ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Código Penal: el tollo diciembre 31, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:34 am

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Artículo publicado el miércoles 31 de diciembre de 2014 en el periódico HOY 

Es lamentable e irracional que ya entrado el siglo XXI, el Estado dominicano constituido en sus diferentes poderes no asuma, como debe, que es su función establecer medidas públicas para regular toda la sociedad. El Estado tiene el poder y el deber de permitir o penalizar acciones, y por tanto, necesita pensar y actuar por encima de los intereses de cualquier grupo específico que se afane en imponer sus creencias restrictivas sobre el conglomerado social.

No es simplemente asunto de conciencia individual de cada presidente, legislador o juez. Se trata de establecer parámetros para el funcionamiento de toda la sociedad que garanticen derechos racionalmente concebidos para la pluralidad de creencias y situaciones. De eso se trata la democracia.

La aprobación inicial del Código Penal con la penalización absoluta del aborto revela la irresponsabilidad pública de los legisladores dominicanos.

Vulnera derechos castigar un médico y una mujer si se produce un aborto cuando peligra la vida de esa mujer. Vulnera derechos que se obligue una mujer que ha sufrido una violación sexual a concluir un embarazo producto de ese crimen.

Ese atropello a los derechos de las mujeres a la vida se manifestó en la discusión del Artículo 30 (luego 37) de la Constitución de 2010, y en la primera aprobación del Código Penal hace varias semanas.

Las iglesias, cuco de muchos políticos, pueden oponerse a todo tipo de aborto cuando predican a sus feligreses, pero no pueden  imponerle a toda la sociedad su versión restrictiva de derechos, porque no todo lo que las religiones consideran pecado es un crimen público.

Si la vida comienza en la concepción o posteriormente es un tema controversial. Ciertamente la fecundación engendra la posibilidad de una vida de desarrollarse efectivamente el embarazo. Pero determinar si hay condiciones especiales en que interrumpir un embarazo es la mejor opción es y seguirá siendo fuente de desacuerdo.

Ante el desacuerdo, el Estado democrático debe erigirse en árbitro de los derechos de todos. Si existe un alto riesgo de que una mujer muera producto de un embarazo, la ley no debe penalizar al personal médico ni a la mujer embarazada de realizarse un aborto. Si una mujer es violada, la ley no debe penalizar doblemente a esa mujer de elegir ella un aborto.

Que la ley permita la posibilidad de un aborto en esas condiciones especiales no obliga a ninguna mujer a hacerlo. Se trata de poder decidir.

Quizás a muchas iglesias les disgusta la idea de que las mujeres puedan decidir, aún ante adversidades de muerte o violación sexual, porque son instituciones dominadas por hombres que históricamente han negado derechos de igualdad a las mujeres, a pesar de ser las mujeres quienes más participan en las iglesias. ¡Vaya paradoja!

Nuestros legisladores, en su mayoría violadores reincidentes de la ética pública (ejemplos: barrilito, cofrecito, exoneraciones injustificadas, maletines, etc.) temen perder votos porque curas y pastores amenazan con atacarlos en sus prédicas y medios de comunicación si despenalizan el aborto por riesgo de vida de la madre y violación sexual.

Por ese “miedo” los legisladores aprobaron primero un Código Penal con absoluta prohibición del aborto, y luego, después de la atinada observación presidencial que llamó a despenalizarlo por causales, la Cámara de Diputados aprobó unas modificaciones al vapor con un texto difuso y diferido.

Por ese mismo miedo, ni la Cámara ni el Presidente enviaron al Senado las modificaciones. Los senadores aspiran a reelegirse y temen.

No vivimos en un Estado teocrático, supuestamente, pero los poderes públicos dominicanos actúan como si viviéramos en uno. De ahí el tollo con el Código Penal.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/codigo-penal-el-tollo/autor/rosario-espinal/

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¡Cuidado! ¡Cuidado! diciembre 25, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:18 pm

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Artículo publicado el miércoles 24 de diciembre de 2014 en el periódico HOY 

La República Dominicana tiene el lamentable deshonor de encabezar el mundo en accidentes de tránsito. Según el “Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial 2013” de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de muertes por accidentes de tránsito en República Dominicana es 42 por 100 mil habitantes, mientras para toda América la tasa es 16 por 100 mil. O sea, República Dominicana más que duplicó la tasa regional.

El asunto encapsula un problema mayor: la incapacidad del Gobierno de poner reglas claras, hacerlas cumplir a todos por igual, y sancionar a quienes no cumplan. Por eso hay un desorden en el tránsito, y en tantas otras cosas.

 

En las calles, carreteras y autopistas circulan vehículos a altísima velocidad, otros en el carril equivocado, motoristas con una mujer y dos niños en la cola (como si fuera gracioso), intercepciones atascadas por el afán de rebasar de los conductores, oficiales de AMET violentando innecesariamente un semáforo, calles y carreteras sin señalización adecuada, y curvas de la muerte.

