ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Escritores en el banquillo abril 30, 2011

Filed under: Visitas analíticas — rosarioespinal @ 11:14 am

Fragmento de la entrevista de Renee Kantor a la socióloga francesa Gisèle Sapiro, publicada en la Revista Ñ.

 La frontera de la libertad literaria ha generado siempre tensiones con el poder. Bajo una novela o un poema fluye, a veces, una fuerza tumultuosa de pasiones políticas, ideológicas y sociales. Muchas terminan en un tribunal. Basta enumerar algunos de los procesos judiciales más destacados de la historia literaria como cuando, en 1857, Flaubert y Baudelaire fueron acusados de “ultraje a la moral pública y las buenas maneras” por la publicación de Madame Bovary y Las flores del mal , respectivamente, o el proceso en Inglaterra a Oscar Wilde por “indecencia”, que buscó entremezclar la moral de la obra y la moral del autor o el célebre Yo acuso de Zola, que en 1898 hizo tambalear el aparato judicial y político de la Tercera República con el caso Dreyfus. Ninguna literatura como la francesa para graficar las polémicas que nos atraviesan hasta hoy: ¿El escritor está por encima de la exigencia moral? ¿O hay una unidad indisociable entre el hombre y el artista? Estos cuestionamientos han perdurado, con diversa magnitud, a través de los siglos.

La socióloga francesa Gisèle Sapiro reflexiona sobre el poder de la palabra escrita, en su nuevo libro La responsabilidad del escritor (Seuil, 750 páginas). En París, donde vive, responde a Ñ sobre los múltiples sucesos  que  fueron moldeando el complejo entramado existente entre literatura, derecho y ética.

¿Por qué decidió abordar el campo literario desde el punto de vista de la responsabilidad?

Esta investigación nació de mi libro anterior, La guerra de los escritores, 1940-1953 que se refería al problema de la autonomía literaria en una situación de gran tensión política, bajo la ocupación extranjera y en presencia de un régimen autoritario y represivo. La literatura se volvió un desafío para todas las fuerzas políticas presentes. Los partisanos del régimen de Vichy y de la Colaboración acusaron a los escritores más reconocidos de la preguerra, como André Gide, de ser responsables de la derrota militar de Francia, debido a su subjetividad, a su pesimismo, a su egoísmo. En primer lugar, estos escritores se defendieron diciendo que la literatura no tiene efectos sociales, que ella sólo refleja la realidad. Estamos aquí en el centro  del debate que yo abordo en este nuevo libro: hay una creencia en el poder de la literatura. ¿De dónde viene esta creencia ? ¿Qué es lo que la fundamenta ? ¿Cuáles son las concepciones de la relación entre literatura y el mundo social? Esta creencia incluye también los procesos judiciales entablados a los hombres de letras colaboracionistas realizados al momento de la Liberación: algunos han sido condenados a muerte y ejecutados por sus escritos. Se trataba de sus escritos periodísticos o panfletarios, y no de literatura, pero aquellos procesos son también testimonio de la fuerza del presunto poder simbólico del escritor.

De su libro se deduce que represión y compromiso son dos caras de un mismo acontecimiento. ¿La práctica judicial y la historia literaria son indisociables?

No iría tan lejos en la afirmación, pero efectivamente parto de la idea de Michel Foucault según la cual la responsabilidad penal ha sido constitutiva de la función de autor. Incluso antes de que los escritores reivindicaran el discurso como un bien, como algo de su propiedad, éste fue un acto pasible de pena. Sugiero que los escritores han cedido esta responsabilidad para volverla contra el Estado. Contra la censura y la represión, han desarrollado una ética profesional diferente de la responsabilidad penal, al reclamar para sí valores propiamente intelectuales, que han universalizado, como la verdad y la belleza. La transgresión es el origen de la modernidad estética. Baudelaire y Flaubert se negaron a subordinar el arte a la moral pública, y es por esa razón que fueron juzgados. Paralelamente, de Voltaire a Zola, la confrontación con la justicia es fundadora del compromiso del escritor como intelectual que defiende una causa universal.

¿Podría explicar la distincion entre responsabilidad subjetiva y objetiva en literatura?

La censura plantea la cuestión de saber quién es el responsable ante la ley. La ley penal es un acuerdo entre dos tipos de responsabilidad: objetiva y subjetiva. No se penaliza un pensamiento culpable, sino que éste debe materializarse en un acto, pero a su vez es necesario que este acto haya sido cometido con la intención de perjudicar. Esta es la razón por la cual, para la ley francesa, el primer responsable es aquel que publica el texto. De hecho, desde el siglo XIX, el responsable es el editor. Según la ley, el escritor sería sólo su cómplice. Pero la realidad indica que es el escritor quien es siempre más severamente castigado: lo que quiere decir que, en la práctica, se da más importancia a la intención, a la responsabilidad subjetiva.

