ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Cuba, ¿qué será? noviembre 30, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:26 am

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Artículo publicado el miércoles 30 de noviembre de 2016 en el periódico HOY 

El éxito de un sistema social no es un hombre, ni una mujer, ni un símbolo, por más llamativos que sean. Es la capacidad de acomodar toda una sociedad en sus problemas, sus triunfos, su diversidad. Ningún país escapa a este dilema, ningún gobierno es inmune a estos desafíos, ninguna sociedad puede obviar la complejidad.

Se puede alabar a Fidel Castro por haber desafiado por décadas el imperialismo yanqui. Por haber impulsado la educación y la salud como derechos generalizados en Cuba. Por su persistencia en los objetivos asumidos. Por la solidaridad con causas comunes en diversas partes del mundo. Y la lista es más larga.

Se puede criticar a Fidel por la feroz oposición a los disidentes. Por su excentricismo con largos monólogos discursivos. Por no haber impulsado un proceso productivo capaz de generar fuentes de trabajo para que los cubanos no terminaran casi todos siendo empleados del gobierno. Y la lista es más larga.

Pero de ahora en adelante, Fidel será una figura de la historia, aunque el paso a los libros de historia en la siquis cubana tome más tiempo.

La historia no tiene que absolverlo porque todo lo que hizo, bueno o malo, lo hizo con absoluta conciencia y claridad de objetivos. Sus éxitos y fracasos son producto de lo que cada quien quiera ver, y según se enfatice un aspecto u otro entre sus múltiples acciones a través de una larga vida. La absolución no es para él. Es para quienes sientan ambivalencia hacia su record político, controversial como es. Fue un político implacable, como sucede con todos los políticos que transcienden en la historia, porque la política es una lucha de poder feroz hecha mitología, con buenos y malos, opresores y oprimidos, victimarios y víctimas.

Murió el cuerpo de Fidel, pero queda el cuerpo vivo de la sociedad cubana. Probablemente no sucederá nada transcendental de momento. Fidel se alejó del poder en la ancianidad para que el régimen siguiera después de su muerte. Raúl Castro lo custodiará. Eso permite que esta primera transición no se sienta como transición sino como continuidad.

Pero al igual que Fidel, Raúl no es eterno. Y por más que se haya preparado una casta política para dirigir el país, Fidel Castro fue un caudillo, que sólo podía traspasar temporalmente el poder a su hermano. Después de Raúl no hay herederos políticos seguros, y negociar la repartición del poder en las máximas alturas será muy complejo.

Cómo resolver eventualmente la sucesión presidencial es algo para lo cual no hay aprendizaje en Cuba. Extirpar el caudillismo no es tarea fácil ni rápida. Fidel ha sido la marca de la Revolución; Raúl la extiende pero no la eterniza.

Una sociedad sin disidencia y oposición es hueca, no importa cuánto se prolongue en el tiempo ni cuánto se haya eliminado el analfabetismo. La libertad de expresión y organización es un derecho humano. No es el único, pero tampoco es una trivialidad ni un mal invento burgués. Justificar la represión por el desafío constante del imperialismo puede movilizar a unos y tranquilizar a otros, pero no adquiere categoría de principio.

Hacia adelante, el gran desafío de Cuba es cómo preservar las conquistas sociales de la Revolución, y a la vez, enmendar las tantas heridas que ha dejado este proceso. Al momento no hay buenas referencias a seguir. La revolución rusa, china, y nicaragüense muestran una alta concentración de poder en la cúpula política, sea personalista o partidista, y un híbrido con economía capitalista de híper-explotación.

Qué será de Cuba sigue siendo una incógnita.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/cuba-que-sera-2/

 

El PRM, perdiendo el tiempo noviembre 23, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:59 pm

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Articulo publicado el miércoles 23 de noviembre de 2016 en el periódico HOY 

Si 20 años no es nada como cantó Gardel, cuatro años es mucho menos, pasan volando.

La mayoría necesaria para ganar elecciones no se forja de la noche a la mañana. El PRM es beneficiario de un segmento importante de la base electoral del PRD, comenzó con buen pie; pero si no la cultiva, ni la organiza, ni la prepara, ni la moviliza, esos votantes se dispersarán.

