ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¿Feria del libro o del gobierno? abril 30, 2014

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Artículo publicado el miércoles 30 de abril de 2014 en el periódico HOY

El Estado y la cultura se fundamentan en nociones contradictorias.  El Estado es regulador y ordenador de la sociedad; es el ogro filantrópico en palabras de Octavio Paz.  La cultura, por el contrario, es expresión de la diversidad, la creatividad, la imaginación, la utopía, las esperanzas y desesperanzas del pueblo.

Sólo a veces, raras veces, encuentran el Estado y la cultura un espacio para convivir en armonía, y la razón es simple: el Estado está compelido a homogenizar una supuesta esencia nacional, una supuesta historia común, mientras la cultura busca las formas de deshilar los entornos de la nación para hilvanar en la creatividad y el conocimiento sus diversas manifestaciones y potencialidades.

El Estado se asocia con mandar, tiene incluso la capacidad de reprimir y matar.  La cultura, por el contrario, asume la estética, el cuestionamiento, la irreverencia. Por eso el Estado y la cultura transitan por carriles diferentes.

Esta naturaleza disímil debería indicarnos que lo aconsejable es mantener independencia entre el Estado y la producción cultural.

Pero como el Estado capta tantos recursos del pueblo, existe la inclinación a pensar y postular que le corresponde promocionar la cultura, que la producción cultural será más rica y estable si el Estado se involucra, que las instituciones culturales sólo se sostienen si el Estado las mantiene.

No son argumentos a ignorar. Ciertamente el Estado acapara muchos recursos, y por tanto, tiene la capacidad y responsabilidad de ofrecer financiamiento a las instituciones culturales, igual que hace en otras áreas.

Pero el papel del Estado en la promoción cultural en una sociedad democrática debe limitarse a canalizar recursos económicos a instituciones dirigidas por consejos con suficiente independencia y legitimidad social para garantizar una representación plural.

En las sociedades democráticas avanzadas ha sido posible lograr una relativa independencia de las instituciones culturales por el alto nivel de profesionalización, la estabilidad laboral, y los códigos éticos que rigen el Estado y lo someten al escrutinio de la población y los medios de comunicación. Son sociedades donde predomina una cultura cívica de respeto a la independencia de la actividad cultural; pero incluso en esas sociedades se producen fuertes tensiones cuando surgen gobiernos con énfasis en proyectos ideológicos unificadores.

En sociedades como la dominicana, con democracias precarias y cargadas de elementos autoritarios, es más negativo que positivo que el Estado asuma directamente la dirección de las instituciones y eventos culturales.

Ese Estado, con abundancia de corrupción y clientelismo, y una burocracia de baja profesionalización, extiende al mundo de la cultura sus prácticas manipuladoras y carentes de creatividad.

Cuando el Estado controla directamente la producción cultural, se golpea generalmente la independencia del artista, y ellos se ven compelidos a enfilarse con los políticos para asegurar su supervivencia.

En estos días es tiempo de la Feria del Libro. Diversas instituciones estatales despliegan los pabellones más costosos donde no exhiben libros, sino folletos o memorias.

En vez de gastar tanto dinero en andamiajes, esas instituciones podrían editar cada año un par de libros importantes de la literatura dominicana y venderlos a costo de producción. Así ganaría el público, y las instituciones estatales invertirían dinero para fomentar la cultura de la lectura, real objetivo de una feria del libro. Podrían también organizar concursos de ensayos y regalar a las escuelas ganadoras una cantidad de libros para sus bibliotecas.

En fin, hay muchas actividades dirigidas a fomentar la lectura que las instituciones estatales podrían realizar, en vez de gastar tanto dinero en montaje de pabellones que serán derrumbados en dos semanas, dejando la Plaza de la Cultura sucia y destartalada.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/feria-del-libro-o-del-gobierno/

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Nuestra generación y la muerte abril 23, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:58 am

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Artículo publicado en miércoles 23 de abril de 2014 en el periódico HOY

La semana pasada, cuando se hizo noticia dolorosa que Sonia Silvestre estaba al borde de la muerte, dije a una amiga: “llegó la hora de la muerte a nuestra generación”. No es que vayamos a morirnos todos de repente o al mismo tiempo, o que algunos no lleguen a la meta de 100. Significa que nuestra generación entró en la segunda mitad de la vida, casi siempre más corta, mucho más corta, que la primera.

¿Quién es nuestra generación? Las personas que nacimos aproximadamente entre 1945 y 1962. No recordamos, o sólo vagamente, el terror de la dictadura de Trujillo, pero sí los trabucazos de la Revolución, y sobre todo, los Doce Años de Balaguer, personaje engrandecido por una sociedad más adicta al olvido que a la lucha, donde “un traidor puede con mil valientes”.

