ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Sinvergüenzas noviembre 25, 2015

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 Artículo publicado el miércoles 25 de noviembre de 2015 en el periódico HOY

Se habla y se habla de corrupción y delincuencia, de sus posibles causas, consecuencias y soluciones. Pero nadita de nada. Los corruptos y delincuentes prosperan, andan por doquier; y entre ellos hay nada más y nada menos que agentes policiales, fiscales y jueces; precisamente los encargados de establecer el orden e impartir justicia.

La corrupción es una forma de delincuencia, claro está, pero por ella no hay presos en Najayo, ni en la Victoria, ni en Rafey, ni en ningún cuartel. La corrupción es delincuencia privilegiada en este país de infinitas violaciones. Ladrones con absoluta impunidad viven encumbrados.

Siempre hay un no a lugar. Eso quiere decir: no sucedió, o no hubo evidencias para investigar, caso cerrado sin culpabilidad. Al final, todo es peor, porque si la sospecha no se investigó ni condenó, el mandato superior es ¡qué siga la corrupción!

La delincuencia común es marrulla callejera, pero incluye el terror: desde arrancar una cartera hasta matar para robar una yipeta. Esto atemoriza la población mucho más que la corrupción porque es directa, está en juego la vida.

Ahora bien, estemos claros: ser pobre no conduce necesariamente a ser delincuente; ser un sinvergüenza pobre sí. Ser policía no conduce necesariamente a ser corrupto; ser un policía sinvergüenza sí. Ser político no conduce necesariamente a ser corrupto; ser un político sinvergüenza sí.

La población sinvergüenza ha crecido significativamente. En sociedades pasadas, los sinvergüenzas eran proporcionalmente menos porque se concentraban arriba, entre la gente de poder. El resto tenía que obedecer so pena de perecer. Los castigos hacia abajo eran severos en aquellas sociedades cerradas, autoritarias y oligárquicas.

Hoy en día, las sociedades son más abiertas y menos autoritarias. Hay más de lo bueno y de lo malo. Los mecanismos de control social son más débiles. El respeto a la autoridad tradicional declinó y se requiere mejor argumentación para persuadir.

Por ejemplo: ¿cómo convencer a jóvenes pobres que desistan de robar un celular o un motor? ¿Quién los va a convencer? ¿Los padres que no pueden proveer? ¿Los policías que dan el mal ejemplo al robar? ¿Cómo convencer un funcionario público de que no sea corrupto? ¿Quién lo va a persuadir? ¿Los políticos que se enriquecen a costa del pueblo? ¿Los jueces que se ponen una toga de disfraz carnavalesco?

No es de sorprender que los policías y guardias estén frecuentemente involucrados en actos dolosos. Con canana en manos, se sienten con mayor autoridad para ejercer la sinvergüencería. A un revólver le teme cualquiera. Por eso, aunque dupliquen o tripliquen sus sueldos, el problema no se resolverá. Primero habría que contratar un personal honesto y ponerlo a prueba. Un buen salario disuade pero no cura el mal de la corrupción ni la delincuencia.

Actualmente, los peores opacan a los mejores, aunque la mayoría de la población sea cumplidora, porque los peores andan sin control y han aumentado las filas. Las jerarquías políticas, económicas y religiosas, plagadas de malos ejemplos, han perdido su capacidad de persuadir para lograr mayor cohesión social. Se expandió la actitud del sálvese quien pueda, donde ganan generalmente los sinvergüenzas.

En muchas sociedades del presente, la mayoría de la población tiene más bienes materiales que antes, pero también han aumentado las expectativas de consumo. Las grandes brechas entre tener y querer son un caldo de cultivo para la corrupción y la delincuencia si no hay una ética que contenga las apetencias.

