ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Ciudades accesibles (A Francina Hungría) octubre 29, 2014

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Artículo publicado el miércoles 29 de octubre de 2014 en el periódico HOY

No conozco personalmente a Francina Hungría, pero la devastación criminal en República Dominicana la hizo referente de tragedia. De joven profesional con visión, quedó en un instante incapacitada, su vida transformada; y de ahí ha pasado a ser abanderada de las causas de los discapacitados, en particular, de los ciegos, o no videntes como se dice ahora.

A quienes no padecemos una discapacidad física se nos dificulta imaginar cuán complicadas pueden ser las tareas elementales de la vida cuando se pierde alguna parte vital del cuerpo. Comer, ducharse, leer, escribir, y sobre todo, salir a la calle a realizar tareas cotidianas pueden constituir un gran desafío.

¿Ha pensado usted en las dificultades que enfrenta una persona no vidente para caminar por las calles dominicanas?

Las calzadas están llenas de hoyos, los vehículos y motoristas violan las reglas de tránsito, los basureros y tarantines copan las aceras, la basura se acumula por doquier, y con cualquier cáscara tirada irresponsablemente se resbala medio a medio. Con tantos obstáculos es imposible asumir un orden lógico que permita con un bastón guiar el trecho a recorrer por una persona no vidente.

¿Ha pensado usted en las dificultades que enfrenta una persona que necesita moverse en silla de ruedas?

No hay calzadas con bajaderos en las ciudades dominicanas. Muchos edificios públicos no se construyeron pensando en los discapacitados. No hay transporte público accesible para que puedan montarse en un autobús fácilmente con su silla. Confinados al hogar y al vecindario, estas personas quedan sometidas al aislamiento social y al golpeo de su autoestima. No pueden trabajar ni estudiar, y si lo hacen es con suma dificultad.

Si la vida es muchas veces dura para quienes no tienen discapacidad física, ¿cómo será para quienes la tienen?

Por mucho tiempo, y así sigue siendo en República Dominicana, ha dominado la creencia de que las personas con discapacidad deben estar confinadas al hogar. Pero los tiempos han cambiado, y hoy en día ha ganado aceptación la idea de que, aún con su discapacidad, son seres humanos con derechos y aspiraciones igual que los demás.

Cierto, tienen que ajustarse a sus condiciones; pero eso no significa el confinamiento. Tampoco significa eximir al gobierno y al sector privado de hacer todo lo posible por aligerar la carga física y emocional que llevan los discapacitados.

He visto con entusiasmo en la prensa el esfuerzo que realiza la Fundación Francina Hungría por elevar la conciencia de la sociedad dominicana sobre este tema. Su lucha por mejorar la condición física de las ciudades para responder a las necesidades de los invidentes redundará en grandes beneficios para toda la población, con o sin discapacidad.

Las ciudades accesibles son más seguras para todos y en todos los sentidos. Se transitan con mayor facilidad a pie y en vehículos; el flujo de seres humanos tiende por sí mismo a reducir la delincuencia porque ahuyenta a los ladrones que son menos; las ciudades se hacen más humanas y acogedoras, menos temibles y menos impersonales.

Por eso la lucha de Francina Hungría y su fundación es doblemente positiva.

¡Enhorabuena! Sumémonos todos a este importante esfuerzo por tener mejores ciudades; cada quien dentro de su ámbito y sus posibilidades. Reclamemos a los gobiernos municipales y al gobierno central calles y aceras sin hoyos, respeto a las reglas de tránsito, que recojan la basura con frecuencia, y recojámosla también nosotros al frente de nuestras viviendas para lograr mayor limpieza y orden.

Hagamos nuestra la causa por ciudades accesibles y así tendremos mejor vida y un mejor país.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ciudades-accesibles-a-francina-hungria/autor/rosario-espinal/

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Salud, no insistan en los errores octubre 22, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:49 am

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Artículo publicado el miércoles 22 de octubre de 2014 en el periódico HOY

En República Dominicana la mayoría de la población económicamente activa devenga salarios menores de 20 mil pesos mensuales. Léase, este país es de gente pobre y clase media baja. Además, una minoría trabaja en el sector formal de la economía donde el empleador está obligado a cotizar junto al empleado (plan contributivo) al Seguro Familiar de Salud, según establece la Ley de Seguridad Social 87-01.

Para la mayoría de los empleados en el sector formal contributivo (digamos que son los privilegiados), es muy difícil acudir a buenos médicos y buenas clínicas privadas porque con sus bajos salarios no pueden asumir las cuotas extras; incluso algunos médicos no toman seguros o solo toman algunos.