A comienzos del siglo XIX se intentó imponer una ética del escritor, independiente de la religión. ¿En qué consistió este propósito?

La creencia religiosa formaba parte de los temas ausentes del debate público. Los filósofos del siglo XVIII habían transgredido esta prohibición al desarrollar particularmente las doctrinas materialistas. La legislación sobre la libertad de prensa adoptada en 1819, bajo el régimen de la monarquía parlamentaria de la Restauración, reconocía la libertad de opinión religiosa y de  discusión filosófica, pero a su vez condenaba el materialismo al proteger el principio de la “inmortalidad del alma”. Los escritores liberales de aquella época –en el sentido que se le daba entonces a la palabra liberal:  defensor de las libertades– no eran necesariamente agnósticos, pero luchaban  por el derecho a criticar las instituciones, incluida la Iglesia . Ese derecho era para ellos un deber de escritor: sentían que tenían como misión esclarecer a la sociedad, tarea necesaria en un régimen parlamentario.

Bajo el Segundo Imperio, la Justicia persiguió a Baudelaire y Flaubert acusándolos de publicar obras inmorales. Usted remarca en su libro que el juicio por “Madame Bovary” fue un proceso sobre la interpretación de la obra. ¿Comenzó entonces el debate sobre el fondo y la forma de una obra?  

Se encuentran  debates sobre la interpretación y la forma de una obra literaria cuando comienzan  los primeros procesos acaecidos durante la Restauración monarquíca, como por ejemplo aquel del poeta Pierre-Jean de Beranger, quien terminará en prisión por sus críticas al gobierno. Pero entonces se debatía sobre todo acerca de los procesos utilizados por los escritores para evitar la censura. En este caso, es el mísmisimo proyecto literario lo que se pone en cuestión, ya que la ambigüedad es inherente a Madame Bovary .

El tema del adulterio era muy común en la literatura de aquella época, porque la familia era, junto con la propiedad, uno de los pilares de la moral burguesa. Lo que el fiscal reprocha a Flaubert es el hecho de no emitir un juicio de valor sobre Emma Bovary: que ella muera al final no es suficiente, porque se trata de una muerte voluntaria. En la literatura clásica, incluso en Balzac, el narrador intervenía, emitía su opinión, su valorización moral. Flaubert disocia al narrador del autor y le asigna un punto de vista distanciado, impersonal. Digamos que el fiscal le imputa a Flaubert los pensamientos de Emma Bovary, porque no comprende el discurso indirecto libre que impone esta nueva técnica literaria creada por Flaubert. También le recrimina su realismo y la “tonalidad impúdica” de la obra. Desde ese punto de vista, podemos decir que el proceso a Flaubert ha sido un proceso sobre el estilo narrativo.

Emile Zola reivindica para el escritor una función de experto capaz de analizar la sociedad. Según sus escritos,  esa demanda sería  el comienzo de su compromiso politico ¿Por qué?

Zola trató de promover la figura del escritor experimentador e intentó hacer del escritor un experto en cuestiones morales. Pero fracasó, como lo prueban los procesos naturalistas por ofensa a las costumbres. ¿Por qué fracasó? En parte, porque contrariamente a los especialistas reconocidos entonces como expertos –médicos, criminólogos– el escritor no adopta un discurso técnico, él habla la lengua del medio que describe. De golpe, se encuentra contaminado por  sus propias creaciones. Yo sostengo como hipótesis que es este fracaso el que lo conduce a comprometerse con el caso Dreyfus, a favor de un capitán del ejército acusado de entregar documentos secretos a los alemanes y condenado a prisión perpetua y en defensa de la verdad jurídica, a la que los antidreyfusianos oponen el interés nacional, el prestigio del ejército. El uso del sustantivo “intelectuales” proviene de esta época; en un principio era peyorativo, se utilizaba para estigmatizar la movilización colectiva en favor del capitán Dreyfus, que reunía a  escritores, universitarios, abogados. De hecho, todo el mundillo intelectual de la época se encotraba  dividido: entre los escritores, de un lado se hallaban los miembros de la Academia Francesa, mayoritariamente antidreyfusianos, y del otro los simbolistas que en su gran mayoría estaban a favor del capitán Dreyfus. Es la profesionalización de la política y la exclusión de los intelectuales del juego político lo que condujo al compromiso político de esta época.

En 1945 se lleva adelante en Francia el juicio al escritor colaboracionista Robert Brasillach, luego ejecutado. Son numerosos los intelectuales, adversarios políticos de Brasillach, que firman una petición solicitando la gracia para el condenado. Sartre y Beauvoir se niegan. ¿Por qué?

