ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Nauseante el chantaje de las iglesias junio 21, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:54 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de junio de 2017 en el periódico HOY 

Que un grupo de hombres se convierta en el lobby más poderoso en contra de que se permita la interrupción del embarazo cuando la madre corre peligro de muerte, cuando una mujer es violada o una niña sufre un incesto, es nauseante.

El momento se tornó políticamente propicio para concretizar esa maldad. Muchos legisladores son reos de sus propios delitos, aún sin orden de captura ni sentencia condenatoria. La corrupción los embriagó y ahora padecen de miedo, y caen en más despropósitos para salir airosos del tollo.

Las iglesias, encabezadas por la jerarquía católica (con mayor poder simbólico que la evangélica), aprovechan la tempestad política para lograr su cometido: que los legisladores aprueben un Código Penal que castigue todo tipo de aborto. Ha sido su meta, su sueño, su delirio.

La obsesión de las religiones con la sexualidad de las mujeres es ancestral, es patológica.

Según las leyendas históricas, el profeta Mohamed, fundador y líder del islam, tuvo más de 15 esposas de todas las edades, y a todas las mandó a cubrirse de pie a cabeza como símbolo de pureza. Rey entre las subyugadas.

Crecí en una familia profundamente católica y sé del bien que hacen muchos religiosos, pero desde que alcancé la adultez, nunca he podido aceptar la obsesión de las religiones con subordinar las mujeres, limitar sus derechos, tenerlas de segundonas.

Así sucede en las tres religiones monoteístas que dominan el mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

¿En qué cabeza humana cabe obligar (léase bien, obligar) a una joven que ha sido violada a tener esa criatura?

¿En qué cabeza humana cabe que si una joven violada interrumpe el embarazo la envíen a la cárcel? ¿No basta con el sufrimiento de una violación?

¿Cómo justificar teológicamente que Dios estuvo presente en una violación, y, por tanto, la criatura es obra de Dios?

Enviar el violador a la cárcel no es suficiente. La mujer debe tener derecho a terminar legalmente ese embarazo si así lo decide. Es lo justo, es lo humano.

No sé cuál es el Dios de estos obispos. No sé cuál es el Dios de estos pastores. Solo sé que no es el Dios de la justicia, que no es el Dios de la misericordia.

A los legisladores, muchos bañados en sangre de corrupción, es que los obispos y pastores presionan para que aprueben ya un Código Penal que penalice todo tipo de aborto. Así esos políticos quedarán absueltos para seguir robando como siempre han hecho en este país de pocos derechos y muchas componendas.

Ningún grupo social en la República Dominicana tiene las fuerzas para enfrentarse a las iglesias en defensa de los derechos de las mujeres. Solo los partidos políticos podrían hacerlo, pero, para mantener su poder corrupto, muchos políticos se rinden burdamente ante el chantaje de las iglesias. Ya el Senado mostró su desfachatez.

Trujillo aprobó el Concordato para que la Iglesia Católica no lo criticara. A Juan Bosch ayudaron a tumbarlo. Desde Balaguer hasta el presente, todos los gobiernos han dado a las iglesias inmensos subsidios estatales. Pero ni lo mucho les basta.

¿Aprobará el PLD ahora un Código Penal envenenado para las mujeres a cambio de impunidad?

Quedan pocos países en el mundo donde se penaliza todo tipo de aborto. Aprobar un nuevo Código Penal en el 2017 que prohíba todo tipo de aborto es privar a las mujeres dominicanas del derecho a la salud física y mental por muchos, muchos años.

Eso quieren los jefes de las iglesias, y sus cómplices son muchos políticos corruptos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/nauseante-el-chantaje-de-las-iglesias/

 

Odebrecht trasciende a Odebrecht junio 14, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:49 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de junio de 2017 en el periódico HOY

Las medidas de coerción impuestas a los imputados en el caso Odebrecht ha desatado una discusión sobre si es procedente o no la prisión preventiva. Todo el mundo es inocente hasta que se pruebe lo contrario, reza un principio jurídico. De ahí que, si un imputado no constituye peligro de fuga o contra alguien, debería permanecer en libertad hasta que llegue el juicio. En otras palabras, la prisión preventiva debe ser la excepción no la regla.