Nuestra generación fue marcada por las ideas de nuestros padres que vivieron el horror trujillista, por las utopías de cambio que soplaron a principios de la década de 1960 cuando éramos muy jóvenes para principalías, y por el anti-balaguerismo que caracterizó a los que se resistían al olvido.

No todos en nuestra generación fueron anti-balaguerista, pero quienes no lo fueron se ausentaron de la utopía, del entusiasmo, de las angustias y del sufrimiento social de aquellos años.

Sonia Silvestre fue parte de esta generación. Nació en 1952, pero más que eso, se convirtió en la voz de mujer que encarnó la utopía de cambio, la fuerza de la transformación, la conjunción del amor por el país y una causa, el dilema de la existencia, y la pasión que define toda relación.

Nuestros padres vivieron y sufrieron el trujillismo, y los que se revelaron en acción o pensamiento, soñaron con un cambio en aquellos tormentosos años del balaguerismo. Ahí Sonia aludía a nuestras vivencias y avivaba nuestras emociones, y las tonalidades de América Latina nos llegaban con nitidez a través de su voz.

“En mi país que tristeza, la pobreza y el rencor, dice mi padre que ya llegará en el fondo del tiempo otro tiempo y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que sueña labrando su verde solar.”

Nuestra generación se hizo adulta sin saber si debía reír o llorar. Reíamos de entusiasmo, por arrojo, pero sufríamos cuando ametrallaban estudiantes, cuando caían combatientes, o cuando Balaguer se robaba otra elección.

“Por qué llora la tarde su llanto entristece el camino, porque llora teniendo belleza del sol y la flor, porque llora la tarde sabiendo que existe otro día, y alegría después de tormentas y días de sol”.

En la voz de Sonia Silvestre, el amor o el arañazo se volvían políticos, se fusionaban con la tristeza de la pobreza o la euforia de Siete Días con el Pueblo.

“Qué será de ti, necesito saber hoy de tu vida, alguien que me cuente sobre tus días, anocheció y necesito saber”.

Por eso, para quienes cronológicamente forman parte de nuestra generación, haber sido balaguerista representó ausentarse de la intensidad del deseo de cambio que alimentó nuestra juventud.

El período de 1966 a 1978 se conoce como los Doce Años de Balaguer porque él fue jefe casi supremo, rodeado de un cortejo de oportunistas y criminales nunca juzgados, donde la burla desde el poder fue elevada a categoría de eminencia política.

Pero esa también fue la época en que nuestra generación desafió el poder y forjó ilusiones. Nunca jamás ha ocurrido.

Sonia Silvestre dio ritmo, intensidad y dulzura a tantas emociones que hicieron de la nuestra una generación especial, a pesar de tantos descarriados.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/nuestra-generacion-y-la-muerte/autor/rosario-espinal/

 

Del Papa Francisco abril 16, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:56 am

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Artículo publicado el miércoles 16 de abril de 2014 en el periódico HOY

Desde su ascensión, el Papa Francisco ha enviado señales de renovación a una Iglesia Católica que se mostraba anquilosada en el mejor de los casos, o sumida en grandes escándalos. Los múltiples casos de pederastia que se develaron en diversos países durante dos décadas, los negocios turbios del llamado Banco del Vaticano, y la vida lujosa de algunos prelados son signos manifiestos de los problemas institucionales.

El Papa Francisco ha enviado cuatro señales específicas de renovación: una, la sencillez en el estilo de vida que debe primar en las personas que se dedican a la vida religiosa; dos, el compromiso con los más pobres, débiles y vulnerables; tres, una iglesia en acción, desafiante de privilegios y sin acomodamientos; y cuatro, una visión de Dios misericordioso y compasivo. Esas señales las ha concretado en algunas acciones y expresiones.

Francisco vive en comunidad, como un sacerdote regular, no enclaustrado en un palacete. En la medida de lo posible, se comunica con la gente de manera directa. Envía señales de paz, no de azotes ni castigos, ni “bastonazos inquisitorios” (su expresión). Se acerca a los desprotegidos y su primer viaje fuera del Vaticano fue a Lampedusa, donde se congregan miles de africanos empobrecidos en su intento por llegar a Europa.

En su primer año de papado, Francisco reúne un conjunto de expresiones que dan testimonio de su nuevo estilo. En su sencillez ha dicho: “Os pido un favor… que recéis al Señor para que me bendiga”. “Yo me he quedado en Santa Marta porque no puedo vivir sin gente”. “Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” “Nadie se salva solo, como individuo aislado”.

