ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Ni la ONU ni las ONG emplean haitianos, son los dominicanos diciembre 12, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:55 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 12 de diciembre de 2018 en el periódico HOY 

Todo país tiene el derecho de proteger sus fronteras, controlar la entrada de extranjeros y repatriar aquellos que hayan ingresado sin documentación.  La República Dominicana no es excepción.

Pero todo país que fomenta o tolera la migración a su territorio, como ocurre en la República Dominicana, tiene una responsabilidad humana y social ante los inmigrantes.  Es indigno aceptarlos para realizar trabajos fuertes y mal pagados, y luego negarle derechos a la salud o la educación de sus hijos.

En la tensión entre ilegalidad, miseria y abusos radica el dilema de la migración haitiana a territorio dominicano.

Se sabe que los países con mayor nivel de bienestar y posibilidades laborales enfrentan una presión migratoria en el mundo, más aún si la disparidad de oportunidades es entre dos países fronterizos.  Por eso, la migración haitiana es y seguirá siendo un asunto crucial para los dominicanos.

En Haití, el sistema productivo formal es prácticamente inexistente, y no hay un Estado mínimamente funcional; tampoco se vislumbra una salida política a sus conflictos internos.

Emigrar a la República Dominicana es una de las pocas opciones de sustento básico que tienen muchos haitianos.  Aquí radica la presión migratoria.

Por su parte, los gobiernos dominicanos han fomentado o tolerado esa migración para ofrecer mano de obra barata a los empresarios locales, incluido el Estado. También se han beneficiado del tráfico humano funcionarios civiles y militares.  Aquí radica la irresponsabilidad dominicana.

Aunque esta migración beneficie económicamente a muchos empresarios y a algunos funcionarios públicos, el flujo de inmigrantes haitianos tiene un costo social para la República Dominicana, porque cuando los inmigrantes se establecen en un país nuevo, no pueden solamente ser explotados; necesitan servicios de salud, educación y vivienda.

Como los salarios que reciben los inmigrantes haitianos son bajos, no tienen posibilidad de pagar por esos servicios.  El Estado, entiéndase la sociedad dominicana, tiene que costearlos por mínimos y precarios que sean. De no hacerlo, proliferaría el analfabetismo, el hacinamiento y las enfermedades que retardan considerablemente el desarrollo.

Además, una masa de inmigrantes indocumentados dispuesta a trabajar por bajos salarios y sin garantías laborales, deprime los salarios generales en la economía y dificulta que los trabajadores dominicanos puedan presionar para una mejoría laboral. A los empresarios dominicanos les encanta tener esa gran reserva de mano de obra barata que constituyen los haitianos, aunque de manera hipócrita hablen en contra de esa migración.

Para que una sociedad con un flujo migratorio pueda progresar, tiene que ofrecer diversos subsidios públicos a los inmigrantes, de manera que puedan eventualmente integrarse a la nueva sociedad en que se han radicado.

Como la República Dominicana no cuenta con una buena oferta de servicios públicos, ni siquiera para los dominicanos, la posibilidad de que los haitianos se integren mediante un mejoramiento en sus condiciones de vida es prácticamente inexistente.  La gran mayoría permanece marginada y empobrecida.

El comienzo de la solución a la migración haitiana no radica en atizar el nacionalismo xenófobo, ¡No! Proviene de que el gobierno y la sociedad dominicana asuman como una prioridad nacional la definición e implementación de una política migratoria con parámetros jurídicos claros, acorde con los derechos humanos y laborales.

Ni la ONU ni las ONG que trabajan con inmigrantes son las responsables de que en la República Dominicana se empleen tantos haitianos. Quienes enfocan sus cañones hacia esas organizaciones están encubriendo a los verdaderos responsables: los gobiernos dominicanos, incluido Trujillo, y muchos empresarios explotadores.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ni-la-onu-ni-las-ong-emplean-haitianos-son-los-dominicanos/

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Capitalismo a la dominicana diciembre 5, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:59 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 5 de diciembre de 2018 en el periódico HOY

Desde el surgimiento de la sociedad moderna se han debatido en la teoría y las luchas políticas diversas nociones acerca de los beneficios y perjuicios del capitalismo.  El mercado como espacio de generación de riqueza es uno de sus atributos; la explotación de la mano de obra es su mancha indeleble.