No obstante, en la República Dominicana, la experiencia indica que a prisión preventiva se envían muchos pobres que cometen actos delictivos, aún menores, y ni juristas ni comunicadores levantan la voz en su defensa; mientras siempre se deja en libertad eterna a los “pejes grandes” con poder económico, militar o político.

En este momento, el caso Odebrecht trasciende a Odebrecht. Es decir, en un país donde la corrupción es el pan nuestro de cada día, y donde casi siempre la corrupción ha quedado impune, Odebrecht es la gota que parece haber rebosado la copa. Y la rebosó, sobre todo, por la trascendencia internacional del caso.

Como Brasil no cierra el proceso de imputaciones, las delaciones premiadas son fuente de información constante. Como Estados Unidos quiere romper las ventajas fraudulentas de Odebrecht en la construcción, continúan las presiones externas de justicia. En este contexto internacional, la sociedad dominicana encontró en la Marcha Verde su voz de furia.

Si se hiciera una encuesta y se preguntara a la ciudadanía si se hará justicia en el caso Odebrecht, probablemente la mayoría diría que no, que al final, se descargarán a los imputados.

Así piensa la gente porque esa ha sido la práctica histórica. En la inmensa mayoría de los casos de corrupción pública nadie de alto rango ha ido a la cárcel. Los ejemplos son muchos: Sunland, Súper Tucanos, OISOE, CEA, CORDE, para solo mencionar algunos casos recientes.

Los grandes sobornos, como sucede con Odebrecht, constituyen un atentado a la sociedad. Ese atentado no se trata de que un imputado tome un revólver y mate directamente a alguien, sino que, esos sobornos y sobrevaluaciones han privado a muchos dominicanos de servicios públicos, incluida la falta de servicios médicos que mata.

La población no sabe si los 14 imputados son todos culpables. Tampoco sabe con certeza si hay culpables que no están en la lista de imputados. Pero mucha gente sí ha concluido ya, por razones obvias, que en la lista de imputados faltan nombres.

Ojalá la justicia dominicana, esa justicia en la que mucha gente no confía, haga finalmente su trabajo e identifique y castigue a todos los sobornados.

Medir con precisión la magnitud de la corrupción y sus secuelas es muy difícil. Odebrecht ha puesto números (92 millones) y ha mencionado 14 sobornados. Pero tanto la cantidad de dinero como la lista parece baja. Debe ser un comienzo.

El castigo es fundamental para penalizar a los delincuentes, y también como disuasivo para evitar crímenes futuros.

La corrupción no terminará con Odebrecht, aún se haga justicia, pero sí sentaría un precedente que contribuirá tanto al castigo como a la disuasión futura.

Es muy probable que hoy muchos funcionarios y empresarios estén más temerosos de hacer fraudes; y los culpables, en éste y otros casos, aún no hayan sido identificados, estén preocupados por el aún impredecible desenlace del escándalo Odebrecht.

En la República Dominicana hay que comenzar ya a desmantelar el eterno “borrón y cuenta nueva”, en el cual se han cobijado todos los partidos gobernantes que han patrocinado la corrupción. Este país merece un destino mejor.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/odebrecht-trasciende-a-odebrecht/

 

 

¿Es Dios perverso y corrupto? junio 7, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:54 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de junio de 2017 en el periódico HOY 

La semana pasada el Senado de la República decidió casi a unanimidad tirar por la borda los derechos reproductivos de las mujeres, a cambio de que la iglesia católica y las evangélicas bajen la presión con el tema de la corrupción y la impunidad.

Explico: hace varios meses, el presidente Danilo Medina observó el Código Penal que emanó del Congreso porque penalizaba todo tipo de aborto. La observación incluyó tres causales en que se permitiría legalmente el aborto: ante peligro de muerte para la madre, en casos de violación sexual o incesto, y en casos de malformaciones congénitas incompatibles con la vida.

Cualquier persona sensata sabe que legalizar el aborto en esas condiciones es lo justo y humano; es también lo que hacen la mayoría de los países del mundo.

Ojo: permitir el aborto en esas circunstancias no quiere decir que se obligue a nadie a abortar.

Si la interrupción es legal en caso de riesgo de muerte para la madre, una mujer embarazada que no quiera interrumpir su embarazo, puede elegir morir. Pero si el aborto está totalmente penalizado, una mujer no tiene opción, tiene necesariamente que morir.

