ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Las primarias: a falta de pan, circo octubre 11, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:59 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 11 de octubre de 2017 en el periódico HOY 

Recientemente me encontré con un compueblano santiaguero que me preguntó mi opinión sobre el “patrón abierto y el patrón cerrado”. Para no hacerle una corrección inmediata le dije: sí, se ha estado hablando mucho del padrón abierto y el padrón cerrado para las primarias de los partidos. Eventualmente, como él seguía diciendo patrón en vez de padrón, le aclaré cuál era el término correcto.

Hago esta referencia para sugerir que la mayoría de la ciudadanía no está en sintonía con el tema del padrón de las primarias, aunque se haya convertido de repente en obsesión de los políticos. ¿Por qué?

Los partidos principales de la República Dominicana están divididos. Las diferencias sobre el tipo de primarias remiten a lo siguiente: qué grupo controla la secretaría de organización de un partido, qué grupo tienen mayores recursos económicos, y qué aspirante cuenta con mayor simpatía fuera de su partido.

El jefe político que controla la secretaría de organización preferirá las primarias cerrada porque empadronará más de sus seguidores, el que tiene mayores recursos económicos se puede aventurar a primarias abiertas, y quien concite mayor simpatía en el electorado general preferirá las abiertas.

Es decir, aunque revistan de bondades democráticas un tipo de primarias sobre otro, las razones para defender uno u otro reflejan las luchas de poder entre grupos políticos dentro de los partidos con distintos tipos de recursos y niveles de apoyo.

Pero ojo: no importa qué tipo de primarias se establezca, los dirigentes políticos buscarán la forma de hacer trampa. Eso impide que se pueda evaluar de manera objetiva los beneficios y perjuicios de un tipo de primarias sobre otro.

La trampa se producirá con primarias abiertas o cerrada porque los dirigentes políticos dominicanos, en busca de beneficios, son muy tramposos. Por eso el debate actual sobre el tipo de primarias es espurio y estúpido. Ningún tipo de primarias puede impedir la trampa.

Si las primarias fueran abiertas, la mayoría de la población no se interesará en votar. Votarían los seguidores de los partidos y aquellos inducidos a votar con un propósito específico. La razón es que la gente no vota por lo que no le compete. Y las primarias de un partido no le compete a quienes no tienen algún tipo de militancia o vínculo con ese partido.

Siempre he dicho que las primarias deben ser cerradas porque los partidos necesitan tener un conteo preciso de militantes y simpatizantes; y porque les compete a ellos, no a la ciudadanía en general, determinar quiénes son sus candidatos. Si fracasan en cumplir con estos objetivos, esos políticos no deberían ser electos para gobernar.

Organizar la casa partidaria es fundamental para lograr un mejor gobierno. La trampa, y, por ende, la desconfianza, dañan. Si los compañeros de partido no pueden confiar entre ellos, y los dirigentes partidarios no pueden organizar un padrón, que no aspiren a gobernar.

El auge que ha tomado el tema de las primarias tiene también un efecto colateral: mantiene fuera de foco el asunto central que debería debatirse, y que produciría un cambio significativo en la política dominicana: la regulación del financiamiento público y privado de los partidos.

Como ningún partido quiere esa regulación, se mantienen ahora hablando de primarias abiertas o cerradas. A falta de pan, circo.

Una férrea regulación del financiamiento de los partidos ayudaría a bajar el costo de las campañas, a moderar la competencia implacable por el poder, a reducir el número de partidos, y a disminuir el afán de tanta gente por ser candidatos. He aquí el desafío.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/las-primarias-a-falta-de-pan-circo/

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Ley de Partidos: ¿y el dinero? octubre 4, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:28 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 4 de octubre de 2017 en el periódico HOY 

El tipo de primarias ha dominado en las últimas semanas la discusión sobre la Ley de Partidos. Aunque es un tema de gran interés para los dirigentes y activistas políticos, que se emplean a fondo para conseguir una nominación; para la ciudadanía, el tema del financiamiento es más importante que el de las primarias. A fin de cuentas, los votantes pueden o no votar por determinados candidatos en las elecciones generales, pero no tienen forma de protegerse de las influencias compradas con dinero de los donantes privados.

