instituciones con autoridad y capacidad de monitorear los ingresos y gastos.

Ante el vacío institucional, los medios de comunicación actúan simultáneamente como anunciantes y denunciantes. Además, los partidos, a pesar de las poses, se protegen entre ellos porque muchos se benefician de los recursos públicos y privados, en mayor o menor escala.

Con tantos millones de tantas fuentes, los partidos son las empresas más subsidiadas y menos fiscalizadas de la sociedad dominicana. Son un negocio redondo. ¡Ay los cuartos!

Es necesario que el financiamiento a los partidos se reduzca y regule. En eso hay “consenso” público. Pero a la hora de la verdad, la mayoría de los políticos quieren el desorden existente del que se han beneficiado. Por eso no hay una Ley de Partidos ni tampoco una nueva Ley Electoral.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ley-de-partidos-ay-los-cuartos/

 

Irresponsablemente abril 12, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:07 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 12 de abril de 2017 en el periódico HOY 

Hay razones suficientes para culpar a los gobiernos de los males dominicanos. La corrupción, la impunidad, el clientelismo, el continuismo y la ineficiencia son graves problemas que han caracterizado a los gobiernos dominicanos. En esta ocasión, sin embargo, no voy a referirme exclusivamente a los problemas del gobierno, sino también a los que aquejan a la sociedad.

Es cierto que muchos problemas sociales derivan del mal funcionamiento del Estado. Pero enfocarnos siempre en esas deficiencias nos impide ver la cantidad de problemas que derivan del pueblo por irresponsabilidad individual y grupal.

El gobierno nunca podrá resolver todos los problemas; ni siquiera resuelve los prioritarios. Entonces, para mejorar la calidad de vida, la sociedad dominicana debe entender que tiene que cambiar por sí misma para avanzar.

Ese cambio individual y colectivo generará también cambios en el gobierno, porque una sociedad que mejora sabrá poner mayor presión al gobierno para que mejore. Cuando la sociedad se ajusta a los males y los promueve, se produce un círculo pernicioso de ineficiencias y déficits en distintos ámbitos de la vida. Se requiere entonces gestar un círculo virtuoso.

Por ser la Semana Santa, me referiré aquí a dos problemas que se agravan en esta época: la basura y los accidentes de tránsito.

¡Cierto!, el gobierno no ofrece buenos servicios de recogida de basura, los vertederos son un desastre, y no instalan suficientes zafacones públicos en las calles. Las ciudades viven con el perenne problema de la cantidad de basura que se acumula y la falta de higiene.

¡Pero ojo!, la gente también tira basura dondequiera, los comercios privados no ponen zafacones en sus frentes, y muchos edificios no tienen tanques suficientes para la cantidad de basura que generan sus residentes.

En estos días de Semana Santa, las playas y los ríos estarán llenos de basura, y mucha se quedará ahí hasta que la naturaleza desintegre lo que pueda desintegrar; y el resto generará contaminación por años.

Si la gente tirara menos basura en la calle, y los comercios y edificios tuvieran suficientes zafacones, recogerla sería un poco más fácil.

¡Claro!, el gobierno debería tener una campaña efectiva de concientización. Pero si no, el sector privado podría hacerlo. Bastante dinero gasta el gobierno y las empresas en publicidad superflua que en nada contribuyen a elevar el nivel de vida de la población.

¿Seguirá la República Dominicana siendo líder mundial en accidentes de tránsito? ¡Qué mal honor!

¡Cierto!, el gobierno no impone las reglas, los policía y los guardias están más interesados en las propinas que en mantener el orden, y la gente hace lo que le da la gana. El soborno siempre arregla. ¿Y entonces?

Las dos causas principales de accidentes de tránsito son la embriaguez y la alta velocidad. Si el gobierno falla en establecer controles, la gente debería por motivación propia no manejar si ingiere alcohol, y mantener siempre una velocidad prudente. Es sentido común; es protección de vidas hasta para el conductor. ¿No pueden los dominicanos entender eso?

En estos días, las noticias principales serán el número de accidentes de tránsito, de heridos y  muertos.