Lo mismo ocurre con la violación o incesto. Si la interrupción es legal por esa causa, una niña o joven que quiera concluir el embarazo producto de una violación sexual, puede hacerlo, Pero si está penalizado, toda niña o joven violada está obligada a concluir el embarazo.

Hay que ser perverso para obligar una niña, joven o mujer adulta a morir en un embarazo, o a tener que completarlo cuando es producto de un crimen horrendo como la violación sexual.

¡Por favor, curas y pastores, no metan a Dios en esas atrocidades! Dios no puede ser perverso.

Durante muchos años, mientras el Código Penal se ha debatido, las iglesias se han opuesto de manera militante y beligerante a que se permita legalmente cualquier forma de aborto. Siempre a la ofensiva, han puesto presión a los legisladores para que no se legalice ninguna forma de aborto.

Para las religiones, instituciones dominadas por hombres, controlar la sexualidad de las mujeres ha sido históricamente una obsesión. Y para muchos políticos corruptos, las mujeres son simplemente un objeto.

En los últimos meses, las iglesias se han cobijado en la Marcha Verde para protestar, supuestamente contra la corrupción y la impunidad, pero, sobre todo, para poner presión al gobierno, de manera que, en esta difícil coyuntura política, el presidente y el Congreso abandonaran el intento de legalizar el aborto en las tres causales indicadas.

Asustados como están por las acusaciones de corrupción, los senadores decidieron complacer a las jerarquías de las iglesias para que le saquen el guante. O sea, los derechos reproductivos de las mujeres han sido el objeto de truque en la transacción.

Ahora las jerarquías de las iglesias bajarán la presión, no porque haya terminado la corrupción y la impunidad, sino porque se penalizará todo tipo de aborto.

¿Es Dios corrupto para aprobar semejante transacción?

¿Qué haría Jesucristo si entrara hoy al Senado de la República Dominicana?

¿Felicitaría a los senadores como hizo la Conferencia del Episcopado?

¿O llamaría a los legisladores fariseos hipócritas?

Es penoso que casi la totalidad de los senadores peledeístas votaran para penalizar todo tipo de aborto, y es aún más penoso que las tres senadoras fueran cómplices del atropello.

La obsesión ancestral de las religiones con el control de la sexualidad y la maternidad de las mujeres es una patología social, como lo es la obsesión de los políticos con el poder desmedido y la corrupción que eso engendra.

 

 

Partidos políticos, en su peor momento mayo 31, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 2:02 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el 31 de mayo de 2017 en el periódico HOY.

 La República Dominicana es uno de los pocos países de América Latina donde, en los últimos 40 años, ha predominado un sistema de partidos políticos estable.

La estabilidad de un sistema de partidos políticos no refiere necesariamente a que los partidos sean ejemplo de democracia interna o transparencia, sino a que hayan mantenido en el tiempo la capacidad de convocar un amplio segmento del electorado a votar por ellos.

Desde la transición a la democracia electoral de 1978, hasta el 2014, tres partidos dominaron el sistema político dominicano: el PRSC, el PRD y el PLD.

En una primera etapa (1978-1986) dominó el bipartidismo con el PRSC y el PRD; en una segunda etapa (1990-2000) dominó el tripartidismo con el ascenso del PLD; en una tercera etapa (2004-2012), ante el colapso electoral del PRSC, dominó nuevamente el bipartidismo con el PLD y el PRD. La división del PRD en el 2014, produjo entonces un bipartidismo debilitado con el PLD y el PRM.

En todas las elecciones desde 1978 a 2016, más del 90% de los electores depositaron su voto por el PRSC, el PRD, el PLD o el PRM, con las variantes de combinaciones electorales ya indicadas.

El maltrecho sistema de partidos políticos dominicanos, producto de las divisiones, ha enfrentado en los últimos meses una nueva prueba con el escándalo Odebrecht.

Los apresamientos del pasado lunes indican la participación de los partidos que han dirigido las cámaras legislativas desde el 2001, así como también de funcionarios diversos del Poder Ejecutivo. Si no están todos los que son, o no son todos los que están, la opinión pública, más que la justicia, determinará.

Para el PLD, partido con un inmenso control en todos los estamentos del Estado, es particularmente grave que legisladores y funcionarios de sus gobiernos estén envueltos en este escándalo. Eso debilita la legitimidad del partido gobernante, y además, contradice el discurso histórico peledeísta de que en el PLD la corrupción es casual.

