ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Crisis fiscal y el tranque de Obama septiembre 28, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:07 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 28 de septiembre de 2011 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

La mayoría de las economías del capitalismo desarrollado enfrentan una fuerte crisis económica desde el año 2008, reagudizada en los últimos meses.

Estados Unidos marcó el proceso con el colapso financiero y del mercado de viviendas. Con los precios de las viviendas en alza durante los primeros años de este siglo, un segmento de la población se endeudó excesivamente para comprar viviendas sobrevaluadas o tomó hipotecas para cubrir otros gastos. La alta deuda privada contribuyó a la catástrofe.

Para contrarrestar los efectos negativos del fin del boom financiero y la vivienda, el gobierno de Estados Unidos se endeudó más en 2008 y 2009. Tuvo que proveer efectivo a las instituciones financieras para contener la hemorragia, y tuvo que impulsar un programa de estímulo para compensar por la recesión y el aumento del desempleo.

A esto se agrega el excesivo gasto militar de dos guerras (Afganistán e Irak) sin haber aumentado los impuestos para subsidiarla, y las crecientes demandas de servicios sociales para atender una población envejeciente.

La situación se complejiza porque los ricos no quieren pagar más impuestos, ni tampoco los de abajo; y los republicanos, para proteger a los ricos, han promovido un sistema impositivo regresivo que agudiza la crisis fiscal del Estado.

Ante esta situación, la alternativa ha sido mayor endeudamiento público, a lo que también se oponen ahora los republicanos, a pesar de haber despilfarrado el excedente fiscal que heredaron de Bill Clinton cuando George W. Bush llegó a la Presidencia.

Sin poder aumentar impuestos, y con límites políticos para mayor endeudamiento público, el Banco de la Reserva Federal estuvo emitiendo inorgánicos hasta junio pasado. Esto contribuyó a devaluar el dólar y a aumentar los precios del petróleo, los alimentos y los metales como el oro.

Pero a la emisión de la Reserva Federal también se oponen los republicanos, y la semana pasada, cuando algunos sectores en Wall Street esperaban que Ben Bernanke anunciara la emisión de más inorgánicos, no lo hizo. Por eso el dólar se revaluó en los últimos días y bajaron los precios del petróleo, el oro y otros productos.

Con el propósito de crear empleos vía la inversión pública, Barack Obama presentó un plan de estímulo a principios de este mes, al que se oponen los republicanos.

Si el Congreso no aprueba el plan, el nivel de desempleo se mantendrá alto, el descontento aumentará, y Obama tendrá que hacer una campaña más feroz contra los republicanos.

A pesar de su gran carisma y el entusiasmo que generó su candidatura en diversos sectores, Obama ganó las elecciones de noviembre de 2008 por el colapso financiero que se produjo en septiembre de ese año, y porque John McCain, candidato republicano, no ofreció evidencias de poder manejarla.

Para el 2012, la misma crisis económica que ayudó a la elección de Obama en el 2008 dificulta su reelección, aunque otro factor clave es quién sea el candidato republicano.

La valoración de la gestión de Obama es indicativa del problema. Según la encuesta Gallup de fines de agosto pasado, el Presidente recibe actualmente la aprobación del 84% de los negros, 48% de los latinos y 33% de los blancos. En enero de 2009, la aprobación era 92% de los negros, 75% de los latinos y 58% de los blancos.

Esto significa que el apoyo a Obama se ha reducido menos entre los negros. Pero en números absolutos, los blancos y los latinos son más. Por eso, para ganar, Obama necesita aumentar el apoyo de estos dos grupos en medio de la persistente crisis económica y la férrea oposición republicana.

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/9/27/395153/Crisis-fiscal-y-el-tranque-de-Obama

 

Especulación capitalista y la cruzada del Presidente septiembre 21, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:59 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de septiembre de 2011 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Carlos Marx falló en su pronóstico del colapso inminente del capitalismo. Tampoco imaginó que los experimentos con el comunismo fracasarían como sucedió en Rusia y China para nombrar dos casos importantes.

Esto, sin embargo, no debe ser motivo para desdeñar el argumento sobre las contradicciones inherentes del capitalismo y las crisis que derivan de su funcionamiento. En la crítica al sistema capitalista no hay reemplazo teórico al marxismo.