La teoría sartreana de la literatura comprometida responde directamente al debate originado por el proceso a Brasillach, ejecutado a principios de 1945. De un lado se encuentran aquellos que consideran que los escritores son chivos expiatorios, que la responsabilidad primera incumbe a aquellos que han cometido los actos –la Colaboración económica o militar– y no a aquellos que han formulado sus ideas. Del otro, están aquellos que defienden la responsabilidad superior del escritor. Sartre se encuentra en este último grupo. Para él la escritura es un acto que compromete, que crea una responsabilidad ilimitada. Beauvoir escribió en La fuerza de las cosas que “hay palabras tan asesinas como una cámara de gas”. Por otra parte, es en tanto que actos –actos de propaganda en favor del enemigo– que los escritos de los intelectuales colaboracionistas fueron juzgados por los tribunales. Este debate opone la antigua camada de escritores a la nueva generación. Albert Camus es el único de su generación que firmó la petición en favor de Brasillach, después de haber exigido una importante depuración del texto. La firmó luego de haber dudado durante toda la noche, porque él estaba en contra de la pena de muerte. Podemos decir que los escritores han sido chivos expiatorios en la medida en que han sido los primeros y los más severamente juzgados. Sus expedientes eran fácilmente constituidos, los escritos eran las piezas de acusación, y su notoriedad, sobre todo la de Brasillach, impregnaba a este proceso de un carácter ejemplificador.

En las antípodas de la concepción sartreana  se encuentran los partisanos del “arte por el arte”  que rechazan el juzgamiento moral de una obra. ¿Cuál fue su importancia?

La tradición del arte por el arte, que va de Théophile Gautier a Robbe-Grillet pasando por Flaubert, Baudelaire y Wilde, disocia lo bello de lo útil. Es, ante todo, una ética del esteta: lo bello es moral en sí mismo. Y si bien hoy en día nos parece una postura inofensiva, en la época de Flaubert esta concepción era subversiva, ya que la estética clásica no disociaba lo bello y lo verdadero del bien.

 ¿La crítica moral ha desaparecido de la crítica literaria?

La crítica literaria del siglo XIX era sumamente moralizante. Servía, con frecuencia, como un apoyo a los poderes públicos para emprender una persecución contra los escritores. Hubo también una crítica fuertemente ideológica, tanto de extrema derecha (alrededor de Charles Maurras y la Acción Francesa) como de extrema izquierda (la crítica en la prensa comunista). Pero después de la Segunda Guerra Mundial, antes de la afirmación de la autonomía artística y literaria, la crítica evitó ubicarse en el terreno de la moral, aunque hay actualmente casos donde vemos resurgir un juicio moral cuando se trata, por ejemplo, de antisemitismo o de racismo.

Acaba de suceder en la Argentina un hecho relacionado con el “juzgamiento moral”. El director de la Biblioteca Nacional escribió una carta a los organizadores de la Feria del libro de Buenos Aires, sugiriendo que Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, no inaugurara la feria por sus ideas políticas. La presidenta Cristina Kirchner pidió luego al funcionario que no interviniera. ¿Qué le sugiere este hecho?

Las invitaciones a ferias del libro tanto como las celebraciones son, con frecuencia, la ocasión del surgimiento de polémicas donde se entremezclan argumentos políticos y rivalidades literarias entre escritores pertenecientes a diferentes campos políticos o comunidades nacionales, étnicas, religiosas. Un escritor que manifiesta su posición política públicamente se expone siempre al riesgo de ser percibido, ante todo, bajo ese prisma; es inevitable. Pero la presidenta Cristina Kirchner, al menos en ese caso, al no oponerse a que Vargas Llosa inaugure la Feria del Libro, demostró que reconoce la autonomía de la literatura.

Enlace a la Revista Ñ: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Escritores-banquillo-gisele-sapiro_0_459554051.html

 

Bien, Señor Presidente y señora esposa abril 27, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:39 am

Rosario Espinal

Artículo publicado en el periódico HOY el miércoles 27 de abril de 2011 

La política, como todas las actividades humanas, tiene una lógica, un modo de ser y unas reglas, que cuando se violan crean impredecibles distorsiones y riesgos.

La decisión del presidente Leonel Fernández de no buscar una repostulación en el 2012 y de Margarita Cedeño de no presentarse como precandidata del PLD, constituyen dos actos trascendentales en la política dominicana, aunque en el fragor de la lucha política del presente se opaque el significado de estos hechos.

La transcendencia radica en que el Presidente declinó utilizar su fuerza para deshojar la propia Constitución que él promovió. En un país donde las constituciones se cambian con frecuencia, incluida la de 2010, con el propósito fundamental de modificar el sistema de reelección, resistirse a la tentación de hacerlo nuevamente tiene una significación positiva para la institucionalidad democrática en el país.

El anuncio de Margarita Cedeño de declinar la precandidatura del PLD es también importante porque su precandidatura, independientemente de sus logros como Primera Dama, se hubiese forjado en torno al poder de Leonel Fernández, no de sus propios méritos. Hubiese predominado el slogan de campaña “con ella seguimos con él”, es decir, ella como instrumentalización del poder de él.

