ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Desde los tiempos de Jesucristo diciembre 18, 2013

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 12:00 pm

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Artículo publicado el miércoles 18 de diciembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

La historia del nacimiento de Jesús que se desprende del evangelio es que nació en Belén, porque su padre José acudió a empadronarse a su ciudad de origen, según ordenó César Augusto para saber cuántos súbitos tenía su imperio, que en esa época se extendía hasta las tierras de Judea y Siria.

Desde esos tiempos lejanos, el acto de empadronar ha tenido distintos propósitos y ha evolucionado. El primero es numérico-económico: saber cuántas personas viven en un determinado territorio, documentar sus bienes y establecer impuestos. El segundo es político: en una democracia se asignan posiciones electivas para conformar el gobierno de acuerdo a segmentos poblacionales y distritos electorales. El tercero es social: conocer las características de la población para asignar recursos a los servicios sociales en un Estado moderno.

En tiempos recientes, varios países de América Latina, entre ellos Venezuela, Bolivia y Ecuador han realizado campañas de empadronamiento para dotar de registro de identidad a la población pobre y excluida y motivarla a votar. Con estos empadronamientos, los gobiernos de esos países han ampliado la masa votante que apoya sus políticas redistributivas, lo que ayudó a los triunfos reelectorales de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa.

En República Dominicana sucede lo contrario. Primero, los censos nacionales nunca han contado bien a los inmigrantes haitianos ni a sus descendientes. Para hacer una estimación se realizó la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) en 2012. Segundo, el gobierno no ha documentado la extensa población inmigrante haitiana ni sus descendientes, que constituyen un segmento numeroso entre los pobres. De ahí el desorden legal-migratorio. Tercero, medidas como la Sentencia TC 168/13 buscan excluir descendientes de inmigrantes del registro civil-electoral, o prevenir su inclusión, al declararlos extranjeros en base a un artificio de transitoriedad, ya que nacieron y crecieron en territorio dominicano.

¿Qué razones motivan esta Sentencia y similares disposiciones anteriores?

Las constituciones dominicanas antes de 2010 no especifican nada respecto al estatus de los hijos de inmigrantes indocumentados, por lo cual, se asumía que se aplicaba el derecho de suelo (jus solis) para la nacionalidad. Es decir, toda persona nacida en territorio dominicano era dominicana si sus padres no estaban en tránsito o eran diplomáticos. Esto lo reinterpretó la Suprema Corte de Justicia en diciembre 2005, cuando argumentó que los hijos de inmigrantes indocumentados no calificaban para la nacionalidad porque la ilegalidad no podía superar la transitoriedad. A partir de ahí, la Junta Central Electoral comenzó a negar documentación a personas de origen haitiano, aunque tuvieran documentación previamente emitida por las autoridades del registro civil. En septiembre de 2013 la Sentencia TC 168/13 reiteró lo dicho por la Suprema Corte de Justicia en 2005.

Las leyes hay que entenderlas en su contexto político porque los jueces no crean jurisprudencia inocentemente.

¿Qué busca el gobierno con la Sentencia TC 168/13? ¿Busca reducir la masa votante para lograr futuros triunfos electorales con menores costos clientelares? ¿Busca arengar la población dominicana para distraerla de otros problemas y aglutinarla políticamente? ¿Qué beneficios obtiene la sociedad dominicana al establecer dos categorías de personas, todas nacidas y criadas en territorio dominicano? ¿Por qué hacer pagar a los descendientes por la ilegalidad migratoria de sus padres, ilegalidad que ha patrocinado y sostenido el propio gobierno dominicano?