En los últimos 150 años la economía mundial ha experimentado una gran expansión capitalista, y al inicio de este siglo, en vez de desaparecer, el capitalismo ha resurgido con más bríos.  Sólo China bastará para escribir nuevos tratados sobre el desarrollo del capitalismo a principios del siglo XXI.

Una de las transformaciones más importantes de las sociedades capitalistas desarrolladas a mediados del siglo XX fue la incorporación de demandas públicas que extendieron beneficios socioeconómicos a amplios sectores de la ciudadanía.

En los países más industrializados, con democracias electorales y burocracias más eficientes, se mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de los trabajadores con mejores salarios y otros beneficios laborales, y la expansión de servicios públicos de mayor calidad.

Se expandió la clase media y se consolidó una burguesía que aumentó sus ganancias, no por la sobreexplotación de la mano de obra, sino por un aumento en la productividad y la modernización tecnológica.  Europa Occidental, Estados Unidos y Japón tipificaron este tipo de capitalismo.

En los llamados países en vías de desarrollo, como la Republica Dominicana, la situación es diferente. Ni el mercado ni el Estado han cumplido con su cometido de aumentar significativamente la producción de riqueza y mejorar su distribución.  Ha predominado un capitalismo concentrador de riqueza, donde un pequeño grupo empresarial y político captura amplios beneficios.

El obstáculo inicial para la expansión capitalista en países como la República Dominicana fue la carencia de una revolución liberal que transformara la clase terrateniente, obligándola a producir más y mejor, para con el excedente apoyar la transformación industrial.  El capitalismo agrario perduró con atraso tecnológico y social hasta el día de hoy, y por eso depende tanto de la mano de obra barata haitiana.

Con un sector agrario rezagado, la industrialización tardía dominicana se impulsó mediante un fuerte proteccionismo estatal en perjuicio de los sectores trabajadores.  Las leyes de incentivos fiscales, cambiarios y salariales han constituido un paquete de generosa ayuda pública al empresariado dominicano desde la década de 1960, beneficiándose fundamentalmente las grandes empresas familiares dominicanas o el capital transnacional.

Durante los últimos 50 años estos grupos económicos han incidido de manera determinante en el diseño de políticas económicas que les benefician y han sido copartícipes de la corrupción pública vía la evasión fiscal y las prebendas, imposibilitando el desarrollo de una economía más competitiva, eficiente y distributiva.

Indispuesta para desarticular este capitalismo concentrador e impulsar un Estado-Nación de cobertura más democrática, la clase política dominicana, que se aloja en sus cada vez más desteñidos partidos políticos, ha optado por desfalcar sistemáticamente al Estado con el fin de construir su propia base económica y consolidar su poder político.

Así, la corrupción y el clientelismo han sido herramientas esenciales de los políticos dominicanos para acumular riqueza y establecer su relación de poder con el empresariado y la población.  Como resultado, en el país no se ha forjado una burocracia estatal que se interese más por el Estado como ente organizador del desarrollo capitalista.

Con Pacto Migratorio o sin él, en la República Dominicana hay muchos haitianos no solo porque están mal en su país, sino también porque aquí los emplean con bajos salarios en la agricultura y la construcción.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/capitalismo-a-la-dominicana/

 

El machismo es una enfermedad mental noviembre 21, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:00 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

El machismo está en los tuétanos, de hombres y mujeres. Desde pequeñitos se aprende a ser machista: a dar preeminencia a los varones en ciertas tareas y a las hembras en otras; a valorar más las acciones de los varones; a asignarles grandes expectativas y logros. Así va estructurándose una jerarquía mental y social que define las relaciones entre hermanos y hermanas, padres y madres; amiguitos y amiguitas.

En las escuelas, los varones se sienten más cómodos por su estatus privilegiado. El poder del conocimiento es asignado sin cuestionamientos. Pueden enamorarse de una niña y decírselo (no así una niña a un niño). Llegan a la adolescencia, y el patrón se mantiene. Las jóvenes esperan que aparezca un galán, y les haga el favor, literalmente, de enamorarse de ellas.