Los pobres que SENASA, la ARS pública, ha asegurado como subsidiados tampoco tienen fácil acceso a buenos médicos y buenas clínicas. Unos no toman ese seguro y otros cobran cuotas extras.

El resto de la población trabaja en el sector informal de la economía. Tiene que pagar un seguro médico privado o no tiene ninguno porque el programa contributivo-subsidiado no está en vigencia. Además, la mayoría de estas personas no tiene recursos para cubrir los altos costos de la medicina privada.

Es decir, a pesar de que la Ley 87-01, promulgada hace 13 años, buscó asegurar bien a toda la población dominicana, la mayoría sigue sin seguro médico o está sub-asegurada, ya sea porque no pueden pagar un seguro privado, porque SENASA no los ha asegurado, o porque no pueden asumir los costos extras.

Agreguemos a eso el deterioro de los hospitales públicos producto de la baja inversión del Gobierno en salud, el enfoque privatizador de la salud de la Ley 87-01, y el incumplimiento del Estado con esa misma Ley.

Ante esta situación, el único camino de resolución al déficit en servicios de salud es un compromiso del Gobierno con establecer una red nacional de unidades de atención primaria donde pueda acudir toda la población. Muchos problemas médicos requieren simplemente de atención primaria. Para que esta red funcione bien, se necesita honestidad y compromiso de las autoridades y del personal médico, porque si se roban los instrumentos médicos y el personal anda por su cuenta, no se soluciona nada.

Para mejorar la calidad de los hospitales públicos se sabe bien lo que hay que hacer: invertir más y mejor, cambiar la mística y supervisar bien.

La Ley 87-01 no ha conducido a una mejoría sustancial de la salud del pueblo dominicano porque el Seguro Familiar de Salud se fundamenta en las ARS privadas y en la medicina privada. El costo es elevado y la mayoría de la gente, aún asegurada, no puede asumirlo.

SENASA es un artefacto burocrático-clientelar porque el Estado no tiene que asegurar individualmente a nadie. Su obligación es ofrecer buenos servicios de salud a toda la población en unidades de atención primaria y en hospitales públicos. No lo ha hecho por ser un Estado corrupto e ineficiente.

Si sucediera que los hospitales públicos fueran tan buenos que las personas afiliadas a ARS privadas usaran sus servicios, el Gobierno tendría que cobrar a esas ARS, porque no es justo cotizar en ellas y luego usar los servicios públicos gratuitos. Para cobrar se necesita un buen sistema administrativo en cada hospital público con un listado de todos los asegurados en ARS en una computadora.

Lo que propongo modifica el concepto de oferta de servicios de salud de ser fundamentalmente privados a ser fundamentalmente públicos, pero de calidad. He aquí un gran reto del Gobierno: ¿cambiarán de rumbo o insistirán en los errores?

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/salud-no-insistan-en-los-errores/autor/rosario-espinal/

 

Salud, el camino al infierno octubre 15, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:32 am

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Artículo publicado el miércoles 15 de octubre d 2014 en el periódico HOY

El sistema de salud dominicano siempre ha sido muy deficiente, y la deficiencia se expresa de manera alarmante en el sector público: de ahí tantos niños muertos. Cuando la población era menor, las clínicas privadas atendían a la pequeña clase media y alta, y los hospitales aliviaban a los pobres. Actualmente, con una población creciente en demanda de servicios médicos, los hospitales públicos no tienen recursos ni personal adecuado para dar respuesta.

La Ley de Seguridad Social 78-01 ejemplifica que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.

Con bombos y platillos se anunció en 2001 la promulgación de la Ley que estableció diversos derechos a la población dominicana; entre ellos, el Seguro Familiar de Salud en tres categorías: el contributivo, con cotización del empleador y empleado en el sector formal de la economía; el subsidiado, a ser costeado por el Estado para los pobres; y el contributivo-subsidiado, a ser costeado por las personas en empleo informal y subsidiado por el Estado.

En este sistema, las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) servirían de intermediarias entre cotizantes y proveedores; es decir, fungirían de aseguradoras.

Crear una instancia intermedia para el lucro como son las ARS privadas encarece el servicio de salud; y de existir, debió dejarse al sector empresarial negociar directamente sus planes de seguros privados con las ARS, sin el Estado como intermediario central.

Al lucro de las ARS hay que agregar que las clínicas privadas quieren ganar bien, los laboratorios también, y los médicos por igual. En esta situación, son cada vez más los médicos en consulta privada que no toman seguros; y si los toman, cobran una cuota adicional a los pacientes.