Los proponentes del capitalismo plantean que es un sistema económico de alta racionalidad, que se fundamenta en la libertad de la fuerza de trabajo que se cotiza en salarios, los empresarios planifican y calculan para triunfar en la competencia, y el Estado es garante del funcionamiento mediante un sistema de incentivos y requerimientos.

Dentro de esta concepción, los más aptos se benefician por una ley fundamental del sistema capitalista: la competencia y la competitividad; mientras la “mano invisible” garantiza la igualdad de oportunidades y el bienestar de todos los dispuestos a participar con su esfuerzo.

El marxismo ha criticado insistentemente esa versión clásica e idílica del capitalismo. Resalta por el contrario la explotación y la expoliación como características esenciales del sistema. Desde esta perspectiva, la competencia no promueve la igualdad ni la mejoría porque la mano de obra es explotada, y la competitividad opera en beneficio de los más poderosos en el intercambio económico.

En la realidad, el sistema capitalista tiene elementos de ambas perspectivas. Es un sistema que se fundamenta en la racionalidad competitiva y requiere de leyes que garanticen la competitividad entre los agentes económicos como ha postulado el liberalismo clásico. Pero también es un sistema de explotación y expoliación como ha planteado el marxismo, y aquí entra la especulación.

Cuando el presidente Leonel Fernández se queja de la especulación en los precios del petróleo y los alimentos, y plantea la necesidad de una campaña internacional contra los altos precios, participa de la retórica neopopulista, pero sus aprestos no pasan del plano retórico.

Primero, ni el presidente Fernández ni la República Dominicana tienen fuerza internacional para ser interlocutores válidos en una cruzada mundial contra la especulación capitalista.

Segundo, el presidente Fernández no ha tomado medidas importantes en República Dominicana para frenar la especulación. Por ejemplo, si los precios de los alimentos importados son altos, esta sería una situación muy favorable para promover la producción doméstica, ya que los productores locales no tendrían que competir con productores externos que puedan inundar el mercado dominicano de productos baratos.

Tercero, el sistema capitalista siempre encuentra en algún sector de la economía la forma de acumulación rápida y magnificada. En años anteriores, el llamado boom del sector vivienda ofreció esas posibilidades, pero todos los booms terminan, y el de la vivienda concluyó con la crisis financiera que explotó en Estados Unidos en el año 2007.

La política de devaluación del dólar que ha impulsado el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos para enfrentar la crisis económica norteamericana, unida a la creciente demanda de petróleo y alimentos en el mundo, son las razones principales del aumento de los precios en esos renglones. Estas condiciones crean también una situación favorable para la especulación porque los inversionistas cotizan caros en las bolsas de valores los precios futuros de esos productos.

Para que los precios bajen, Estados Unidos tendría que hacer más restrictiva su política monetaria para revaluar el dólar y los productores tendrían que producir más para satisfacer a menores precios la demanda mundial.

La especulación capitalista no se frena con discursos sino con acciones concretas.

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/9/20/394110/Especulacion-capitalista-y-la-cruzada-del-Presidente

 

De escépticos a cínicos septiembre 15, 2011

Filed under: Visitas analíticas — rosarioespinal @ 9:13 am

Emir Sader, Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

Artículo publicado el jueves 15 de septiembre de 2011 en Página 12.

El escepticismo parece un buen refugio en tiempos en que ya se decretó el fin de las utopías, el fin del socialismo e incluso el fin de la historia. Es más cómodo decir que no se cree en nada, que todo es igual, que nada merece la pena. El socialismo habría devenido en tiranía, la política en corrupción, los ideales en intereses.

La naturaleza humana sería esencialmente mala: egoísta, violenta, propensa a la corrupción.

En ese escenario, sólo restaría no creer en nada, por lo que es indispensable descalificar todo, adherir al cambalache: nada es mejor, todo es igual. Ejercer el escepticismo significa tratar de afirmar que ninguna alternativa es posible, ninguna tiene credibilidad. Unas son pésimas, otras imposibles. Algunos medios, como ya fue dicho, son máquinas de destruir reputaciones. Porque si alguien es respetable, si alguna alternativa demuestra que puede conquistar apoyos y protagonizar procesos de mejoría efectiva de la realidad, el escepticismo no se justificaría.

