ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¿Quién dirige en este país? marzo 29, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:09 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 29 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Uno de los problemas más impactantes de las últimas décadas es el aumento de la delincuencia y la sensación de miedo que cunde en la sociedad dominicana. Crecieron las verjas, se enrejaron las ventanas y puertas, se instalaron alarmas y cordones eléctricos; a tal punto, que entrar y salir de una vivienda es una odisea. Ojalá no ocurra un terremoto o incendio, porque salir corriendo en medio de un aprieto puede ser funesto.

La delincuencia y la sensación de miedo e impotencia desgarran la sociedad dominicana, disminuye la confianza en los demás, atrofia la camaradería social, y nos tornamos precavidos, cobardes, intolerantes, insensibles o miserables.

No siempre hay una exacta correspondencia entre los hechos delincuenciales y la sensación de miedo, pero la percepción de inseguridad que circunda, unida a los hechos concretos que se reportan, indican claramente que la delincuencia es real, muy real, y atemoriza a mucha gente.

La criminalidad es un problema en todo el mundo, cierto, pero en América Latina y el Caribe se registran niveles muy altos de actos delincuenciales y de percepción de inseguridad ciudadana.

En encuestas realizadas por la Gallup hace varios años en 148 países del mundo, en América Latina y el Caribe, el 53 por ciento de los entrevistados dijo no sentirse seguro en su ciudad o zona, comparado con 20 y 24 por ciento en el Sudeste Asiático y América del Norte. En nuestra región, Venezuela y República Dominicana encabezaban la percepción de inseguridad.

En los últimos 20 años, en la sociedad dominicana se ha producido simultáneamente un aumento de la delincuencia callejera, del narcotráfico y micro tráfico, baja confianza en la Policía, una sensación de desprotección pública, y un aumento en las expectativas de bienestar con limitadas posibilidades de movilidad social.

Ante la desprotección pública, la gente ha recurrido a soluciones privadas. Los que tienen recursos enrejan sus viviendas, contratan guachimanes, ponen cordones eléctricos, adquieren armas de fuego, o se van del país. Los pobres quedan expuestos a la violencia y al peaje barrial.

Cada episodio delincuencial en cualquier estrato social se convierte, con justa razón, en reforzador de la sensación de miedo, del encerramiento en el espacio privado, y de las urgencias de protección personal.

Cada incidente delictivo trae una historia. Arañazos porque halaron una cadena, pérdida de dinero y documentación porque robaron una cartera, el  trepador que subió al quinto piso de un edificio a robar, el asaltante que robó una yipeta, o alguien que murió de un disparo aunque fuera involuntario. La muerte reciente de la señora Delcy Yapor ilustra el drama que vive el país.

Ante el miedo, el encerramiento individual llevado al plano colectivo convierte las ciudades y barrios en espacios tenebrosos y muy peligrosos, aún más propicios para la delincuencia.

El gobierno hace proclamas e impulsa paliativos, la Policía es inepta o cómplice, la justicia otro tanto, y el espacio urbano se torna tierra de nadie para concretizar la realidad y el discurso del miedo que aterra a la ciudadanía.

Enfrentar con efectividad la creciente delincuencia requiere un gran compromiso del Gobierno, un servicio policial y judicial honesto y eficiente, control del narco y micro-tráfico, y una economía incluyente que incorpore la juventud al trabajo.

Pero en la República Dominicana no hay voluntad gubernamental para hacerlo. La Policía es parte del problema, las drogas son un gran negocio, y la economía formal no genera empleos ni salarios suficientes.

El Estado Dominicano fracasa en dirigir, la corrupción se ha convertido en modus vivendi, la delincuencia azota, y la gente está aterrada. ¿Quién dirige en este país?

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/quien-dirige-en-este-pais/

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No es bomba de fabricación casera marzo 22, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:30 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 22 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Ya comenzaron las delaciones. Habló Felucho Jiménez. Ha sido la gran noticia política de los últimos días. Fue claro y enfático. ¿Por qué gran noticia? Es miembro del todopoderoso Comité Político.

Para muchos, lo que dijo Felucho ya era verdad. Que los sobornos son una parte del problema, que ha habido sobrevaluaciones, que hay funcionarios del PLD involucrados, y que los miembros del Comité Político sabían lo acontecido.

Fue gran noticia por el mensajero, no por el mensaje. El escándalo comienza a producir clivajes públicos en el peledeísmo.

Queda todavía por ver quién hará las investigaciones judiciales con credibilidad, y si irán al banquillo de los acusados los culpables.

El Procurador ha sido cuestionado por ser un dependiente del Presidente y carecer de experiencia en asuntos penales. La justicia no tiene autonomía ni credibilidad, es la creencia popular. Ni con lupa aparecerían figuras independientes que puedan ser fiscales neutrales; y si aparecieran, ipso facto serían descalificados en esta cultura de engaños y difamaciones.

