ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Varias verdades sobre la cuestión haitiana noviembre 28, 2018

Filed under: Uncategorized — rosarioespinal @ 1:29 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 28 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

La primera es que Haití es un país sumido en inmensa pobreza e inestabilidad política, de dónde la mayoría de la población se quiere ir. Esto lo evidencian las encuestas regionales cuando se pregunta a la población si tiene intención de emigrar de su país. Haití encabeza la región (y la República Dominicana no está muy detrás).

La segunda es que el lugar más cercano para los haitianos emigrar es la República Dominicana, donde encuentran corrupción en la frontera para el paso ilegal, y empleadores dispuestos a emplearlos. La tasa de ocupación de los hombres haitianos es mayor que la de hombres dominicanos, no porque los haitianos obliguen a los empleadores a emplearlos, sino porque los empleadores gustan de la mano de obra barata sin derechos.

La tercera es que los haitianos y haitianas que radican en la República Dominicana envían sus hijos a las escuelas dominicanas y van a los hospitales dominicanos. Si viven aquí tienen que hacerlo. Peor sería que no lo hicieran. Habría más analfabetismo y problemas de salud. En el caso de las parturientas que traen de Haití a parir, el problema podría enfrentarse si en la frontera hubiese menos corrupción, si para entrar a la Republica Dominicana hubiese que mostrar una visa válida de ingreso (pero ojo: hay parturientas dominicanas que van a los Estados Unidos a parir para que sus hijos sean ciudadanos americanos; la Constitución Dominicana no permite eso a extranjeros indocumentados).

La cuarta es que el descontrol fronterizo debido a la corrupción es el origen de todos los problemas (no hay otra explicación mayor). A los militares y funcionarios de aduana y migración les interesa el descontrol para acumular dinero. El Gobierno dominicano podría tener puestos modernos de control fronterizo, con puentes y carreteras bien construidos, por donde fluya legalmente el comercio y la población con permiso de tránsito. ¡Pero no! Los gobiernos dominicanos, todos, han preferido el desorden en la frontera. Si usted no me cree, vaya a cualquier punto de frontera para que lo vea.

La quinta es que cuando en las fronteras hay descontrol y corrupción crecen los maleantes. Es muy lamentable que a un grupo de dominicanos que paseaba en motores por la frontera los detuviera un grupo de haitianos. Pero también es lamentable que a los haitianos que transitan por la zona fronteriza les despojen de sus pertenencias. Los haitianos son los más estafados en la frontera. Móntese en un minibús o camión para que lo vea. Pero de eso nadie habla.

La sexta es que con alarmismo o histeria no se resolverá ningún problema. Podrá aumentar el desprecio a los haitianos, ¡eso sí!, pero la realidad seguirá intacta.

Un efectivo control de la migración haitiana a la República Dominicana requiere de voluntad política al más alto nivel para hacer lo siguiente:

1) Modernizar y fortalecer los principales cruces formales de frontera en Dajabón, Elías Piñas y Jimaní, de manera que el tráfico de personas y vehículos se controle con eficiencia y rapidez

2) Ser implacables contra la corrupción de militares y oficiales civiles dominicanos que cobran peaje por el tráfico ilegal de todo.

3) Establecer puntos de vigilancia modernos en zonas vulnerables de tráfico ilegal de personas y mercancías.

4) Aplicar la Ley de Trabajo de 80-20 de trabajadores dominicanos y extranjeros (pero esto no lo quieren los empleadores).

La histeria es más rentable para los beneficiarios del tráfico ilegal de haitianos porque mientras más rechazados sean los haitianos, más podrán explotarlos y extorsionarlos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/varias-verdades-sobre-la-cuestion-haitiana/

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El machismo es una enfermedad mental noviembre 21, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:00 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

El machismo está en los tuétanos, de hombres y mujeres. Desde pequeñitos se aprende a ser machista: a dar preeminencia a los varones en ciertas tareas y a las hembras en otras; a valorar más las acciones de los varones; a asignarles grandes expectativas y logros. Así va estructurándose una jerarquía mental y social que define las relaciones entre hermanos y hermanas, padres y madres; amiguitos y amiguitas.

En las escuelas, los varones se sienten más cómodos por su estatus privilegiado. El poder del conocimiento es asignado sin cuestionamientos. Pueden enamorarse de una niña y decírselo (no así una niña a un niño). Llegan a la adolescencia, y el patrón se mantiene. Las jóvenes esperan que aparezca un galán, y les haga el favor, literalmente, de enamorarse de ellas.

Y cuando aparece tienen que mentir, pretender que no les interesa. Recuerdan la lección: tienes que darte a respetar; lo que significa, entre otras cosas, no aceptar rápidamente una propuesta que quizás deseaban desde hacía tiempo. ¡Pero no!, no pueden declararse; está vedado a las mujeres. La pasividad es la regla, y quien se salga del molde, es loca, puta o malévola.

