ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

El PLD sin rumbo, sin destino junio 28, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:18 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 28 de junio de 2017 en el periódico HOY 

Por primera vez en los 17 años que ha gobernado el PLD, la situación se puso agria. En 1996-2000, el Gobierno peledeísta fue un ensayo, un aprendizaje. Llegar al Gobierno fue en sí mismo una hazaña; sin la mano de Joaquín Balaguer no lo hubieran logrado. Perder en el 2000 no constituyó mayor trauma; en la derrota también estuvo Balaguer que, al borde de la muerte, fue nuevamente candidato.

De 2004 a 2016, el PLD gobernó a sus anchas, en condiciones sumamente auspiciosas. Hubo conflictos y demandas, ¡claro!, ¿cuándo no?, pero no hubo oposición potente ni creíble.

A partir de 2004 el PRSC entró en descomposición acelerada, y el PRD, luego de la crisis económica de 2003-2004 quedó desacreditado. La división en el 2015 coronó el poder omnímodo del PLD.

Pero en política nada es eterno, y a veces las condiciones cambian a una velocidad inesperada. El escándalo Odebrecht estropeó la zona de confort peledeísta, ¡y de qué manera!

Eso no quiere decir que en el país haya una crisis sistémica de inminente colapso político. No quiere decir tampoco que la oposición se haya recompuesto y esté en ascenso.

Lo que quiere decir es que el PLD perdió su hegemonía discursiva de progreso, de organización y eficiencia. Ahora es uno del montón.

Si todos los gobiernos anteriores fueron corruptos, y lo fueron, el PLD también es corrupto. Si todos los partidos se dividieron, el PLD sangra división no consumada. Si todos los gobiernos anteriores se debilitaron, el PLD también se ha debilitado. Para los peledeístas, acostumbrados a creerse superiores, esta inscripción negativa es una novedad.

En la República Dominicana no hay actualmente una crisis sistémica porque la economía todavía no se ha resquebrajado; y es muy difícil que en el país se produzca una crisis política sistémica sin una crisis económica.

El Gobierno permanece estable, aún con fuertes vientos en su contra (hartazgo, corrupción, ineficiencias), porque la oposición no ha logrado proyectar un liderazgo político que impacte la sociedad, creíble y de amplias adhesiones.

Las expectativas de cambio se cifran en la Marcha Verde, pero si un movimiento social no se articula con un proyecto político, o no lo produce, no es opción de poder; y si no es opción de poder, no transforma los ejes de la política.

El tambaleo político actual genera expectativas de cambio, y en los próximos meses habrá muchos despliegues de instrumentos simbólicos para ver qué impacto tienen, y qué posibilidades hay de que los actores políticos se recuperen y reposicionen.

La carta pidiendo la renuncia de Danilo Medina es un ejemplo de instrumento simbólico, a ver si pega.

Que la carta fuera tema central de discusión en los últimos días es un triunfo para sus promotores. Que la renuncia del presidente no se vislumbre es un triunfo para el Gobierno.

En este affaire, ambos lograron su cometido. Los oposicionistas pidieron lo máximo, ¡la renuncia! El Gobierno no perdió nada; con un simple “déjenme trabajar” Danilo Medina volvió a su cotidianidad. Los medios de comunicación, espacio de la escenificación, se decantaron en uno u otro sentido.

Cuando las cuerdas del sistema se aflojan, que no es lo mismo que una crisis sistémica, se flexibiliza el juego político, se buscan nuevos márgenes de ganancia. Todos los actores saben que habrá ganadores y perdedores.

La dificultad actual para la recuperación de todos los políticos es que el escándalo Odebrecht ha producido una rápida depreciación de la política. Se siente un gran vacío, y el PLD, incapaz de reorganizarse, vegeta sin rumbo, sin destino.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-pld-sin-rumbo-sin-destino/

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Nauseante el chantaje de las iglesias junio 21, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:54 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de junio de 2017 en el periódico HOY 

Que un grupo de hombres se convierta en el lobby más poderoso en contra de que se permita la interrupción del embarazo cuando la madre corre peligro de muerte, cuando una mujer es violada o una niña sufre un incesto, es nauseante.

El momento se tornó políticamente propicio para concretizar esa maldad. Muchos legisladores son reos de sus propios delitos, aún sin orden de captura ni sentencia condenatoria. La corrupción los embriagó y ahora padecen de miedo, y caen en más despropósitos para salir airosos del tollo.

Las iglesias, encabezadas por la jerarquía católica (con mayor poder simbólico que la evangélica), aprovechan la tempestad política para lograr su cometido: que los legisladores aprueben un Código Penal que castigue todo tipo de aborto. Ha sido su meta, su sueño, su delirio.

La obsesión de las religiones con la sexualidad de las mujeres es ancestral, es patológica.

Según las leyendas históricas, el profeta Mohamed, fundador y líder del islam, tuvo más de 15 esposas de todas las edades, y a todas las mandó a cubrirse de pie a cabeza como símbolo de pureza. Rey entre las subyugadas.