Sobre una Iglesia de compromiso social, Francisco ha dicho: “Como me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. “Esto es lo que os pido, sed pastores con olor a oveja”. “La dignidad no es la que da el poder, el dinero, la cultura; la dignidad nos la da el trabajo digno”.

A los jóvenes les ha dicho: “Quiero que haya lío en las diócesis…Quiero que la Iglesia salga a la calle”. “Insto a los jóvenes a apostar por los grandes ideales, a no tener miedo de soñar con cosas grandes”. “Tengan coraje, vayan hacia adelante, hagan ruido”.

En su visión del Dios misericordioso y compasivo, Francisco ha dicho: “Dios nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos”. “Mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”. “No tengáis miedo, no tengáis miedo. El Señor es el Señor de la consolación, de la ternura”.

El año pasado para esta época el Papa dijo: “Vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás”. Lavó los pies a doce jóvenes en una cárcel, y este jueves lo hará a doce personas mayores discapacitadas.

Para los católicos, los mensajes que ha enviado el Papa Francisco en su primer año de papado deben servir de renovación espiritual para construir una iglesia de la humildad, la compasión, la justicia, el respeto, la igualdad, y la acción espiritual transformadora de la sociedad. Una iglesia distante del poder corrupto, de los abusos, y los mensajes inquisitorios. Como ha dicho Francisco, “La iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”.

Muchos seres humanos buscan las religiones para encontrar aliento en medio de las turbulencias de la vida, para engrandecer la existencia humana y transcenderla. Lo que predican y enseñan las religiones es la sustancia que alimenta a los seguidores.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/del-papa-francisco/autor/rosario-espinal/

 

Leonel y Danilo: la popularidad abril 9, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:20 am

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Artículo publicado el miércoles 9 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

La popularidad no es liderazgo, pero sin popularidad no hay liderazgo político efectivo; sólo habría poder burdo sin legitimidad social.

En las elecciones de 2004, Leonel Fernández ganó con 57% de los votos, la oposición estaba en el suelo, y el firmamento brillaba para el nuevo presidente. Al pasar los años, la popularidad de Fernández declinó, sobre todo a partir de fines de 2010.

En la encuesta Gallup-HOY de noviembre 2010, el 80% de la población encuestada dijo que en el país las cosas iban por mal camino, 67% dijo que en el gobierno había más corrupción que antes, y sólo 11% indicó que el gobierno estaba resolviendo los problemas del país. El 34% calificó la gestión del gobierno como buena, 34% regular y 31% mala. El 45% expresó que no aprobaba la forma en que Fernández conducía el gobierno, 35% la aprobaba y 19% no tenía opinión al respecto. El 80% de los encuestados dijo que Leonel Fernández quería reelegirse y el 62% expresó desacuerdo con que lo hiciera.

Durante el 2011, el gobierno siguió arrastrando descontento, y para fines de ese año, las encuestas se enfocaron en medir la intención de votos. En la Gallup-HOY de noviembre 2011, Danilo Medina registró un apoyo de 42.6%, inferior a Hipólito Mejía, y el 75% de la población tenía una valoración negativa de la economía del país. El 44.8% dijo simpatizar por el PRD y 40.2% por el PLD.

A fines de 2011, la candidatura del PLD sufría los efectos de dos problemas: la mayor desaprobación del gobierno en la opinión pública, y lo que en aquel momento se conocía como el poco carisma de Medina. Tres factores contribuyeron a cambiar la situación a favor del PLD: la inmensa cantidad de recursos que el gobierno utilizó en la campaña, la dificultad de Hipólito Mejía de sobrepasar el techo de intención de votos, y la compactación de los leonelistas con la selección de Margarita Cedeño como candidata vice-presidencial. Danilo Medina ganó con 51% de los votos.

Desde la presidencia, Danilo Medina logró rápidamente forjar lo que he llamado su “yo político”. Dio inmediato cumplimiento a algunas de sus grandes promesas (el 4% del PIB para la educación es el buque insignia); proyectó una imagen de ciudadano corriente, dispuesto a encontrarse con diversos sectores en sus espacios (las visitas sorpresas se hicieron emblemáticas); se mostró reflexivo y dispuesto a modificar lo inadecuado (ejemplo, Bahía de las Águilas), y capaz de utilizar la emoción para alcanzar grandes propósitos (la denuncia dramática del contrato con la Barrick Gold). Durante este último año y medio, Danilo Medina ha visto su popularidad en las nubes, por encima de 80%, y dice que no quiere ser líder.

He aquí una paradoja: en las encuestas Gallup-HOY de septiembre 2013 y enero 2014, mucha gente dijo que la economía estaba mal, que el costo de la vida había aumentado y que había mucha delincuencia. No obstante, el 52.6% dijo en septiembre 2013 que Medina había hecho más de lo que se esperaba, y en enero 2014, el 86.8% dijo que Medina le genera confianza y 87.4% aprobó la forma en que el Presidente conduce el gobierno.

