ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

¡Catastrofismo no! enero 2, 2019

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 8:33 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 2 de enero de 2019 en el periódico HOY

El pueblo dominicano es bochinchoso, alegre, espontáneo, pero también sabe abandonarse al catastrofismo; a la idea de que los dominicanos son ineptos, indiferentes, o incapaces de mejorar y desarrollarse.

Cunde la opinión de que el país se está cayendo a pedazos: que nada sirve, que el transporte es caótico, la educación ineficiente, los servicios de salud patéticos; que la basura se amontona y la delincuencia azota, que estamos rodeados de funcionarios corruptos e incompetentes, y que en cualquier país de la región (excepto Haití) la situación es mejor.

Estos planteamientos no son del todo falsos. Es cierto que los servicios públicos son de baja calidad y que el sistema público está infectado de ineficiencia y corrupción.

Mi punto aquí es que la autoflagelación no lleva a mejorar esos males. Que la actitud de la ciudadanía tiene un impacto (positivo o negativo) en la siquis colectiva. Que con un simple repetir que todo anda mal no se solucionará ningún problema. Que la apatía criticona no conduce a la transformación. Que asumir que repicando los males se encontrarán soluciones es falso. Que los gobiernos son responsables de muchos males, ¡cierto! pero también la ciudadanía.

La República Dominicana tiene un inmenso potencial para ofrecer mejor vida a la población. Pero hay que superar el catastrofismo para tomar fuerzas y demandar al Gobierno las soluciones con energía positiva, con conciencia, con responsabilidad. Además, y muy importante, participar directamente en las soluciones.

Si la situación del país estuviera tan mal, la República Dominicana no fuera el imán migratorio que se ha convertido. En la región, otros países tan grandes como Venezuela están peor. Por eso emigran a territorio dominicano no solo haitianos, sino también cubanos, venezolanos, colombianos; e incluso europeos y norteamericanos.

Si la situación estuviera tan mal, la República Dominicana no captara tanta inversión extranjera. Los inversionistas internacionales no dejan su dinero desprotegido.

Si la situación estuviera tan mal, no hubiera tantos vehículos en las calles ni tantas auto ferias. Molestan los tapones, ¡es verdad! Pero adquirir vehículos supone capacidad de compra.

En vez de catastrofismo, el desafío es identificar lo bueno y enfrentar lo malo. Lo que mueve un pueblo al progreso no es el negativismo. Es la esperanza de cambio, de un futuro mejor; y eso requiere energía positiva y compromiso social, independientemente del gobierno de turno.

El catastrofismo es peor que el pesimismo porque el catastrofismo es un pesimismo activo, que supone la construcción de narrativas negativas para generar constantemente una sensación de desesperación en el pueblo.

¡Sí!, hay muchos problemas que necesitan solución. La lista es larga: pobreza, desigualdad, desempleo, deuda externa, corrupción, delincuencia, etc., etc., etc.

Decir que otros países están peor no es consuelo, ¡cierto! Pero no entender lo que funciona, o quejarse simplemente por lo que no funciona, es autoflagelación o mala intención.

Para superar los problemas se necesita criticidad creativa, capacidad de innovar, gallardía, atreverse a cambiar, y abandonar el constante denostar. Lo que va en negativo vuelve en negativo, y las sociedades necesitan optimismo.

El catastrofismo genera impotencia, satisface el morbo perverso de la degradación, y es amigo del enemigo.

¡Hay que superar el catastrofismo! No para autoengañarse, sino para marchar hacia el logro de lo que hoy parece difícil o imposible. Un verdadero desarrollo dominicano con calidad humana.

Las catástrofes siempre llegan y algunas escapan a nuestro control.

Al catastrofismo se llega por opción y se sale por firme decisión.

Que el año 2019, y muchos por venir, sean de optimismos transformadores.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/1854358-2/

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¿Disonancia dominicana u optimismo? diciembre 26, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:24 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 26 de diciembre de 2018 en el periódico HOY 

Cada vez que se publica una encuesta en la República Dominicana, los datos se quieren interpretar como verdades coherentes, y no cuadran las interpretaciones, o se leen a medias. La situación es que, cuando se analiza cualquier encuesta realizada con una metodología confiable por una encuestadora reconocida, encontramos disonancias en las opiniones. Eso no es necesariamente expresión de desperfectos metodológicos, sino de que, los seres humanos conviven con ciertas incoherencias, no siempre negativas.