Tampoco hubiese sido factible plantear que Fernández no la apoyaba, porque dada la relación marital, ni siquiera tenía que anunciar públicamente que lo hacía. Sólo con aceptar su precandidatura la ciudadanía hubiese concluido que la apoyaba, y hacia ella se hubiesen dirigido muchos de los activistas que promueven la reelección.

Ante tal situación, la opinión generalizada hubiese sido que el presidente Fernández pretendía extender su poder vía su esposa por las limitaciones constitucionales para una reelección directa.

Esto hubiese colocado el PLD al borde de un precipicio por las implicaciones.

Primero, la precandidatura de Cedeño hubiese transformado súbitamente las primarias peledeístas a favor del Presidente, cuando de hecho, con su renuncia a la repostulación, había tomado distancia del fragor de la contienda. En otras palabras, con la precandidatura de Cedeño, el presidente Fernández hubiese perdido la capacidad de ejercer funciones de árbitro en la contienda, y por tanto, su rol de presidente del partido hubiese quedado debilitado.

Segundo, los demás precandidatos del PLD hubiesen estado en una situación de vulnerabilidad porque tenían que enfrentarse a Fernández a través de su esposa. Bajo estas condiciones, la campaña de los precandidatos hubiese sido muy delicada. No podían asediar a Cedeño con críticas porque era una rival indirecta, pero ella hubiese contado con el apoyo de las estructuras del Estado y del principal líder del partido, para avanzar su candidatura. El desbalance entre los precandidatos hubiese sido obvio y hubiese aumentado las fricciones y rencores en el PLD.

Ninguna campaña electoral es igualitaria, pero por lo menos los candidatos que se enfrentan deben ser sujetos directos en la confrontación. La precandidatura de Cedeño hubiese desvirtuado esta regla esencial de la competencia electoral. Por otro lado, ella no hubiese emergido con autonomía en la contienda, sino como una costilla de él. Esto no es recomendable para ella si tiene aspiraciones políticas ni para las mujeres en general.

La política es una lucha constante de poder y un cálculo de ventajas y riesgos. Que Leonel Fernández y Margarita Cedeño apostaran ahora a respetar la Constitución y los procesos de competencia interna en el PLD merece reconocimiento en un país plagado de violaciones a la institucionalidad. Esto es también reflejo de que la democracia dominicana, aunque sea a pasos de tortuga, va echando raíces.

Enlace a HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/4/26/372964/Bien-Senor-Presidentey-senora-esposa

 

Drogas: oro y tragedia humana abril 20, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:22 am

Rosario Espinal

 Artículo publicado en el periódico HOY el miércoles 20 de abril de 2011, y en los portales de Acento y Noticias SIN

Una de las mayores tragedias de la sociedad dominicana en las últimas décadas es la expansión del narcotráfico y el consumo de estupefacientes. Igual sucede en otros países de América Latina y el Caribe.

La captura de grandes capos: Quirino, Figueroa Agosto y ahora del Cartel del Cibao simbolizan la magnitud de un problema que genera gran inseguridad y violencia.

El consumo de drogas debilita el ser humano, fractura los lazos familiares y pone en riesgo la vida social. A pesar de eso, en ningún país se asume la responsabilidad de atacar el problema en sus raíces.

La adicción es inherente al ser humano. Quizás es una expresión de la precaria existencia, de la falta de horizontes, de la incertidumbre en que transcurre la vida, o de la necesidad balsámica para alentar el dolor que genera la vida misma. Pero algunas adicciones, como las drogas, generan también gran dolor a los adictos, a quienes les rodean, y a la sociedad en general.

Los gobiernos dominicanos, al igual que muchos otros, han permitido la ampliación del narcotráfico como forma de acumulación de capital.

Al ser ilegal, el negocio de las drogas es muy lucrativo para los capos y allegados, y se torna un comercio atractivo en sociedades con escasas posibilidades de movilidad social. Mientras el consumo se concentra en los países más ricos, la producción y el tráfico se concentra en los países más pobres.

En la actualidad, el tráfico y venta de drogas es una especie de oro para muchos jóvenes de capas medias y bajas. Los más pobres, carentes de opciones laborales adecuadas, encuentran en la venta de drogas su sustento y tejen sus sueños de ser ricos. Los de capas medias, con grandes expectativas de consumo, encuentran en el narcotráfico y las actividades conexas una riqueza que no ofrece la economía legal.

Así se gesta un sistema social de tráfico y consumo de drogas que adquiere gran poder en la sociedad por el apoyo que recibe de autoridades civiles y militares que se involucran para hacer el negocio posible, rentable, y obtener grandes ganancias.