Crecí en una familia profundamente católica y sé del bien que hacen muchos religiosos, pero desde que alcancé la adultez, nunca he podido aceptar la obsesión de las religiones con subordinar las mujeres, limitar sus derechos, tenerlas de segundonas.

Así sucede en las tres religiones monoteístas que dominan el mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

¿En qué cabeza humana cabe obligar (léase bien, obligar) a una joven que ha sido violada a tener esa criatura?

¿En qué cabeza humana cabe que si una joven violada interrumpe el embarazo la envíen a la cárcel? ¿No basta con el sufrimiento de una violación?

¿Cómo justificar teológicamente que Dios estuvo presente en una violación, y, por tanto, la criatura es obra de Dios?

Enviar el violador a la cárcel no es suficiente. La mujer debe tener derecho a terminar legalmente ese embarazo si así lo decide. Es lo justo, es lo humano.

No sé cuál es el Dios de estos obispos. No sé cuál es el Dios de estos pastores. Solo sé que no es el Dios de la justicia, que no es el Dios de la misericordia.

A los legisladores, muchos bañados en sangre de corrupción, es que los obispos y pastores presionan para que aprueben ya un Código Penal que penalice todo tipo de aborto. Así esos políticos quedarán absueltos para seguir robando como siempre han hecho en este país de pocos derechos y muchas componendas.

Ningún grupo social en la República Dominicana tiene las fuerzas para enfrentarse a las iglesias en defensa de los derechos de las mujeres. Solo los partidos políticos podrían hacerlo, pero, para mantener su poder corrupto, muchos políticos se rinden burdamente ante el chantaje de las iglesias. Ya el Senado mostró su desfachatez.

Trujillo aprobó el Concordato para que la Iglesia Católica no lo criticara. A Juan Bosch ayudaron a tumbarlo. Desde Balaguer hasta el presente, todos los gobiernos han dado a las iglesias inmensos subsidios estatales. Pero ni lo mucho les basta.

¿Aprobará el PLD ahora un Código Penal envenenado para las mujeres a cambio de impunidad?

Quedan pocos países en el mundo donde se penaliza todo tipo de aborto. Aprobar un nuevo Código Penal en el 2017 que prohíba todo tipo de aborto es privar a las mujeres dominicanas del derecho a la salud física y mental por muchos, muchos años.

Eso quieren los jefes de las iglesias, y sus cómplices son muchos políticos corruptos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/nauseante-el-chantaje-de-las-iglesias/

 

Odebrecht trasciende a Odebrecht junio 14, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:49 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de junio de 2017 en el periódico HOY

Las medidas de coerción impuestas a los imputados en el caso Odebrecht ha desatado una discusión sobre si es procedente o no la prisión preventiva. Todo el mundo es inocente hasta que se pruebe lo contrario, reza un principio jurídico. De ahí que, si un imputado no constituye peligro de fuga o contra alguien, debería permanecer en libertad hasta que llegue el juicio. En otras palabras, la prisión preventiva debe ser la excepción no la regla.

No obstante, en la República Dominicana, la experiencia indica que a prisión preventiva se envían muchos pobres que cometen actos delictivos, aún menores, y ni juristas ni comunicadores levantan la voz en su defensa; mientras siempre se deja en libertad eterna a los “pejes grandes” con poder económico, militar o político.

En este momento, el caso Odebrecht trasciende a Odebrecht. Es decir, en un país donde la corrupción es el pan nuestro de cada día, y donde casi siempre la corrupción ha quedado impune, Odebrecht es la gota que parece haber rebosado la copa. Y la rebosó, sobre todo, por la trascendencia internacional del caso.

Como Brasil no cierra el proceso de imputaciones, las delaciones premiadas son fuente de información constante. Como Estados Unidos quiere romper las ventajas fraudulentas de Odebrecht en la construcción, continúan las presiones externas de justicia. En este contexto internacional, la sociedad dominicana encontró en la Marcha Verde su voz de furia.

Si se hiciera una encuesta y se preguntara a la ciudadanía si se hará justicia en el caso Odebrecht, probablemente la mayoría diría que no, que al final, se descargarán a los imputados.

Así piensa la gente porque esa ha sido la práctica histórica. En la inmensa mayoría de los casos de corrupción pública nadie de alto rango ha ido a la cárcel. Los ejemplos son muchos: Sunland, Súper Tucanos, OISOE, CEA, CORDE, para solo mencionar algunos casos recientes.

Los grandes sobornos, como sucede con Odebrecht, constituyen un atentado a la sociedad. Ese atentado no se trata de que un imputado tome un revólver y mate directamente a alguien, sino que, esos sobornos y sobrevaluaciones han privado a muchos dominicanos de servicios públicos, incluida la falta de servicios médicos que mata.