Los datos de la encuesta Latinobarómetro 2018 ilustran este planteamiento.

En la República Dominicana y en la región latinoamericana hay actualmente bajísima confianza en las instituciones claves del Estado.

En el Congreso solo confía (mucho o algo) el 20% de los dominicanos y el 21% de los latinoamericanos en conjunto; en el Poder Judicial, el 21% de los dominicanos y el 24% de los latinoamericanos; en las Fuerzas Armadas, el 40% de los dominicanos y el 44% de los latinoamericanos; y en la Policía, el 24% de los dominicanos y el 35% de los latinoamericanos. Solo en la confianza en la Policía se observa una diferencia sustancial de 11%.

La confianza en los partidos políticos es también baja: solo el 14% de los dominicanos y el 13% de los latinoamericanos expresaron algo o mucha confianza.

Igualmente, baja es la confianza interpersonal: 14% entre los dominicanos y en la región. Ojo: sin confiar en los demás es difícil construir mejores sociedades, porque la acción colectiva es fundamental para transformar.

La opinión sobre la situación económica tampoco es halagüeña: solo el 10% de los dominicanos y el 12% de los latinoamericanos considera que la situación de la economía es buena o muy buena; y solo el 14% de los dominicanos y el 16% de los latinoamericanos dijo estar satisfecho o muy satisfecho con el funcionamiento de la economía.

Sobre la democracia, solo el 22% de los dominicanos y el 24% de los latinoamericanos dijo estar muy satisfecho o algo satisfecho con el funcionamiento de la democracia; el 44% de los dominicanos y el 48% de los latinoamericanos dijo que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobiernos; aunque los porcentajes aumentan en la opinión de que la democracia, aunque pueda tener problemas, es el mejor sistema de gobierno (62% y 65%, respectivamente).

Un porcentaje mayor de dominicanos (77%) que de latinoamericanos (65%) considera que la corrupción ha aumentado mucho o algo en el último año, pero un porcentaje mayor de dominicanos (56%) que de latinoamericanos (40%) considera que se puede pagar el precio de cierto grado de corrupción si se solucionan los problemas del país. O sea, los dominicanos se muestran más tolerantes de la corrupción.

En dos preguntas hay diferencia sustancial (más de 20%) entre los dominicanos y el conjunto latinoamericano. En la confianza en la gestión del presidente: 53% de los dominicanos y 32% de los latinoamericanos confía mucho o algo en el presidente; y en la intención de emigrar: 53% de los dominicanos y 27% de latinoamericanos ha pensado en emigrar.

También es de notarse que un mayor porcentaje de dominicanos (85%) se muestra satisfecho con su vida que los latinoamericanos en conjunto (73%), y es mayor el porcentaje de dominicanos que considera que su situación económica y la de su familia estará mejor en los próximos meses (58% versus 45%).

Estos datos sugieren que los dominicanos están más confiados en su futuro, a pesar de compartir con la región la baja confianza institucional y social. Esto podría interpretarse como una disonancia dominicana, o quizás expresa mayor optimismo.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/disonancia-dominicana-u-optimismo/

 

Danilo, Leonel y las mujeres diciembre 19, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 4:54 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 19 de diciembre de 2018 en el periódico HOY

Hay similitudes y diferencias entre los gobiernos de Danilo Medina y Leonel Fernández. Una similitud que sobresale es el escaso interés de ambos en incorporar mujeres a las posiciones de alta dirección política, a pesar de ufanarse ambos de representar el cambio y la modernidad.

No hay que ser mago de las matemáticas para darse cuenta de que, en los gabinetes de ambos presidentes, las ministras han sido, como máximo, cuatro. En la actualidad, de 23 ministerios, solo hay 3 ministras, equivalente al 17.3%. Ojo: en el nombramiento del gabinete, el presidente tiene absoluta discreción.

Que la Constitución promulgue la paridad de género es pues un bla, bla, bla.

En cada ocasión que se ha presentado, Danilo Medina y Leonel Fernández han persistido en mantener la baja representación de las mujeres.

El episodio más reciente fue la elección de los jueces del Tribunal Constitucional. Desde su formación, en ese órgano ha habido 10 jueces y 3 juezas. La semana pasada fueron sustituidos tres hombres y una mujer por tres hombres y una mujer. Otra oportunidad desperdiciada para reducir el gran desbalance de género en las altas posiciones.

