ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Venezuela, el eterno retorno del subdesarrollo octubre 26, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:15 am

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Articulo publicado el miércoles 26 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

Una vez más, un país latinoamericano pierde la oportunidad de desarrollarse, de alcanzar una democracia institucionalizada, de mejorar la calidad de vida de su población de manera consistente, de coexistir pacíficamente con las diferencias políticas.

Desde principios de la década de 1960, Venezuela estableció una democracia electoral con dos partidos que se alternaron en el poder: Acción Democrática (AD) y el Partido Social Cristiano (COPEI). Esos dos partidos se repartieron la renta petrolera en un vasto sistema clientelar que benefició a capas medias y ricos, hasta que  la crisis económica de la década de 1980 eclipsó el poder de esos partidos.

Hugo Chávez llegó a la Presidencia en 1999 a llenar el vacío político y montó un sistema personalista-populista. Su plan incluía estatizar la economía, ofrecer mayores servicios sociales a los pobres, y forjar una nueva clase político-económica leal a él.

Los ricos con sus negocios afectados salieron corriendo, la producción sufrió, pero el petróleo se encargó de dar recursos al gobierno y una sensación de bienestar a capas medias y bajas.

Con la gran renta petrolera y un discurso estridente, Chávez navegó buenos y malos tiempos, hasta que el cáncer lo venció. Como sucede en todo régimen político personalista, fue difícil encontrar un sucesor con capacidad de reemplazar al líder. Haciendo ese esfuerzo fallido ha estado Nicolás Maduro desde 2013, pero cada día la situación política y económica se torna más difícil.

A la confrontación interna hay que agregar todos los intereses externos, y cada uno empuja para su lado: pro y anti-chavistas. Unos apoyan el colapso y otros que se mantenga el régimen. En ese trance llevan mucho tiempo, por un lado, Estados Unidos, España, y demás; y por el otro, los países del Alba y muchos otros.

Los recursos petroleros de Venezuela son suficientes para forjar una economía pujante, con un sector público eficiente, enfocado en ofrecer buenos programas sociales a la población, e incentivos para la expansión del capital privado y la diversificación económica. Pero la renta petrolera se dilapidó y ahora hay una guerra política.

La transición de país mono-productor a la diversificación ha sido difícil en todos los países petroleros subdesarrollados. He ahí que los países del Medio Oriente, bañados en petróleo, estén sumidos en dictaduras y guerras. Para América Latina ha sido difícil, aún en países con grandes recursos naturales como Venezuela, dar el salto a un Estado de Bienestar de economía desarrollada con buenas prestaciones sociales. Ese objetivo sigue siendo una quimera.

La resistencia de las élites económicas latinoamericanas a contribuir al bienestar general ha sido una retranca, y los intereses internacionales también. En ese contexto, la salida política en tiempos de fuertes crisis ha sido el populismo-personalista, que en principio seduce, pero luego se revierte contra la mayoría.

En Venezuela llevan ya muchos años enfrentados el capital nacional, el capital internacional y el gobierno. Muchos de los primeros se marcharon con su dinero en busca de nuevas aventuras económicas (algunos están en República Dominicana). Muchos de los segundos fueron echados en la época de oro de Chávez. Queda el gobierno enfrentado a la propia sociedad, rabiosamente dividida entre seguidores y opositores del chavismo.

Cuando se llega a ese nivel de conflictividad no hay salida airosa para nadie. Pierden todos.

Venezuela es ya una oportunidad perdida para que en América Latina hubiera un país próspero y estable. Sobre la riqueza petrolera no floreció el desarrollo, sino que reina el caos porque no hay cordones institucionales para dirimir diferencias y avanzar. Es el eterno retorno del subdesarrollo.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/venezuela-el-eterno-retorno-del-subdesarrollo/

 

¿Cuándo gana una mujer la presidencia de su país? octubre 19, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:59 am

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Artículo publicado el miércoles 19 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

En las ciencias sociales no hay leyes generales porque la conducta humana (individual y social) es cambiante. De todas maneras, hacemos un esfuerzo por identificar factores que producen o facilitan un fenómeno en particular.

Por muchos años, las mujeres ni siquiera se presentaban como candidatas a la presidencia de su país. Unas pocas lo lograron antes del año 2000, pero es en este siglo cuando vemos por primera vez un avance importante de candidaturas presidenciales de mujeres que culminan triunfantes.

En América Latina, en este siglo, que sólo lleva 16 años, han llegado a la presidencia cuatro mujeres: Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica, y Dilma Rouseff en Brasil.

En estos cuatro casos se pueden identificar cuatro factores en común que ayudaron a materializar la elección de una mujer a la presidencia.

Primero, aunque estos países difieren en su nivel de desarrollo económico, en dos de ellos el nivel de vida es muy alto. Para 2015, Argentina y Chile ocuparon en América Latina los dos primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano, y son los únicos en la región en la categoría de índice muy alto. Costa Rica y Brasil están en la categoría alta, y ocupan el sexto y noveno lugar respectivamente, de un total de 20 países latinoamericanos. Es decir, son países con significativo bienestar humano en el contexto regional.