A eso apuesta el PLD, y también, todos los partidos de “oposición” que ahora se sientan en la mesa con el PRM. He escrito oposición entre comillas, porque la mayoría de los partidos que forman la alianza opositora con el PRM son ex aliados del PLD. Salieron de esa coalición por disputas con la corriente de Danilo Medina. O sea que, si volviera Leonel Fernández al poder, muchos de esos pequeños partidos probablemente volverían a la alianza peledeísta (la FNP, el PUN, el PQDC, la APD, y lo que queda del PRSC).

Para el PRM la historia es distinta. Sus posibilidades electorales y la vigencia de sus dirigentes y activistas dependen de poder reagrupar un segmento amplio del perredeísmo y atraer nuevos votantes.

Es un gran desafío, y después de las elecciones de mayo, el PRM ha fracasado en por lo menos tres campos para alcanzar ese objetivo.

Primero, el PRM no ha logrado proyectar una imagen de partido unificado. Los directivos pueden ser voceros, pero Luis Abinader e Hipólito Mejía tienen que ir marcando al unísono el curso de la organización. Si cada uno va por su lado, o se ignoran, o se enfrentan, el PRM no puede avanzar. Ellos son las cabezas principales de la organización y tienen que ir, en conjunto, estableciendo el rumbo. Agrava la situación que ambos tienen aspiraciones presidenciales y no hay instancia de dirección real para dirimir las tensiones que surjan entre ellos. Mientras siga ese impase, el PRM estará empantanado.

Segundo, el PRM no ha seguido una línea clara y contundente de oposición al gobierno. No es suficiente hacer declaraciones periodísticas en ruedas de prensa. El PRM tiene una representación en el Congreso para hacer oposición como bloque, y que la población comprenda lo que hacen para, a partir de ahí, generar adeptos. La crítica de la diputada Faride Raful al préstamo para Punta Catalina fue una acción valiente de ella más que la expresión de una agenda de oposición organizada de su bancada. Por eso un diputado peledeísta pudo sacar su correa, en una acción vulgar y violenta. A una mujer se siente con derecho machista de hacérselo, no así hubiese sido a toda una bancada perremeísta articulada.

Tercero, el PRM ha estado perdiendo el tiempo en una alianza donde no ha logrado marcar el curso de la oposición, a pesar de ser el único partido con base electoral importante. Pasarse tres meses hablando de cómo conformar la Junta Central Electoral no le ha dado resultado. Al final, el PLD integró la JCE con las personas que consideró apropiadas, y no hay ninguno entre los escogidos cercano al PRM. Ojalá la nueva Junta sea buen árbitro para bien de los partidos y la democracia.

Los partidos políticos obtienen aliados confiables cuando son fuertes. Para el PRM construir una buena alianza político-electoral lo primero que necesita es fortalecerse. Y para eso tiene que organizar, preparar y movilizar su base electoral, e irradiar ideales genuinos. En esa tarea debe concentrarse, mientras su bancada hace oposición en el congreso, y sus alcaldes intentan lograr buenas gestiones.

Lo demás es bulto poco productivo para el PRM.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-prm-perdiendo-el-tiempo-2/

 

Trump, Obama y los Clinton noviembre 16, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:54 am

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Artículo publicado el miércoles 16 de noviembre de 2016 en el periódico HOY

Desde el 8 de noviembre en la noche, abundan las críticas a las encuestas por no haber pronosticado el triunfo de Donald Trump. Ni siquiera las encuestas republicanas le daban clara ventaja. Por ser un candidato tan controversial, una ventaja de Hillary Clinton en las encuestas secundaba el argumento de su triunfo. Y tal fue la presunción, que hasta máximos representantes del Partido Republicano rechazaron a Trump: los Bush, el presidente de la Cámara de Representante, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, entre otros.

La lista de problemas para Hillary era larga: sexismo, racismo, “insider”, cansancio con los Clinton, falta de encanto carismático, los correos electrónicos, la carta del FBI, la desconexión con la población blanca suburbana, oposición a Obamacare, y la oposición visceral de los republicanos hacia los Clinton. Muchos votos sacó Hillary ante tantos obstáculos. Recibió la mayoría del voto popular nacional, pero perdió en el colegio electoral. Así ha terminado la prolongada era de los Clinton.

El excentricismo de Trump llenó la campaña y su triunfo. Un proyecto conservador escenificado con la fuerza de los insultos que ha dejado la sociedad norteamericana dividida.