En la “industria de la droga” hay muchos personajes involucrados. Están los capos, jefes de carteles y mafias. Los cortesanos lavadores, mercaderes que compran y venden para encubrir las operaciones de los capos. Ellos constituyen el estrato alto que construye castillos de fortuna, y por algún tiempo pagan en celdas el precio de su riqueza no legitimada, o mueren. También hay políticos y militares; esos que en el argot dominicano se llaman “pejes gordos”, “tiburones” o “vacas sagradas”. Aunque su derrumbe siempre se anuncia, casi nunca se produce porque en ellos radica el poder que posibilita el negocio del narcotráfico.

A veces el capo se transmuta en personaje de beneficencia, como en el caso de Quirino, y otras veces es material de espectacularidad como Figueroa Agosto. Pero en ningún caso, el apresamiento o muerte de un capo se traduce en menos circulación de drogas: el mercado sigue operando con suficiente oferta y demanda. Tampoco se desmantelan las redes de funcionarios públicos, civiles y militares, que sirven de sustento a las actividades.

Mientras la droga sea un producto de comercio ilícito, será imposible atacar el problema. La ilegalidad genera grandes ganancias a quienes patrocinan y ejecutan el narcotráfico, la moralidad irresponsable denuncia el problema y se cruza de brazos, los adictos quedan vulnerables sin atención debida para ayudarles a superar el vicio, y la sociedad queda presa de la violencia y la delincuencia.

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/4/19/372277/Drogas-oro-y-tragedia-humana

 

Deuda pública de países ricos superará 100% de su PIB abril 15, 2011

Filed under: Visitas analíticas — rosarioespinal @ 10:51 am

Artículo publicado en El País el 13 de abril de 2011

El capitalismo se basa en la extraña convicción de que personas odiosas obrarán de alguna manera por motivos odiosos para actuar en el bien de todos. No está claro que Keynes pensara directamente en el Fondo Monetario Internacional al escribir esa frase, pero el FMI certificó ayer su reinvención en el papel de Casandra para anunciar que Estados Unidos, la economía más grande del mundo, también está con el agua al cuello. Por segunda vez en dos días, el FMI le reclamó medidas creíbles para reducir el déficit y presionó a la Casa Blanca para contener la deuda y evitar desórdenes en los mercados mundiales. Las cifras así lo avalan: pese a la oleada de austeridad en Europa, la deuda de los países avanzados está en el momento más alto de la historia en tiempos de paz. El endeudamiento público en los países ricos romperá la barrera del 100% del PIB este año por primera vez desde la II Guerra Mundial: los Estados del mundo desarrollado deberán más de lo que producen sus países en un año, según el Fondo. Pese a que los mercados, por ahora, han disparado contra la deuda europea, EE UU y Japón son los principales culpables de esa situación.

El FMI criticó la “demora” en la consolidación fiscal en EE UU, que ha preferido apuntalar el crecimiento económico antes de acometer una salida de la crisis a la alemana. “EE UU ha dejado en suspenso el ajuste fiscal y debe acelerar la adopción de medidas para reducir los niveles de deuda”, dijo el director de asuntos fiscales de la institución, Carlo Cottarelli. El déficit público norteamericano rozará el 11% del PIB este año (casi el doble que España). La deuda oficial supera el 90% del PIB (30 puntos más que la española). Si se añade el endeudamiento local y el de empresas públicas como Fannie Mae y Freddie Mac, alcanza el 124% del PIB.

“Lo más preocupante es que el perfil de esa deuda sigue aumentando y ya ha superado el anterior máximo, de allá por 1947. A esos niveles, y con las familias y empresas en pleno proceso de desendeudamiento, lo más probable es que -sin dramas, pero de forma constante- la recuperación se vea afectada y sobre todo que aumente la presión de los mercados, con efectos nocivos en todo el mundo”, aseguró Carmen Reinhart, del Peterson Institute.

El FMI resucita así los cisnes negros. Un cisne negro es un suceso altamente improbable cuyas consecuencias pueden llegar a tener un impacto demoledor. Así fue calificada al principio la crisis financiera, que se adentra ya en su cuarto año. Y así de improbable era hasta ahora el contagio de la crisis fiscal de Europa a EE UU. Ante la constatación de que el viento ha cambiado, el presidente de EE UU, Barack Obama, tiene previsto anunciar hoy un paquete de medidas en la dirección que indica el FMI, pese a que demócratas y republicanos no acaban de ponerse de acuerdo: unos reclaman subidas de impuestos a los ricos; los otros, un fuerte tijeretazo del gasto público. La presión sobre EE UU ya ha empezado: Bill Gross, gestor del principal fondo de deuda pública del mundo, aseguró ayer que la deuda norteamericana está “artificialmente cara”, debido a las compras masivas del banco central estadounidense.