Y cuando aparece tienen que mentir, pretender que no les interesa. Recuerdan la lección: tienes que darte a respetar; lo que significa, entre otras cosas, no aceptar rápidamente una propuesta que quizás deseaban desde hacía tiempo. ¡Pero no!, no pueden declararse; está vedado a las mujeres. La pasividad es la regla, y quien se salga del molde, es loca, puta o malévola.

Luego, cuando una joven logra la relación esperada, tiene que ser paciente si el novio se “embulla” con otra. Si no, es diabla celosa. La auto represión se impone. Y si a ella se le ocurre enamorarse de otro, que se encomiende, porque hasta morir podría de un “ataque pasional,” como llaman a los feminicidios, esa guerra mortal desatada contra las mujeres. El machismo es una enfermedad mental que puede llevar a matar.

En las escuelas y universidades, las niñas y las jóvenes obtienen ahora las mejores calificaciones y muchos premios. A veces me preguntan ¿por qué? Mi respuesta es: porque la educación ha sido la escalera para lograr que se valore un poco a las mujeres; no por sus curvas ni sus sacrificios maternos, sino por su cerebro.

En pleno siglo 21, pocas mujeres son presidentas de un país; pocas son senadoras, diputadas, alcaldes, ministras; pocas dirigen una gran compañía privada, o son directoras de un periódico o canal de televisión. ¿Por qué? ¿Por brutas? ¿Porque no quieren? ¿O porque las bloquean? El machismo es una enfermedad mental que produce exclusión social.

Las religiones ofrecen narrativas horripilantes sobre las mujeres. Adán y Eva, la costilla, la manzana: ¿se imaginan? Las iglesias de todas las denominaciones cristianas están repletas de mujeres, pero los hombres dirigen los servicios religiosos. En el islam, hombres y mujeres quedan físicamente separados, y solo los hombres dirigen los servicios. Son instituciones que han moldeado gran parte de la humanidad por 2000 años, reproduciendo una visión negativa o diminutiva de las mujeres, excepto el rol puro de la virgen en el cristianismo, definida así por la asexualidad en la concepción.

¿Y qué decir del padre, el hermano, el tío, o el desconocido que viola una niña, una joven o una mujer adulta? Utiliza su pene como arma de destrucción.

Las mujeres no han sido totalmente aplastadas porque la naturaleza hizo de sus cuerpos el hogar de las criaturas hasta el nacimiento. Sin las mujeres nadie existiera. Pero todas las instituciones, a través de la historia, se han propuesto tratarlas a menos, disminuirlas y hasta maltratarlas. El machismo es un mal que cunde la humanidad.

Y nunca olviden las atrocidades del principal macho destructor de este país, Rafael L. Trujillo. Hizo con las mujeres lo que quiso; por política, por sexo y deseo perverso.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-machismo-es-una-enfermedad-mental/

 

 

Elecciones 2018 en Estados Unidos: dos lecciones para R.D. noviembre 14, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:24 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

Las elecciones de medio término celebradas en los Estados Unidos el pasado martes 6 de noviembre dejan por lo menos dos lecciones importantes para la política dominicana. La primera es la importancia de la participación de las mujeres de clase media en la política, y la segunda, la relevancia de los partidos grandes electoramente competitivos para la democracia.

Primero sobre las mujeres. Con motivo de la inauguración de la presidencia de Donald Trump, diversos grupos de mujeres, sobre todo de clase media, se lanzaron a las calles a protestar. Las manifestaciones fueron inmensas a través de diferentes ciudades de los Estados Unidos, y esas protestas sirvieron para denunciar el machismo que se respiró durante la campaña de 2016, y para enviar la señal de que muchas mujeres estarían vigilantes y activas en defensa de sus derechos.

En las manifestaciones había mujeres de todas las edades, de diferentes razas y etnias, de diferentes organizaciones sociales, pero, sobre todo, muchas mujeres urbanas de capas medias. En su composición, era el mismo segmento social que desde la década de 1960 viene luchando por ampliar y consolidar los derechos de las mujeres a la educación, al trabajo, a la salud, a la participación política, a la dignidad humana.

Aunque muchos de esos derechos se toman hoy como un hecho, no ha sido siempre así; y ni siquiera actualmente. Las mujeres han ingresado masivamente al sistema escolar y se destacan de manera extraordinaria, pero en el trabajo siguen enfrentando fuertes limitaciones para el ascenso, y el movimiento #metoo ha demostrado la magnitud del acoso sexual. En la política ni decir, las mujeres siguen siendo muy excluidas.