Para el PRM, un partido aún en gestación, tener dirigentes que provenían del PRD en la lista de sobornados, constituye un duro golpe que limitará su desarrollo, y en particular, su ascenso electoral. En asuntos de corrupción no podrá ser alternativa efusiva al PLD.

Si se produce un rápido y mayor deterioro del PLD y del PRM, producto del procesamiento de los detenidos, el sistema de partidos políticos quedaría desarticulado, ya que ningún otro partido tiene suficiente base electoral. Y si se desarticula totalmente el sistema de partidos existente, se presentarían entonces, por primera vez, las condiciones para el surgimiento de figuras extra-partidos en la disputa por el poder.

No hay certeza al momento de lo que finalmente sucederá con el PLD y el PRM. Los procesos judiciales son incipientes y no se sabe quiénes serán, al final, los beneficiarios políticos de estos sometimientos judiciales: si serán nuevos actores o algunos de los existentes.

Lo que sí es claro es que el sistema de partidos dominicano enfrenta su peor momento; nunca ha estado tan cerca del colapso. El desafío de los dirigentes del PLD y del PRM es ver si encuentran las vías para su rearticulación.

En esa tarea, agrava que, en ambos partidos, además del impacto negativo de la corrupción y el escándalo Odebrecht, hay una lucha de facciones: en el PRM entre Hipólito Mejía y Luis Abinader, y en el PLD entre Leonel Fernández y Danilo Medina.

Es sorprendente que, en una coyuntura tan favorable para el surgimiento de una nueva fuerza político-electoral, no haya a la fecha ninguna opción claramente articulándose.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/partidos-politicos-en-su-peor-momento/

 

Tortuguismo mayo 24, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:58 pm

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 24 de mayo de 2017 en el periódico HOY 

Que hay mucha corrupción en la República Dominicana es harto sabido. Lo que nunca se conoce es la magnitud ni cómo se reparte.

Los escándalos de los súper Tucanos y Odebrecht han sido más connotados porque la información provino de fuera. La justicia de otros países hizo parte importante del trabajo. Además, el escándalo Odebrecht involucra varios países.

En Brasil hay una crisis sistémica. El número de acusados es alto y siguen apareciendo más culpables por las delaciones premiadas. Cayó Dilma y ahora tambalea Temer.

La política brasileña fue siempre muy corrupta y fragmentada. El Partido de los Trabajadores creó en los gobiernos de Lula y Dilma la sensación de progreso y unidad, pero tan pronto apareció la desaceleración económica afloraron los grandes conflictos entre grupos empresariales y políticos. El pueblo, en medio del fuego, se movilizó, y figuras claves del sistema judicial se envalentonaron para proceder con los sometimientos. La telenovela política prosigue.

En el resto de los países de América Latina involucrados con Odebrecht, aún está por verse el resultado final de las investigaciones. Hay algunos acusados y presos, pero no hay avance tangible.

En la República Dominicana nadie ha sido formalmente sometido. Los nombres de posibles corruptos provienen de la calle, ilustrados con memes, ante el vacío que dejan las autoridades judiciales. Las investigaciones van a paso de tortuga y la justificación, supuestamente, es formar buenos expedientes.

Ahora se espera que llegue más información de Brasil y que el acuerdo con Odebrecht, homologado por un juez dominicano, produzca informaciones locales. ¡Pero ah, suspenso! Pasó el 19 de mayo y nada de nombres.

Mientras más información provenga de  Brasil, mayor será la presión para que el Ministerio Público actúe. Las informaciones locales de Odebrecht serán más cuestionadas.

Las protestas que encarna la marcha verde son cruciales para poner presión a las autoridades; y el forcejo entre el gobierno que va a pasos de tortuga, y un pueblo que espera sanciones expeditas, genera frustraciones.

Veo tres escenarios posibles para los próximos meses con tres actores centrales: las delaciones en Brasil, el gobierno dominicano y el movimiento verde.

1) El escenario auspicioso anti-impunidad: que se publique suficiente información en Brasil sobre el caso dominicano que sirva de base acusatoria, y que el movimiento verde mantenga su capacidad de movilización social para presionar el gobierno a que haga justicia.

2) El escenario adverso: si no se publica mucha información en Brasil sobre el caso dominicano, las autoridades aquí darán largas al asunto, a la espera de que el tiempo, eventualmente, diluya el escándalo Odebrecht.