La Ley Electoral actual, que data de 1997, estableció el financiamiento público de partidos con la asignación explícita de un porcentaje del Presupuesto Nacional destinado a este propósito; pero dejó sin regulación la contribución privada a los partidos y a los candidatos en campañas. Esto tiene varios efectos negativos para la ciudadanía y para la democracia.

Primero, no permite conocer quiénes y en cuánto el sector privado financia las campañas electorales. Al no contarse con esa información, la ciudadanía no tiene forma de saber el propósito de ese financiamiento, ni inferir los beneficios que derivan los donantes de sus aportes.

Segundo, se encarecen las campañas. Quienes tienen más recursos tienden a establecer el estándar de gastos, y quien no pueda generar suficientes recursos privados, enfrenta serios problemas para impulsar su campaña.

Tercero, se desvirtúa la intención del financiamiento público, que se basa en la idea de que con este tipo de financiamiento se nivela la competencia electoral para candidatos y votantes. El financiamiento privado sin regulación desnivela la competencia electoral, porque aquellos con mayores posibilidades de triunfar consiguen mucho más dinero.

El sistema de financiamiento desregulado que existe en la República Dominicana ha sido muy rentable a los partidos. La política se ha convertido en una actividad muy subsidiada. La subsidia el pueblo a través del Estado, y la subsidia el sector empresarial, tanto quienes se dedican a actividades económicas lícitas como ilícitas.

Una Ley Electoral o una Ley de Partidos que no contenga fuertes regulaciones al financiamiento servirá de poco a la democracia. Para que cambie la forma de hacer campañas electorales, estas leyes tendrían que establecer lo que muchos políticos detestan: saber quién financió y por cuánto. Es decir, cada partido y cada candidato que recauda dinero del público tendría que presentar una lista de sus donantes con nombre, cédula y monto.

Si eso no se establece, las demás disposiciones de las leyes tendrán un efecto limitado en mejorar el sistema electoral y el funcionamiento de los partidos políticos.

Por ejemplo, entre los dirigentes y activistas de los partidos hay desesperación por ser candidatos a puestos electivos, porque serlo les permite convertirse en empresarios de su proyecto político, ya que acudirán a familiares, amigos y empresarios para captar recursos. Aún candidatos que no tienen ninguna posibilidad de ganar se lanzan al ruedo electoral.

En las elecciones de 2016 compitieron cerca de 25,000 candidatos para ocupar unos 4,100 puestos electivos. La inmensa mayoría sabía que no podía ganar, pero se lanzaron de todas formas a recaudar dinero.

Si se establecen controles al financiamiento y la competencia se hace más igualitaria, habrá (paradójicamente) menos aspirantes a las candidaturas, las primarias serán menos conflictivas, el voto preferencial será menos costoso, y las mujeres podrán competir mejor con los hombres.

La razón por la que habrá menos candidatos es que los donantes se autocontrolarán en el financiamiento al no querer que sus nombres aparezcan públicamente en listas políticas. Eso no lo quieren los políticos, acostumbrados como están a que los financien.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ley-de-partidos-y-el-dinero/

 

Decir lo bueno septiembre 27, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:49 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 27 de septiembre de 2017 en el periódico HOY 

Con frecuencia no expresamos en su justa dimensión lo positivo que nos rodea; no apreciamos lo suficiente a nuestros familiares y amistades, ni las maravillas de la naturaleza. A veces, cuando enfrentamos la pérdida de alguien, aparecen los buenos recuerdos que en vida no fueron reconocidos; y es tarde para enmendar, para decir lo bueno que no fue dicho.

Igual nos pasa con la sociedad en general. Se ha vuelto pandémico criticar el país donde se vive, cualquiera que sea el país. Son más las quejas que las satisfacciones, aún entre las personas que tienen mucho.

En la República Dominicana, para ser específicos, valorar lo positivo se ha vuelto políticamente incorrecto. Si se hace, se tilda inmediatamente a esa persona de acrítica o de gobiernista. Criticar todo suena más valiente, más audaz.

Vivimos por tanto en una espiral descendente. No quejarse se considera un signo de cooptación, o de ignorancia en el mejor de los casos. La queja es el signo de estos tiempos.

Hemos perdido pues la capacidad de identificar lo positivo. Decir lo bueno parece inapropiado, entreguista, inaceptable. No se compadece con la inteligencia que debemos tener. La queja se ha elevado a categoría de prestancia.

