ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¡Oh caudillismo! mayo 17, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:05 pm

Rosario Espinal

 Artículo publicado el miércoles 17 de mayo de 2017 en el periódico HOY

Las recientes declaraciones de Hipólito Mejía de que él y Leonel Fernández no serán fácilmente reemplazables por un nuevo liderazgo, y la suposición de que ellos serán los candidatos en el 2020, es evidencia clarísima del caudillismo endémico en la sociedad dominicana.

La corrupción ocupa mucho tiempo y esfuerzos para cometerla y atacarla. Pero para entender la condición endémica de la corrupción, hay que primero comprender la condición endémica del caudillismo.

Las sociedades capitalistas subdesarrolladas se caracterizan por lo que Carlos Marx llamó acumulación originaria de capital. Ese concepto refiere a que, a diferencia del capitalismo avanzado donde el capital genera acumulación a través de la producción en masa y el aumento de la productividad, en el capitalismo subdesarrollado la riqueza viene en gran medida de la estafa, el hurto, la corrupción.

Es por eso que todos los gobiernos dominicanos han sido corruptos. Pero no solo los gobiernos en tanto conglomerado de funcionarios públicos, sino también diversos sectores de la sociedad, cada quien en función de su posición social. A mayor riqueza o mayor poder político, mayor posibilidad de robar impunemente.

El poder político embriaga, por lo cual, para cualquier presidente, estar y seguir en el poder es una prioridad. En sociedades de mayor institucionalidad, hay leyes y tradiciones que se preservan, y sirven de control a las aspiraciones excesivas de los políticos, sobre todo de los presidentes.

En sociedades de baja institucionalidad como la dominicana, las fantasías de poder de los políticos se alimentan en torno a la creación de personajes que se proclaman imprescindibles (primera característica del caudillo), y se auto-alaban como seres superiores (segunda característica del caudillo).

El pueblo no es tan estúpido como a veces se argumenta. Consciente de su existencia precaria en el capitalismo subdesarrollado, desde los empresarios codiciosos hasta los pobres, ven en el caudillo su salvación. Los primeros porque no tienen las destrezas ni las condiciones para generar acumulación de capital en la producción y el aumento de la productividad. Los segundos porque carecen de empleo y educación.

En el medio se encuentra precisamente la clase media, un sector importante que, aunque no profese seguir con devoción a los caudillos, depende en cierta medida de empleos y contratos en el Estado. Muchos buscan beneficiarse de su acceso al gobierno vía empleos, contratos u otros mecanismos; y para eso necesitan confiar en políticos que realmente tengan la posibilidad de ganar. Por eso en la República Dominicana las votaciones generalmente se concentran en dos opciones. El caudillo que gana tiene extenso poder.

Ese caudillismo endémico no es solo una característica de los políticos que dirigen los partidos grandes. Lo vemos también en los partidos pequeños, todos dirigidos por las mismas personas por años y años; todos con los mismos aspirantes a cargos presidenciales por años y años.

La política no es un empleo vitalicio. La democracia electoral necesita generar opciones nuevas para refrescarse, para rejuvenecerse.

Mientras amplios segmentos de la sociedad busquen prebendas en el Estado, el caudillismo seguirá siendo endémico en la sociedad dominicana, los partidos seguirán anquilosados por el continuismo, y las mismas caras aparecerán una y otra vez en las boletas electorales,

No por casualidad en República Dominicana se cambia la Constitución cada varios para modificar las reglas que rigen la reelección presidencial. El que llega nunca se quiere ir, se cree indispensable, se proclama indispensable; y el que se va quiere volver. Por eso Hipólito Mejía cambió la Constitución en el 2002, Leonel Fernández en el 2010, y Danilo Medina en el 2015.

¡Oh caudillismo!

 

 

Reforma electoral, por si acaso mayo 10, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:09 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el 10 de mayo de 2017 en el periódico HOY

¡Repito! Lo que procede es aprobar una nueva Ley Electoral antes que la Ley de Partidos. Hacer ambas cosas a la vez es muy complicado, porque cada disposición en cualquiera de estas leyes genera ganadores y perdedores en la clase política, y nadie quiere perder. Por eso, los políticos viven boicoteando la aprobación de estas leyes aunque tomen poses supuestamente a favor de aprobarlas.

¡Pero ah! Los partidos son orgásmicos en la sociedad dominicana. Por eso la discusión se concentra en la Ley de Partidos, aunque la Ley Electoral es el fundamento para organizar elecciones.

A continuación resalto algunos principios generales que deberían guiar la reforma de la Ley Electoral, y también, la nueva Ley de Partidos, por si acaso las aprueban.

La democracia se afirma en tres dimensiones vitales: la participación, la representación y la gobernabilidad.  Toda reforma política debe considerar estos tres aspectos para determinar las consecuencias positivas y negativas de cada disposición legal.

La participación se refiere a la incorporación de la ciudadanía al proceso político.  La representación al sistema mediante el cual los votos se convierten en escaños y se crean mecanismos de toma de decisión (es a través de la representación que unos pocos adquieren legitimidad para gobernar a muchos).  La gobernabilidad se refiere a la capacidad de ejecutoria y a la legitimidad de la gestión gubernamental.

Ninguna disposición electoral logra simultáneamente un balance perfecto entre participación, representación y gobernabilidad.  Hay reformas que fomentan la participación, pero debilitan la gobernabilidad; otras favorecen la gobernabilidad y restringen la participación o la representación.

La funcionalidad de una reforma electoral debe evaluarse en función de sus méritos intrínsecos, pero también, de las características y posibilidades del sistema político en el que se aplicará.