Segundo, las cuatro mujeres presidentas tenían importante experiencia de Estado cuando presentaron sus candidaturas. Habían ocupado altas posiciones en el Congreso o en el Poder Ejecutivo. O sea, aunque la candidatura presidencial de una mujer fuera una novedad, ellas no eran “outsiders” sino “insiders” en la política de sus países.

Tercero, todas ocuparon posiciones importantes durante el gobierno anterior, presidido por un hombre, que las apoyó decididamente. En Chile, Michelle Bachelet fue ministra de salud y de las fuerzas armadas, y Ricardo Lagos, su antecesor, la apoyó fuertemente.  En Argentina, Cristina Fernández era congresista y esposa del presidente Néstor Kirchner. En Costa Rica, Laura Chinchilla era vicepresidenta en el gobierno de Oscar Arias. En Brasil, Dilma Rouseff ocupó importantes cargos en los gobiernos de Lula, llegando a ser jefa de gabinete en su segundo período.

Cuarto, en los cuatro países, la candidatura de una mujer sirvió para prolongar el partido gobernante en el poder. Es decir, ninguna ganó como candidata de la oposición, sino como candidata de partidos que ya enfrentaban ciertos problemas de cansancio en la población, pero no estaban en medio de crisis política de magnitud al borde de una derrota. En ese sentido, la candidatura de una mujer sirvió para dar nuevo aire a esos partidos gobernantes.

Si miramos ahora el caso de la candidatura de Hillary Clinton en Estados Unidos, ella se presenta en condiciones similares a las mujeres ganadoras en América Latina.

Estados Unidos es un país de alto índice de desarrollo humano, Hillary es una mujer con gran experiencia de Estado, es una “insider”, es la candidata del partido en el poder, y recibe el apoyo decidido del presidente de turno.

En sí misma, por tener tanto tiempo en la política, Hillary Clinton no trae novedad a la campaña (eso lo hace Donald Trump), pero ser mujer le ayuda a consolidar un voto pilar del Partido Demócrata: las mujeres. Y Trump, con tanta cola machista y sexista que pisar, ayuda a aglutinar ese voto de las mujeres a favor de Hillary. Por eso el sexismo ha desplazado tantos otros temas en la campaña.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/cuando-gana-una-mujer-la-presidencia-de-su-pais/autor/rosario-espinal/

 

Donald Trump, la maravilla octubre 12, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:43 am

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Articulo publicado el miércoles 12 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

Lo mejor de un problema es que haga obvio el problema. Donald Trump ganó la simpatía de muchos republicados durante las primarias porque decía lo que quería, y lo hacía con estridencia para desplazar unos 16 precandidatos.

Apeló al descontento de los republicanos y de todos los insatisfechos con la situación económica, la política, Obamacare, las relaciones raciales, la delincuencia, la migración, el terrorismo, el islam. Envió la señal, siempre clara, de que él resolvería los problemas, sin miedos ni dilaciones. El batman de la política.

Su discurso caló y muchos opinantes pensaron que el fenómeno Trump era convocante de una mayoría electoral en Estados Unidos, que iba como un cohete hacia la victoria.

Pero no, la maravilla de Donald Trump es que dice todo lo que piensa, bueno o malo, adecuado o inadecuado, y no importa contra quién. Ese estilo le ganó muchos seguidores deseosos de ataques y confrontaciones, de revanchas y sectarismo, pero también muchos opositores.

Y ahí ha estado siempre el gran riesgo de su candidatura. Que su estilo bufón y desafiante saturara la gente durante la campaña, que surgieran los escándalos de su vida personal y empresarial, y que no expandiera su base electoral republicana por antagonizar con muchos grupos sociales.

A la fecha, faltando un mes para las elecciones, Trump no ha rebasado su base electoral conservadora, y sólo con eso no puede ganar las elecciones.

En las confrontaciones con diversos grupos sociales (latinos, afroamericanos, musulmanes, mujeres) ha tenido altibajos, pero el bajón más aparatoso ha sido con el video de comentarios sexuales que publicó el Washington Post el viernes pasado. A partir de ahí, la interrogante no es sólo si Trump podrá ganar, sino a qué nivel de derrota podría llevar al Partido Republicano. Por eso, figuras importantes del republicanismo han anunciado el retiro de su endoso a la candidatura presidencial en los últimos días.

El poder del discurso trumpista se desvaneció porque ya no aparece gracioso sino obsceno; ya no encanta sino repele, ya no convoca sino aleja. Y que conste, en el segundo debate del domingo pasado le fue mejor que en el primero.

Trump es la coronación de las contradicciones que definen hoy el republicanismo. La obscenidad lo lleva a la publicidad, pero eso, se supone, es contradictorio con la religiosidad de su base de apoyo. De ahí que los evangélicos, que dicen querer instaurar un orden moral, tienen que endosar ahora la obscenidad de su líder.