Sé que hay muchos críticos de las cuotas. Lo que sucede es que sin cuota no ha habido avance en la igualdad de representación de las mujeres. Incluso con la cuota, el avance ha sido lento. Los números ilustran (recuerden, las mujeres constituyen la mitad de la población dominicana).

En el Senado no hay cuota de candidaturas por género; resultado: solo hay 3 mujeres de 32 senadores (9.3%).

En la Cámara de Diputados hay cuota de candidaturas a un 33%; resultado: el 27.8% son mujeres. En las regidurías hay cuota de candidaturas a un 33%; resultado: el 32.3% son mujeres.

En las alcaldías hay cuota por género alterna (si el candidato a alcalde es hombre, la candidata a vicealcalde es mujer, o viceversa); resultado: solo el 12% de los alcaldes son mujeres; la inmensa mayoría de las mujeres (88%) son vicealcaldes

Para la Presidencia de la República, nunca un partido grande ha nominado una mujer candidata; como resultado, no ha habido una mujer presidenta. Además, casi todos los presidentes y secretarios generales de los partidos son hombres.

El patrón de exclusión de las mujeres por la clase política es pues clarísimo.

Me he referido explícitamente a los casos de Danilo Medina y Leonel Fernández porque en el 2020 habrán gobernado 16 de los primeros 20 años de este siglo; porque ambos pertenecen, generacionalmente, al post-trujillismo; y porque ambos han recibido, proporcionalmente, más votos de las mujeres que de los hombres.

Que a pesar de estos factores las mujeres brillen por su escasa presencia en las instancias de alta dirección política es muestra fehaciente del machismo que impera en la sociedad dominicana.

Por encuestas recientes sabemos que ese machismo sigue vivito y coleando, incluso en las generaciones más jóvenes.

Actualmente, los jóvenes dominicanos ven una clase política empeñada en reproducir la opresión de género. Asisten a iglesias embarcadas en una campaña contra la igualdad de género. Escuchan y ven en los medios de comunicación y en las redes prácticas de degradación y exclusión de las mujeres.

Mientras los hombres, encabezados por los jefes políticos y religiosos, se empeñan y luchan por mantener la desigualdad de género a su favor, muchas mujeres dominicanas son violadas, golpeadas o asesinadas; y aún más, las mujeres asumen cada vez mayores responsabilidades de manutención familiar, aunque ganen menos dinero y tengan menores posibilidades de ascenso en sus trabajos.

¿Es justo o injusto?

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/danilo-leonel-y-las-mujeres/

 

Ni la ONU ni las ONG emplean haitianos, son los dominicanos diciembre 12, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:55 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 12 de diciembre de 2018 en el periódico HOY 

Todo país tiene el derecho de proteger sus fronteras, controlar la entrada de extranjeros y repatriar aquellos que hayan ingresado sin documentación.  La República Dominicana no es excepción.

Pero todo país que fomenta o tolera la migración a su territorio, como ocurre en la República Dominicana, tiene una responsabilidad humana y social ante los inmigrantes.  Es indigno aceptarlos para realizar trabajos fuertes y mal pagados, y luego negarle derechos a la salud o la educación de sus hijos.

En la tensión entre ilegalidad, miseria y abusos radica el dilema de la migración haitiana a territorio dominicano.

Se sabe que los países con mayor nivel de bienestar y posibilidades laborales enfrentan una presión migratoria en el mundo, más aún si la disparidad de oportunidades es entre dos países fronterizos.  Por eso, la migración haitiana es y seguirá siendo un asunto crucial para los dominicanos.

En Haití, el sistema productivo formal es prácticamente inexistente, y no hay un Estado mínimamente funcional; tampoco se vislumbra una salida política a sus conflictos internos.

Emigrar a la República Dominicana es una de las pocas opciones de sustento básico que tienen muchos haitianos.  Aquí radica la presión migratoria.

Por su parte, los gobiernos dominicanos han fomentado o tolerado esa migración para ofrecer mano de obra barata a los empresarios locales, incluido el Estado. También se han beneficiado del tráfico humano funcionarios civiles y militares.  Aquí radica la irresponsabilidad dominicana.

Aunque esta migración beneficie económicamente a muchos empresarios y a algunos funcionarios públicos, el flujo de inmigrantes haitianos tiene un costo social para la República Dominicana, porque cuando los inmigrantes se establecen en un país nuevo, no pueden solamente ser explotados; necesitan servicios de salud, educación y vivienda.