Nada mejor para comprobarlo que los medios de comunicación y las redes sociales. Durante las 24 horas del día ahí se vomita la queja, de algo, de alguien. Y no es que no existan múltiples razones para quejarse; las hay. Pero los medios y las redes parecen puro teatro de negatividad.

Así las cosas, es muy difícil construir una sociedad mejorable. La queja es el ingrediente reinante. La crítica, desprovista de responsabilidad social, desprovista de un justo balance entre lo bueno y lo malo, nos desanima.

Para forjar una sociedad mejor hay que identificar lo que está bien y construir a partir de ahí lo mejor. La queja es solo útil en tanto permite señalar lo que está mal para superarlo, pero no puede convertirse en el modus vivendi de los opinantes, en una pose; y, sobre todo, no puede opacar lo positivo que siempre existe en cualquier situación.

La queja pandémica tampoco permite encontrar soluciones, porque la esencia de ese estado psíquico es ver lo negativo. “Este país no sirve”, “aquí no funciona nada”, “hay que irse de aquí” son todas expresiones derivadas de la prevalencia de la queja sobre cualquier otra condición o estado, sobre la posibilidad de construir lo positivo.

Hay muchos problemas que nadie debe negar. No verlos sería una irresponsabilidad ciudadana. Pero después de identificarlos, la única manera de superarlos es encontrando los puntos positivos para, a partir de ahí, forjar los cambios. Machacando lo negativo no se construye lo positivo.

Para mejorar este país hace falta una mejor gestión gubernamental, indiscutiblemente; pero también hace falta una ciudadanía con el deseo y el convencimiento de que es posible mejorar. Exigir no es simplemente un estado de queja; es señalar un problema, identificar la solución, y luchar para lograrla.

La queja que no busca la solución desencanta. La queja por la queja hunde. Para superar los problemas de este país, primero, hay que creer en la posibilidad de cambiar; segundo, hay que creer en los cimientos positivos y decir lo bueno; tercero, hay que llenarse de energía para enfrentar obstáculos y resolverlos.

Si aprendemos a valorar lo positivo y a gritarlo a viva voz, la vida sería más satisfactoria y más alegre, pero, sobre todo, estaríamos en mejores condiciones de encontrar soluciones a los tantos problemas que aquejan.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/decir-lo-bueno/

 

PRSC, un peldaño más abajo septiembre 20, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:36 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 20 de septiembre de 2017 en el periódico HOY

Joaquín Balaguer murió en el año 2002. En las últimas elecciones presidenciales en que participó (las del 2000), obtuvo 25% de los votos. En las elecciones de 2004, ya sin Balaguer, el PRSC solo obtuvo 8%, y en las de 2016, un 5.6%. Como resultado, el PRSC tiene actualmente una escasa representación en el Congreso y los municipios.

Balaguer fue un caudillo neto, sin él se hundiría el partido; así lo creían él y sus devotos.

En las únicas elecciones donde no fue candidato (en 1996), se lo impidió una Constitución diseñada para sacarlo del poder. Balaguer no apoyó el candidato de su partido, el también fenecido Jacinto Peynado. Esa fue señal clarísima de que Balaguer se iría a la tumba sin escoger sucesor, dejando el Partido Reformista a la deriva-.

Desde el 2004, el PRSC se ha disminuido constantemente. Pequeñas facciones se han enfrentado y dividido, sobre todo, en cada coyuntura electoral. Unos se enganchan con los que se perfilan ganadores y otros con el partido que ofrece más nominaciones. Y en cada elección trabajan para no caer por debajo del codiciado 5% de los votos que garantiza en partes iguales, el acceso al 80% de los recursos públicos destinados a financiar los partidos. Lo de partes iguales lo aprobó el PLD y el PRD para beneficiar al PRSC en su agonía.

Desde el pacto conocido como el “Frente Patriótico” de 1996, que buscó impedir el ascenso de José Francisco Peña Gómez a la presidencia, el principal beneficiario de un reformismo a la deriva ha sido el PLD. La mayoría de los reformistas que han salido de la estructura dirigente han pasado al gobernante PLD. Su adicción a los beneficios del Estado es la guía. El PLD, por su parte, que carecía de masa votante para ganar elecciones, se fortaleció con el voto reformista.

En la actualidad, el PRSC enfrenta otro proceso de división. Sus principales dirigentes luchan por la franquicia que tantos beneficios ha otorgado a quienes la controlan. Es un peldaño más hacia abajo en el descenso reformista.

