ROSARIO ESPINAL

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Elecciones 2018 en Estados Unidos: dos lecciones para R.D. noviembre 14, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:24 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

Las elecciones de medio término celebradas en los Estados Unidos el pasado martes 6 de noviembre dejan por lo menos dos lecciones importantes para la política dominicana. La primera es la importancia de la participación de las mujeres de clase media en la política, y la segunda, la relevancia de los partidos grandes electoramente competitivos para la democracia.

Primero sobre las mujeres. Con motivo de la inauguración de la presidencia de Donald Trump, diversos grupos de mujeres, sobre todo de clase media, se lanzaron a las calles a protestar. Las manifestaciones fueron inmensas a través de diferentes ciudades de los Estados Unidos, y esas protestas sirvieron para denunciar el machismo que se respiró durante la campaña de 2016, y para enviar la señal de que muchas mujeres estarían vigilantes y activas en defensa de sus derechos.

En las manifestaciones había mujeres de todas las edades, de diferentes razas y etnias, de diferentes organizaciones sociales, pero, sobre todo, muchas mujeres urbanas de capas medias. En su composición, era el mismo segmento social que desde la década de 1960 viene luchando por ampliar y consolidar los derechos de las mujeres a la educación, al trabajo, a la salud, a la participación política, a la dignidad humana.

Aunque muchos de esos derechos se toman hoy como un hecho, no ha sido siempre así; y ni siquiera actualmente. Las mujeres han ingresado masivamente al sistema escolar y se destacan de manera extraordinaria, pero en el trabajo siguen enfrentando fuertes limitaciones para el ascenso, y el movimiento #metoo ha demostrado la magnitud del acoso sexual. En la política ni decir, las mujeres siguen siendo muy excluidas.

El punto es que la combinación del machismo en la discursiva política y el movimiento #metoo han producido una movilización social y electoral de muchas mujeres de capas medias, que ha tenido como resultado la elección de más mujeres a la Cámara de Representantes, sobre todo, del Partido Demócrata.

En la República Dominicana, hasta la fecha, la movilización social y la participación política de las mujeres de clase media es ínfima. A pesar de la incorporación de muchas mujeres al mercado laboral, las mujeres dominicanas siguen confinadas a los espacios domésticos y religiosos, aunque tengan un empleo. Su estatus privilegiado de clase media les ha impedido ver que la sociedad dominicana será más democrática cuando se incorporen de manera más efectiva al espacio público; y eso implica la capacidad de protesta y participación política.

Segundo sobre los partidos grandes. El triunfo del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes revela la importancia de un bipartidismo fuerte para la alternabilidad en los sistemas políticos presidenciales, como es el caso de los Estados Unidos y la República Dominicana.

Mientras en los Estados Unidos hay dos partidos grandes que se disputan constantemente el poder político, en la República Dominicana proliferan los partidos pequeños (27 registrados en la Junta Central Electoral); y fuera del PLD, ninguno es electoramente competitivo en la actualidad. Se han dividido o nunca han crecido.

Si en los Estados Unidos existieran múltiples partidos opuestos al Partido Republicano, ninguno hubiera ganado en la Cámara de Representantes a solo dos años de la victoria de Donald Trump, y en medio de una economía próspera.

En la República Dominicana no logran entender que el sistema presidencial está diseñado para que existan pocos partidos electoralmente competitivos. Si no, un partido se hace dominante como ocurre ahora con el PLD, que se beneficia de la fragmentación y dispersión de la oposición.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/elecciones-2018-en-estados-unidos-dos-lecciones-para-r-d/

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Recesión política noviembre 7, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:10 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

En economía se entiende por recesión un período de disminución de la actividad económica, que implica pérdida de puestos de trabajos, reducción de salarios, menor demanda de bienes y servicios, y caída de los precios.

En la política no hay un término equivalente a recesión para referirse a la pérdida de las simpatías y adhesiones partidarias, aunque algunos conceptos refieren al proceso; entre ellos, evaluación negativa de la gestión del Gobierno, pérdida de confianza en las instituciones públicas, declive en las expectativas de bienestar.

Cuando en una sociedad se registra un estado de desesperanza, estamos ante lo que podríamos llamar una recesión política.

Esto no significa, necesariamente, menor activismo político de parte de los dirigentes y militantes de los partidos; sino que se produce un estado de desgano colectivo, una sensación de que no hay opciones aceptables para escoger en los procesos electorales. Así se encuentra una buena parte del país actualmente.

Los escándalos de corrupción, con Odebrecht a la cabeza, golpearon duramente al PLD, y a la fecha, aunque no se ha producido un desplome de la aprobación de la gestión presidencial (se coloca alrededor de 50%), el Gobierno no ha podido levantarse de la mala racha que se inició en enero de 2017, con la gran movilización de Marcha Verde.

Del lado de la oposición, el escenario no es más auspicioso. Predomina la dispersión de opciones electorales, y el PRM, que registra la mayor cantidad de votantes, no muestra un crecimiento sostenido en las preferencias electorales. Su músculo electoral es aun débil, y mientras así sea, le será difícil concitar las alianzas necesarias para impulsar un proyecto electoral con grandes posibilidades de triunfo.

El reto principal del PRM es solidificarse adentro para luego ser imán de atracción a los de afuera.

El cansancio y el desencanto con el PLD, por un lado, y la baja confianza en las opciones opositoras, por el otro, generan el estado de recesión política que se expresa en baja confianza y bajas expectativas.

El proceso de selección de candidaturas en el año 2019 aumentará el nivel de activismo político, pero no servirá para revertir esta tendencia emotiva de desgano con las opciones que se vislumbran.

Leonel Fernández gobernó 12 años y no es símbolo de esperanzas, Danilo Medina va en su segundo mandato y también pesa el cansancio, Hipólito Mejía, a pesar de su carisma natural, terminó su gobierno en medio de una crisis económica, y Luis Abinader no logra concitar el amplio apoyo que necesitaría para poder impulsar su partido y llevarlo a una victoria.

Esas cuatro figuras (Fernández, Medina, Mejía y Abinader) tienen un peso determinante en sus partidos e impiden el desarrollo de otras precandidaturas presidenciales que pudieran presentar las cualidades necesarias para generar esperanzas.

Todos los aspirantes marcan bajo en las encuestas, con excepción de Margarita Cedeño, pero su destino político está unido al de su marido, que tiene aspiraciones propias.

Mucha gente quiere agua política cristalina y la encuentra sucia. Mucha gente quiere novedad y encuentra más de lo mismo. Hay una sensación de empantanamiento político.

Si existiera una fuerza particularmente inspiradora, las simpatías político-electorales estuviesen ya realineándose en esa dirección, pero no ha surgido, y a este momento, no se vislumbra.

Del lado progresista, Marcha Verde pudo haber sido la plataforma para un movimiento político-electoral novedoso, pero optó por quedarse autodefinida como un movimiento social.

Del lado ultraconservador se prueban nuevas alternativas, desde opciones de candidaturas evangélicas hasta Ramfis Domínguez Trujillo.

 

 
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