La Ley 87-01 no contempló estas triquiñuelas y los médicos andan por su cuenta tomando seguros o no, y cobrando cuotas adicionales. Una persona rica puede asumir esos costos extras, pero no las personas de medianos o bajos ingresos que acuden con su seguro a una clínica privada. ¿Por qué el gobierno no enfrenta este problema ya que es regulador e intermediario del sistema?

Paralelamente, el gobierno creó el Seguro Nacional de Salud (SENASA), la ARS pública, donde caen muchos pobres. Pero un Estado no puede financiar un sistema de salud donde los usuarios asisten a servicios privados porque el costo es exorbitante. El Estado tiene que ofrecer servicios de salud directos a la población, y para eso, necesita tener unidades de atención primaria en todo el país, hospitales municipales y provinciales y centros regionales especializados sin intermediación de ARS públicas o privadas.

La Ley de Seguridad Social 78-01 ha hecho el sistema de salud más desigual y de menor calidad porque el Estado ha ido traspasando al sector privado la provisión de servicios de salud para atender una población grande de bajos y medianos ingresos.

La salud es un derecho fundamental de la ciudadanía como lo es la educación. El Gobierno debe mejorar sustancialmente la oferta de servicios de salud en todas las instancias y expandir la atención primaria. El Gobierno debe carnetizar a todo el mundo o no carnetizar a nadie.

¿Puede un Estado corrupto ofrecer servicios de salud de calidad a su población? Aquí radica el gran desafío. ¿Puede el sector privado guiado por el lucro ofrecer buenos servicios de salud a una población fundamentalmente pobre? No.

El presidente Danilo Medina debería realizar algunas visitas sorpresas a hospitales para comprobar lo que ya dijo: son “pocilgas”. Quizás ahora se anime a impulsar una gran transformación de este sistema vital para el bienestar de la sociedad dominicana.

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El líder “cool” octubre 8, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:57 pm

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Artículo publicado el miércoles 8 de octubre de 2014 en el periódico HOY

Los jóvenes saben qué es ser “cool”; han integrado ese vocablo al lenguaje cotidiano. En sentido literal del inglés “cool” es frío; en sentido coloquial es algo o alguien chévere.

Todo lo humano es cambiante, y lo que es “cool” en un momento no lo es necesariamente en otro. Actualmente, la masificación de la política, la democracia y el poder de los medios de comunicación requieren que el líder político se perciba atractivo ante amplios segmentos de la población.

República Dominicana viene de una tradición donde el político ha sido formal y formalista. Joaquín Balaguer fue emblema de ese liderazgo, aunque de vez en cuando adornaba su cara muerta con alguna jocosidad pública. Le temían y respetaban pero no era “cool”. Tampoco fueron “cool” Antonio Guzmán ni Salvador Jorge Blanco; en ellos predominó también el formalismo político.

Al llegar al poder en 1996, por su juventud e internacionalismo, Leonel Fernández tuvo la posibilidad de ser el líder “cool” por excelencia, y lo fue por un tiempo; pero luego comenzó a transitar otro camino.

Fernández devino en un político valorado por su talento en unos sectores, y rechazado en otros por mostrarse distante e insensible ante las necesidades de la gente. De ahí su tasa de rechazo que no es simplemente producto de una conspiración mediática.

Hipólito Mejía trató de ser “cool” con informalidad y jocosidad, pero su irracionalidad política le quitó la gracia y sus chistes pasaron a ser irritantes. De ahí su alta tasa de rechazo, aun 10 años después de haber terminado su mandato.

La altísima aprobación de Danilo Medina se sustenta en que ha logrado establecer en la sociedad dominicana una versión del líder “cool”. La guayabera de cuadritos, el charquito, desdoblarse en bien intencionado, etc. No es “cool” a lo juvenil, sino en el arquetipo del hombre bonachón dominicano.

Algunos políticos y analistas consideran que la alta aprobación de Medina es simplemente manufacturada desde el Palacio, y hay algo de eso; pero como en toda película, el actor tiene que sostener su papel para ser creíble; si no, la trama se derrumba. Que no se haya derrumbado en dos años significa que el personaje está sosteniendo el rol y su representación lo ha hecho creíble.

En lo sustancial, Danilo Medina cumplió con su promesa de asignar el 4% del PIB a la educación y ha dado un giro a ese sector al mejorar la infraestructura escolar y ampliar la tanta extendida con más aulas y comedores. El pueblo le asigna credibilidad aunque queda mucho por hacer.

En general, la República Dominicana de hoy sigue enfrentando los mismos problemas de hace dos años, y la gente lo manifiesta en las encuestas: insatisfacción con la delincuencia, el desempleo, la inflación, etc. En este sentido hay disonancia entre el nivel de aprobación de Medina y los malestares que expresa la población. Pero la popularidad, al igual que el poder, es relacional. Medina se beneficia de la incredulidad que la población siente hacia otros políticos; incredulidad que produce impopularidad.