El origen del problema es antiguo: ministerios llenos de botellas, personal no calificado, una Policía corrupta e ineficaz, y el soborno que lo contamina todo.

La ciudadanía, por su lado, maneja irresponsablemente y abusa de la velocidad y el alcohol, principales causantes de accidentes de tránsito.

Si el Gobierno interviniera eficazmente en la prevención y vigilara por el cumplimiento de las reglas, la irresponsabilidad de los conductores disminuyera.

 

Las causas son claras y las soluciones también, pero ningún Gobierno dominicano ha tomado cartas en el asunto en la magnitud necesaria. Los policías se paran en la sombrita y nadie les teme porque con un soborno se resuelve todo.

La República Dominicana no puede seguir de espaldas a una realidad tan cruda. El costo humano, social  y laboral de los accidentes de tránsito es muy alto: familias fracturadas, personas discapacitadas, reducción de la capacidad laboral, y gastos médicos excesivos.

Se sabe lo que hay que hacer, pero no se hace. De todas maneras hay que insistir en las soluciones.

Primero, profesionalizar la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) para que llene su cometido de dirigir el tránsito e imponer reglas con firmeza y justicia.

Segundo, hacer una campaña masiva de información por los medios de prensa televisiva y radial para que la población tome conciencia del problema y entienda las medidas de control que impulsará el Gobierno. Los ministerios, que tienen la mala costumbre de anunciarse por televisión como si fueran empresas, deberían utilizar sus spots publicitarios para este propósito, por lo menos durante seis meses. Ese sería mejor uso del dinero gastado en publicidad por tantas instituciones públicas.

Tercero, luego del primer mes de campaña masiva en los medios, el Gobierno debe impulsar todas las medidas de control del tránsito para que la población sea testigo de que la campaña tenía un propósito real, no simplemente amagar y no dar.

Finalmente, organizar el tránsito requiere un Estado comprometido con la ley y el orden, no con la corrupción y el desorden; y requiere de una ciudadanía con intención de respetar la ley, aun sea por miedo a las consecuencias.

Mejorar sustancialmente el tránsito equivale a un seguro de vida y médico para toda la población.

Ojalá el Gobierno se anime a enfrentar este problema estableciendo metas año por año hasta reducir al mínimo los accidentes de tránsito.

Ojalá el operativo “Navidad Tranquila” dé buenos resultados. Pero ojo: el problema es de todo el año. Por eso hay que hacer mucho más.

En estos días navideños de tanto alcohol y parrandas, tenga usted mucho cuidado.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/cuidado-cuidado/

 

Fin de 2014: panorama electoral diciembre 17, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:21 pm

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Artículo publicado el miércoles 17 de diciembre de 2014 en el periódico HOY 

En un país de tanta intensidad política, y dónde tanta gente vive del Gobierno y la política, crea incertidumbre que a fin de 2014 no se perfile con cierta claridad el panorama electoral de 2016. Peor aún, en la medida que avanzó el 2014 se nubló más el panorama.

El nudo principal es claro: el caudillismo no deja avanzar la democracia, ni en los partidos ni en el sistema político dominicano.

Leonel Fernández fue candidato presidencial tres veces (1996, 2004 y 2008), con tres triunfos; pero no conforme, orquestó una modificación a la Constitución para poder repostularse más. Hipólito Mejía también ha sido candidato presidencial tres veces (2000, 2004 y 2012), con un triunfo, pero no conforme, insiste en el mismo propósito.

A pesar de su insistencia, ambos políticos enfrentan problemas serios, y eso contribuye a la incertidumbre electoral. No es sólo la tasa de rechazo que registran las encuestas, sino que dentro de sus organizaciones políticas otros aspiran y se consideran con derecho a reclamar un turno. Es decir, las aspiraciones de Leonel Fernández e Hipólito Mejía generan ronchas entre sus propios compañeros aspirantes, ninguno de los cuales tiene la fuerza suficiente para competir con ellos si optan ser pre-candidatos. Como parece no se retirarán del ring electoral voluntariamente, tendrán que ser derrotarlos; pero no es fácil.

En el PLD, de la única forma que otro pre-candidato podría derrotar a Fernández es si Danilo Medina le diera su decidido apoyo. ¿Pero hará Medina eso? El otro escenario es que Fernández apoye junto a los danilistas un cambio constitucional para que Medina se repostule. ¿Pero hará Fernández eso? Que sea Medina, o un aupado de Medina, pondría el liderazgo de Fernández cuesta arriba, y eso tiene consecuencias políticas.