El punto es que la combinación del machismo en la discursiva política y el movimiento #metoo han producido una movilización social y electoral de muchas mujeres de capas medias, que ha tenido como resultado la elección de más mujeres a la Cámara de Representantes, sobre todo, del Partido Demócrata.

En la República Dominicana, hasta la fecha, la movilización social y la participación política de las mujeres de clase media es ínfima. A pesar de la incorporación de muchas mujeres al mercado laboral, las mujeres dominicanas siguen confinadas a los espacios domésticos y religiosos, aunque tengan un empleo. Su estatus privilegiado de clase media les ha impedido ver que la sociedad dominicana será más democrática cuando se incorporen de manera más efectiva al espacio público; y eso implica la capacidad de protesta y participación política.

Segundo sobre los partidos grandes. El triunfo del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes revela la importancia de un bipartidismo fuerte para la alternabilidad en los sistemas políticos presidenciales, como es el caso de los Estados Unidos y la República Dominicana.

Mientras en los Estados Unidos hay dos partidos grandes que se disputan constantemente el poder político, en la República Dominicana proliferan los partidos pequeños (27 registrados en la Junta Central Electoral); y fuera del PLD, ninguno es electoramente competitivo en la actualidad. Se han dividido o nunca han crecido.

Si en los Estados Unidos existieran múltiples partidos opuestos al Partido Republicano, ninguno hubiera ganado en la Cámara de Representantes a solo dos años de la victoria de Donald Trump, y en medio de una economía próspera.

En la República Dominicana no logran entender que el sistema presidencial está diseñado para que existan pocos partidos electoralmente competitivos. Si no, un partido se hace dominante como ocurre ahora con el PLD, que se beneficia de la fragmentación y dispersión de la oposición.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/elecciones-2018-en-estados-unidos-dos-lecciones-para-r-d/

 

Recesión política noviembre 7, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:10 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

En economía se entiende por recesión un período de disminución de la actividad económica, que implica pérdida de puestos de trabajos, reducción de salarios, menor demanda de bienes y servicios, y caída de los precios.

En la política no hay un término equivalente a recesión para referirse a la pérdida de las simpatías y adhesiones partidarias, aunque algunos conceptos refieren al proceso; entre ellos, evaluación negativa de la gestión del Gobierno, pérdida de confianza en las instituciones públicas, declive en las expectativas de bienestar.

Cuando en una sociedad se registra un estado de desesperanza, estamos ante lo que podríamos llamar una recesión política.

Esto no significa, necesariamente, menor activismo político de parte de los dirigentes y militantes de los partidos; sino que se produce un estado de desgano colectivo, una sensación de que no hay opciones aceptables para escoger en los procesos electorales. Así se encuentra una buena parte del país actualmente.

Los escándalos de corrupción, con Odebrecht a la cabeza, golpearon duramente al PLD, y a la fecha, aunque no se ha producido un desplome de la aprobación de la gestión presidencial (se coloca alrededor de 50%), el Gobierno no ha podido levantarse de la mala racha que se inició en enero de 2017, con la gran movilización de Marcha Verde.

Del lado de la oposición, el escenario no es más auspicioso. Predomina la dispersión de opciones electorales, y el PRM, que registra la mayor cantidad de votantes, no muestra un crecimiento sostenido en las preferencias electorales. Su músculo electoral es aun débil, y mientras así sea, le será difícil concitar las alianzas necesarias para impulsar un proyecto electoral con grandes posibilidades de triunfo.

El reto principal del PRM es solidificarse adentro para luego ser imán de atracción a los de afuera.

El cansancio y el desencanto con el PLD, por un lado, y la baja confianza en las opciones opositoras, por el otro, generan el estado de recesión política que se expresa en baja confianza y bajas expectativas.

El proceso de selección de candidaturas en el año 2019 aumentará el nivel de activismo político, pero no servirá para revertir esta tendencia emotiva de desgano con las opciones que se vislumbran.

Leonel Fernández gobernó 12 años y no es símbolo de esperanzas, Danilo Medina va en su segundo mandato y también pesa el cansancio, Hipólito Mejía, a pesar de su carisma natural, terminó su gobierno en medio de una crisis económica, y Luis Abinader no logra concitar el amplio apoyo que necesitaría para poder impulsar su partido y llevarlo a una victoria.