Las bravuconadas dieron buen resultado en las primarias, pero ya no. En los debates presidenciales hay que pensar y hacer propuestas concretas, no sólo burlarse y ridiculizar. Por eso Trump no puede aportar contenido más allá de alguna idea estrambótica o repetitiva.

El egocentrismo de Trump genera sensación de poder en los seguidores, pero el poder egocéntrico no genera confianza generalizada, y mucho menos, cuando va acompañado de abusos conductuales como no pagar impuestos o mostrar un lenguaje abusivo hacia diversos grupos sociales.

La maravilla de Trump es que su vida representa lo que el puritanismo religioso conservador rechaza (sexo, divorcio, infidelidad, placer hedonista), y sin embargo, con él está el fundamentalismo religioso evangélico enfilado. También representa lo que el progresivismo rechaza, y por eso, es más fácil aglutinar las tropas opositoras, aunque Hillary Clinton tenga alto rechazo.

Los excesos de Donald Trump han quebrado el Partido Republicano. La lista de desafectos crece ante el miedo de que caigan otros candidatos. Pero ya es muy tarde para enmendar. El destino de los republicanos en el 2016 está unido al de su controversial candidato presidencial.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/donald-trump-la-maravilla/autor/hoy/

 

Socialistas a pique octubre 5, 2016

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:04 pm

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Artículo publicado el miércoles 5 de octubre de 2016 en el periódico HOY 

Hace un año la expectativa en España era que Podemos emergería en las elecciones de diciembre 2015, por lo menos, como la segunda fuerza política del país. No fue así.

El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ocuparon los dos primeros lugares, aunque vieron mermados sus apoyos considerablemente. El sistema de partidos español se multiplicó. De estar dominado por dos, pasó a una conformación de cuatro partidos electoralmente importantes con la adición de Podemos, que creció a costa del PSOE, y Ciudadanos a costa del PP.

Aunque el PP fue el partido más votado en diciembre de 2015, su debilitamiento planteó la posibilidad de conformar un gobierno socialista. Pedro Sánchez del PSOE comenzó a concertar un acuerdo con Ciudadanos y avanzó, pero Podemos le aguó la fiesta. Se negó a apoyar la conformación de un gobierno encabezado por el PSOE, y los socialistas se fueron a pique. Ciudadanos, entonces,  se quedó en el aire. No hubo acuerdo entre los tres partidos principales de oposición y se convocaron elecciones nuevamente para junio de 2016.

En esas segundas elecciones, los cuatro partidos quedaron en el mismo orden que en diciembre, pero todos perdieron terreno, excepto el gobernante PP. A posteriori, Ciudadanos decidió pactar con el PP y no exponerse a otras elecciones, mientras Podemos y el PSOE cayeron en confrontaciones internas.

En Podemos el tema de conflicto ha sido la explicación de cómo les fue peor en junio que en diciembre, cuando creían que sobrepasarían al PSOE.

Como sucede en toda disputa partidaria, en Podemos no encuentran respuestas de consenso. Pablo Iglesias e Iñigo Errejón se halan los moños. Discuten cómo seducir al electorado, si deben parecerse o no a los partidos tradicionales para ganar votantes, o si deben ser más radicales.

En esencia, discuten cómo avanzar electoralmente, porque los adeptos ya les votaron pero no son suficientes para llegar al poder. Si no encuentran respuestas rápido, las confrontaciones internas continuarán, y las mermas externas podrían aumentar.

En el PSOE ya la bomba explotó. La resistencia de Pedro Sánchez a permitir la ascensión nuevamente de Mariano Rajoy a la Presidencia del Gobierno Español llevó a un punto de ruptura en la dirección del partido. Un segmento, incluido Felipe González, considera que el PSOE debe permitir la formación de gobierno con Rajoy a la cabeza por la estabilidad de España. Otros, entre ellos Sánchez, se opusieron a esa propuesta. El conflicto escaló el sábado pasado hasta llevar a la dimisión de Sánchez como secretario general.

La lección es que cuando el electorado se fragmenta en sus preferencias electorales y no da un mandato claro de gobierno a ningún partido, se genera un vacío político porque todas las partes buscan la mayor ganancia particular, hasta que el desgaste obliga a la negociación de algunos.

En España, la celebración de dos elecciones (en diciembre y en junio) llevó finalmente a un acuerdo entre el PP y Ciudadanos. Ese acomodo beneficia al PP que consigue como aliado a uno de los otros tres partidos importantes que le adversan, y facilita la formación de un gobierno encabezado por el PP. Para Ciudadanos, el beneficio principal es que el acuerdo reduce la posibilidad de una tercera elección, donde podrían ver disminuida su fuerza electoral.

El PSOE, después de su conflictiva reunión del sábado, enfrenta la decisión de apoyar con la abstención el ascenso de Mariano Rajoy a la Presidencia, y de hacerlo, dejarle a Podemos la oposición.  Hacia adelante, al PSOE le esperan tiempos difíciles, y la posibilidad de un gobierno socialista se esfumó.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/socialistas-a-pique/autor/rosario-espinal/

 

 
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