Es claro que el Comité Político no es ya un club de amigos. Ahora tienen dificultades incluso para reunirse. Tampoco es un club con un presidente omnipotente.

En el PRM no hay organización partidaria para sortear un proceso eleccionario organizado en primarias. El candidato será Hipólito Mejía si así lo impone, o tendrá que producirse un acuerdo entre todos a favor de Luis Abinader. ¿Qué hará Mejía? Su decisión dependerá de quién sea el candidato del PLD. Por eso apostará a dilatar la selección de la candidatura, lo que mantiene al PRM paralizado.

Los partidos pequeños que no están en coalición con el PLD, tampoco pueden avanzar porque sus posibilidades electorales dependerán de lo que ocurra en el PLD y en el PRM. Además, el dial electoral está muy lleno para que entren nuevas fuerzas.

En la incertidumbre electoral que cunde, la situación del PRD es bastante clara. No tiene posibilidad de triunfo. Su única utilidad será si hay segunda vuelta y aporta algunos votos a uno de los contrincantes. El PRSC también está fuera de banca y pul para el 2016.

En este panorama hay un asunto que entinta el ambiente político: ninguna de las figuras constitucionalmente hábiles para presentarse como candidato presidencial concita gran apoyo, y las dos principales figuras (Fernández y Mejía) son fichas muy conocidas y altamente polarizadores del electorado dominicano.

La figura que concita gran apoyo es el presidente Medina, y por su condición de Presidente, aún impedido constitucionalmente de candidatearse, lo que haga o no haga determinará, directa o indirectamente, el curso de los acontecimientos político-electorales. Eso tiene a senadores, diputados, alcaldes y regidores en vigilia.

Danilo Medina es el gran ausente, y a la vez omnipresente, en el proceso electoral de 2016, donde muchos aspiran pero  pocos concitan gran entusiasmo en la ciudadanía.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/fin-de-2014-panorama-electoral/autor/rosario-espinal/

 

¿Miedo a las iglesias? diciembre 10, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:56 am

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Artículo publicado el miércoles 10 de diciembre de 2014 en el periódico HOY 

La última barrabasada en el ambiente político es que los legisladores dominicanos temen a las iglesias porque tumban gobiernos y truncan carreras electorales. El tema viene a colación por la observación del presidente Danilo Medina al Código Penal sobre la interrupción del embarazo en casos de riesgo de salud para la madre, incesto o violación sexual, y deformaciones incompatibles con la vida.

Toca ahora al Congreso acoger o rechazar las observaciones, y para eludir responsabilidades, anuncian catástrofes políticas patrocinadas por las iglesias si no se hace lo que ellas quieren. ¡Increíble!

Recientemente se cumplieron 40 años de la celebración de 7 Días con el Pueblo y los recordatorios han sido más artísticos que políticos; sin embargo, el significado especial de aquel evento fue: resistencia a la opresión, no al miedo, libertad ya.

Cabe entonces preguntar: ¿cómo se diluyó la energía transformadora de esta generación que ahora gobierna?

La República Dominicana hubiese podido avanzar mucho en estos últimos 40 años, pero el PLD y el PRD se han dedicado a aunar esfuerzos con los sectores más retrógrados. Por eso, por ejemplo, este país es de los pocos en América Latina y el mundo donde todavía es ilegal realizar cualquier tipo de aborto, incluidos aquellos necesarios para salvar la vida de la madre.

Que las jerarquías de la iglesia católica y las evangélicas se opongan a todo tipo de aborto no es excusa para que los legisladores no legislen a favor de toda la ciudadanía.

En Argentina, durante el gobierno de Cristina Fernández, se aprobó el matrimonio igualitario. En el momento de discusión, el cardenal de Buenos Aires era Jorge Mario Bergoglio, quien se opuso. Pero el Congreso argentino lo aprobó y la iglesia no derrocó el gobierno. Tampoco Bergoglio pasó a peor vida. Por el contrario, fue electo Papa y ahora es Francisco. La lección de esa experiencia es que la oposición de las iglesias a los asuntos eminentemente civiles no puede determinar el contenido de las leyes en sociedades democráticas, y las iglesias no derrocan gobiernos a su libre albedrío, muchos menos hoy en día que hay menos analfabetos.

Acoger las atinadas observaciones del presidente Danilo Medina al Código Penal es lo sensato desde el punto de vista humano y social.

Las razones atañen directamente al derecho de las mujeres a la integridad física y emocional. Es un acto criminal dejar morir una mujer embarazada en una crisis médica porque es ilegal el aborto. Es cruel obligar una mujer a concluir un embarazo producto de una horripilante violación sexual criminal.

Una mujer embarazada puede optar por morir si sus creencias religiosas así lo establecen, no porque lo imponga una ley civil. Y claro, una mujer puede decidir tener un hijo producto de una violación sexual si así lo establece su religión, pero no porque la ley la obligue.