Combatir la sinvergüencería y promover la responsabilidad ciudadana es un gran reto social del momento. Si no, se impone la guerra de todos contra todos en medio de grandes desigualdades.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/sinverguenzas/autor/rosario-espinal/

 

Leonel y Danilo: el matrimonio roto noviembre 18, 2015

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Artículo publicado el miércoles 18 de noviembre de 2015 en el periódico HOY 

Leonel Fernández y Danilo Medina vienen de una larga militancia en el PLD, e igual sucede con casi todo el comité político. La unión de tantos años explica en parte la permanencia en el poder. Pero como sucede en todo país de tradición caudillista e instituciones débiles, ni siquiera el PLD ha logrado evadir la decadencia partidaria propia de las luchas caudillistas.

A diferencia del PRSC y del PRD, el PLD ha podido sortear las tensiones caudillistas hasta la fecha, y habrá gobernado 16 de los últimos 20 años cuando concluya este período presidencial. Pero las fricciones se van acumulando y agrandando, se tornan más agrias y amargas.

En el 2007, Danilo Medina cometió el error de enfrentarse a Leonel Fernández en las primarias, cuando la Constitución permitía una repostulación consecutiva, no por hechura de Fernández, sino por el cambio constitucional de Hipólito Mejía en el 2002.

Con el país en recuperación económica después de la debacle de 2003-2004, la reelección de Fernández navegaba con facilidad en el 2008. Medina se engruñó, se distanció del Gobierno, y tuvo una desteñida participación en la campaña electoral. Ahí se produjo la primera ruptura del matrimonio político entre ambos, codificada por Danilo con un “me venció el Estado”. Fernández, con el dominio del PLD y del país, iba seguro al triunfo a pesar del distanciamiento de Medina. Ganó sin él.

Pero el sistema de una reelección consecutiva que permitió a Fernández repostularse en el 2008, era una piedra en el zapato hacia adelante. No podía ser candidato presidencial jamás. De ahí que Fernández promoviera con ahínco una nueva reforma constitucional que reincorporó la reelección indefinida no consecutiva. Así se habilitó para ser candidato presidencial nuevamente.

Para el 2012, Leonel Fernández no pudo manufacturar una candidatura alternativa a Danilo Medina. Era cuestión de esperar cuatro años para volver al poder. Los leonelistas no lo dudaban: el glamour de Leonel Fernández triunfaría sobre la opacidad de Danilo Medina; además, estaba el candado constitucional de 2010 de no repostulación inmediata.

Pero ¡oh sorpresa! De manera magistral, Medina utilizó su propia opacidad política para brillar. Las rabias del pueblo se volcaron contra Leonel ante el déficit fiscal develado por el propio Gobierno a fines de 2012, y Danilo se posicionó eficazmente para ganar cada batalla desde entonces. Al No de Leonel al 4% para la educación, Danilo dijo un Sí. Al mal contrato de Leonel con la Barrick Gold, Danilo dijo No. A la conceptualización distante de Leonel, Danilo respondió con visitas sorpresas. Así se fue cocinando la reelección, y de paso, la segunda ruptura del matrimonio político.

Estas rupturas no son expresión de diferencias ideológicas, sino de la fuerte tradición caudillista y clientelar en el país, de la que no se ha librado tampoco el PLD.

Si pensaran en la institucionalidad democrática del país y del partido, Leonel Fernández no hubiera cambiado la Constitución en 2010 para su beneficio, ni Danilo Medina tampoco en 2015. Si pensaran en la institucionalidad democrática, Leonel se hubiese retirado de la política electiva después de gobernar 12 años, porque muchos en su partido aspiran.

Los caudillos sirven para aupar organizaciones políticas, pero no para institucionalizarlas. Actualmente, ni Leonel ni Danilo pueden democratizar ni institucionalizar el PLD porque ambos luchan por controlarlo. El partido está frisado y los pequeños cambios se producen cuando uno aplasta al otro.