Son preguntas para reflexionar en esta época navideña; y recuerden, la Sentencia TC 168/13 no controla la migración haitiana, sólo declara extranjeros a los descendientes de inmigrantes indocumentados nacidos en territorio dominicano a partir de 1929, muchos de los cuales han vivido por generaciones en República Dominicana.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/desde-los-tiempos-de-jesucristo/autor/rosario-espinal/

 

Captalismo salvaje dominicano diciembre 11, 2013

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:18 am

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Artículo publicado el miércoles 11 de diciembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Si usted aun no lo ha sentido, ni lo han asaltado para robarle, más vale que se espabile. El capitalismo salvaje dominicano extiende sus tentáculos y las tarjeticas de solidaridad que reparte el gobierno no son suficientes para contener su efecto devastador en la sociedad dominicana. Veamos.

Primero, se estima que más de un millón de dominicanos ha emigrado al exterior en los últimos 50 años.  Estos dominicanos no emigraron porque les gusta hablar inglés u holandés, o porque disfrutan encapuchados el frio nórdico. Lo hicieron porque en República Dominicana no encontraron formas adecuadas de subsistir y prosperar. En las economías desarrolladas donde se han asentado, han formado guetos muchas veces detestados por los nativos del lugar. Trabajan para mantenerse y ayudar a sus familiares. Alrededor de 25% de los hogares dominicanos recibe remesas, y al país entran por ese concepto más de 3,000 millones de dólares anuales. En resumen, República Dominicana expulsa un segmento de su población porque no ofrece condiciones de vida adecuadas. Hay alto desempleo, bajos salarios y precarios servicios públicos. Esos inmigrantes dominicanos son el seguro social de sus familiares que no emigraron, y en estos días llegan cargados de regalos.

Segundo, se estima que en República Dominicana hay medio millón de inmigrantes haitianos (aquí no se incluyen unos 200 mil descendientes). La entrada de estos trabajadores a territorio dominicano ha sido patrocinada o permitida por el gobierno dominicano para ganancia empresarial. Recuerde, sólo el gobierno controla la frontera con militares y personal de migración (ahí no hay militares extranjeros ni ONG custodiando el tráfico). Estos trabajadores haitianos entran indocumentados y permanecen indocumentados hasta la muerte porque así son más vulnerables a la súper-explotación del capitalismo salvaje. Muchos viven en barrancones o en las obras de construcción donde laboran. Ahí duermen, comen y hacen sus necesidades fisiológicas porque el salario que reciben no es suficiente para asentarse decentemente. Esto no es una obra de caridad dominicana; repito, es propio del sistema de súper-explotación laboral del capitalismo salvaje. Emigran de Haití porque allá la súper-explotación es peor.

Tercero, después de la crisis financiera dominicana de 2003-2004, se ha producido un alto crecimiento del PIB: 9.3% en 2005, 10.7% en 2006, 8.5% en 2007, 5.3%% en 2008, 3.5% en 2009, 7.8% en 2010, 4.5% en 2011 y 3.9% en 2012. Esto quiere decir que el biscocho de riqueza dominicano creció. No obstante, para el 2012, el 20% de la población más pobre del país sólo recibió 3.9% del salario nacional, igual proporción que en 2002. Por el contrario, el 20% más rico de la población dominicana captó 50% del ingreso nacional en 2012 (todos datos de la CEPAL). Esto quiere decir que en República Dominicana el crecimiento económico se ha acompañado de una alta desigualdad entre ricos y pobres. Por eso muchos dominicanos emigran, y por eso, los trabajadores haitianos indocumentados son empleados para trabajar en el capitalismo salvaje dominicano.

Ojo: no es por casualidad que el gobierno ha permitido la entrada ilegal de miles de haitianos en los últimos 100 años. Ojo: no es por casualidad que nunca les dio documentación oficial. Ojo: no es por casualidad que un alto tribunal quiera ahora declarar ilegal esa ilegalidad para hacer legal la ilegalidad sin apelación. Ojo: no es por casualidad que el gobierno y sus voceros quieran defender la soberanía de su rentable capitalismo salvaje.