Esas cuatro figuras (Fernández, Medina, Mejía y Abinader) tienen un peso determinante en sus partidos e impiden el desarrollo de otras precandidaturas presidenciales que pudieran presentar las cualidades necesarias para generar esperanzas.

Todos los aspirantes marcan bajo en las encuestas, con excepción de Margarita Cedeño, pero su destino político está unido al de su marido, que tiene aspiraciones propias.

Mucha gente quiere agua política cristalina y la encuentra sucia. Mucha gente quiere novedad y encuentra más de lo mismo. Hay una sensación de empantanamiento político.

Si existiera una fuerza particularmente inspiradora, las simpatías político-electorales estuviesen ya realineándose en esa dirección, pero no ha surgido, y a este momento, no se vislumbra.

Del lado progresista, Marcha Verde pudo haber sido la plataforma para un movimiento político-electoral novedoso, pero optó por quedarse autodefinida como un movimiento social.

Del lado ultraconservador se prueban nuevas alternativas, desde opciones de candidaturas evangélicas hasta Ramfis Domínguez Trujillo.

 

Derrota disfrazada de consenso octubre 31, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:15 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 31 de octubre de 2018 en el periódico HOY 

El 23 de mayo de este año publiqué un artículo titulado “En política no hay consenso: se gana o se pierde”. Hoy reitero el argumento a propósito de la reunión del Comité Central del PLD celebrada el pasado sábado 27 de octubre.

La política es lucha de poder. Se lucha por ideas y por recursos. Si existiera consenso sobre un tema dejaría inmediatamente de ser político.

Después de la reunión del comité central del PLD, los comentarios de muchos opinantes han resaltado, y hasta celebrado, la capacidad del PLD de decidir por consenso.

Por eso hoy reitero que en política no hay consenso. Se logran acuerdos cuando un sector no logra su objetivo, y las consecuencias de persistir en el mismo camino son muy arriesgadas o claramente negativas. Entonces, se busca, o hasta se impone, un acuerdo para no perderlo todo.

Durante los últimos dos años, Danilo Medina y Leonel Fernández estuvieron enfrentados por las primarias, con Medina a favor de las abiertas y Fernández en contra.

Fernández expuso su posición en varios artículos periodísticos. Ahí está la evidencia irrefutable. El último fue publicado el pasado viernes 26 de octubre, justo el día antes de la reunión del Comité Central, donde se decidiría sobre las primarias abiertas.

A través de todo este tiempo, el argumento central de Leonel Fernández fue que las primarias abiertas eran inconstitucionales. Por eso sorprendió al público, con justa razón, que el sábado, en la reunión del Comité Central, apareciera el mismísimo Fernández con una propuesta de que se adoptaran las primarias abiertas para la selección de candidaturas.

Nada cambió en el país de viernes a sábado. No hubo una modificación constitucional el viernes para hacer las primarias abiertas compatibles con la Constitución. Entonces, es muy simple, cambió de opinión, a última hora, Leonel Fernández.

¿En qué cuco creyó Fernández para cambiar de opinión tan de repente? ¿Por qué esperó hasta el último momento para aceptar lo que, desde la aprobación de la Ley de Partidos, se veía venir: la aprobación de primarias abiertas en el PLD? ¿Le abandonaron los suyos en el Comité Central a la hora de la verdad? ¿Le hizo el Comité Político una oferta atractiva?

Son todas preguntas que quedan por ahora en el tintero. Pero es obvia la derrota de Fernández, aunque se disfrace de consenso.

El acuerdo en el Comité Central tiene, no obstante, consecuencias políticas muy importantes para el PLD y para las elecciones de 2020.

Primero, ya es muy difícil que el PLD se divida antes del 2020. Leonel Fernández dio muestras de que, a pesar de la derrota en el tema de las primarias abiertas (y de otras derrotas anteriores), se quedará en el PLD.

Segundo, con el mensaje de unidad que envió el acuerdo del sábado, el PLD sale fortalecido para competir en las elecciones de 2020.