Para los demócratas queda en la derrota una profunda pregunta: ¿por qué en ocho años de gobierno de Barack Obama, el Partido Demócrata no pudo derrumbar el proyecto neoconservador y su coalición electoral, fundamentalmente de votantes blancos, que se inició con Ronald Reagan en 1980?

Trump recompuso ahora esa coalición, y los republicanos controlarán todo el gobierno: la presidencia, el senado, la cámara de representantes, y la mayoría de los gobiernos estatales.

Obama fue un presidente inspirador, pero sólo tuvo control del congreso en ambas cámaras en 2009-2010. De ahí en adelante, el Partido Republicano se impuso. Obama ofreció ser un presidente transformador al estilo Reagan, del lado progresista, pero no logró cambiar los ejes de la política. La insurgencia republicana del Tea Party frenó rápidamente el intento demócrata de reemplazar el conservadurismo con el progresismo.

Los republicanos han logrado su persistente sueño de 40 años: controlar todos los poderes a nivel federal y en muchos estados. Es en las grandes ciudades que ganan generalmente los demócratas, y sobre todo, en los estados del nordeste y la costa oeste.

Bill Clinton y Barack Obama ganaron la presidencia en momentos en que el Partido Republicano enfrentaba crisis. En 1992, los republicanos dividieron su voto con el independiente Ross Perot, y eso permitió que Clinton ganara. En el 2008 había una gran recesión y dos guerras. Obama ganó. Pero ni Clinton ni Obama pudieron cambiar de manera incremental el mapa electoral a favor del Partido Demócrata. La población blanca sigue siendo  mayoritariamente republicana desde los años de Reagan.

La candidatura de Trump fue el vehículo para entusiasmar un segmento mayor de los blancos descontentos a votar nuevamente por el Partido Republicano. No son fundamentalmente pobres, los pobres en Estados Unidos son mayormente negros y latinos. Son blancos de estratos medios para quienes el gobierno es más favorable a las minorías étnico-raciales, y a quienes más les molestan los inmigrantes. De ahí que el racismo y la xenofobia fueran armas útiles para ganar votos.

Aunque las encuestas no predijeran el triunfo de Trump, su elección es un continuo en el ciclo neoconservador que se inició con Reagan en 1980, y que, ni siquiera un presidente demócrata tan inspirador como Obama, pudo derrumbar.

Lo que viene ahora no es halagüeño para las fuerzas progresistas, aunque algunos presagien con entusiasmo grandes revueltas contra el trumpismo, o por lo menos, graves conflictos entre los republicanos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/trump-obama-y-los-clinton/

 

Los Clinton noviembre 9, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:31 pm

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Artículo publicado el miércoles 9 de noviembre de 2016 

Sus orígenes son de clase media promedio. No tenían apellidos sonoros. No eran Bush, ni Ford, ni Rockefeller, ni Kennedy. La excelencia académica los llevó a universidades prestigiosas: Bill Clinton fue a Georgetown y Yale, Hillary Rodham a Wellesley y Yale.

En Yale se conocieron cuando estudiaban derecho. La decisión clara de Bill Clinton de entrar en la carrera política lo llevó de vuelta a Arkansas, su estado de origen. Acumular poder político no era tarea fácil. Tenía de su lado juventud y el Partido Demócrata, pero en decadencia.

Hillary llegó a la política por opción de su marido, y una vez en ella, empezó su difícil carrera. Bajo presión en Arkansas, tuvo que cambiar su apellido después que Bill Clinton perdió una contienda electoral. Mantener el Rodham  era inaceptable en aquel estado sureño conservador. Ser abogada en ejercicio tampoco era muy bien visto. La función de la esposa de un gobernador era cumplir funciones de ama de casa y entretenimiento social. De ahí su famosa expresión en una entrevista de que su misión no era quedarse en la casa horneando galletitas.

Las rigideces de los códigos de género la obligaron a ser ama de casa a pesar de sus talentos profesionales y políticos, y el seductor Bill Clinton la sometió a los embates del machismo: la humillación de relaciones extramaritales.

Ojo: si Hillary tuviese acusaciones de infidelidad, no hubiese llegado a ser senadora, ni Secretaria de Estado, ni candidata presidencial. La infidelidad es licencia para los hombres públicos, no para las mujeres. Haber aceptado esas infidelidades fue lo primero que se utilizó para descalificarla por ambiciosa y oportunista. ¡Vaya paradoja!