Como los salarios que reciben los inmigrantes haitianos son bajos, no tienen posibilidad de pagar por esos servicios.  El Estado, entiéndase la sociedad dominicana, tiene que costearlos por mínimos y precarios que sean. De no hacerlo, proliferaría el analfabetismo, el hacinamiento y las enfermedades que retardan considerablemente el desarrollo.

Además, una masa de inmigrantes indocumentados dispuesta a trabajar por bajos salarios y sin garantías laborales, deprime los salarios generales en la economía y dificulta que los trabajadores dominicanos puedan presionar para una mejoría laboral. A los empresarios dominicanos les encanta tener esa gran reserva de mano de obra barata que constituyen los haitianos, aunque de manera hipócrita hablen en contra de esa migración.

Para que una sociedad con un flujo migratorio pueda progresar, tiene que ofrecer diversos subsidios públicos a los inmigrantes, de manera que puedan eventualmente integrarse a la nueva sociedad en que se han radicado.

Como la República Dominicana no cuenta con una buena oferta de servicios públicos, ni siquiera para los dominicanos, la posibilidad de que los haitianos se integren mediante un mejoramiento en sus condiciones de vida es prácticamente inexistente.  La gran mayoría permanece marginada y empobrecida.

El comienzo de la solución a la migración haitiana no radica en atizar el nacionalismo xenófobo, ¡No! Proviene de que el gobierno y la sociedad dominicana asuman como una prioridad nacional la definición e implementación de una política migratoria con parámetros jurídicos claros, acorde con los derechos humanos y laborales.

Ni la ONU ni las ONG que trabajan con inmigrantes son las responsables de que en la República Dominicana se empleen tantos haitianos. Quienes enfocan sus cañones hacia esas organizaciones están encubriendo a los verdaderos responsables: los gobiernos dominicanos, incluido Trujillo, y muchos empresarios explotadores.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ni-la-onu-ni-las-ong-emplean-haitianos-son-los-dominicanos/

 

Capitalismo a la dominicana diciembre 5, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:59 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 5 de diciembre de 2018 en el periódico HOY

Desde el surgimiento de la sociedad moderna se han debatido en la teoría y las luchas políticas diversas nociones acerca de los beneficios y perjuicios del capitalismo.  El mercado como espacio de generación de riqueza es uno de sus atributos; la explotación de la mano de obra es su mancha indeleble.

En los últimos 150 años la economía mundial ha experimentado una gran expansión capitalista, y al inicio de este siglo, en vez de desaparecer, el capitalismo ha resurgido con más bríos.  Sólo China bastará para escribir nuevos tratados sobre el desarrollo del capitalismo a principios del siglo XXI.

Una de las transformaciones más importantes de las sociedades capitalistas desarrolladas a mediados del siglo XX fue la incorporación de demandas públicas que extendieron beneficios socioeconómicos a amplios sectores de la ciudadanía.

En los países más industrializados, con democracias electorales y burocracias más eficientes, se mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de los trabajadores con mejores salarios y otros beneficios laborales, y la expansión de servicios públicos de mayor calidad.

Se expandió la clase media y se consolidó una burguesía que aumentó sus ganancias, no por la sobreexplotación de la mano de obra, sino por un aumento en la productividad y la modernización tecnológica.  Europa Occidental, Estados Unidos y Japón tipificaron este tipo de capitalismo.

En los llamados países en vías de desarrollo, como la Republica Dominicana, la situación es diferente. Ni el mercado ni el Estado han cumplido con su cometido de aumentar significativamente la producción de riqueza y mejorar su distribución.  Ha predominado un capitalismo concentrador de riqueza, donde un pequeño grupo empresarial y político captura amplios beneficios.

El obstáculo inicial para la expansión capitalista en países como la República Dominicana fue la carencia de una revolución liberal que transformara la clase terrateniente, obligándola a producir más y mejor, para con el excedente apoyar la transformación industrial.  El capitalismo agrario perduró con atraso tecnológico y social hasta el día de hoy, y por eso depende tanto de la mano de obra barata haitiana.

Con un sector agrario rezagado, la industrialización tardía dominicana se impulsó mediante un fuerte proteccionismo estatal en perjuicio de los sectores trabajadores.  Las leyes de incentivos fiscales, cambiarios y salariales han constituido un paquete de generosa ayuda pública al empresariado dominicano desde la década de 1960, beneficiándose fundamentalmente las grandes empresas familiares dominicanas o el capital transnacional.