En realidad, el escepticismo se revela, rápidamente, en la realidad, ser un cinismo, tanto el uno como el otro, una justificación para la inercia, para dejar que todo continúe como está. Aún más que el escepticismo-cinismo está al servicio de los poderes dominantes, que acostumbran emplear a esos otavi-nhos (1) dándoles espacio y empleo.

Su discurso es que el mundo está cada vez peor, al borde de la catástrofe ecológica –todo se desmorona– y otros cataclismos. Promueven esa visión pesimista, incitan al escepticismo y a sumarse a la inercia, que permite que los poderosos sigan dominando, los explotadores sigan explotando, los engañadores –como ellos– sigan engañando.

Por más que digan que todo está peor, que el siglo pasado fue un horror –como si el mundo estuviera mejor en el siglo XIX–, que nada merece la pena, no pueden analizar la realidad en concreto. Para no ir más lejos, basta contemplar América latina, tema sobre el cual la ignorancia de esa gente es especialmente acentuada. Imposible no considerar que el siglo XX fue el más importante de su historia, el primero en que la región comenzó a ser protagonista de su historia. De economías agroexportadoras se avanzó a economías industrializadas en varios países, a la urbanización, a la construcción de sistemas públicos de educación y de salud, al desarrollo del movimiento obrero y de los derechos de los trabajadores.

Pero bastaría concentrarnos en el período reciente, en el mundo actual, para darnos cuenta de que las sociedades latinoamericanas –el continente más desigual del mundo– o por lo menos la mayoría de ellas, avanzaron mucho en la superación de las desigualdades y de la miseria. Aún más en contraste con los países del centro del capitalismo, referencia central para los escéptico-cínicos, que giran en falso en torno de políticas que América latina ya superó.

Las poblaciones de Venezuela, Bolivia, Ecuador, están viviendo mejor que antes de los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. La Argentina de los Kirchner está mejor que la de Menem. El Brasil de Lula y de Dilma está mejor que el de Fernando Henrique Cardoso.

Pero el escepticismo-cinismo desconoce la realidad concreta, no conoce la historia. Es pura ideología, estado de ánimo, que da cabida a los poderosos, partido que escogieron, al optar por dejar el mundo como está.

Trata de difundir sentimientos de angustia frente a los problemas del mundo, pero es sólo un cebo para transmitir mejor su compromiso para que el mundo no cambie, continúe igual. Incluso porque la vida está bien buena para ellos que comen de la mano de los ricos y poderosos.

Ser optimista no es desconocer los graves problemas de todo orden que vive el mundo, no porque la naturaleza humana sea mala por esencia, sino porque vivimos en un sistema centrado en el lucro y no en las necesidades humanas: el capitalismo, en su fase neoliberal. Desconocer las raíces históricas de los problemas, no comprender que es un sistema construido históricamente y que, por lo tanto, puede ser desconstruido, que tuvo un comienzo, tiene un punto medio y puede tener un final. Que la historia humana es siempre un proceso abierto a alternativas y que triunfan aquellas que logran superar ese escepticismo-cinismo que lleva agua a su molino para dejar todo como está, apuntando a la acción consciente, organizada, solidaria de los hombres y mujeres concretamente existentes.

Enlace a Página 12: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-176808-2011-09-15.html

 

Ay, qué mal andamos septiembre 14, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:43 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 14 de septiembre de 2011 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Ni el mar azul, ni el cielo ardiente, ni el amarillo de las flores o de la lucha por el 4% son antídoto al crónico malestar de la sociedad dominicana.

No me invade un pesimismo particular mientras escribo. Tampoco imagino el fin de la Republica Dominicana ni que el pasado fue mejor. Pero el malestar que aqueja el país es real, se expresa de múltiples formas, se palpa en las calles y en las conversaciones cotidianas.

En la educación, ya lo sabemos, la inversión es baja y la calidad peor. El promedio de escolaridad no alcanza el octavo curso, y las demandas por un aumento real de la inversión son ignoradas, tergiversadas o rechazadas por el gobierno.

En el Informe de Competitividad Global 2011-2012, la República Dominicana quedó en el lugar 140, de 142 países evaluados, en calidad de la educación primaria. Este número refleja que andamos mal, muy mal.

La falta de escolaridad es una violación a un derecho humano fundamental y gesta un pueblo poco preparado para enfrentar los desafíos económicos y culturales del siglo XXI.