Sin unidad, es imposible que el PRSC se recomponga para competir electoralmente, y la unidad es dificilísima porque ya fuera del poder, el objetivo es lograr beneficios para sus principales dirigentes y activistas.

Al pasar el tiempo, el PRSC se ha quedado con pocos votos, y aún menos simpatizantes. Para el electorado joven, Balaguer no representa ni siquiera un recuerdo, y ningún dirigente reformista ha logrado destacarse a nivel nacional en los últimos 15 años. Lo que sí han demostrado los dirigentes reformistas es tener una gran capacidad de seguir ordeñando el Estado, por vía directa o indirecta.

Los partidos políticos dominicanos deben verse en el espejo del PRSC. La corrupción, el clientelismo y el caudillismo acaban eventualmente con los partidos.

El PRD entró en la misma pendiente divisionista por el control de la dirección del aparato partidario. Como resultado, el PRD solo obtuvo 5.9% de los votos en el nivel presidencial en las elecciones de 2016, comparado con casi 48% en las elecciones de 2012. Sus votantes no emigraron al PLD, sino al nuevo PRM, y así el perredeísmo ha logrado mantener una parte importante de sus electores. Pero el PRM está también atrapado en el caudillismo destructivo. Hipólito Mejía anunció que está en la calle del medio llueve, truene o ventee.

El PLD, aunque permanece formalmente unido, padece los efectos de la confrontación entre sus dos caudillos: Danilo Medina y Leonel Fernández. Los efectos más significativos de los conflictos están aún por verse. Manténgase en sintonía.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/prsc-un-peldano-mas-abajo/

 

¡Gracias, Odebrecht! septiembre 13, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:57 pm

Rosario Espinal

 Artículo publicado el miércoles 13 de septiembre de 2017 en el periódico HOY

Hasta en este país de corrupción sistémica y endémica, profunda y burlesca, donde todos los partidos (grandes y pequeños) han patrocinado la corrupción desde el Gobierno, Odebrecht no salió ilesa; y no fue por los sobornos, ¡oh no!, fue por el monopolio que irritó a los Estados Unidos.

En este país, ubicado en el mismo trayecto del sol, como dijo el poeta, donde el calor no da tregua, cada gobierno tiene sus expedientes, su lista de corruptos cuando la cosa se aprieta; pero todo pasa, todos se protegen.

Odebrecht fue hueso duro de roer porque vino de Nueva York y Brasil.

Una vez explotó, se interrogó y se encartaron 14. Pero aún no se sabe exactamente quiénes fueron sobornados, por quién, ni por cuánto. Algún día aparecerá un reporte del Ministerio Público mal instrumentado.

Por el momento nadie es culpable. No porque lo diga un juez, ni la sala penal, ni porque el juez de instrucción cambiara de opinión sobre las medidas de coerción. Se dijo en los medios de comunicación. Los encartados, se ha repetido hasta el hartazgo, son personas con arraigo, no representan peligro de fuga, merecen estar en sus casas. ¿Ha escuchado usted alguna vez tanta defensa de los pobres en prisión preventiva?

¡Gracias, Odebrecht! Vemos que aquí hay muchos “defensores públicos” de los ricos. Unos días en Najayo fue suficiente para reivindicar mediáticamente y judicialmente a los encartados.

Si usted espera que la indignación social traiga la revolución ética, no enloquezca, cójalo despacito.

No están todos los que son, no son todos los que están, los que están no son, los que son no están… Es un rap.

La lista de perjuicios de la corrupción es bien conocida. Es un robo, una injusticia; con ese dinero se hubieran construido escuela y hospitales, contratado médicos y maestros, reforestado el país y organizado el tránsito. Pero ¡ah!, también hay muchos beneficiarios de la corrupción, por todos lados, dispuestos a mantener el sistema intacto.

Con el escándalo, los políticos se asustaron un poco, solo un poco. Muchos tienen su expediente, y la única forma de seguir enriqueciéndose es todos encubriéndose. De vez en cuando, si alguien va brevemente a Najayo, es una ligera penitencia por tantos pecados.

Los empresarios aprendieron que si se pasan de contentos se les aprieta el juego. Ellos también llevan su lista de negocios sucios.