Independientemente de cuándo y cuánto Leonel Fernández se involucre en la campaña electoral, el matrimonio político está roto; y post-2016, el comité político tendrá que hacer malabares para mantener la organización unida.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/leonel-y-danilo-el-matrimonio-roto/autor/rosario-espinal/

 

Danilo Medina, ¿de qué hablaría? noviembre 11, 2015

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 3:17 pm

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Artículo publicado el miércoles 11 de noviembre de 2015 en el periódico HOY 

El Presidente Danilo Medina habla poco a la prensa y a la ciudadanía. La oratoria no es su fuerte. Es parte de la explicación. Prefiere encuentros pequeños, como en las visitas sorpresas, luego manufacturados por su staff para difusión en la prensa.

Pero ojo: sus silencios transcienden su personalidad. Como político, si tuviera que hablar más para lograr sus objetivos, lo haría.

Hay cuatro estilos fundamentales en que los presidentes se comunican con la ciudadanía, dos directos y dos indirectos. Pueden dirigir discursos a toda la nación o hacerlo en grupos pequeños. Pueden convocar periodistas en sesiones organizadas de ruedas de prensa o hacer declaraciones en intercambios espontáneos. El mecanismo de comunicación más utilizado por el Presidente Medina es el de contextos pequeños. Así ha forjado su “yo político”, del que carecía cuando llegó a la presidencia, precisamente por su opacidad discursiva.

Durante los primeros tres años de Gobierno, Medina se desdobló como el presidente cercano a la gente. El hacedor, distante de los discursos grandilocuentes de su predecesor, de quien buscaba ávidamente diferenciarse. Ha huido de la conceptualización para sindicarse con la realización: el 4% del PIB para la educación, la construcción de escuelas, la tanta extendida, los préstamos a pequeñas empresas y la renegociación con la Barrick Gold para obtener mayores recursos son emblemas de su gestión. Ese estilo y esas medidas elevaron su aprobación a la estratosfera.

Pero el Gobierno sigue siendo una red de extorsión y corrupción; los problemas fundamentales de la población siguen irresueltos (la lista es larga y bien conocida); y con la reforma constitucional para quedarse en el poder, Medina se develó como un caudillo más. Que un amplio segmento del electorado apoyara el cambio constitucional en las encuestas facilitó, sin duda, la acción.

Con Leonel Fernández ya destronado, Danilo Medina es por ahora dueño y señor del PLD, del Gobierno, y por ende, de la agenda nacional. ¿Pero de qué hablarle al pueblo? ¿De cuáles hechos?

¿De los corruptos que siguen robando en el Gobierno con absoluta impunidad? ¿De los circos judiciales? ¿De los franceses fugados? ¿De la espiral de endeudamiento público? ¿De los haitianos indocumentados que siguen ofreciendo mano de obra barata a muchos empresarios y al Estado? ¿Del irresuelto problema eléctrico? ¿Del déficit de agua? ¿De la Policía enjambre de abusos y sobornos? ¿De la delincuencia que aturde la población? ¿De tantos accidentes de tránsito a pesar de tantas instituciones dedicadas al transporte? ¿De las muertes por dengue? ¿De los hospitales pocilgas o sobrevaluados? ¿De que el Gobierno compró el PRD depreciado en valor? ¿De que en estas elecciones los candidatos al congreso serán los mismos por haber firmado a favor de la reelección? ¿Del derroche de recursos que habrá en esta campaña porque el Gobierno busca ganar por mucho cueste lo que cueste?

Quizás lo mejor es que el Presidente Medina siga callado, porque sus últimas comparecencias ante la nación para justificar su cambio de opinión con respecto a la reelección y para sellar la alianza con el PRD fueron decepcionantes.

El país está lleno de problemas, es la realidad; el Presidente ha enfrentado algunos, y un amplio segmento de la población ha sido muy benigno con él porque lo han preferido a sus adversarios.

Hace unos años, Leonel Fernández perdió su glamour político por hablar mucho para justificar lo injustificable. Ahora, Danilo Medina se arriesga a perder el suyo por hablar poco para no enfrentar lo inadecuado. No es suficiente regocijarse en algunas buenas acciones cuando hay tantos problemas pendientes. No es honorable descalificar a todo el que cuestiona.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/danilo-medina-de-que-hablaria/autor/rosario-espinal/

 

La plaga noviembre 4, 2015

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:05 am

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Artículo publicado el miércoles 4 de noviembre de 2015 en el periódico HOY 

La República Dominicana se aboca este próximo año a presenciar el clientelismo electoral en toda su magnitud, y sin ley electoral ni voluntad para regular el dispendio de recursos.