En corrupción y nepotismo también andamos muy mal. Según el mismo Informe de Competitividad Global, la República Dominicana ocupa el lugar 142 (es decir, el último) en despilfarro del gobierno, el 141 en favoritismo en decisiones de los funcionarios públicos, y el 140 en desvío de fondos públicos.

Este sistema de prebendas y despilfarro pasó de ser exclusivo de un dictador (Trujillo), a ser de un grupo pequeño (los llamados 300 ricos de Balaguer durante los 12 Años), a extenderse a todos los partidos en las últimas décadas. Así se llegó a este deplorable estado.

La clase empresarial dominicana es complaciente y cómplice del Estado corrupto. Miope y sin horizonte de nación, esta clase empresarial tiene como objetivo fundamental acumular riqueza bajo el paraguas estatal. Por eso en ética corporativa la República Dominicana quedó en el lugar 116 en el Informe de Competitividad Global.

Los empresarios se benefician también de la excesiva explotación de la mano de obra, sobre todo haitiana. En el Informe de Competitividad, el país quedó en el lugar 45 en flexibilidad en la determinación de salarios. Es decir, los empresarios tienen mucha libertad para fijar salarios porque tienen un ejército de desempleados depauperados. Eso es fabuloso para el capital y pésimo para la clase trabajadora.

Sin un empresariado emprendedor y modernizador, la República Dominicana seguirá en un deterioro progresivo de su economía real y de la institucionalidad, no importa cuánto crezca el PIB.

La criminalidad crece a velocidad espantosa. Al aumento de la delincuencia callejera, que incluye robos de poca monta y atracos a mano armada, se agregan los crímenes espeluznantes del narcotráfico. Según el Informe de Competitividad Global, la República Dominicana ocupa el lugar 142 (es decir, el último) en confianza en los servicios policiales. Ahí también andamos muy mal.

La migración haitiana se expande sin control y sin mecanismos para integrar legalmente este flujo poblacional. Por irresponsabilidad gubernamental y avaricia de los empresarios, en República Dominicana se va gestando una sociedad de apartheid con un alto nivel de  conflictividad latente y manifiesta entre dominicanos y haitianos.

Si el país no puede integrar los inmigrantes, que no los acepte, aunque chillen los empresarios.

La pobreza, la desigualdad, y las escasas posibilidades de movilidad social han gestado una sociedad de desconcierto y desasosiego. Por eso tanta gente se enrola a un partido político, a delincuente callejero, o a narcotraficante en busca de riqueza mal habida, o a cualquier otra modalidad de oficio improductivo pero lucrativo.

Andamos mal, veámoslo y corrijamos.

Enlace al periódico HOY:  http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/9/13/393048/Ay-que-mal-andamos

 

Epitafio para otro 11 de septiembre septiembre 11, 2011

Filed under: Visitas analíticas — rosarioespinal @ 11:55 am

Ariel Dorfman

Artículo publicado el domingo 11 de septiembre de 2011 en Página 12

Aquel 11 de septiembre letal –recuerdo que era un martes– me despertó un sonido de angustia por la mañana, la amenaza de aviones que sobrevolaban nuestro hogar. Y cuando, una hora más tarde, divisé una nube de humo que subía desde el centro de la ciudad, supe que mi vida y la vida de mi país habían cambiado en forma drástica y tajante, por siempre jamás. El año era 1973 y el país era Chile y las fuerzas armadas acababan de bombardear el palacio presidencial en Santiago, estableciendo desde el principio la ferocidad con que responderían a cualquier intento de resistir el golpe contra el gobierno democrático de Salvador Allende. Ese día, que comenzó con la muerte de Allende, terminó convirtiendo en un degolladero la tierra donde habíamos intentado una revolución pacífica. Pasarían casi dos décadas, que viví mayormente en el exilio, antes de que pudiéramos derrotar a la dictadura y recuperar nuestra libertad.

Veintiocho años después de aquel día inexorable en 1973, sobrevino un nuevo once de septiembre, también un martes por la mañana, y ahora les tocó el turno a otros aviones, fue otra ciudad que también era mía la que recibió un ataque, fue un terror diferente que descendió desde el aire, pero de nuevo mi corazón se llenó de angustia, de nuevo confirmé que nunca nada sería igual, ni para mí ni para el mundo. Esta vez el desastre no afectaría únicamente la historia de un país y no sería tan sólo un pueblo el que sufriría las consecuencias del odio y la furia, sino el planeta entero.