Así andan las cosas. Se pide justicia y no hay quien la imparta con credibilidad. ¿Y entonces? Para que haya justicia se necesita cierta legitimidad.

En la coyuntura actual de incredulidad y hartazgo, fomentada por una historia de fechorías gubernamentales, hay dos posibles caminos. Uno, que la sociedad obligue al presidente Danilo Medina a tomar el toro por los cuernos y se haga justicia. Dos, que prosiga la pérdida de confianza en los políticos y en las instituciones y representantes del Estado.

El camino dependerá de cuán enlodado esté el presidente Danilo Medina. A mayor lodo, menor capacidad para avanzar en las investigaciones.

El Presidente tiene dos naves en comando: el partido y el Gobierno. Para salvar el partido de los juicios de corrupción, el Presidente tendría que intentar otro gran borrón y cuenta nueva, que incluya 17 años de gobiernos peledeístas. ¡Nada fácil! Para salvar el Gobierno actual, el Presidente tendría que mostrar evidencias de pulcritud a partir de 2012, no sólo en el Poder Ejecutivo, sino también en el Congreso, donde los legisladores son conocidos por los maletines. ¡Vaya desafíos!

Para los corruptos dominicanos, el problema es que Odebrecht no es bomba de fabricación casera. Si lo fuera, la hubieran desactivado hace tiempo, y todos los delincuentes estuvieran disfrutando su fortuna en tranquilidad. La información viene de fuera y mantiene en alto voltaje el cuerpo político.

En Brasil ha sido una explosión tan grande, que los brasileños no saben cómo parar la hemorragia. Los congresistas quieren ahora aprobar una amnistía general, porque el efecto dominó apunta con destronar  a los gobernantes actuales que antes destronaron al Partido de los Trabajadores (PT).

En la República Dominicana, donde nadie ha caído y hay muchos en la lista de corruptos, el Gobierno sigue haciendo peripecias para que nadie caiga. Pero es muy difícil imponer otro borrón y cuenta nueva ante revelaciones que llegan de fuera.

El efecto dominó es claro: hay muchos países involucrados, en otros países se han llevado procesos judiciales, Odebrecht ha creado un ambiente favorable para denunciar otros fraudes de hechura dominicana, y los argumentos jurídicos de presunción de inocencia son un hazme reír.

El pueblo emitió su sentencia: hay corrupción, fin a la impunidad, culpables a la cárcel.

Faltan los juicios legales, pero ¡ah!, la mayoría del pueblo no cree en fiscales ni jueces. Piensan que son sobornables. La complicidad ha sido un mecanismo útil para mantener viva la corrupción y la impunidad. La incredulidad y el cinismo son la contraparte.

¿Explotará la bomba en las manos del Gobierno? Guerra avisada sí mata soldados.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/no-es-bomba-de-fabricacion-casera/

 

Hartos, jartos, jaitos marzo 15, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:28 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 15 de marzo de 2017 en el periódico HOY 

Mucha gente está harta de una cosa o de otra. Unos no encuentran trabajo. A otros no les alcanza el dinero. Las aspiraciones varían en función de la clase, pero la media va por camino empinado y estrecho.

Los apagones y el déficit de agua afectan muchos barrios; ahí golpean a los pobres, que a veces usan aire acondicionados de antaño por tener energía altamente subsidiada. Los ricos siempre se quejan aunque vivan de maravillas. La clase media se ajusta y a veces explota.

El tráfico vehicular es un caos. Hasta en los pueblos hay tapones e imprudencias. Los policías y militares son buscavida, y junto a los delincuentes civiles viven de la marrulla. Ni siquiera los cementerios respetan.

Los maestros de escuelas públicas y la UASD siempre tienen algún motivo para hacer huelga, como si el derecho a la protesta fuera más importante que la educación de los estudiantes.

La situación en los hospitales públicos es patética. Médicos que trabajan a su antojo y amenazan con paros, emergencias abarrotadas, carencias de todo. En las clínicas privadas hasta respirar cuesta, y las ARS siguen ganando fortunas.

Para coronar una larga lista de hartazgos (aún en un país tan bochinchoso), llegó el escándalo de la inefable Odebrecht.

Solo a una empresa latinoamericana, de mano de un gobierno latinoamericano, podía ocurrírsele en estos tiempos de internet y delaciones premiadas, montar una operación de corrupción tan vasta. Olvidaron que el capitalismo es fraude, pero manteniendo la apariencia de legalidad y competitividad.

El combo de Odebrecht era tentador. Pago de sobornos, contraparte local y financiamiento del Banco de Desarrollo de Brasil. Así pretendía el gigante del sur convertirse en una potencia mundial, y el Partido de los Trabajadores (PT) seguir en el poder. Pero ¡ah!, olvidaron que los más fuertes saben cómo arruinar. Odebrecht fue acusada y procesada en Estados Unidos.