Los dirigentes verdes aprenderán que la dispersión de demandas no conduce al triunfo. Que un movimiento social, para ser exitoso, debe mantenerse enfocado en reivindicaciones concretas y viables en un momento determinado, y que la pretendida osadía en las demandas se convierte eventualmente en fracasos, porque el Estado es difícil de vencer por un movimiento social.

Y si el objetivo es transformar totalmente el Estado, el movimiento Marcha Verde tiene entonces que trascenderse a sí mismo, para convertirse en opción de poder compitiendo electoralmente. El Estado no se desploma porque se pida en manifiestos.

En esta época que no es de zafra electoral y abunda el aburrimiento político, Odebrecht tuvo convocatoria de telenovela brasileña. Y digo tuvo, porque los encartados han sido todos liberados sin grandes protestas. En muchos programas los defendieron, los jueces los liberaron, y la dirigencia de Marcha Verde enfiló sus cañones para otros lados cuando los encartados estuvieron en Najayo. Todos han allanado el camino al Ministerio Público para que poco suceda.

Con el mea culpa internacional, Odebrecht va camino a renovar contratos; y son tan gandidos, que dizque piden más dinero. Tal vez haya más sobornos en camino para funcionarios y legisladores dominicanos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/gracias-odebrecht/

 

Malograda septiembre 6, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 4:24 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 6 de septiembre de 2017 en el periódico HOY

Atardeció lloviendo y la humedad asqueaba el ambiente. Todo era insoportable. Las nubes cubrían la ciudad, pero ni el manto gris era suficiente para cubrir las casas y los edificios, la gente y los perros, ni tampoco el desánimo que rodeaba aquel espacio vacío en que circundaba aquella joven desesperada.

No había dormido la noche anterior.  Se paró en la ventana a contemplar la intensidad de la lluvia, la lentitud del tiempo, a sentir el dolor.  El cielo parecía caer si no paraban rápido aquellos chorros escandalosos. Pero volvían de nuevo, cada vez más fuertes.

Se dejó envolver en el llanto que competía con la lluvia y en el ruido de la atmósfera que espantaba sus oídos. No había lugar más lúgubre y tranquilo para sufrir minuto a minuto, en esa ventana, con la mirada que reflejaba rabia en el espejo empañado, y los ojos asaltados por el miedo.

Lloraría hasta que se agotaran sus lagrimas, o hasta que sus ojos aguantaran; o quizás hasta que pararan los chorros de lluvia, o hasta que la tierra dejara de oler a mojado.

Estaba cansada de sufrir tanto, de callar, esperar, de aguantar en silencio; de no poder moverse, ni insultar, ni culpar.  Pasaron las horas y no sucedió nada; igual que como habían pasado meses, años.

Estaba desolada y perturbada.  Al diablo con todos, decía en su cabeza en piruetas; o tal vez más lúcida que antes, cuando no se atrevía ni siquiera a llorar.  Estuvo más de seis horas contemplando la lluvia.

Un vaso de agua cerca, unas cuantas frutas arruinadas, y algunas pastillas que siempre adormecían su alma.  Prendió el televisor, pensó en su madre, en su abuela, en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

No dejó un rincón sin escarbar, un recuerdo sin levantar. Le ayudaba la lluvia que iba y volvía sin terminar. Luego escuchó su canción favorita y comenzó de nuevo a llorar.

Eran ya las cinco de la madrugada.  Recordó claramente el día en que su padre la malogró. No fue un día cualquiera, tampoco una tarde, ni siquiera una noche o un momento.  Fue por largo tiempo. En su cabeza circulaban los episodios que le habían podrido el alma; tantas veces en que perdió su aliento y su sexo. Desde entonces calló y se le escapó la mirada entre los sesos.

Seguía lloviendo y el ruido interno se hacía insoportable. No podía dormir.  La humedad de la calle mojaba la casita inhóspita en que habitaba.  Escuchó los pasos de su agresor y se arropó como si la sábana fuera una prisión de alta seguridad.  Todo giraba en su cabeza y en su estómago. Su pelo cubría sus ojos que se agitaban igual que ella; sentía un dolor intenso.

El viento soplaba en la calle, los objetos colgantes se movían, los pasos volvieron a sonar, pero esta vez no en dirección a ella.  Miró las pastillas y se tiró al suelo.  Intentó alcanzarlas, pero no podía.  Su cuerpo no reaccionaba, se había secado su llanto, no sabía si la lluvia había parado o continuaba atormentándola.