Ya gobernador, Bill Clinton encontró una brecha para seguir ascendiendo en la política. El Partido Demócrata estaba en el suelo, reinaba Ronald Reagan en la década de 1980 con su revolución neo-conservadora. Clinton lideró un movimiento llamado de “nuevos demócratas”, que buscó reposicionar el partido más acorde con los tiempos.

Ganó la presidencia de Estados Unidos en noviembre de 1992 porque los conservadores dividieron su voto entre George H.W. Bush en reelección y el candidato independiente Ross Perot, que impulsó un movimiento de nacionalismo económico en pleno avance de la globalización. Esa división entre los votantes del Partido Republicano también ayudó a Clinton en la reelección de 1996.

Clinton fue un interregno demócrata en medio del conservadurismo de Ronald Reagan y los Bush. Sus políticas públicas tuvieron que ajustarse a la apertura comercial, la desregulación de los negocios, y la reducción de los programas sociales; todos hechura de los republicanos, que pasaron ocho años maquinando cómo sacar a Bill Clinton del poder, hasta llegar al escandaloso juicio político por el affaire con Monica Lewinsky.

En la Casa Blanca, Hillary Clinton tuvo que ajustarse nuevamente a ser ama de casa. Su designación para presidir la reforma de salud terminó en fracaso. Los republicanos en el Congreso se opusieron con uñas y dientes, la ridiculizaron, y un gran segmento de la ciudadanía consideró inapropiado que la primera dama tuviera un rol activo en las políticas públicas.

Fuera de la Casa Blanca, la senaduría de Nueva York le abrió camino propio, que siguió como miembro del gabinete de Barack Obama, y luego, su postulación como candidata demócrata para estas elecciones después de haber fracasado en el intento hace ocho años.

Ha sido un largo trajinar para Hillary Clinton, de abogada a ama de casa, de ama de casa a política. Un trajinar con altos y bajos, aciertos y desaciertos, éxitos y fracasos, hasta llegar a estas históricas elecciones.

Enlace al periódico Hoy: http://hoy.com.do/los-clinton/

 

USA: candidatos que encantan o aterran noviembre 2, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:30 pm

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Articulo publicado el miércoles 2 de noviembre de 2016 en el periódico HOY 

Siempre existe la esperanza de que las elecciones inspiren la ciudadanía a votar por ideales y objetivos. Ese, se supone, es el propósito de las elecciones en una democracia: ofertar buenos candidatos para que gane el o la mejor.

En la práctica, nunca sucede así. En el mejor de los casos aparece una candidatura que encanta; pero con frecuencia, todos los candidatos presentan serias deficiencias, y la carrera electoral se torna una selección del menos malo, según cada quien.

En Estados Unidos, en las elecciones de 2008, la candidatura de Obama fue inspiradora, aunque los republicanos se volcaron contra él porque les aterra. Casi la mitad del país se ha mantenido siempre contra él.

Obama triunfó en medio de un gran optimismo entre sus seguidores. Había una fuerte recesión económica y dos guerras. La prioridad de Obama fue estabilizar la economía con una inyección de dinero (aumentó la deuda) y una política de la Reserva Federal de bajos intereses. Se estima que durante la administración de Obama se crearon 15 millones de puestos de trabajos después del desangramiento laboral. La presencia de soldados en Iraq y Afganistán disminuyó significativamente, y la guerra en el terreno se fue sustituyendo por drones.

En ocho años de gobierno, Obama tuvo mayoría en ambas cámaras del Congreso sólo en 2009 y 2010. El rápido surgimiento del Tea Party llevó a la reorganización inmediata de las fuerzas conservadoras, y a partir de 2011, el Partido Republicano aumentó su representación en ambas cámaras. La función principal de ese Congreso de mayoría republicana ha sido impedir las reformas de Obama, aunque no han podido deshacer aún la reforma de salud.

El Partido Demócrata, por el contrario, se dejó amilanar, y confió en la capacidad de Obama para reelegirse en el 2012 con la coalición electoral de mujeres, jóvenes y minorías étnico-raciales. Obama ganó ante una candidatura pálida de Mitt Romney.

En el 2016, la candidatura estridente de Donald Trump es producto de la frustración y la rabia conservadora. En las primarias, Trump apareció ruidoso, atrevido, y dispuesto a cambiar el lenguaje políticamente correcto que tanto irrita a los conservadores. Ser racista y misógino entusiasmó las bases republicanas, pero aterró a las víctimas de ese discurso. Los negros, los latinos y las mujeres están mayoritariamente contra Trump.