Durante los últimos 50 años estos grupos económicos han incidido de manera determinante en el diseño de políticas económicas que les benefician y han sido copartícipes de la corrupción pública vía la evasión fiscal y las prebendas, imposibilitando el desarrollo de una economía más competitiva, eficiente y distributiva.

Indispuesta para desarticular este capitalismo concentrador e impulsar un Estado-Nación de cobertura más democrática, la clase política dominicana, que se aloja en sus cada vez más desteñidos partidos políticos, ha optado por desfalcar sistemáticamente al Estado con el fin de construir su propia base económica y consolidar su poder político.

Así, la corrupción y el clientelismo han sido herramientas esenciales de los políticos dominicanos para acumular riqueza y establecer su relación de poder con el empresariado y la población.  Como resultado, en el país no se ha forjado una burocracia estatal que se interese más por el Estado como ente organizador del desarrollo capitalista.

Con Pacto Migratorio o sin él, en la República Dominicana hay muchos haitianos no solo porque están mal en su país, sino también porque aquí los emplean con bajos salarios en la agricultura y la construcción.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/capitalismo-a-la-dominicana/

 

Varias verdades sobre la cuestión haitiana noviembre 28, 2018

Filed under: Uncategorized — rosarioespinal @ 1:29 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 28 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

La primera es que Haití es un país sumido en inmensa pobreza e inestabilidad política, de dónde la mayoría de la población se quiere ir. Esto lo evidencian las encuestas regionales cuando se pregunta a la población si tiene intención de emigrar de su país. Haití encabeza la región (y la República Dominicana no está muy detrás).

La segunda es que el lugar más cercano para los haitianos emigrar es la República Dominicana, donde encuentran corrupción en la frontera para el paso ilegal, y empleadores dispuestos a emplearlos. La tasa de ocupación de los hombres haitianos es mayor que la de hombres dominicanos, no porque los haitianos obliguen a los empleadores a emplearlos, sino porque los empleadores gustan de la mano de obra barata sin derechos.

La tercera es que los haitianos y haitianas que radican en la República Dominicana envían sus hijos a las escuelas dominicanas y van a los hospitales dominicanos. Si viven aquí tienen que hacerlo. Peor sería que no lo hicieran. Habría más analfabetismo y problemas de salud. En el caso de las parturientas que traen de Haití a parir, el problema podría enfrentarse si en la frontera hubiese menos corrupción, si para entrar a la Republica Dominicana hubiese que mostrar una visa válida de ingreso (pero ojo: hay parturientas dominicanas que van a los Estados Unidos a parir para que sus hijos sean ciudadanos americanos; la Constitución Dominicana no permite eso a extranjeros indocumentados).

La cuarta es que el descontrol fronterizo debido a la corrupción es el origen de todos los problemas (no hay otra explicación mayor). A los militares y funcionarios de aduana y migración les interesa el descontrol para acumular dinero. El Gobierno dominicano podría tener puestos modernos de control fronterizo, con puentes y carreteras bien construidos, por donde fluya legalmente el comercio y la población con permiso de tránsito. ¡Pero no! Los gobiernos dominicanos, todos, han preferido el desorden en la frontera. Si usted no me cree, vaya a cualquier punto de frontera para que lo vea.

La quinta es que cuando en las fronteras hay descontrol y corrupción crecen los maleantes. Es muy lamentable que a un grupo de dominicanos que paseaba en motores por la frontera los detuviera un grupo de haitianos. Pero también es lamentable que a los haitianos que transitan por la zona fronteriza les despojen de sus pertenencias. Los haitianos son los más estafados en la frontera. Móntese en un minibús o camión para que lo vea. Pero de eso nadie habla.

La sexta es que con alarmismo o histeria no se resolverá ningún problema. Podrá aumentar el desprecio a los haitianos, ¡eso sí!, pero la realidad seguirá intacta.

Un efectivo control de la migración haitiana a la República Dominicana requiere de voluntad política al más alto nivel para hacer lo siguiente:

1) Modernizar y fortalecer los principales cruces formales de frontera en Dajabón, Elías Piñas y Jimaní, de manera que el tráfico de personas y vehículos se controle con eficiencia y rapidez

2) Ser implacables contra la corrupción de militares y oficiales civiles dominicanos que cobran peaje por el tráfico ilegal de todo.