La población no sabe si los 14 imputados son todos culpables. Tampoco sabe con certeza si hay culpables que no están en la lista de imputados. Pero mucha gente sí ha concluido ya, por razones obvias, que en la lista de imputados faltan nombres.

Ojalá la justicia dominicana, esa justicia en la que mucha gente no confía, haga finalmente su trabajo e identifique y castigue a todos los sobornados.

Medir con precisión la magnitud de la corrupción y sus secuelas es muy difícil. Odebrecht ha puesto números (92 millones) y ha mencionado 14 sobornados. Pero tanto la cantidad de dinero como la lista parece baja. Debe ser un comienzo.

El castigo es fundamental para penalizar a los delincuentes, y también como disuasivo para evitar crímenes futuros.

La corrupción no terminará con Odebrecht, aún se haga justicia, pero sí sentaría un precedente que contribuirá tanto al castigo como a la disuasión futura.

Es muy probable que hoy muchos funcionarios y empresarios estén más temerosos de hacer fraudes; y los culpables, en éste y otros casos, aún no hayan sido identificados, estén preocupados por el aún impredecible desenlace del escándalo Odebrecht.

En la República Dominicana hay que comenzar ya a desmantelar el eterno “borrón y cuenta nueva”, en el cual se han cobijado todos los partidos gobernantes que han patrocinado la corrupción. Este país merece un destino mejor.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/odebrecht-trasciende-a-odebrecht/

 

 

¿Es Dios perverso y corrupto? junio 7, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:54 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de junio de 2017 en el periódico HOY 

La semana pasada el Senado de la República decidió casi a unanimidad tirar por la borda los derechos reproductivos de las mujeres, a cambio de que la iglesia católica y las evangélicas bajen la presión con el tema de la corrupción y la impunidad.

Explico: hace varios meses, el presidente Danilo Medina observó el Código Penal que emanó del Congreso porque penalizaba todo tipo de aborto. La observación incluyó tres causales en que se permitiría legalmente el aborto: ante peligro de muerte para la madre, en casos de violación sexual o incesto, y en casos de malformaciones congénitas incompatibles con la vida.

Cualquier persona sensata sabe que legalizar el aborto en esas condiciones es lo justo y humano; es también lo que hacen la mayoría de los países del mundo.

Ojo: permitir el aborto en esas circunstancias no quiere decir que se obligue a nadie a abortar.

Si la interrupción es legal en caso de riesgo de muerte para la madre, una mujer embarazada que no quiera interrumpir su embarazo, puede elegir morir. Pero si el aborto está totalmente penalizado, una mujer no tiene opción, tiene necesariamente que morir.

Lo mismo ocurre con la violación o incesto. Si la interrupción es legal por esa causa, una niña o joven que quiera concluir el embarazo producto de una violación sexual, puede hacerlo, Pero si está penalizado, toda niña o joven violada está obligada a concluir el embarazo.

Hay que ser perverso para obligar una niña, joven o mujer adulta a morir en un embarazo, o a tener que completarlo cuando es producto de un crimen horrendo como la violación sexual.

¡Por favor, curas y pastores, no metan a Dios en esas atrocidades! Dios no puede ser perverso.

Durante muchos años, mientras el Código Penal se ha debatido, las iglesias se han opuesto de manera militante y beligerante a que se permita legalmente cualquier forma de aborto. Siempre a la ofensiva, han puesto presión a los legisladores para que no se legalice ninguna forma de aborto.

Para las religiones, instituciones dominadas por hombres, controlar la sexualidad de las mujeres ha sido históricamente una obsesión. Y para muchos políticos corruptos, las mujeres son simplemente un objeto.

En los últimos meses, las iglesias se han cobijado en la Marcha Verde para protestar, supuestamente contra la corrupción y la impunidad, pero, sobre todo, para poner presión al gobierno, de manera que, en esta difícil coyuntura política, el presidente y el Congreso abandonaran el intento de legalizar el aborto en las tres causales indicadas.

Asustados como están por las acusaciones de corrupción, los senadores decidieron complacer a las jerarquías de las iglesias para que le saquen el guante. O sea, los derechos reproductivos de las mujeres han sido el objeto de truque en la transacción.

Ahora las jerarquías de las iglesias bajarán la presión, no porque haya terminado la corrupción y la impunidad, sino porque se penalizará todo tipo de aborto.

¿Es Dios corrupto para aprobar semejante transacción?

¿Qué haría Jesucristo si entrara hoy al Senado de la República Dominicana?

¿Felicitaría a los senadores como hizo la Conferencia del Episcopado?

¿O llamaría a los legisladores fariseos hipócritas?

Es penoso que casi la totalidad de los senadores peledeístas votaran para penalizar todo tipo de aborto, y es aún más penoso que las tres senadoras fueran cómplices del atropello.

La obsesión ancestral de las religiones con el control de la sexualidad y la maternidad de las mujeres es una patología social, como lo es la obsesión de los políticos con el poder desmedido y la corrupción que eso engendra.

 

 

 
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