Luego, cuando una joven logra la relación esperada, tiene que ser paciente si el novio se “embulla” con otra. Si no, es diabla celosa. La auto represión se impone. Y si a ella se le ocurre enamorarse de otro, que se encomiende, porque hasta morir podría de un “ataque pasional,” como llaman a los feminicidios, esa guerra mortal desatada contra las mujeres. El machismo es una enfermedad mental que puede llevar a matar.

En las escuelas y universidades, las niñas y las jóvenes obtienen ahora las mejores calificaciones y muchos premios. A veces me preguntan ¿por qué? Mi respuesta es: porque la educación ha sido la escalera para lograr que se valore un poco a las mujeres; no por sus curvas ni sus sacrificios maternos, sino por su cerebro.

En pleno siglo 21, pocas mujeres son presidentas de un país; pocas son senadoras, diputadas, alcaldes, ministras; pocas dirigen una gran compañía privada, o son directoras de un periódico o canal de televisión. ¿Por qué? ¿Por brutas? ¿Porque no quieren? ¿O porque las bloquean? El machismo es una enfermedad mental que produce exclusión social.

Las religiones ofrecen narrativas horripilantes sobre las mujeres. Adán y Eva, la costilla, la manzana: ¿se imaginan? Las iglesias de todas las denominaciones cristianas están repletas de mujeres, pero los hombres dirigen los servicios religiosos. En el islam, hombres y mujeres quedan físicamente separados, y solo los hombres dirigen los servicios. Son instituciones que han moldeado gran parte de la humanidad por 2000 años, reproduciendo una visión negativa o diminutiva de las mujeres, excepto el rol puro de la virgen en el cristianismo, definida así por la asexualidad en la concepción.

¿Y qué decir del padre, el hermano, el tío, o el desconocido que viola una niña, una joven o una mujer adulta? Utiliza su pene como arma de destrucción.

Las mujeres no han sido totalmente aplastadas porque la naturaleza hizo de sus cuerpos el hogar de las criaturas hasta el nacimiento. Sin las mujeres nadie existiera. Pero todas las instituciones, a través de la historia, se han propuesto tratarlas a menos, disminuirlas y hasta maltratarlas. El machismo es un mal que cunde la humanidad.

Y nunca olviden las atrocidades del principal macho destructor de este país, Rafael L. Trujillo. Hizo con las mujeres lo que quiso; por política, por sexo y deseo perverso.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-machismo-es-una-enfermedad-mental/

 

 

Elecciones 2018 en Estados Unidos: dos lecciones para R.D. noviembre 14, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:24 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

Las elecciones de medio término celebradas en los Estados Unidos el pasado martes 6 de noviembre dejan por lo menos dos lecciones importantes para la política dominicana. La primera es la importancia de la participación de las mujeres de clase media en la política, y la segunda, la relevancia de los partidos grandes electoramente competitivos para la democracia.

Primero sobre las mujeres. Con motivo de la inauguración de la presidencia de Donald Trump, diversos grupos de mujeres, sobre todo de clase media, se lanzaron a las calles a protestar. Las manifestaciones fueron inmensas a través de diferentes ciudades de los Estados Unidos, y esas protestas sirvieron para denunciar el machismo que se respiró durante la campaña de 2016, y para enviar la señal de que muchas mujeres estarían vigilantes y activas en defensa de sus derechos.

En las manifestaciones había mujeres de todas las edades, de diferentes razas y etnias, de diferentes organizaciones sociales, pero, sobre todo, muchas mujeres urbanas de capas medias. En su composición, era el mismo segmento social que desde la década de 1960 viene luchando por ampliar y consolidar los derechos de las mujeres a la educación, al trabajo, a la salud, a la participación política, a la dignidad humana.

Aunque muchos de esos derechos se toman hoy como un hecho, no ha sido siempre así; y ni siquiera actualmente. Las mujeres han ingresado masivamente al sistema escolar y se destacan de manera extraordinaria, pero en el trabajo siguen enfrentando fuertes limitaciones para el ascenso, y el movimiento #metoo ha demostrado la magnitud del acoso sexual. En la política ni decir, las mujeres siguen siendo muy excluidas.

El punto es que la combinación del machismo en la discursiva política y el movimiento #metoo han producido una movilización social y electoral de muchas mujeres de capas medias, que ha tenido como resultado la elección de más mujeres a la Cámara de Representantes, sobre todo, del Partido Demócrata.

En la República Dominicana, hasta la fecha, la movilización social y la participación política de las mujeres de clase media es ínfima. A pesar de la incorporación de muchas mujeres al mercado laboral, las mujeres dominicanas siguen confinadas a los espacios domésticos y religiosos, aunque tengan un empleo. Su estatus privilegiado de clase media les ha impedido ver que la sociedad dominicana será más democrática cuando se incorporen de manera más efectiva al espacio público; y eso implica la capacidad de protesta y participación política.