En la República Dominicana, donde muchos políticos siempre han cobrado comisión (también conocida como corrupción), sin la menor sanción, los escándalos de Odebrecht, narrados en cortes y cárceles del extranjero, quizás sirvan para delatar con nombres precisos a muchos corruptos nativos.

Sin duda, Odebrecht ha elevado el hartazgo en la clase media. ¡He ahí el movimiento verde! Y antes de que el escándalo se supere, la República Dominicana va a experimentar incertidumbre e inestabilidad política. ¿Cuánta? Dependerá de lo que hagan otros actores.

Si los sectores populares se unen a las movilizaciones porque se deteriore la situación económica, las protestas asumirán características violentas. A diferencia de la clase media que la Policía respeta, a los pobres golpea, y eso aumenta la inestabilidad.

Si la mayoría de los empresarios se acobarda ante las movilizaciones, preferirán mantener el estatus quo, del cual ellos son grandes beneficiarios, aunque en público critiquen a los corruptos.

Lo que sí hay, y persistirá, es hartazgo político.

El PLD lleva muchos años en el poder y no puede ya fácilmente recrear encantos aunque mantenga relativa estabilidad. El PRD y el PRSC se convirtieron en partidos-negocios. El PRM no avanza porque arrastra los mismos problemas que le dio origen. Los partidos minoritarios de derecha son empresas familiares. Y los llamados partidos alternativos son proyectos sin base social que no dan muestras de avanzar ni siquiera ante el evidente hartazgo en la sociedad.

Ante las protestas, el presidente Danilo Medina ha prometido que se hará justicia. ¡Tengan paciencia, dijo, todo se aclarará! Pero el escepticismo abunda con justa razón en este país de eterna impunidad.

¿Realmente se hará justicia? Es la pregunta del millón. Espere la lotería.

Enlace a periódico HOY: http://hoy.com.do/hartos-jartos-jaitos/

 

Al PLD: ¡Injusticia y vergüenza! marzo 8, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:13 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 8 de marzo de 2017 en el periódico HOY

Una de las transformaciones sociales más importantes de fines del siglo XX y principios del XXI ha sido la mayor incorporación de las mujeres a la política.

La lucha ha sido larga y difícil, y persisten muchísimas desigualdades de género. Pero en años recientes hay mayor aceptación en la opinión pública mundial y dominicana de que las mujeres deben participar igual que los hombres en la política.

Este cambio de opinión, sin embargo, no se ha acompañado de mejoras significativas en la representación de las mujeres en los puestos públicos en muchos países, incluida la República Dominicana.

En las posiciones electivas, las mujeres siguen siendo pocas en la dirección de los partidos, en el congreso, en los municipios; y también en la administración pública en puestos no electivos.

En la República Dominicana, en los años noventa, se hizo un gran esfuerzo para motivar un cambio de opinión sobre la importancia de la participación y representación política de las mujeres. También se modificó la legislación.

En 1997 se aprobó una nueva Ley Electoral que estableció la cuota femenina de candidaturas a diputaciones y regidurías en un 25%, y posteriormente se aumentó a 33%. Pero el posible efecto positivo de la cuota encontró un nuevo obstáculo en 2002: el voto preferencial, que aunque daba más opciones a los votantes, aniquiló la posibilidad de colocar algunas mujeres en las primeras posiciones de la boleta electoral para poder ser electas.

Cuando se creó la posición de vice-síndico en la pequeña reforma electoral del año 2000, la idea fue distribuir de manera más equitativa por género las posiciones de síndico y vice-síndico (ahora alcaldes y vice-alcaldes). Sin embargo, lo que ha ocurrido es que la casi totalidad de los nominados a alcaldes son hombres y las mujeres a vice.

Mejorar la representación de las mujeres en las posiciones electivas requiere un gran esfuerzo de los partidos políticos por apoyar candidaturas femeninas. De no existir el efecto combinado de cuotas femeninas y esa determinación partidaria de ayudar a impulsar la participación de las mujeres, es difícil lograr avances significativos.

El PLD, que ha obtenido la mayor representación electiva en la última década, se ha quedado muy corto con las mujeres.

En la alta administración pública, donde los presidentes tienen un amplio margen de acción para demostrar su compromiso (o no) con la integración de las mujeres al poder político, el PLD también se ha quedado muy corto. Leonel Fernández y Danilo Medina han nombrado poquísimas mujeres en los cargos ministeriales o en comisiones importantes.