Me ha sobrecogido, durante los últimos diez años, esta yuxtaposición de fechas. Es posible que mi obsesión con buscar un sentido oculto detrás de tal coincidencia se deba a que era yo residente de ambos países en el momento preciso en que sobrellevaron la doble embestida, la circunstancia adicional de que estas dos ciudades agredidas constituyen los fundamentos gemelos de mi identidad híbrida. Porque crecí aprendiendo el inglés de niño en Nueva York y pasé mi adolescencia y juventud enamorándome del castellano en Santiago, porque pertenezco tanto a la América del Norte como a la del Sur, no puedo dejar de tomar en forma personal la paralela destrucción de esas vidas inocentes, abrigo la esperanza de que del dolor y la confusión ardiente nazcan algunas lecciones, tal vez algún aprendizaje. Chile y los Estados Unidos ofrecen, en efecto, modelos contrastantes de cómo se puede reaccionar ante un trauma colectivo.

Una nación sometida a una adversidad tan brutal enfrenta ineludiblemente una serie de preguntas básicas que interrogan sus valores esenciales, su necesidad de obtener justicia para los muertos y reparación para los vivos sin fracturar aún más un mundo quebrantado. ¿Es posible restaurar el equilibrio de ese mundo sin entregarnos a la comprensible sed de venganza? ¿No corremos el riesgo de parecernos a nuestros enemigos, de tornarnos en su sombra perversa, no arriesgamos acaso terminar gobernados por nuestra rabia, que suele ser tan mala consejera?

Si el 11 de septiembre del 2001 puede entenderse, entonces, como una prueba en que se sondea la sabiduría de un pueblo, me parece que Estados Unidos, desafortunadamente, salió mal del examen. El miedo generado por una pequeña banda de terroristas condujo a una serie de acciones devastadoras que excedieron en mucho el daño causado por el estrago original: dos guerras innecesarias; un derroche colosal de recursos destinados al exterminio que podrían haber sido invertidos en salvar a nuestro planeta de una hecatombe ecológica y a nuestros hijos de la ignorancia; cientos de miles de seres muertos y mutilados y millones más de desplazados; una erosión de los derechos civiles y el uso de la tortura por parte de los norteamericanos que les dio el visto bueno a otros regímenes para que abusaran aún más de sus poblaciones cautivas. Y, finalmente, el fortalecimiento en todo el mundo de un Estado de Seguridad Nacional que exige y propaga una cultura de espionaje, mendacidad y temor.

El pueblo chileno también pudo haber respondido a la violencia con más violencia. Sobraban razones que justificaban levantarse en armas contra el déspota que traicionó y derrocó a un presidente legítimo. Y, sin embargo, los chilenos democráticos y los líderes de la resistencia –con algunas lamentables excepciones– decidieron desalojar al general Pinochet del poder mediante una activa no-violencia, recuperando, brazo a brazo, una organización tras otra, el país que nos habían robado, hasta vencer al tirano en un plebiscito que tenía todas las de ganar. El resultado no ha sido perfecto. Pero a pesar de que décadas más tarde la dictadura derrotada sigue contaminando a la sociedad chilena, la forma en que libramos nuestra batalla sigue constituyendo un ejemplo, en definitiva, de cómo es posible crear una paz duradera después de tanta pérdida, tanto sufrimiento persistente. Chile ha mostrado una determinación cauta y juiciosa para asegurar que nunca habrá otro 11 de septiembre de muerte y destrucción.

Me parece maravilloso y hasta mágico que cuando tomaron los chilenos la decisión de luchar contra la malevolencia por medios pacíficos se estaban haciendo eco, sin saberlo, de otro 11 de septiembre. En efecto, en ese exacto día en 1906, Mohandas Gandhien en el Empire Theatre de Johannesburgo convenció a miles de sus compatriotas indios de usar la no violencia para impugnar un acopio de injustas leyes discriminatorias que, de hecho, preparaban ya el futuro régimen del apartheid en Sudáfrica. Esta incipiente estrategia de Satyagraha llevaría, con los años, a la independencia de la India y a muchos otros movimientos para conseguir paz y justicia en el mundo, incluyendo el combate de Martin Luther King por la igualdad racial y contra la explotación.