Tercero, los partidos minoritarios que han estado trabajando desde fuera para apoyar las posiciones de Leonel Fernández y atacar a Danilo Medina quedan a la intemperie, porque cada día es menos claro que Fernández será el candidato del PLD en el 2020.

Cuarto, el PRM y el resto de la oposición no pueden apostar a una división del PLD como factor que podría ayudarles a ganar las elecciones de 2020. Eso les obliga a generar propuestas más atractivas al electorado para poder competir con un PLD unificado, independientemente de quién sea el candidato presidencial peledeísta.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/derrota-disfrazada-de-consenso/

 

¿Quién leerá la Biblia en las escuelas? octubre 24, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:44 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 24 de octubre de 2018 en el periódico HOY

Hace varios meses asistí al velorio de una señora amiga. Ella y varias de sus hijas abandonaron la iglesia católica hace unos 20 años para afiliarse a una iglesia evangélica.

Cuando llegué a la funeraria hablaba elocuentemente un pastor. Me senté en un banco a escucharlo, y cuando terminó, me acerqué al ataúd a dar el pésame a la familia.

En ese momento escuché al pastor decirle a una hija de la difunta: “¿por qué está eso ahí?” Señalaba el crucifijo colgado en la pared justo detrás del ataúd. Ella le respondió: “es de la funeraria”, y él le dijo: “pues quítalo y ponlo por ahí abajo”.

Cuento esto por el debate de los últimos días sobre la exigencia a las escuelas públicas y privadas de leer la Biblia que establece la Ley 44 del año 2000.

Lo primero es decir que los legisladores dominicanos aprueban leyes con disposiciones que reflejan su falta de conocimiento de la Constitución dominicana y de las normas elementales de sentido común (y los presidentes las promulgan).

La Ley 44-00 ilustra esa situación. Que esa ley instituya la lectura diaria de la Biblia en las escuelas es una violación a los derechos democráticos al libre culto religioso (Faride Raful tiene razón). En una democracia, el Estado no puede imponer en sus instituciones, incluidas las escuelas públicas, una perspectiva religiosa. Todas deben tener cabida en las escuelas; no como culto (para eso están las iglesias, sinagogas, mezquitas y demás templos), sino como tema de estudio.

Tres párrafos de la Ley merecen ser copiados textualmente para entender el sinsentido:

PARRAFO I.- Se establece a nivel inicial, básico y medio, después del izamiento de la Bandera y entonación del Himno Nacional, la lectura de una porción o texto bíblico.

PARRAFO 11.- Se establece a nivel inicial, básico y medio la instrucción bíblica, que se impartirá por lo menos una vez a la semana. Los programas y métodos de enseñanza bíblica serán propuestos por la Conferencia del Episcopado Dominicano y la Confederación Dominicana de la Unidad Evangélica (CODUE).

PARRAFO 111.- En cada escuela pública, previo consenso de los órganos o autoridades religiosas competentes del párrafo 11, se ofrecerá un programa de instrucción bíblica común o, en su defecto, se ofrecerán dos programas de instrucción bíblica individuales, uno por cada órgano o autoridad religiosa competente del párrafo 11. Los padres de los alumnos, o quienes hagan sus veces, podrán escoger entre los dos programas de instrucción bíblica mediante una simple declaración escrita, pudiendo también optar por la exención de la materia, como la prescribe la Ley General de Educación.

Estos tres párrafos muestran que: a) la ley obliga a las escuelas a instituir la lectura de la Biblia (pedir exención es algo que los padres probablemente no harían para evitar el bullying de ateos a sus hijos); y b) la ley asume que podría haber desacuerdo entre católicos y evangélicos; por tanto, indica ofrecer dos programas de enseñanza bíblica en las escuelas.

La Ley 44-00 no se ha implementado, no porque sea inconstitucional, que lo es por la imposición religiosa, sino, por el lío que se armará en las escuelas públicas cuando se enfrenten católicos y evangélicos, y distintos grupos evangélicos, sobre quién leerá el texto bíblico y quién impartirá la instrucción bíblica.

Sería más sano ahorrar a los niños y jóvenes dominicanos el espectáculo de los conflictos entre las distintas denominaciones cristianas. Predican la paz, pero compiten y se atacan entre ellas (crucifijo incluido).

Enlace al peródico HOY: http://hoy.com.do/quien-leera-la-biblia-en-las-escuelas/

 

 
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