Que quede claro, la representación política de las mujeres no es una cuestión de favoritismo ni de condescendencia con las mujeres. Es un derecho. Las mujeres han sido excluidas por largo tiempo debido a los prejuicios sociales que se fundamentan en erradas concepciones biológicas, religiosas y culturales, que han otorgado muchísimas ventajas a los hombres en distintas áreas de la actividad humana, incluida la política.

No hay garantías de que las mujeres desempeñarán las funciones públicas mejor que los hombres. Simplemente es injusto que por una discriminación histórica se mantenga a las mujeres en pleno siglo XXI tan alejadas de las posiciones de poder político, donde se deciden tantos asuntos importantes que afectan a la mitad de la población.

Los dirigentes peledeístas parecen ignorar o no valorar que, desde el año 2004, las mujeres han votado en una proporción mayor que los hombres por los candidatos del PLD. Y ni siquiera así las toman en cuenta como deberían para ocupar cargos públicos importantes. Es una injusticia y una vergüenza. ¡Corrijan!

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/al-pld-injusticia-y-verguenza/

 

Eterno borrón marzo 1, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:30 am

Foto de Rosario Espinal para BlogRosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 1 de marzo de 2017 en el periódico HOY

En su discurso de los primeros 100 días en noviembre de 2012, el presidente Danilo Medina hizo un llamado a no lanzar piedras hacia atrás ante las demandas de justicia por la corrupción que enarbolaban los jóvenes en las calles. Pero como sucede en cada cambio de Gobierno, en la República Dominicana hubo un nuevo borrón.

A Trujillo lo ajusticiaron y así pagó por ser ladrón y matón, pero los torturadores y violadores salieron ilesos en la transición. La familia Trujillo se marchó al exilio, pero la mayoría del círculo permaneció en el país. Se engancharon en el Gobierno bajo la tutela del cortesano de la Era, Joaquín Balaguer.

“Viva el jefe” genera todavía controversia porque no se sabe si es una adicción, una afección, una provocación o una confusión. A la lista de maldades de la dictadura se contraponen los méritos, y aunque creo que el pueblo dominicano no es tan trujillista como a veces se pinta, nadie sabe con certeza cuánto autoritarismo hay todavía en los tuétanos de los dominicanos.

Balaguer no fue un tirano y tuvo mejor suerte; murió de vejez no ajusticiado; pero dedicó su vida a enriquecer una casta a cambio de apoyo político. El poder era su obsesión. En aquellos turbulentos 12 Años, los contratos grado a grado proliferaron, las empresas de CORDE las despilfarraron, y sus hermanas completaron el reparto con la Cruzada del Amor. La corrupción se detenía, según el otrora caudillo, en las puertas de su despacho. ¡Vaya consolación!

Cuando Balaguer fue desplazado por el PRD en 1978, tampoco hubo comisión de justicia. Los crímenes de los 12 Años quedaron impunes. El aura de presidente civil de Balaguer lo liberó de presión, y el pueblo dominicano se conformó con que Antonio Guzmán destutanó las cabezas militares. Esa fue la gran hazaña de la transición democrática dominicana.

Balaguer retornó al poder en 1986 y encarceló a Salvador Jorge Blanco en medio de escándalos y desencantos, no para combatir la corrupción, sino para mantener el PRD subyugado. Fueron 10 años más de desfalcos en el Estado.

Pasada la era de represión, la corrupción se convirtió en el gran crimen público. Hipólito Mejía amagó con enjuiciar los cabecillas de la gestión peledeísta de 1996-2000, unos cuantos estuvieron presos por el PEME (el programa de pacificar los barrios), y san se acabó. Mejía declaró libre de pecado a los ex presidentes.

En el 2004, cuanto la gente pedía la cabeza de los perredeístas y votó masivamente por el PLD, el entonces presidente Leonel Fernández ni siquiera hizo allante de justicia. El PRD salió ileso con un nuevo borrón, y el PLD inauguró su gran Era de acumulación.

El combate a la corrupción desplazó  el combate a la represión, pero al igual que antes, se convirtió en un cuento ficción. Siempre ha interesado más encubrir que develar para que la maquinaria de acumulación siga a todo vapor.

Al llegar al poder en el 2012, Danilo Medina decidió no tirar piedras para atrás, ni tampoco hacia adelante. Por eso los embrollos de ahora. Hasta CORDE y el CEA siguen generando escándalos con reventas de tierras.

Y también llegó el escándalo Odebrecht. El presidente Medina no quiso hablar del tema hasta el 27 de febrero. En su discurso no dijo nada nuevo.  Buscó la reafirmación de su presidencia. En el clímax mencionó las vacas sagradas y que caiga quien caiga, y al oír el grito hasta algunas vacas aplaudieron.

Lo que suceda dependerá de los datos que ofrezca Brasil, porque en tierra dominicana, hay adicción ancestral al eterno borrón.

Enlace al periodico HOY: http://hoy.com.do/eterno-borron/

 

 
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