El 15 de mayo de 2016 se elegirán el presidente y vicepresidente, 32 senadores, 190 diputados, 20 diputados al PARLACEN con suplentes, unos 155 alcaldes y vicealcaldes con alrededor de 1,200 regidores y suplentes, unos 250 directores de juntas municipales y vice-directores con más de 700 vocales. En total, más de 4,000 cargos electivos.

El clientelismo ha llevado a la proliferación de posiciones electas y no electas. Muchos de estos funcionarios no realizan funciones necesarias para la buena gestión gubernamental. Las posiciones existen para acomodar la gran cantidad de personas que buscan un cargo público.

Las elecciones dominicanas se han convertido en una gran compra y venta entre partidos y entre los partidos y la ciudadanía. Por eso se hundió el PRSC y ahora el PRD. El PLD reina porque dispensa favores a unos 15 partidos y a cuchumil movimientos de apoyo.

La República Dominicana no necesita 31 provincias y el Distrito Nacional con 32 senadores, ni tampoco 190 diputados. Costa Rica, por ejemplo, tiene más territorio que República Dominicana y sólo tiene 7 provincias, su sistema legislativo es unicameral (no hay senado), y la Asamblea Legislativa sólo tiene 57 diputados.

En promedio, un diputado costarricense representa alrededor de 84,200 personas, mientras un diputado dominicano representa alrededor de 54,600; y si combinamos diputados y senadores, cada legislador dominicano representa en promedio unas 46,500 personas. Costa Rica tiene 27 municipios, mientras República Dominicana tiene 155, con su consecuente nómina inflada de empleados municipales.

El aumento en la cantidad de provincias y municipios se justifica generalmente con el argumento de que en circunscripciones pequeñas hay más democracia porque hay más cercanía entre representantes y representados. Este argumento es falso en países como República Dominicana con una fuerte plaga clientelar.

¿Están los dominicanos mejor representados en el Gobierno que los costarricenses porque hay más funcionarios electos? ¿Son los indicadores de bienestar social en República Dominicana mejores que en Costa Rica? No. Costa Rica sobrepasa a la República Dominicana en el índice de desarrollo humano, aunque Santo Domingo sobrepase a San José en grandes obras de infraestructura como torres, avenidas, túneles, elevados y el Metro.

Un sistema político ampliamente clientelar y corrupto como el dominicano reproduce el clientelismo y la corrupción en la medida en que se agranda el Estado; y la motivación para agrandarlo es precisamente incorporar más activistas políticos al sistema clientelar. De ahí que la característica del diseño geopolítico dominicano en las últimas décadas haya sido la fragmentación territorial para crear más posiciones electivas y administrativas.

Pero los municipios y las provincias no necesitan tantos funcionarios vagos o ineficaces. Necesitan personal calificado que pueda planificar y ejecutar programas en beneficio de la población. Por ejemplo, los miembros de los directorios municipales, de los que se elegirán más de mil, aportan poco a sus comunidades, más allá de extender la red clientelar, porque generalmente no tienen capacidad  técnica ni ejecutiva.

La descentralización ineficiente no resuelve los problemas sociales. Por eso tantas comunidades dominicanas protestan antes las carencias de agua, luz, servicios de educación y salud, la basura que se acumula y la delincuencia que azota. Siguen esperando que el Gobierno Central resuelva porque los gobiernos locales fracasan.

Elegir es un derecho democrático fundamental. Lo negativo es justificar la ampliación del funcionariado público argumentando democracia. Ellos no traen más democracia; expanden el clientelismo y la corrupción, y hacen el Estado más dispendioso e ineficaz.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-plaga/autor/rosario-espinal/

 

 

 
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