Pero los problemas no son una exclusiva de EE UU. La deuda federal estadounidense superará el 110% del PIB en 2016: ese año, la japonesa alcanzará el 250%, y en Europa rebasará el 100% en Italia, Irlanda, Grecia y Portugal. “Los déficits públicos están mejorando en 2011 con la excepción de EE UU y Japón, pero ni aun así cabe descartar riesgos por sacudidas en el sistema financiero, subidas de los intereses de la deuda o incumplimientos en los planes de ajuste”, explicó Paulo Mauro, economista del FMI.

La mala situación fiscal en las economías avanzadas es consecuencia de los ambiciosos planes de estímulo que permitieron evitar una reedición de la Gran Depresión, y de las numerosísimas ayudas que ha recibido la banca: solo en 2010 se inyectaron 820.000 millones de euros en los bancos, con Irlanda (casi el 30% del PIB) a la cabeza seguida de Alemania (10,7%), Reino Unido y Holanda (6%), Grecia (5%), Bélgica (4%), Estados Unidos (3,4%) y España (2%). El informe fiscal del Fondo nada dice, por cierto, de echar el freno en lo relativo a esas ayudas, que contrastan con la necesidad imperiosa de extender las políticas de austeridad. Los bancos son diferentes. En Washington, en Madrid y en Tombuctú.

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Enlace a El País: http://www.elpais.com/articulo/economia/deuda/publica/paises/ricos/superara/PIB/ano/elpepueco/20110413elpepieco_2/Tes

 

Leonel Fernández y la destrucción de Roma abril 13, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:52 am

Rosario Espinal

 Artículo publicado en el periódico HOY el miércoles 13 de abril de 2011

El presidente Leonel Fernández tomó la correcta decisión de no embarcarse en un proyecto reeleccionista. No tiene los votos necesarios en el Congreso para modificar la Constitución, en parte por la división de la bancada peledeísta; por lo tanto, la aventura hubiese acarreado un alto costo financiero e institucional.

Organizar un referendo para captar la opinión real del electorado sobre la repostulación, no una recogida de firmas, y luego proceder en el Congreso a modificar la Constitución, hubiese sido también una aventura riesgosa para el Presidente, independientemente del apoyo con que cuenta.

Por estas razones, y no por otras, es válida la comparación con Aníbal y su decisión de no proceder con la toma y destrucción de Roma.

La correcta decisión no exime, sin embargo, al Presidente de los tropezones institucionales que precedieron el anuncio de la no repostulación, ni de las confusiones constitucionales que tiró al aire en su discurso.

Primero, la Constitución Dominicana de 2010 es clara en que no hay posibilidad reeleccionista para el 2012, también lo es la Constitución anterior. Por eso el presidente Fernández no debió sugerir en el discurso del viernes pasado que de haber querido repostularse, hubiese podido hacerlo bajo el marco constitucional existente. La mayoría de los constitucionalistas dominicanos han rechazado este argumento en los últimos meses.

Segundo, haber permitido que tantos legisladores actuaran de bufones entregando carta de apoyo y recogiendo firmas, ha establecido un nefasto precedente para un Congreso que gobernará por seis años. Si el Presidente Fernández impidió, según dijo en su discurso, que síndicos y regidores continuaran con las muestras de adhesión, nunca debió permitir que los legisladores peledeístas se involucraran en tal tipo de activismo político. La estatura del Congreso ha quedado disminuida.

Una cosa es que los llamados “ingenieros constitucionalistas” promovieran la reelección, y otra muy distinta es que decenas de legisladores recogieran firmas de apoyo para una acción que prohíbe la propia Constitución. Particularmente desafortunado fue el papel protagónico del Presidente de la Cámara de Diputados.

También es desconcertante la referencia que hizo el presidente Fernández  en su discurso a que Joaquín Balaguer trató de persuadirlo para que se repostulara en el 2000, porque, y cito:  “el país estaba en riesgo de caer en manos demagógicas e irresponsables que lo conducirían al caos”. Si la opinión de Balaguer era esa, ¿por qué no apoyó a Danilo Medina en segunda vuelta? En alianza, Medina quizás hubiese derrotado el PRD; sin embargo, Balaguer concedió el triunfo a Hipólito Mejía con menos de 50% de los votos en primera vuelta. ¿Es que el caos no le preocupaba realmente a Balaguer?

Finalmente, el discurso de Fernández deja un mal sabor por el esfuerzo desmedido que hizo para sobredimensionarse, y, a partir de la cima discursiva, renunciar a la repostulación. Enaltecer su labor gubernamental le corresponde a la ciudadanía.

Fernández tiene importantes logros que exhibir en sus gestiones, pero también grandes fracasos. Entre sus logros está la capacidad de mantener una relativa estabilidad macroeconómica. Entre sus fracasos, la imposibilidad de desprenderse del personalismo, y el nivel de tolerancia de la corrupción.