El Papa Francisco debería darse una vuelta por esta isla caribeña colmada de abusos para constatar su denuncia del capitalismo salvaje, plasmada en la reciente exhortación apostólica titulada: “La Alegría del Evangelio”.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/capitalismo-salvaje-dominicano/autor/rosario-espinal/

 

La soberanía: no se patea ni patalea diciembre 4, 2013

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:17 am

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Artículo publicado el miércoles 4 de diciembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

El desafío argumentativo consiste en ser coherente, el humano en ser justo, y el jurídico en apegarse a la ley. Cuando estos desafíos marchan por caminos diferentes, la difícil tarea humana de convivir se complica aún más y se propagan los argumentos errados.

Durante el último siglo, los gobiernos dominicanos no debieron permitir la migración ilegal haitiana, pero más pudo el afán de lucro que la previsión de los problemas sociales que derivarían de ella.

Trujillo y Balaguer trajeron haitianos a los bateyes porque la mano de obra era barata, y en su miseria, esos trabajadores estaban dispuestos a realizar trabajos duros. Ambos denigraban los haitianos, pero los usaron para beneficio económico y para elevar con simulacros la dominicanidad que ellos herían constantemente con su despotismo. Si hay que buscar culpables del tollo migratorio actual, hay que comenzar con ellos, porque después de la independencia y la restauración, la nación dominicana quedó establecida con soberanía de Haití y España.

Con posterioridad al dúo Trujillo-Balaguer, todos los gobiernos dominicanos han permitido la migración ilegal de haitianos para beneficio empresarial, y de vez en cuando, arman un alboroto nacionalista con el discurso de que otros países, organismos internacionales y algunas ONG obligan al gobierno dominicano a acogerlos. Con este falso argumento patean la soberanía dominicana y hacen un flaco servicio al país.

Nadie, absolutamente nadie, obligó el gobierno dominicano a traer los obreros haitianos. El gobierno lo hizo solito a cambio de grandes ganancias económicas, aunque ahora las llamadas fuerzas nacionalistas pataleen por la soberanía que no han protegido.

Que quede claro, los gobiernos dominicanos han permitido la migración haitiana para la explotación, no por imposición extranjera. Los trabajadores haitianos fueron aceptados como válidos en la agricultura y la construcción, aunque muchos nunca recibieran documentos oficiales de identificación, ni tampoco sus descendientes.

La mayoría de los dominicanos concuerda en que la migración haitiana constituye un serio problema social para República Dominicana, y hay razones válidas para la preocupación. Las diferencias radican en cómo abordar la desorganización migratoria y el estatus de los descendientes de inmigrantes indocumentados.

Cuando la Suprema Corte de Justicia en 2005, y ahora el Tribunal Constitucional, reinterpretaron la Constitución, poniendo a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos y criados en República Dominicana en un categoría similar al de personas “en tránsito”, recurrieron a un razonamiento ilógico desde el punto de vista jurídico, histórico y humano, y eso debilita la soberanía.

La República Dominicana es un país pequeño, con una economía abierta y altamente dependiente de Haití para la mano de obra barata y la exportación de productos. Entonces, ¿qué persigue el gobierno con el mal manejo de la cuestión migratoria?

La comunidad internacional estaría del lado de República Dominicana si existiera realmente una política coherente y justa de control migratorio. Lo que no puede hacer el país es sostener un sistema de súper-explotación laboral, y a la vez, negar derechos a la comunidad migratoria y a sus descendientes.

La controversia que ha generado la Sentencia TC 168/13 se debe a que unos desean declarar extranjeros en base al criterio de “transitoriedad” e “ilegalidad” a personas que nacieron y se criaron en República Dominicana, mientras otros consideramos que a esos nacidos y criados en territorio dominicano les corresponde la nacionalidad dominicana por las disposiciones constitucionales dominicanas anteriores a 2010, y porque la misma Constitución de 2010 garantiza derechos previamente adquiridos.

La soberanía nacional se construye con coraje, justicia e ideales nobles, no pateando derechos humanos ni con pataleos nacionalistas que denigran la dominicanidad y crispan la nación.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-soberania-se-patea-ni-patalea/autor/rosario-espinal/

 

 
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