Hillary Clinton tiene el mérito de haber roto barreras que han impedido el ascenso de una mujer a la Presidencia de Estados Unidos. Se preparó en políticas públicas, se lanzó a la política electiva después de ser primera dama y fue senadora, y luego formó parte del gabinete de Obama como Secretaria de Estado. Conocimientos y experiencias para ser presidenta no le faltan.

Pero los Clinton, a pesar de sus indiscutibles triunfos políticos, llevan mucho tiempo en el poder, y por tanto, tienen mucha cola de pisar. Por desgaste propio y por ataques ajenos no son ya una fuerza inspiradora.

Las elecciones del próximo martes 8 de noviembre será entre dos candidatos que aterran a sus opositores.

Para los blancos conservadores, mayormente hombres sin educación universitaria, Trump es la redención para acabar con el liberalismo de Obama y los Clinton. El trompismo estridente les encanta, y ven ahí la posibilidad de cambio. A los demás Trump les aterra.

Para los aterrados con Trump, votar por Hillary Clinton es la única opción viable aunque ella no encante. La demografía social y la organización partidaria le favorecen, pero la energía política y el profundo conservadurismo de muchos votantes ayudan a Trump. Y como siempre, independientemente de los candidatos, muchos no votarán.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/usa-candidatos-que-encantan-o-aterran/

 

Venezuela, el eterno retorno del subdesarrollo octubre 26, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:15 am

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Articulo publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

Una vez más, un país latinoamericano pierde la oportunidad de desarrollarse, de alcanzar una democracia institucionalizada, de mejorar la calidad de vida de su población de manera consistente, de coexistir pacíficamente con las diferencias políticas.

Desde principios de la década de 1960, Venezuela estableció una democracia electoral con dos partidos que se alternaron en el poder: Acción Democrática (AD) y el Partido Social Cristiano (COPEI). Esos dos partidos se repartieron la renta petrolera en un vasto sistema clientelar que benefició a capas medias y ricos, hasta que  la crisis económica de la década de 1980 eclipsó el poder de esos partidos.

Hugo Chávez llegó a la Presidencia en 1999 a llenar el vacío político y montó un sistema personalista-populista. Su plan incluía estatizar la economía, ofrecer mayores servicios sociales a los pobres, y forjar una nueva clase político-económica leal a él.

Los ricos con sus negocios afectados salieron corriendo, la producción sufrió, pero el petróleo se encargó de dar recursos al gobierno y una sensación de bienestar a capas medias y bajas.

Con la gran renta petrolera y un discurso estridente, Chávez navegó buenos y malos tiempos, hasta que el cáncer lo venció. Como sucede en todo régimen político personalista, fue difícil encontrar un sucesor con capacidad de reemplazar al líder. Haciendo ese esfuerzo fallido ha estado Nicolás Maduro desde 2013, pero cada día la situación política y económica se torna más difícil.

A la confrontación interna hay que agregar todos los intereses externos, y cada uno empuja para su lado: pro y anti-chavistas. Unos apoyan el colapso y otros que se mantenga el régimen. En ese trance llevan mucho tiempo, por un lado, Estados Unidos, España, y demás; y por el otro, los países del Alba y muchos otros.

Los recursos petroleros de Venezuela son suficientes para forjar una economía pujante, con un sector público eficiente, enfocado en ofrecer buenos programas sociales a la población, e incentivos para la expansión del capital privado y la diversificación económica. Pero la renta petrolera se dilapidó y ahora hay una guerra política.

La transición de país mono-productor a la diversificación ha sido difícil en todos los países petroleros subdesarrollados. He ahí que los países del Medio Oriente, bañados en petróleo, estén sumidos en dictaduras y guerras. Para América Latina ha sido difícil, aún en países con grandes recursos naturales como Venezuela, dar el salto a un Estado de Bienestar de economía desarrollada con buenas prestaciones sociales. Ese objetivo sigue siendo una quimera.

La resistencia de las élites económicas latinoamericanas a contribuir al bienestar general ha sido una retranca, y los intereses internacionales también. En ese contexto, la salida política en tiempos de fuertes crisis ha sido el populismo-personalista, que en principio seduce, pero luego se revierte contra la mayoría.