3) El escenario de confrontación: si el movimiento verde gana mayor capacidad de movilización y presión, y el gobierno pierde más apoyo y capacidad de gestión, se agudizará la confrontación.

El Gobierno Dominicano no tiene grandes incentivos para sancionar los corruptos. Una, porque muchos de los involucrados en el caso Odebrecht son del PLD. Dos, porque casi toda la clase política ha participado en actos de corrupción y el PLD no va a caer solo; se daría una guerra de todos contra todos como en Brasil. Tres, porque la oposición no dará crédito a las acciones del Ministerio Público a menos que encarcelen muchos.

La principal dificultad para avanzar en la lucha contra la corrupción y la impunidad en la República Dominicana es que muchos políticos, de todos los bandos, han sido beneficiarios del sistema corrupto, y no tienen interés real de erradicarla, aunque en público digan lo contrario.

Sin una fuerte confrontación política es difícil que haya justicia donde la justicia nunca ha funcionado bien.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/tortuguismo/

 

¡Oh caudillismo! mayo 17, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:05 pm

Rosario Espinal

 Artículo publicado el miércoles 17 de mayo de 2017 en el periódico HOY

Las recientes declaraciones de Hipólito Mejía de que él y Leonel Fernández no serán fácilmente reemplazables por un nuevo liderazgo, y la suposición de que ellos serán los candidatos en el 2020, es evidencia clarísima del caudillismo endémico en la sociedad dominicana.

La corrupción ocupa mucho tiempo y esfuerzos para cometerla y atacarla. Pero para entender la condición endémica de la corrupción, hay que primero comprender la condición endémica del caudillismo.

Las sociedades capitalistas subdesarrolladas se caracterizan por lo que Carlos Marx llamó acumulación originaria de capital. Ese concepto refiere a que, a diferencia del capitalismo avanzado donde el capital genera acumulación a través de la producción en masa y el aumento de la productividad, en el capitalismo subdesarrollado la riqueza viene en gran medida de la estafa, el hurto, la corrupción.

Es por eso que todos los gobiernos dominicanos han sido corruptos. Pero no solo los gobiernos en tanto conglomerado de funcionarios públicos, sino también diversos sectores de la sociedad, cada quien en función de su posición social. A mayor riqueza o mayor poder político, mayor posibilidad de robar impunemente.

El poder político embriaga, por lo cual, para cualquier presidente, estar y seguir en el poder es una prioridad. En sociedades de mayor institucionalidad, hay leyes y tradiciones que se preservan, y sirven de control a las aspiraciones excesivas de los políticos, sobre todo de los presidentes.

En sociedades de baja institucionalidad como la dominicana, las fantasías de poder de los políticos se alimentan en torno a la creación de personajes que se proclaman imprescindibles (primera característica del caudillo), y se auto-alaban como seres superiores (segunda característica del caudillo).

El pueblo no es tan estúpido como a veces se argumenta. Consciente de su existencia precaria en el capitalismo subdesarrollado, desde los empresarios codiciosos hasta los pobres, ven en el caudillo su salvación. Los primeros porque no tienen las destrezas ni las condiciones para generar acumulación de capital en la producción y el aumento de la productividad. Los segundos porque carecen de empleo y educación.

En el medio se encuentra precisamente la clase media, un sector importante que, aunque no profese seguir con devoción a los caudillos, depende en cierta medida de empleos y contratos en el Estado. Muchos buscan beneficiarse de su acceso al gobierno vía empleos, contratos u otros mecanismos; y para eso necesitan confiar en políticos que realmente tengan la posibilidad de ganar. Por eso en la República Dominicana las votaciones generalmente se concentran en dos opciones. El caudillo que gana tiene extenso poder.

Ese caudillismo endémico no es solo una característica de los políticos que dirigen los partidos grandes. Lo vemos también en los partidos pequeños, todos dirigidos por las mismas personas por años y años; todos con los mismos aspirantes a cargos presidenciales por años y años.

La política no es un empleo vitalicio. La democracia electoral necesita generar opciones nuevas para refrescarse, para rejuvenecerse.