En República Dominicana soplan muchos vientos políticos ahora mismo, y el pronóstico es que aumentarán porque los procesos de nominación de candidaturas y las elecciones del 2016 suponen la confrontación entre vientos de adhesión y de rechazo.

El desafío de todo aspirante a las elecciones de 2016 es forjar de manera creíble un estilo que llegue a la gente.

La arrogancia, la superioridad, la indiferencia, el desatino y el desprecio están ahora mismo fuera de moda. La gente está llena de problemas y desea atención y consideración de los políticos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-lider-cool/autor/rosario-espinal/

 

Amores y desamores en tiempos de chikungunya octubre 1, 2014

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:40 am

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Artículo publicado el miércoles 1 de octubre de 2014 en el periódico HOY

Por más vientos que soplen en cualquier dirección, el juego por la candidatura presidencial en el PLD se trancó. Si es Danilo o es Leonel, Temo o Pared, Francisco Javier u otro también. Alguno será, claro está, pero desatar el nudo de pasiones frustrará muchas aspiraciones.

Si es Leonel, los demás, con excepción de Danilo, envejecerán esperando un turno para intentar llegar. A la edad que tienen, 10 o más años de espera es fatal. De ahí que Temo clame a viva voz como principio esencial del boschismo ancestral, la alternabilidad. Si no eso, ¿qué? Los vientos a veces tumban cocos, y él lo sabe muy bien.

Si es Danilo, todos quedarán aminorados, incluso el proclamado líder máximo. Habría que cambiar la Constitución bajo el supuesto de que sería muy riesgoso ir con cualquier otro. Una aprobación de 90%, del mismísimo que dice no quiere ser líder, asegura un triunfo facilito.

¡Cómo cambian los tiempos! Hace muy poquito el más amado era el otro, y a ritmo de merengue le cantaban en mítines y caravanas: “Sólo contigo” y “No hay nadie más para sustituirte”.

En este país tropical, de amores y desamores políticos en tiempos de chikunyunga, con facilidad se declara algún hombre imprescindible. Imaginen si hay hábito de seguidilla, que Trujillo y Balaguer sumaron más de 50, con todo el odio que le tenían; y allá en la Era cantaban a ritmo de merengue: “recogiendo limosna no lo tumban, que va gallo que va, no lo tumban”.

Por más anillados que se presenten, hay amargura entre Leonel y Danilo; y no por enchinche de afuera, sino porque Danilo flota de aprobación en la estratosfera y eso disminuye a cualquier rival. El pueblo es soberano para amar y desamar, y contra el amor no hay remedio.

Acomodando las reglas para que Leonel pudiera volver, la Constitución de 2010 abolió el nunca jamás y reinstaló la reelección con un período de receso. ¿Pero quién en ese entonces imaginó que una vez en la silla (ahora también de guano) Danilo encontraría la fórmula para ser tan amado?

Por más huracanada que sea esta isla, los vientos autoproclamados no son suficientes para acomodar las aspiraciones. En medio de la vorágine, Danilo prosigue tranquilito con sus guayaberas de cuadritos visitando campesinos; y hasta a Italia fue a hablar de las sorpresitas.

Leonel desanda los mundos, y nunca falta un episodio para recordar los tiempos de cólera. Ahora son los tucanos, no por obra y gracia de chismosos dominicanos, sino por líos en Brasil y Estados Unidos que se develó el escándalo. Si no pasa rapidito, la corrupción seguirá siendo el fukú del leonelismo, aunque la justicia dominicana ni se dé por enterada.

El dilema por la candidatura entre Leonel y Danilo es muy claro. A pesar de su alta aprobación, Danilo está imposibilitado para repostularse, obra y gracia de la Constitución que acordaron Leonel y Miguel. Leonel no tiene impedimento constitucional, pero su popularidad sigue mermada en relación con la de su compañero contrincante.

Si Danilo o Leonel es candidato, los demás tendrán que prender un velón y elevar una plegaria de larga vida, porque de los dos, quien no vaya en el 16, se anotará para el 20.

Pueden ustedes estar seguros que en los próximos meses escucharemos mucha cháchara sobre los vientos, los cocos, la alternabilidad, el pueblo soberano y la reelección. Ah, y también, sobre la civilización y barbarie, con lo cual, el PLD ha derrotado desde 2004 al PRD, no importa quién sea el candidato.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/amores-y-desamores-en-tiempos-de-chikungunya/autor/rosario-espinal/

 

 
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