No ha sido él, no pudo ser. ¿Lo soñó? ¿Lo inventó? ¡Pero no! El recuerdo era muy fuerte, muy cierto, para seguir pretendiendo el olvido, para encubrir ese hombre que debió quererla y cuidarla, atenderla y mimarla; no malograrla.

[Dedicado a las niñas y jóvenes dominicanas que hoy sufren los efectos devastadores del incesto, muchas veces ante la indiferencia de sus familias y la sociedad que lo declara impensable, o culpa a las víctimas de su desgracia].

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/malograda/

 

¡Ay, las vacas gordas! agosto 30, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:15 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 30 de agosto de 2017 en el periódico HOY 

Los gobiernos de este país, y la misma Sociedad, han vivido con frecuencia de espaldas a la realidad. Las autoridades políticas y económicas repiten que la República Dominicana es el país de mayor crecimiento en la región, o se encuentra entre los que más crece; y no es asunto de un año o varios, es de décadas y décadas.

Sorprende pues que haya tanta miseria, que tanta gente no reciba electricidad constante en su casa, que el agua escasee con frecuencia, que en muchos barrios y poblados la gente se abastezca con llavecitas colectivas o tanqueros, que los centros de salud de atención primaria no existan u ofrezcan precarios servicios, y que la educación no prepare bien los estudiantes.

La lista de problemas es larga, pero todo se encubre con que la economía dominicana exhibe una alta tasa de crecimiento; que es el milagro de la región, y hasta del mundo.

Este crecimiento económico de décadas se ha acompañado de un endeudamiento público (externo e interno). De ahí que, la economía dominicana, aunque no resuelve el problema del desempleo ni de la desigualdad, se ha hecho adicta a mucho crecimiento, mucho circulante y muchos préstamos.

La estabilidad política del país ha favorecido, paradójicamente, ese modelo económico. A los inversionistas internacionales, del campo financiero y no financiero, les encanta los países donde hay estabilidad política. Eso no quiere decir democracia; solo que el Gobierno se mantenga estable, con capacidad de controlar las presiones sociales, y con capacidad de tomar decisiones a favor de las inversiones.

Las compañías calificadoras de riesgo emiten sus evaluaciones determinando cuánto riesgo presenta un país para esos inversionistas. Pues bien, a la República Dominicana le ha ido bien con esas calificaciones; de ahí el flujo de inversiones extranjeras y las facilidades de préstamos.

Pero las vacas gordas no son eternas. Eventualmente llegan situaciones de decrecimiento económico, y en esos momentos, la economía no genera suficiente certeza para garantizar a los inversionistas y prestamistas una tasa de retorno segura.

Los países con previsión acumulan recursos cuando la economía crece (en la época de vacas gordas), para amortiguar los efectos negativos cuando el crecimiento disminuye (en la época de vacas flacas).

En la República Dominicana, en vez de actuar con previsión, el Gobierno se vanagloria del alto nivel de crecimiento, pero en vez de ser eficiente y ahorrar para los malos tiempos, se endeuda paralelamente. Este modelo es una bomba de tiempo, porque no hay economía que pueda por siempre crecer y endeudarse simultáneamente sin que nunca se rompa el ciclo de aparente bonanza.

Sabemos bien que el Estado tiene que hacer inversiones para enfrentar los problemas del país. Sabemos bien que hay, como se dice, una gran deuda social con el pueblo dominicano.

Esa deuda social viene, en parte, de administrar ineficientemente los recursos públicos. La corrupción, tema ahora tan debatido, es una de las principales causas de la ineficiencia gubernamental y la desigualdad social.

Si el Gobierno no desmonta el Estado corrupto que ha existido en este país desde siempre, no será posible avanzar en la solución de los problemas sociales, porque ningún Estado puede mantener por mucho tiempo la corrupción, el clientelismo y el asistencialismo, simultáneamente, sin que colapse el sistema.

No hay dinero para tantos gastos, aunque aumenten las recaudaciones entre los que más evaden el pago de impuestos. Que son muchos.

Para enfrentar el Estado corrupto se necesita agallas, y, sobre todo, un real compromiso con el bienestar del pueblo. De eso siempre ha habido un déficit en este país.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ay-las-vacas-gordas/

 

 
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