Una diferencia fundamental entre las leyes religiosas y civiles es que las religiosas pueden invocar el sacrificio hasta con la muerte (ahí están como testigos los fundamentalistas religiosos que matan y mueren en nombre de una misión divina). Por el contrario, las leyes civiles en una democracia buscan maximizar las garantías de vida y libertad.

Cuando una vida en gestación se coloca por encima de la vida y salud de la madre, se está invocando el posible sacrificio mortal de la mujer. Ese martirologio puede dictarlo una religión a sus seguidores, no el Estado democrático en un Código Penal que será aplicado a todos.

Señores congresistas: legislen con sensatez a favor de los derechos de toda la ciudadanía. Para eso, y sólo para eso, fueron elegidos.

Enlace al periódico HOY:  http://hoy.com.do/miedo-a-las-iglesias/autor/rosario-espinal/

 

Bien hecho, Señor Presidente diciembre 3, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:56 am

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Artículo publicado el miércoles 3 de diciembre de 2014 en el periódico HOY

En este país hay muchos problemas irresueltos, de todo tipo, chiquitos y grandes. El Presidente no puede resolverlos todos, pero sí tiene muchísimo poder para resolver algunos e incidir positivamente para que se resuelvan otros.

La observación del presidente Danilo Medina al Código Penal se enmarca entre las acciones donde él tiene la facultad y capacidad de influir de manera decisiva. Lo ha hecho, y en la dirección correcta.

Con la observación y las explicaciones que la sustentan, el Presidente ha marcado una diferencia histórica para gestar una sociedad de derechos humanos y reproductivos de las mujeres.

El aborto podría verse como un asunto insignificante en la constelación de problemas que afectan la sociedad dominicana; pero no es así. Podría verse como un tema exclusivo de las feministas; pero tampoco es así. Podría verse amoral, pero no necesariamente lo es.

Como señala la observación presidencial, hay circunstancias donde procede despenalizar el aborto; por ejemplo, cuando peligra la vida de la madre o cuando el embarazo es producto de violación sexual. Pero siempre hay opositores.

A quienes se oponen al aborto cuando peligra la salud de la madre, hay que decirles que ni el Congreso ni el Presidente tienen derecho a condenar una mujer a la muerte porque se le complique un embarazo.

¿Qué harían esos opositores si una hija enfrentara la complicación, y para asegurar su vida hubiera que interrumpir el embarazo? Apuesten que la mayoría se inclinaría por la interrupción; sean feministas o anti-feministas.

A quienes se oponen al aborto en caso de violación sexual, ¿qué harían si una hija es violada y queda embarazada por un acto aberrante y criminal? Apuesten que la mayoría se inclinaría por la interrupción.

La evidencia internacional es clara: la penalización total no reduce los abortos, los aumenta. Un estudio del Instituto Guttmacher con datos de 1997 a 2003 muestra que en Europa Occidental, donde el aborto es permitido en el primer trimestre del embarazo, la tasa promedio de abortos fue 12 por 1000 mujeres en edad reproductiva, mientras en los países subdesarrollados donde se penaliza totalmente, la tasa promedio fue 29 por 1000; es decir, más del doble.

Además, cuando el aborto está prohibido totalmente, las mujeres acuden a prácticas inadecuadas para inducírselo, lo que afecta negativamente la salud de la mujer y constituye una causa importante de mortalidad materna. La penalización absoluta del aborto fomenta el negocio médico ilícito, y las mujeres de menores ingresos son las más expuestas al aborto inseguro y sus consecuencias negativas.

Despenalizar el aborto no significa obligar a nadie a hacerlo. Significa que el Estado permite la interrupción del embarazo a quien opte hacerlo en determinadas circunstancias establecidas legalmente. Es la norma en la mayoría de los países latinoamericanos.

Como la iglesia católica y las evangélicas llevan la voz cantante en la oposición total al aborto, es importante recordarles que lo pecaminoso en el plano religioso no constituye necesariamente un delito público que deba conllevar multas y cárcel.

La legislación sobre el aborto no debe responder a dogmas religiosos, sino a derechos civiles. Las religiones pueden intentar convencer a sus feligreses de que vivan de acuerdo a sus ideas, pero no imponerlas a toda la sociedad.

Un sistema democrático debe ser respetuoso de la libertad de culto, y República Dominicana lo es; pero un Estado democrático no puede legislar para satisfacer dogmas, sino para garantizar una pluralidad de derechos civiles a la sociedad.

Bien hecho, Señor Presidente, por haber observado el Código Penal. Señores legisladores: actúen ahora con la sensatez y valentía que les ha faltado.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/bien-hecho-senor-presidente/autor/rosario-espinal/

 

 
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