Ciento cinco años después de aquella memorable exigencia del Mahatma a imaginar una manera de salir del delirio y la trampa de la cólera, treinta y ocho años después de que esos aviones me despertaron por la mañana para advertirme que nunca más podría yo escapar del terror, diez años después de que el Nueva York de mi infancia fuera diezmado por el fuego, tengo la esperanza de que los epitafios finales para cada uno y todos los posibles 11 de septiembre sean las palabras suaves e inmortales de Gandhi: “La violencia habrá de prevalecer contra la violencia solamente cuando alguien me pueda probar que el modo de terminar con la oscuridad es con más oscuridad”.

Enlace a Página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-176526-2011-09-11.html

 

PRD, carta de juego del PLD septiembre 7, 2011

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 7:59 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 7 de septiembre de 2011 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

Al igual que en elecciones anteriores, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) utiliza en la campaña actual el miedo para descalificar al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y convencer al electorado de que reelija al PLD.

Leonel Fernández escogió la frase “memoria contra el olvido”, y Danilo Medina dijo en su proclamación que “la patria no es un chiste” en alusión a Hipólito Mejía.

Para el PLD, esta estrategia fue efectiva en las elecciones de 2004, 2006 y 2008. En el 2010, aunque el PLD arrasó en las posiciones congresionales, el PRD lo sobrepasó en votos obtenidos sin contar aliados.

Eso, junto a las evaluaciones negativas del gobierno en encuestas recientes, muestra que el electorado dominicano está listo para un cambio de gobierno.

El obstáculo principal ha sido la incapacidad del PRD, principal partido de oposición, para desarrollar una nueva visión política y un nuevo liderazgo. De ahí que el PLD pueda seguir asociando al PRD al caos, la desconfianza económica y el deterioro institucional.

De 2004 a 2008, este discurso peledeísta tenía recepción en todas las clases sociales. Ahora se asienta más en los grupos de clase media y media alta. Los más pobres y más jóvenes, hastiados de no ver cambios, comienzan a deslizarse hacia el único partido de oposición con posibilidades de triunfo electoral: el PRD.

Bajo la dirección de Miguel Vargas, el PRD se convirtió en un partido sin energía vital, pasó a ser un partido cuasi-corporativo. Esto facilitó el resurgimiento de Hipólito Mejía, un político de trato llano y más afín a la tradición populista-clientelar perredeísta.

Las elecciones de 2012 representarán una fuerte confrontación de clientelas entre el PLD y el PRD. Los que están en el poder lucharán por quedarse, y los que no están y desean estar intentarán ganar.

En esa lucha, el PLD como partido gobernante buscará afianzar su base clientelar a través del presupuesto nacional. Será un clientelismo de hecho. Hipólito Mejía, por su lado, hará ofertas clientelista a futuro como la controversial condonación de deuda a los arroceros.

Si la lucha fuera sólo de clientelas ganaría el gobierno porque cuenta con más recursos y puede ofrecer beneficios inmediatos. Pero las elecciones casi nunca se ganan exclusivamente con clientelas. Hay un segmento importante del electorado que vota por otras razones.

En las elecciones dominicanas del próximo 20 de mayo, las principales razones serán el miedo y el hastío.

El PLD utilizará el miedo para debilitar al PRD. Es su principal carta de juego. El PRD, por su parte, aumentará las críticas para azuzar el hartazgo hacia el gobierno peledeísta de ocho años consecutivos, y remachará que Danilo Medina es más de lo mismo.

Si el PRD hubiese elegido un candidato o candidata de novedad e impacto, menos constreñido por el pasado, ganaría con facilidad las elecciones de 2012, porque la mayoría del electorado se cansó del PLD. Por eso ha bajado en las encuestas recientes el porcentaje de la población que se identifica con ese partido, y por eso tanta gente ha dicho también en las encuestas que el país va por mal camino.

Hipólito Mejía sacó el PRD de la abulia en que se encontraba y mantiene su partido en la delantera en las encuestas, pero encarna el recuerdo de la crisis económica de 2003-2004, y por eso, es blanco de ataque del PLD. El éxito de esta estrategia peledeísta dependerá de cuán hastiado esté el pueblo con el gobierno.

Si predomina el miedo gana el PLD, si predomina el hastío gana el PRD.

Enlace al periódico HOY: http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/9/6/392036/PRD-carta-de-juego-del-PLD

 

 
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