Segundo sobre los partidos grandes. El triunfo del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes revela la importancia de un bipartidismo fuerte para la alternabilidad en los sistemas políticos presidenciales, como es el caso de los Estados Unidos y la República Dominicana.

Mientras en los Estados Unidos hay dos partidos grandes que se disputan constantemente el poder político, en la República Dominicana proliferan los partidos pequeños (27 registrados en la Junta Central Electoral); y fuera del PLD, ninguno es electoramente competitivo en la actualidad. Se han dividido o nunca han crecido.

Si en los Estados Unidos existieran múltiples partidos opuestos al Partido Republicano, ninguno hubiera ganado en la Cámara de Representantes a solo dos años de la victoria de Donald Trump, y en medio de una economía próspera.

En la República Dominicana no logran entender que el sistema presidencial está diseñado para que existan pocos partidos electoralmente competitivos. Si no, un partido se hace dominante como ocurre ahora con el PLD, que se beneficia de la fragmentación y dispersión de la oposición.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/elecciones-2018-en-estados-unidos-dos-lecciones-para-r-d/

 

Recesión política noviembre 7, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:10 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

En economía se entiende por recesión un período de disminución de la actividad económica, que implica pérdida de puestos de trabajos, reducción de salarios, menor demanda de bienes y servicios, y caída de los precios.

En la política no hay un término equivalente a recesión para referirse a la pérdida de las simpatías y adhesiones partidarias, aunque algunos conceptos refieren al proceso; entre ellos, evaluación negativa de la gestión del Gobierno, pérdida de confianza en las instituciones públicas, declive en las expectativas de bienestar.

Cuando en una sociedad se registra un estado de desesperanza, estamos ante lo que podríamos llamar una recesión política.

Esto no significa, necesariamente, menor activismo político de parte de los dirigentes y militantes de los partidos; sino que se produce un estado de desgano colectivo, una sensación de que no hay opciones aceptables para escoger en los procesos electorales. Así se encuentra una buena parte del país actualmente.

Los escándalos de corrupción, con Odebrecht a la cabeza, golpearon duramente al PLD, y a la fecha, aunque no se ha producido un desplome de la aprobación de la gestión presidencial (se coloca alrededor de 50%), el Gobierno no ha podido levantarse de la mala racha que se inició en enero de 2017, con la gran movilización de Marcha Verde.

Del lado de la oposición, el escenario no es más auspicioso. Predomina la dispersión de opciones electorales, y el PRM, que registra la mayor cantidad de votantes, no muestra un crecimiento sostenido en las preferencias electorales. Su músculo electoral es aun débil, y mientras así sea, le será difícil concitar las alianzas necesarias para impulsar un proyecto electoral con grandes posibilidades de triunfo.

El reto principal del PRM es solidificarse adentro para luego ser imán de atracción a los de afuera.

El cansancio y el desencanto con el PLD, por un lado, y la baja confianza en las opciones opositoras, por el otro, generan el estado de recesión política que se expresa en baja confianza y bajas expectativas.

El proceso de selección de candidaturas en el año 2019 aumentará el nivel de activismo político, pero no servirá para revertir esta tendencia emotiva de desgano con las opciones que se vislumbran.

Leonel Fernández gobernó 12 años y no es símbolo de esperanzas, Danilo Medina va en su segundo mandato y también pesa el cansancio, Hipólito Mejía, a pesar de su carisma natural, terminó su gobierno en medio de una crisis económica, y Luis Abinader no logra concitar el amplio apoyo que necesitaría para poder impulsar su partido y llevarlo a una victoria.

Esas cuatro figuras (Fernández, Medina, Mejía y Abinader) tienen un peso determinante en sus partidos e impiden el desarrollo de otras precandidaturas presidenciales que pudieran presentar las cualidades necesarias para generar esperanzas.

Todos los aspirantes marcan bajo en las encuestas, con excepción de Margarita Cedeño, pero su destino político está unido al de su marido, que tiene aspiraciones propias.

Mucha gente quiere agua política cristalina y la encuentra sucia. Mucha gente quiere novedad y encuentra más de lo mismo. Hay una sensación de empantanamiento político.

Si existiera una fuerza particularmente inspiradora, las simpatías político-electorales estuviesen ya realineándose en esa dirección, pero no ha surgido, y a este momento, no se vislumbra.

Del lado progresista, Marcha Verde pudo haber sido la plataforma para un movimiento político-electoral novedoso, pero optó por quedarse autodefinida como un movimiento social.

Del lado ultraconservador se prueban nuevas alternativas, desde opciones de candidaturas evangélicas hasta Ramfis Domínguez Trujillo.

 

 
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