Para Danilo Medina, esta popularidad ha dado cimiento a su presidencia y liderazgo. Llegó con déficit de carisma y ahora tiene abundante aprobación. Para el PLD, la popularidad de Medina ha servido para revertir el declive en popularidad que registró ese partido en 2010-2011.

La popularidad de Danilo Medina es una variable clave en la política dominicana actual por todas sus implicaciones políticas.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/leonel-y-danilo-la-popularidad/autor/rosario-espinal/

 

Estado, nación, soberanía y traidores abril 2, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:20 am

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Artículo publicado el miércoles 2 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El Estado es un sistema jurídico-institucional en torno al cual se estructura el gobierno y su relación con la sociedad. La nación es un sentido de identidad forjado a través del tiempo en un conglomerado social. El territorio es un espacio geográfico sobre el cual un Estado reclama soberanía y donde se gesta la cultura que estructura la identidad nacional.

En el siglo 19, la nación dominicana tuvo dificultad para forjar un Estado con capacidad de reclamar soberanía. La independencia de 1821 fue efímera porque faltó convicción y fuerza para sostenerla. Haití encontró terreno abierto para extender su poder, pero no pudo en 22 años suplantar la tradición cultural dominicana.

La independencia de 1844 fue también temporal y sus principales protagonistas no pudieron imprimirle su sello político. Juan Pablo Duarte fue declarado traidor y vivió desterrado. Predominó la opresión y la ideología totalitaria que encarnó Pedro Santana para hundir los ideales trinitarios.

La anexión a España reflejó el endeble sentido de soberanía de los grupos dominantes dominicanos; y luego, a principios del siglo 20, con el país endeudado, se produjo la primera intervención norteamericana.

La dictadura de Trujillo fue clave en la gestación del Estado-Nación autoritario. Trujillo dividió la sociedad dominicana en patriotas y traidores, según se adhirieran o no a su proyecto político.

Instruidos por Trujillo y su cortesano Balaguer, la identidad dominicana se forjó en torno a las nociones de civilización y barbarie, y ambos gobernantes importaron haitianos para realizar los trabajos barbáricos en la industria azucarera.

Posteriormente, todos los gobiernos dominicanos han permitido la migración indocumentada haitiana para ganancia empresarial, bajo el supuesto de que nunca tendrían que integrarlos a la sociedad dominicana, porque quienes se atrevieran a sugerirlo o a hacerlo serían declarados traidores.

Cada Estado tiene soberanía para establecer los criterios de nacionalidad. Eso no es lo que se disputa con la Sentencia TC 168/13, sino la noción de nacionalidad arbitrariamente escogida por los jueces para aplicar a los descendientes de inmigrantes indocumentados, la mayoría de origen haitiano, nacidos en República Dominicana bajo constituciones que no negaban la nacionalidad dominicana a esas personas.

Los defensores de la Sentencia TC 168/13 utilizan dos argumentos distintos para justificarla: el legalista y el etnocéntrico.

El legalista sostiene que los descendientes de inmigrantes indocumentados no pueden recibir la nacionalidad porque sus padres vivían en condición de ilegalidad cuando nacieron. Es como decir que los hijos fuera de matrimonio no pueden ser declarados legalmente por el padre que los procreó en concubinato.

El etnocéntrico parte de que los hijos de inmigrantes indocumentados, en este caso de mayoría haitiana, no pueden recibir la nacionalidad dominicana porque no son culturalmente dominicanos, aunque hayan nacido y se hayan criado en República Dominicana. Esta noción puede alcanzar la categoría xenófoba cuando se argumenta que ellos constituyen un atentado a la nación dominicana.

Para coronar esos argumentos, los defensores de la Sentencia arguyen que las decisiones del Tribunal Constitucional son irrevocables y hay que acatarlas sin cuestionamientos.

Como la mayoría de la población dominicana no quiere la migración haitiana, muchos aceptan la Sentencia en base a esos argumentos, a pesar de ser injusta y retorcer constituciones anteriores; y además, sus principales defensores tildan de traidores a los críticos.

Pero ojo: si hay traidores, son los gobiernos dominicanos y los empresarios que han promovido por 100 años la migración indocumentada de haitianos para explotarlos bajo el supuesto de que siempre podrían negarles derechos como hace la Sentencia TC 168/13.

Crear guetos de inmigrantes indocumentados o ciudadanos de segunda clase constituye una traición a la patria y vulnera la soberanía.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/estado-nacion-soberania-y-traidores/autor/rosario-espinal/

 

 
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