Lo positivo que Fernández logró el viernes al emular a Aníbal y no destruir a Roma forzando su repostulación por encima de la Constitución, lo desbarató el domingo al permitir la inclusión de su esposa como pre-candidata del PLD. Independientemente de los méritos de Margarita Cedeño, su inclusión invalida a Fernández para ser árbitro en las primarias. Esto augura gran inestabilidad en el PLD en los próximos meses. La política incestuosa para mantener el poder es muy peligrosa.

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/4/12/371141/Leonel-Fernandez-y-la-destruccion-de-Roma

 

Capitalismo global y sus contradicciones abril 6, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:29 am

Rosario Espinal

 Artículo publicado en el periódico HOY el miércoles 6 de abril de 2011 y en los portales de Acento y Noticias SIN.

La juventud cibernética de Túnez y Egipto, inspiradora de las recientes movilizaciones que terminaron con las dictaduras de Ben Ali y Mubarak, quedará grabada en la historia de los movimientos políticos como nueva fuerza social.

La llamada globalización ha gestado en muchos países una amplia población de jóvenes que no puede acceder efectivamente a la modernidad aunque la palpe simbólicamente.

Durante los últimos 30 años, el capitalismo predicó el neoliberalismo y la globalización como panacea para la prosperidad. En nombre del liberalismo se promovió la privatización y el achicamiento del Estado, y como resultado, las protestas sociales no han parado en un país u otro, casi todas en respuesta a los dislocamientos económicos generados por los procesos de austeridad y recortes presupuestarios, acompañados de inflación.

Conjuntamente, el capitalismo neoliberal prometió que la globalización traería bienestar para todos, y el desarrollo de la tecnología de la comunicación se amplió vertiginosamente junto a las expectativas de consumo. El celular se convirtió en herramienta de uso masivo, y con la televisión y el internet, ha servido para enviar mensajes de prosperidad a un segmento amplio de la población mundial. El celular también amortiguó las grandes diferencias de clase.

Los jóvenes y las personas con mayor nivel educativo han sido los más socializados en la tecnología, sus usos y potencialidades, incluida la idea de autonomía y libertad.

En muchos países, sin embargo, estos grupos enfrentan gran dificultad para encontrar buenos trabajos y aumentar sus salarios. Es decir, la promesa de prosperidad que se plasma en la nueva tecnología de la comunicación no tiene concreción en sus vidas.

Las ansias de prosperidad y libertad también se han afianzado por los grandes procesos migratorios de los últimos 50 años. Un gran segmento de la población de los países menos industrializados ha emigrado a los centros del capitalismo desarrollado en busca de mejor vida.

En este contexto, los regímenes autoritarios enfrentan fuertes desafíos porque su inflexibilidad impide la ventilación; no hay válvulas de escape institucionales para las frustraciones sociales.

He aquí la gran contradicción del capitalismo contemporáneo: para expandir la acumulación el sistema se globalizó, pero al hacerlo de manera muy desigual, se han gestado ejércitos de desempleados, no depauperados y analfabetos como en épocas anteriores, sino integrados a las expectativas de consumo y bienestar que ha prometido el mismo sistema capitalista.

En la década de 1980, América Latina vivió un proceso de inserción al capitalismo neoliberal que produjo fuertes tensiones sociales durante los procesos de apertura democrática.  Luego, a partir de 1989, se propagaron los cambios en Europa Oriental con las transiciones del comunismo al capitalismo. En Asia y África se produjeron ligeras aperturas políticas, pero en estas regiones, la mayoría de los países continúan enjaulados en dictaduras de diversos tipos.

El capitalismo global se ha instalado bajo fuertes restricciones políticas en países como China, y apenas comienzan a verse los efectos transformadores en el norte de África y el Medio Oriente.

Históricamente, el capitalismo ha sido un sistema de explotación laboral que promete prosperidad para todos, y esa contradicción ha sido aligerada en los países capitalistas desarrollados porque la democracia política obliga a aumentar los niveles de eficiencia y a mejorar el sistema de redistribución de recursos.

Pero en sociedades autoritarias, el capitalismo global agudiza las contradicciones sociales que eventualmente llevan al derrocamiento de gobiernos que han tenido como misión esencial utilizar la represión para asegurar la explotación. Es lo que sucede ahora en varios países árabes, y posiblemente seguirá sucediendo en África y Asia en años venideros. Por eso presenciamos una gran ola de cambios políticos en el mundo.

 Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/4/5/369972/Capitalismo-global-y-sus-contradicciones

 

Memorias de las mujeres descartables abril 2, 2011

Filed under: Visitas analíticas — rosarioespinal @ 2:39 pm

 Escrito por Margara Averbach, publicado en la revista Ñ el 1 de abril de 2011

 

Para quienes hayan leído las dos, es imposible leer esta corta novela de Yasunari Kawabata, La casa de las bellas durmientes, sin establecer una charla entre ella y Memorias de mis putas tristes de Gabriel García Márquez. En ambas, se analizan los sentimientos de un viejo que se acuesta en un prostíbulo especial con una o varias muchachas muy jóvenes, que están profundamente dormidas. Pero en el libro de Kawabata, los “tristes” son los viejos y eso dice mucho sobre la diferencia de planteo.
Lo que producía indignación en la novela de García Márquez (dicho esto desde mi visión personal de mujer, una mujer que sigue releyendo los primeros libros del colombiano con una admiración deslumbrada), se vuelve a decir aquí desde una perspectiva completamente diferente, una en la cual el acto de poder del viejo es parte de la “iniquidad humana”, descripta en una imagen que hiela la sangre como un águila que vuela sobre un mar embravecido con un animal ensangrentado en el pico.
En esta novela, desde la primera de las cinco noches que se cuentan, Eguchi, el protagonista, es consciente de que la casa de las bellas durmientes es un lugar imposible, un lugar todopoderoso que convierte a chicas jóvenes en “juguetes vivientes”. El viejo Eguchi tiene conciencia de eso y su conciencia aumenta con cada noche.
Ese, el del dominio del hombre sobre la mujer, es uno de los temas de la historia y aquí, hablo de “tema” en el sentido musical del término: hay metáforas, sueños, declaraciones directas y diálogos que son distintas variaciones sobre esa idea. Dos ejemplos entre muchos otros: “Era el cuerpo de una mujer sin mente”; o “los labios de un hombre podían hacer sangrar cualquier parte del cuerpo de una mujer”. No hay aquí perdón para Eguchi, que sabe que el suyo es un “placer deforme” y que sus relaciones con las chicas no son “relaciones humanas”, pero que no por eso deja de volver. Vuelve a la casa no una sino cuatro veces después de la primera, por lo menos hasta que se cierra el libro.
¿Qué busca con esas noches extrañas? Esa pregunta abre un costado psicológico claramente masculino a la historia (tal vez lo más cercano del libro al planteo de García Márquez). En este segundo campo, la historia funciona más bien a nivel reflexivo. El personaje piensa sus propias reacciones frente a varios motivos que se le aparecen enredados en los recuerdos que le despiertan las chicas drogadas: la vejez; el deseo; el sexo; la atracción de lo prohibido; la doble moral (según se aplique a uno mismo o a otros); el miedo a la muerte; la envidia de la juventud; la paternidad.
Los dos carriles de reflexión –el abuso contra las mujeres y los deseos masculinos de los viejos– se desarrollan siempre dentro del mismo esquema simple: cinco capítulos; cinco noches; siempre la misma rutina nocturna en el mismo escenario; un único personaje secundario que habla: la madama, y otros, muy pasivos: las muchachas dormidas. El lugar, la casa de las bellas, es inquietante y lo mismo puede decirse del mar que se ve a través de las ventanas, casi un paisaje interior y de los diálogos, todos muy ambiguos. Hay miedo en el aire y Kawabata trata de que los lectores crean que el que está en peligro es Eguchi.

Violencia de género


En la última noche que se cuenta (no sabemos si habrá otras en el futuro), se vuelve bruscamente al problema de las mujeres y los hombres y ahí, el otro carril, se vuelve secundario. Tal vez –digo yo, desde mi punto de vista femenino– pueda decirse que el lugar inquietante es simplemente este mundo nuestro, el mundo todo (por algo no hay nada fuera de la casa), en el que se somete a las jóvenes a una violencia inusitada frente a la cual están totalmente inermes. Esa lectura explica ciertas conclusiones generales contundentes como: “¿Qué era lo peor que un hombre podía hacer a una mujer?… Casarse, criar a sus hijas, todas esas cosas, en la superficie, eran buenas; pero haberlas tenido durante largos años en su poder, haber controlado sus vidas, haber deformado sus naturalezas, todas esas cosas podían ser malas”. Eguchi ha hecho todo eso y más: con las chicas dormidas, con su mujer, con sus hijas. Y sabe por qué: “Tal vez, engañado por la costumbre y el orden, nuestro sentido del mal se había atrofiado” (nótense tres palabras: “costumbre”, “orden” y “nuestro”, sorprendente y brusco en un texto en tercera persona); y entonces “cualquier inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana”.
Si la casa es el mundo, tiene sentido que la muerte y el miedo no amenacen al viejo poderoso sino a las chicas dormidas e indefensas, absolutamente descartables para todos los que las usan: los hombres con dinero como Eguchi, la madama, el dueño de la casa.
Sí, Kawabata estudia en esta novela el deseo de posesión total que tienen los hombres pero a diferencia de lo que hace García Márquez, lo juzga desde el espanto, desde el horror, en una prosa intensísima y violenta en un gesto que es un grito de alarma original, necesario, y completamente inesperado.

Enlace a la revista Ñ: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/resenas/Yasunari_Kawabata-La_casa_de_las_bellas_durmientes_0_454754798.html

 

 
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