En Venezuela llevan ya muchos años enfrentados el capital nacional, el capital internacional y el gobierno. Muchos de los primeros se marcharon con su dinero en busca de nuevas aventuras económicas (algunos están en República Dominicana). Muchos de los segundos fueron echados en la época de oro de Chávez. Queda el gobierno enfrentado a la propia sociedad, rabiosamente dividida entre seguidores y opositores del chavismo.

Cuando se llega a ese nivel de conflictividad no hay salida airosa para nadie. Pierden todos.

Venezuela es ya una oportunidad perdida para que en América Latina hubiera un país próspero y estable. Sobre la riqueza petrolera no floreció el desarrollo, sino que reina el caos porque no hay cordones institucionales para dirimir diferencias y avanzar. Es el eterno retorno del subdesarrollo.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/venezuela-el-eterno-retorno-del-subdesarrollo/

 

¿Cuándo gana una mujer la presidencia de su país? octubre 19, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:59 am

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Artículo publicado el miércoles 19 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

En las ciencias sociales no hay leyes generales porque la conducta humana (individual y social) es cambiante. De todas maneras, hacemos un esfuerzo por identificar factores que producen o facilitan un fenómeno en particular.

Por muchos años, las mujeres ni siquiera se presentaban como candidatas a la presidencia de su país. Unas pocas lo lograron antes del año 2000, pero es en este siglo cuando vemos por primera vez un avance importante de candidaturas presidenciales de mujeres que culminan triunfantes.

En América Latina, en este siglo, que sólo lleva 16 años, han llegado a la presidencia cuatro mujeres: Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica, y Dilma Rouseff en Brasil.

En estos cuatro casos se pueden identificar cuatro factores en común que ayudaron a materializar la elección de una mujer a la presidencia.

Primero, aunque estos países difieren en su nivel de desarrollo económico, en dos de ellos el nivel de vida es muy alto. Para 2015, Argentina y Chile ocuparon en América Latina los dos primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano, y son los únicos en la región en la categoría de índice muy alto. Costa Rica y Brasil están en la categoría alta, y ocupan el sexto y noveno lugar respectivamente, de un total de 20 países latinoamericanos. Es decir, son países con significativo bienestar humano en el contexto regional.

Segundo, las cuatro mujeres presidentas tenían importante experiencia de Estado cuando presentaron sus candidaturas. Habían ocupado altas posiciones en el Congreso o en el Poder Ejecutivo. O sea, aunque la candidatura presidencial de una mujer fuera una novedad, ellas no eran “outsiders” sino “insiders” en la política de sus países.

Tercero, todas ocuparon posiciones importantes durante el gobierno anterior, presidido por un hombre, que las apoyó decididamente. En Chile, Michelle Bachelet fue ministra de salud y de las fuerzas armadas, y Ricardo Lagos, su antecesor, la apoyó fuertemente.  En Argentina, Cristina Fernández era congresista y esposa del presidente Néstor Kirchner. En Costa Rica, Laura Chinchilla era vicepresidenta en el gobierno de Oscar Arias. En Brasil, Dilma Rouseff ocupó importantes cargos en los gobiernos de Lula, llegando a ser jefa de gabinete en su segundo período.

Cuarto, en los cuatro países, la candidatura de una mujer sirvió para prolongar el partido gobernante en el poder. Es decir, ninguna ganó como candidata de la oposición, sino como candidata de partidos que ya enfrentaban ciertos problemas de cansancio en la población, pero no estaban en medio de crisis política de magnitud al borde de una derrota. En ese sentido, la candidatura de una mujer sirvió para dar nuevo aire a esos partidos gobernantes.

Si miramos ahora el caso de la candidatura de Hillary Clinton en Estados Unidos, ella se presenta en condiciones similares a las mujeres ganadoras en América Latina.

Estados Unidos es un país de alto índice de desarrollo humano, Hillary es una mujer con gran experiencia de Estado, es una “insider”, es la candidata del partido en el poder, y recibe el apoyo decidido del presidente de turno.

En sí misma, por tener tanto tiempo en la política, Hillary Clinton no trae novedad a la campaña (eso lo hace Donald Trump), pero ser mujer le ayuda a consolidar un voto pilar del Partido Demócrata: las mujeres. Y Trump, con tanta cola machista y sexista que pisar, ayuda a aglutinar ese voto de las mujeres a favor de Hillary. Por eso el sexismo ha desplazado tantos otros temas en la campaña.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/cuando-gana-una-mujer-la-presidencia-de-su-pais/autor/rosario-espinal/

 

 
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