¿Qué patología caracteriza a muchos hombres dominicanos que no pueden divertirse sin ingerir alcohol en grandes cantidades? ¡Ah!, y peor, después de hacerlo manejan irresponsablemente, montan a sus familiares y amigos en sus vehículos, y causan accidentes que afectan también a otras personas.

Para que la sociedad dominicana tenga mejor gobierno, primero tendrá que ser mejor sociedad. Así logrará mayor capacidad para solucionar problemas, y mayor credibilidad para presionar a los políticos que se resisten a cambiar.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/irresponsablemente/

 

¿Qué mueve la política dominicana? abril 5, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:46 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 5 de abril de 2017 en el periódico HOY

Todas las sociedades construyen mitos y experiencias que trillan el camino histórico que recorren. En ese proceso, la política es el espacio donde se imaginan y concretizan esos mitos y experiencias. Hay sociedades de progreso e invenciones, de movilidad social y bienestar, donde la política es el espacio para debatir modelos, y las elecciones el contexto para elegir entre ellos. Es lo más cercano a una democracia que conocemos.

En la República Dominicana, la política nunca ha sido un contexto para concretar planes reales de transformación para el bienestar de la sociedad. La política ha sido siempre el espacio primordial para la apropiación de recursos públicos por unos pocos, aunque el matiz de la política haya cambiado, y aunque ahora se vea con nostalgia a los políticos de antes (a propósito, es increíble leer artículos o escuchar comentarios donde se presenta a Joaquín Balaguer como una maravilla de la administración pública, cuando el propio Balaguer dijo que la corrupción solo se detenía en la puerta de su despacho).

Desde la Independencia de la República hasta el año 1978, lo que movió la política dominicana fue la necesidad compulsiva de pequeños sectores dominantes por apropiarse de todo. Los períodos de gobierno de Lilís, Estados Unidos, Trujillo y Balaguer son claros ejemplos. El legado fue precarias instituciones y algunas obras de infraestructura. La naturaleza autoritaria de esos gobiernos creó opositores con ideales democráticos que nunca se concretaban. A un proyecto autoritario le seguía otro, aunque la modalidad del autoritarismo cambiara.

Así llegó la República Dominicana a 1978, momento en que el sueño democrático pareció arribar a puerto. Eran tiempos nuevos en toda América Latina. Había cansancio con las dictaduras, y el capitalismo había generado suficiente crecimiento económico para gestar una clase media, aún en países subdesarrollados. Comenzaron a caer los dictadores, y con ello, a surgir y a crecer los partidos políticos.

En toda América Latina se creó la ilusión de un salto al desarrollo y a la democracia; también en la República Dominicana.

Mirando casi 40 años hacia atrás (1978-2017), encontramos que aunque muchos dictadores se marcharon, los partidos políticos han seguido reproduciendo la misma lógica del pasado. La clase política casi en su totalidad se apropia con impunidad de los recursos públicos.

Sea con el PRSC, el PRD, o el PLD, y los tantos partidos pequeños que les han acompañado en el poder, la corrupción y la impunidad han imperado siempre. Los empresarios, adictos a los subsidios y a pagar bajos salarios, han apoyado a los políticos en ese modelo usurpador, los sectores medios conforman el funcionariado público, y el pueblo recibe fundas, cajas o tarjetas.

La significación del caso Odebrecht no es solo el robo, sino la sistematicidad del robo; no solo su inmenso impacto en Brasil, sino su alcance regional.

El fracaso de América Latina (República Dominicana incluida) en gestar sociedades de mayor igualdad y bienestar radica en la plaga endémica de grupos de poder dedicados al robo público con impunidad. Así ha sido bajo el capitalismo y el llamado socialismo (véase el desastre en Venezuela).

Lo que mueve la política dominicana es la corrupción y el clientelismo, y la democracia electoral amplió la participación en el reparto, aumentando el desparpajo político.

Esa lógica política trae malestares y desgastes gubernamentales, ¡claro!, y cuando eso ocurre, se cambia de gobierno; hasta que ocurre una gran crisis económica que arrasa con los partidos y abre la puerta al personalismo populista.

En el caso Odebrecht hay tantos potenciales culpables en la República Dominicana, que todos buscan quedar absueltos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/que-mueve-la-politica-dominicana/

 

 
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