No hay una fórmula exclusiva ni remedio perfecto.  Hay democracias en países con sistemas presidenciales y parlamentarios, con sistemas bicamerales y unicamerales, con primarias abiertas y cerradas, con voto obligatorio y con voto voluntario, etc.  Es decir, la democracia puede existir en una diversidad de situaciones políticas siempre y cuando se mantengan como referentes, y con un balance aceptable, los principios de participación, representación y gobernabilidad.

Aunque la política está siempre definida por intereses específicos, y asumir la acción política en función del bienestar colectivo es utópico, en el contexto político dominicano, reflexionar sobre el contenido e impacto de las reformas electorales, debe ser un ejercicio de compromiso con la consolidación democrática.

Los partidos y la sociedad civil organizada deben evitar nuevas reformas electorales para satisfacer intereses partidarios. Tampoco deben seguir posponiéndola por irresponsabilidad colectiva.

El legado autoritario en la política dominicana es real a pesar de la relativa estabilidad política.  Los líderes carismáticos que dieron contenido a la política dominicana desaparecieron, y los problemas económicos y sociales han aumentado. En este contexto, la transparencia electoral y la eficacia política son cruciales para fortalecer la democracia.

El sistema electoral debe ser confiable y efectivo.  Que sea confiable depende en gran medida de la efectividad de los mecanismos de registro y votación, y de la disposición de las élites partidarias de cumplir con las reglas de juego establecidas.  Que sea efectivo depende de la agilidad de los mecanismos electorales y la facilidad con que los electores los entienden, aceptan y participan.

La reforma electoral, como cualquier otra reforma del sistema político, no debe ser producto de la coyuntura.  Tiene que aumentar la credibilidad del sistema electoral, de su administración, y de los gobernantes que serán electos mediante el voto.

¿Está el Congreso Dominicano en disposición de hacerlo bien? En sus manos está el reto.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/reforma-electoral-por-si-acaso/

 

La Marcha Verde: cuatro argumentos mayo 3, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:01 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miercoles 3 de mayo de 2017 en el periódico HOY 

El éxito de movilización social de la Marcha Verde ha generado un debate político y académico sobre el destino de este movimiento. El programa televisivo Uno+Uno realizó hace un par de semanas un debate con importantes intervenciones de participantes en el movimiento y representantes de las ciencias sociales. Al escuchar las intervenciones en ese programa y en otros espacios, se notan las diferentes posiciones con respecto al futuro y razón de ser del movimiento. Aquí las resumo en cuatro argumentos (la lista no es en orden de prioridad ni pretende ser exhaustiva).

El primero: a pesar de su éxito, al movimiento Marcha Verde le falta camino por andar para consolidarse como una fuerza social transformadora del Estado. Le falta en particular expandirse, estableciendo más conexión con los sectores populares. El énfasis aquí es que la Marcha Verde debe retener su carácter de movimiento social y lograr sinergia entre las capas medias y los sectores populares para fortalecer su capacidad de presión al Estado, y así, alcanzar su objetivo de poner fin a la corrupción y la impunidad.

El segundo: el movimiento Marcha Verde cuestiona todos los partidos que han pasado por el poder. Por tanto, debe gestar un nuevo liderazgo político que permita alcanzar las metas del movimiento a través de reformas profundas del Estado. Si toda la clase política gobernante ha mantenido por décadas la corrupción y la impunidad, si hay una crisis moral, se necesita una fuerza política nueva, un nuevo liderazgo, capaz de hacer las transformaciones. Eso supondría que, eventualmente, la Marcha Verde se convierta en un partido, o que de ese movimiento surja un liderazgo político que se monte en una organización partidaria novedosa. El énfasis aquí es en una nueva formación política que desplace el desgastado sistema de partidos.

El tercero: en el movimiento Marcha Verde participan diversos grupos políticos que expresan su apoyo; todos tienen derecho a participar pero ninguno a dirigir. El objetivo de los partidos de oposición debe ser ayudar a alcanzar el objetivo buscado: fin de la corrupción y la impunidad. El énfasis aquí es en lograr una sinergia entre el movimiento social y la oposición partidaria para alcanzar el objetivo del movimiento social, pero con el movimiento siempre al timón.

El cuarto: el movimiento Marcha Verde debe servir de plataforma para que el partido con mayor base social de la oposición (el PRM), amplíe su base política y se posicione con un discurso político atractivo a la sociedad. Este argumento no se formula públicamente, como sí los otros, pero está en los cálculos de los perremeístas que participan activamente en el movimiento. El énfasis aquí es que el movimiento social sirva de impulso al principal partido de oposición.

Qué exactamente sucederá con el movimiento Marcha Verde es imposible predecir. Factores internos al movimiento y factores externos irán trillando el camino a recorrer. Y cómo marche la economía dominicana será un factor externo fundamental para configurar su destino: a mayores problemas económicos, mayor fuerza posible del movimiento social; y viceversa.

Mientras el escándalo Odebrecht domine el escenario político, será relativamente fácil mantener unido el movimiento Marcha Verde en torno al fin de la corrupción y la impunidad, al igual que a la diversidad de partidos políticos de oposición que participan en apoyo al movimiento. Pero, eventualmente, cuando el escándalo Odebrecht baje de intensidad, y sobre todo, cuando se acerque el período pre-electoral a partir de mediados de 2018, la relación entre el movimiento social y los partidos políticos se hará más crucial y conflictiva.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-marcha-verde-cuatro-argumentos/

 

 
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