3) Establecer puntos de vigilancia modernos en zonas vulnerables de tráfico ilegal de personas y mercancías.

4) Aplicar la Ley de Trabajo de 80-20 de trabajadores dominicanos y extranjeros (pero esto no lo quieren los empleadores).

La histeria es más rentable para los beneficiarios del tráfico ilegal de haitianos porque mientras más rechazados sean los haitianos, más podrán explotarlos y extorsionarlos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/varias-verdades-sobre-la-cuestion-haitiana/

 

El machismo es una enfermedad mental noviembre 21, 2018

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:00 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 21 de noviembre de 2018 en el periódico HOY 

El machismo está en los tuétanos, de hombres y mujeres. Desde pequeñitos se aprende a ser machista: a dar preeminencia a los varones en ciertas tareas y a las hembras en otras; a valorar más las acciones de los varones; a asignarles grandes expectativas y logros. Así va estructurándose una jerarquía mental y social que define las relaciones entre hermanos y hermanas, padres y madres; amiguitos y amiguitas.

En las escuelas, los varones se sienten más cómodos por su estatus privilegiado. El poder del conocimiento es asignado sin cuestionamientos. Pueden enamorarse de una niña y decírselo (no así una niña a un niño). Llegan a la adolescencia, y el patrón se mantiene. Las jóvenes esperan que aparezca un galán, y les haga el favor, literalmente, de enamorarse de ellas.

Y cuando aparece tienen que mentir, pretender que no les interesa. Recuerdan la lección: tienes que darte a respetar; lo que significa, entre otras cosas, no aceptar rápidamente una propuesta que quizás deseaban desde hacía tiempo. ¡Pero no!, no pueden declararse; está vedado a las mujeres. La pasividad es la regla, y quien se salga del molde, es loca, puta o malévola.

Luego, cuando una joven logra la relación esperada, tiene que ser paciente si el novio se “embulla” con otra. Si no, es diabla celosa. La auto represión se impone. Y si a ella se le ocurre enamorarse de otro, que se encomiende, porque hasta morir podría de un “ataque pasional,” como llaman a los feminicidios, esa guerra mortal desatada contra las mujeres. El machismo es una enfermedad mental que puede llevar a matar.

En las escuelas y universidades, las niñas y las jóvenes obtienen ahora las mejores calificaciones y muchos premios. A veces me preguntan ¿por qué? Mi respuesta es: porque la educación ha sido la escalera para lograr que se valore un poco a las mujeres; no por sus curvas ni sus sacrificios maternos, sino por su cerebro.

En pleno siglo 21, pocas mujeres son presidentas de un país; pocas son senadoras, diputadas, alcaldes, ministras; pocas dirigen una gran compañía privada, o son directoras de un periódico o canal de televisión. ¿Por qué? ¿Por brutas? ¿Porque no quieren? ¿O porque las bloquean? El machismo es una enfermedad mental que produce exclusión social.

Las religiones ofrecen narrativas horripilantes sobre las mujeres. Adán y Eva, la costilla, la manzana: ¿se imaginan? Las iglesias de todas las denominaciones cristianas están repletas de mujeres, pero los hombres dirigen los servicios religiosos. En el islam, hombres y mujeres quedan físicamente separados, y solo los hombres dirigen los servicios. Son instituciones que han moldeado gran parte de la humanidad por 2000 años, reproduciendo una visión negativa o diminutiva de las mujeres, excepto el rol puro de la virgen en el cristianismo, definida así por la asexualidad en la concepción.

¿Y qué decir del padre, el hermano, el tío, o el desconocido que viola una niña, una joven o una mujer adulta? Utiliza su pene como arma de destrucción.

Las mujeres no han sido totalmente aplastadas porque la naturaleza hizo de sus cuerpos el hogar de las criaturas hasta el nacimiento. Sin las mujeres nadie existiera. Pero todas las instituciones, a través de la historia, se han propuesto tratarlas a menos, disminuirlas y hasta maltratarlas. El machismo es un mal que cunde la humanidad.

Y nunca olviden las atrocidades del principal macho destructor de este país, Rafael L. Trujillo. Hizo con las mujeres lo que quiso; por política, por sexo y deseo perverso.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-machismo-es-una-enfermedad-mental/

 

 

 
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