Mientras amplios segmentos de la sociedad busquen prebendas en el Estado, el caudillismo seguirá siendo endémico en la sociedad dominicana, los partidos seguirán anquilosados por el continuismo, y las mismas caras aparecerán una y otra vez en las boletas electorales,

No por casualidad en República Dominicana se cambia la Constitución cada varios para modificar las reglas que rigen la reelección presidencial. El que llega nunca se quiere ir, se cree indispensable, se proclama indispensable; y el que se va quiere volver. Por eso Hipólito Mejía cambió la Constitución en el 2002, Leonel Fernández en el 2010, y Danilo Medina en el 2015.

¡Oh caudillismo!

 

 

Reforma electoral, por si acaso mayo 10, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:09 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el 10 de mayo de 2017 en el periódico HOY

¡Repito! Lo que procede es aprobar una nueva Ley Electoral antes que la Ley de Partidos. Hacer ambas cosas a la vez es muy complicado, porque cada disposición en cualquiera de estas leyes genera ganadores y perdedores en la clase política, y nadie quiere perder. Por eso, los políticos viven boicoteando la aprobación de estas leyes aunque tomen poses supuestamente a favor de aprobarlas.

¡Pero ah! Los partidos son orgásmicos en la sociedad dominicana. Por eso la discusión se concentra en la Ley de Partidos, aunque la Ley Electoral es el fundamento para organizar elecciones.

A continuación resalto algunos principios generales que deberían guiar la reforma de la Ley Electoral, y también, la nueva Ley de Partidos, por si acaso las aprueban.

La democracia se afirma en tres dimensiones vitales: la participación, la representación y la gobernabilidad.  Toda reforma política debe considerar estos tres aspectos para determinar las consecuencias positivas y negativas de cada disposición legal.

La participación se refiere a la incorporación de la ciudadanía al proceso político.  La representación al sistema mediante el cual los votos se convierten en escaños y se crean mecanismos de toma de decisión (es a través de la representación que unos pocos adquieren legitimidad para gobernar a muchos).  La gobernabilidad se refiere a la capacidad de ejecutoria y a la legitimidad de la gestión gubernamental.

Ninguna disposición electoral logra simultáneamente un balance perfecto entre participación, representación y gobernabilidad.  Hay reformas que fomentan la participación, pero debilitan la gobernabilidad; otras favorecen la gobernabilidad y restringen la participación o la representación.

La funcionalidad de una reforma electoral debe evaluarse en función de sus méritos intrínsecos, pero también, de las características y posibilidades del sistema político en el que se aplicará.

No hay una fórmula exclusiva ni remedio perfecto.  Hay democracias en países con sistemas presidenciales y parlamentarios, con sistemas bicamerales y unicamerales, con primarias abiertas y cerradas, con voto obligatorio y con voto voluntario, etc.  Es decir, la democracia puede existir en una diversidad de situaciones políticas siempre y cuando se mantengan como referentes, y con un balance aceptable, los principios de participación, representación y gobernabilidad.

Aunque la política está siempre definida por intereses específicos, y asumir la acción política en función del bienestar colectivo es utópico, en el contexto político dominicano, reflexionar sobre el contenido e impacto de las reformas electorales, debe ser un ejercicio de compromiso con la consolidación democrática.

Los partidos y la sociedad civil organizada deben evitar nuevas reformas electorales para satisfacer intereses partidarios. Tampoco deben seguir posponiéndola por irresponsabilidad colectiva.

El legado autoritario en la política dominicana es real a pesar de la relativa estabilidad política.  Los líderes carismáticos que dieron contenido a la política dominicana desaparecieron, y los problemas económicos y sociales han aumentado. En este contexto, la transparencia electoral y la eficacia política son cruciales para fortalecer la democracia.

El sistema electoral debe ser confiable y efectivo.  Que sea confiable depende en gran medida de la efectividad de los mecanismos de registro y votación, y de la disposición de las élites partidarias de cumplir con las reglas de juego establecidas.  Que sea efectivo depende de la agilidad de los mecanismos electorales y la facilidad con que los electores los entienden, aceptan y participan.

La reforma electoral, como cualquier otra reforma del sistema político, no debe ser producto de la coyuntura.  Tiene que aumentar la credibilidad del sistema electoral, de su administración, y de los gobernantes que serán electos mediante el voto.

¿Está el Congreso Dominicano en disposición de hacerlo bien? En sus manos está el reto.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/reforma-electoral-por-si-acaso/

 

 
A %d blogueros les gusta esto: