ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Eliminen el Senado, 20 provincias, 100 alcaldías y 10 ministerios agosto 23, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 1:06 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 23 de agosto de 2017 en el periódico HOY

¡Ya sé! No lo van a hacer. Lo digo de todas formas. Esto no le interesa a la “clase política”, viven de la ciudadanía. Todos quieren estar arriba, cortesía del Estado santicló.

No se hará porque aparecerán mil voces que justificarán las instituciones innecesarias y los empleos aún más innecesarios. Defenderán el Senado (institución inútil en este país), elogiarán la descentralización municipal como una gran conquista democrática (pero ojo: es más clientelismo), justificarán todos los ministerios.

En esta islita del Caribe, o tres cuartos, o media isla, como usted prefiera, hay demasiados políticos-funcionarios, y lo peor, mucha gente acostumbrada a vivir de la politiquería.

Es un país donde no se puede organizar el caos del tránsito, ni recoger bien la basura, ni tener buenos vertederos, ni tapar los hoyos de las calzadas. Asuntos básicos.

Es un país con túneles y elevados, Metro y helipuertos, torres iluminadas; y también, lleno de pobres con salarios de miseria que se roban la luz y el agua (cuando llega), hospitales sin nada.

Los que pagan impuestos, o se los deducen de sus salarios, deberían sentirse indignados de ver cómo su dinero se utiliza para mantener tantos vagos en eterna diversión. La última novedad: los diputados del PRD que perdieron en las elecciones el 2016 fueron premiados con un nombramiento de asesores en la cancillería. ¿Cuál es su mérito? ¿Ser políticos? A ciento cincuenta mil pesos por cabeza.

¿Y qué decir de todos los pensionados VIP de este país, con cantidades exorbitantes, por haber trabajado unos añitos como jefes en alguna entidad pública?

El Senado es una inutilidad que cuesta una millonada. ¿Su función? Llenar las arcas de los senadores, todos aspirantes a vitalicios en el cargo. En todos los países de la región centroamericana hay una sola cámara legislativa. La razón: no son repúblicas federales, tampoco lo es este país, chiquito con cuchumil provincias.

La mitad, por lo menos, de las 31 provincias no producen mucho, ni tienen mucha población, ni mayor significación. Viven sumidas en la pobreza. Aumentar el número de provincias tuvo un solo objetivo: tener más cargos disponibles para los dirigentes y activistas políticos. Unas 10 provincias serían más que suficiente para un país de 48 mil kilómetros cuadrados.

Hay 158 municipios, la mayoría innecesarios, deficientes y precarios. Hay ciudades en el mundo con una población cercana al total de este país, Nueva York, por ejemplo, con un solo alcalde. Todos estos municipios dominicanos se han creado para generar más puestos electivos y administrativos para dirigentes y activistas políticos, para llenarlos con nominillas de los partidos.

En el Gobierno Central hay 23 ministerios. ¡Otra barbaridad! Varios de ellos agotan gran parte de su presupuesto en pago de nómina, O sea, no queda mucho dinero para impulsar programas a favor del pueblo. Como en las demás instancias gubernamentales, los ministerios están llenos de dirigentes, activistas y militantes de los partidos políticos en el poder, y hasta de los partidos en la oposición; porque el reparto es grande, gigante.

En fin, un país pequeño como este podría perfectamente administrarse con mucho menos personal en todas las instancias gubernamentales, y claro, con menos recursos. Pero se hace lo contrario, se agregan y agregan dependencias, y las demandas para emplear más gente es inagotable, y las demandas de pensiones, aún de personas que nunca han laborado en el Estado, son incalculables.

Muy pronto el Estado Dominicano se tragará la sociedad, y ambos naufragarán. Mientras tanto, ¡que siga la fiesta! Ay ombe.

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La indignación de la clase media y el PLD agosto 16, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:01 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 16 de agosto de 2017 en el periódico HOY 

Para entender la política dominicana del último año, hay que comprender el origen de la indignación de la clase media.

De entrada, vale aclarar que la clase media es un conglomerado social diverso en cualquier país del mundo, y cada vez, hay más personas que se atribuyen el estatus de clase media.

En la República Dominicana se pueden distinguir, a modo general, tres grupos que componen la clase media.

Uno incluye las personas de ingresos medios y altos que dependen fundamentalmente de la economía privada para su bienestar. Se han limitado históricamente a votar.

Un segundo grupo está compuesto por personas de ingresos medios y altos que dependen del Estado en empleos o contratos. Es una clase media partidaria porque su sustento depende de lazos clientelares que aseguran un beneficio del Gobierno de turno. Estos se adhieren a los partidos en el poder con una politización de acomodamiento, excepto cuando el partido benefactor está en la oposición.

El tercer grupo lo constituye la clase media baja, que se vincula al Estado a través de distintas formas clientelares (empleos de bajos salarios, asistencia social), pero que, en general, agota su existencia en obtener su sustento básico mediante una combinación de estrategias de ingresos directos e indirectos.

Después de la crisis económica de 2003-2004, segmentos importantes de las capas medias apoyaron el PLD a cambio de estabilidad económica, y entusiasmadas por la modernidad prometida por Leonel Fernández.

Al comenzar la presidencia de Danilo Medina, esta clase media renovó el apoyo al PLD ante el nuevo estilo de gobernar de Medina, más enfocado en la ejecutoria directa del presidente. Eso explica, en parte, el alto nivel de aprobación que recibió durante su primer período.

Pero, desde el 2012, el énfasis del Gobierno ha sido en la política social que beneficia, sobre todo, a los sectores pobres y a la clase media baja. Eso incluye el 4% del PIB a la educación con la tanda extendida, la expansión de los programas solidaridad y del seguro de salud SeNaSa, y los programas de vivienda pública como la Nueva Barquita, entre otros.

Si tomamos el programa social más grande, el 4% del PIB a la educación, aunque ha beneficiado maestros, proveedores y constructores de escuelas de clase media, los grandes beneficiarios de los servicios educativos son los pobres y la clase media baja. La clase media y media alta no envía sus hijos a escuelas públicas.

Ante el aumento de la delincuencia y las deficiencias de las alcaldías en ofrecer servicios públicos adecuados, la clase media y media alta se siente desprotegidas del Estado, y eso genera resentimiento. Ven a los de abajo como los beneficiarios de los servicios sociales, se roban la luz, no pagan el agua, etc., mientras la clase media de mayores ingresos tiene que subsidiar el Estado a través del pago de impuestos.

En este contexto surgió el escándalo de corrupción de Odebrecht, y fue la gota que rebozó el vaso. La clase media salió por primera vez a las calles a protestar en la Marcha Verde porque se siente abusada y no ve beneficios en su absoluta pasividad política.

Identifica ahora el origen de sus males en la corrupción indignante de los políticos gobernantes.

De ser administrador de la estabilidad económica, el PLD ha pasado a ser el símbolo del enriquecimiento ilícito para esa clase media y media alta que, con justa razón, desea mejores servicios públicos (que no llegan), mientras los funcionarios peledeísta se tornan cada vez más ricos y vitalicios.

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¿Son aguiluchos los liceístas? No a las primarias simultáneas con padrón abierto agosto 9, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 10:52 am

Rosario Espinal

Articulo publicado el miércoles 9 de agosto de 2017 en el periódico HOY 

Imaginen que toda la ciudadanía dominicana fuera convocada para elegir los jugadores que conformarán el roster de peloteros de todos los equipos del beisbol profesional de este año. O sea que, los liceístas puedan votar para seleccionar los peloteros de las Águilas, y así sucesivamente. ¿Tendría sentido? No.

Pues bien, lo que se quiere hacer con primarias simultáneas, con el padrón abierto de votantes de la Junta Central Electoral, es que toda la ciudadanía pueda votar para elegir los candidatos de todos los partidos, incluso de aquellos partidos que no son de su simpatía. ¿Tiene sentido? No.

A diferencia de los equipos de beisbol, donde las directivas y los managers deciden quiénes serán los jugadores, en las democracias se ha convenido que los partidos establezcan un mecanismo de primarias para que las cúpulas partidarias no decidan todo lo relativo a las nominaciones de candidatos. Eso está muy bien.

Pero obligar todos los partidos a que sus candidatos sean electos por personas que no están inscritos como miembros, me parece inadecuado.

Los partidos necesitan estructuración interna, necesitan un mínimo de coherencia ideológica. Y aunque no tengan ninguna ahora mismo, hacia eso deben moverse, no alejarse. La ley debe ayudar, no desayudar.

Un padrón partidario no es sinónimo de votantes de un partido. Un partido puede tener un padrón pequeño o grande. Pero solo las personas que se sienten directamente vinculadas deben participar en la selección de los candidatos de ese partido. No quienes pertenecen a otro partido o no pertenecen a ninguno.

El problema de la falta de democracia en los partidos, o de la compra de votos, no se resuelve porque las primarias sean el mismo día con padrón abierto.

La falta de democracia en los partidos se resolverá cuando las cúpulas partidarias entiendan que para sobrevivir en el largo plazo necesitan institucionalizar sus organizaciones. Cuando se acabe el caudillismo, el clientelismo y la corrupción.

En la República Dominicana, cada partido debe hacer su padrón. Cada partido debe realizar sus primarias el día que escoja dentro de un tiempo que especifique la Ley Electoral. Cada partido debe tener reglamentos claros que pauten cómo se eligen sus candidatos.

El pueblo no puede ni debe ser guardián de los partidos políticos, aunque pasa factura a los partidos en las elecciones; ¡y qué bien!

Los partidos tienen que trabajar duro para tener miembros y votantes. Tener miembros es una tarea fundamentalmente interna. Tener votantes es una tarea fundamentalmente externa. Hay conexión entre ambas, pero no son iguales.

La batahola en el Congreso con la Ley de Partidos debe terminar. Uno de los puntos de tensión es el de las primarias. Y repito, no es aconsejable establecer primarias simultaneas con padrón abierto. ¡No!

Imaginen, cada partido tendría que elegir unos 4,100 candidatos. Si por ejemplo hay seis partidos compitiendo con candidaturas propias, habría que elegir simultáneamente unos 24,600 candidatos, y tendría que haber por lo menos dos contendientes para cada posición en cada partido, o sea, 24,600 x 2=49,200. Pero casi seguro habrá más de dos contendientes por puesto de nominación en los partidos. Una locura si se hace el mismo día con padrón abierto.

Y si se separan las elecciones, como está pautado hacer en el 2020, habría menos candidatos por torneo, pero más procesos electorales. Otra locura.

Las elecciones son esenciales en una democracia liberal, pero el electoralismo no es sinónimo de democracia.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/son-aguiluchos-los-liceistas-no-a-las-primarias-simultaneas-con-padron-abierto/

 

Dos errores del obispo Masalles agosto 2, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:14 am

Rosario Espinal

 Artículo publicado el miércoles 2 de agosto de 2017 en el periódico HOY

Las personas de las comunidades LGBT están acostumbradas a ser objeto de burlas, críticas y maldiciones en cualquier país del mundo. Este rechazo tiene una fuerte raíz religiosa, porque, a pesar de proclamar que Dios es amor, las religiones, todas, creen ser fuente de la verdad absoluta, y muchas coinciden en que los homosexuales, lesbianas, transexuales y transgéneros son anormales, pecaminosos, y le vaticinan la llegada al infierno.

Estos prejuicios han cambiado un poco, en unos países más que en otros, pero en los países de bajo nivel educativo como la República Dominicana, mucha gente sigue aferrada a creencias tradicionales que se fundamentan en la discriminación social, y, por ende, en la negación de derechos. No por casualidad las religiones son una de las causas principales de conflictos y guerras, sobre todo, en las etapas del subdesarrollo, como ilustra hoy de manera aterradora el fundamentalismo islámico.

En la República Dominicana ha sido común que la Iglesia Católica emita opiniones políticas en sus cartas pastorales y por otros medios. A eso se han sumado las entidades que representan las diferentes iglesias evangélicas.

Es discutible si las religiones tienen derecho o no a intervenir en la política. Muchos líderes religiosos consideran que les compete; otra corriente de opinión es que, en estados no confesionales, la misión de las religiones es en el campo de la espiritualidad y social, no político.

Las democracias occidentales han luchado siempre con este conflicto porque, dado el carácter dogmático de las religiones, quien no está de acuerdo con sus doctrinas básicas se considera pecaminoso, y, por tanto, las religiones buscan las condenas civiles de los declarados pecadores.

Como las democracias buscan la protección de derechos y las religiones buscan dictaminar la naturaleza absolutista del bien y el mal, ambos sistemas de pensamiento chocan ante temas cruciales del mundo de hoy, como el derecho de los miembros de las comunidades LGBT a tener derechos.

El mensaje del obispo Víctor Masalles criticando al político Luis Abinader por haberse fotografiado con la transgénero Mía Cepeda presenta dos problemas.

Primero, el blanco de ataque es Luis Abinader, un político que cumple con todos los requisitos para ejercer su función de político, y es uno de los principales líderes del principal partido de oposición.

Si al obispo Masalles no le gustó que muchos perremeístas en la Cámara de Diputados votaran a favor de las tres causales del aborto (que es el origen de su encono, porque se desplomó el plan macabro que ingeniaron las jerarquías eclesiales con los senadores del PLD contra la observación de Danilo Medina al Código Penal), esa no es razón para que un obispo opine peyorativamente sobre ese político, y diga: “Candidato que se presta a esta mojiganga difícil que llegue a ser presidente”. La mojiganga fue tomarse una foto con una persona transgénero.

El ataque de Masalles a Luis Abinader desde su posición eclesial es improcedente e inaceptable.

Si el obispo Masalles quiere participar en política, bienvenido sea, pero debe hacerlo como un ciudadano regular, o entrar a un partido que abrace su causa en contra del aborto ante riesgo de vida para la madre o de violación sexual, y en contra del matrimonio igualitario.

Segundo, es inaceptable el desprecio en su tuit a un ser humano por ser transgénero. La Constitución protege los derechos de todos los dominicanos. Y cuando el obispo intentó defenderse, lo hizo peor: descalificó a todos los defensores de las mujeres en las causales del aborto, y de la comunidad LGTB a tener derechos igualitarios.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/dos-errores-del-obispo-masalles/

 

La Marcha Verde no desestabiliza julio 26, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 5:29 pm

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 26 de julio de 2017 en el peridico HOY 

Si la Marcha Verde desestabiliza o no, ha generado un avispero en los últimos días. Es el cuco que utiliza el Gobierno para amedrentar a la gente, repica una campana. Es la fuerza indetenible que cambiará el curso de la política dominicana, repica otra.

¿Qué es desestabilizar un sistema político? Veamos las principales situaciones.

Desestabilizar un sistema político puede devenir de una insurrección armada en ascenso en contra de un Gobierno (una guerra civil o revolución). Eso no hará la Marcha Verde.

Desestabilizar puede devenir de grandes protestas sociales que culminan en un golpe de estado, ya sea porque los sectores de poder se aterran y los militares copan, o porque surge un militar mesiánico que promete atender el pueblo. Eso no hará la Marcha Verde.

Desestabilizar puede ser el resultado de protestas que afectan severamente las actividades económicas de un país mediante interrupciones en la producción y distribución de bienes. Eso no hará la Marcha Verde.

Desestabilizar puede significar que las protestas son tan inmensas, intensas e integradoras de distintos segmentos sociales que acorralan prácticamente al Gobierno y colapsa. Eso no hará la Marcha Verde, por lo menos en su versión actual.

Que la Marcha Verde no desestabilice no quiere decir, sin embargo, que el PLD esté cómodo con la Marcha. ¡No! Le molesta, le hace ruido.

El PLD ha gobernado por muchos años casi sin oposición. Sentir ahora una cierta presión le incomoda. Sentirse enjuiciado rompe su mito de que el país se divide entre corruptos y peledeístas. Ahora está requeté confirmado que la corrupción también está entre los peledeístas.

Los gobiernos siempre desean la mayor holgura (léase, la menor protesta), y por eso, reaccionan muchas veces de manera desmedida ante el cuestionamiento. Decir, por ejemplo, que la Marcha desestabiliza es una reacción desmedida.

La Marcha Verde cuestiona, señala, devela, y hasta acusa. Es un ejercicio discursivo, y por otro, una acción colectiva (las marchas, piquetes, asambleas, etc.).

La Marcha eleva el tema de la corrupción y la impunidad al debate nacional. La ciudadanía siempre ha sabido que hay mucha corrupción; eso está documentado en todas las encuestas de cultura política que se han realizado en este país en los últimos 20 años. Pero el tema no era central en el debate político. Odebrecht (el escándalo que vino de fuera), y luego la Marcha Verde, lo llevaron a ser conversación cotidiana, indignación constante.

Si la Marcha Verde agudiza el desencanto de la ciudadanía con el gobierno del PLD, eso no es desestabilización, es cambio de sintonía política.

Si la Marcha Verde produce un cambio en las preferencias electorales en el 2020, eso no es desestabilización; se llama realineamiento electoral.

Si la Marcha Verde ofrece a muchos jóvenes la oportunidad de participar en un movimiento social, eso no es desestabilización, es educación política en vivo.

Si la Marcha Verde logra que se reduzca la corrupción y la impunidad sería una inmensa conquista del pueblo dominicano.

Si la Marcha denuncia y camina, nadie tiene que alarmarse ni molestarse. La protesta es un canal de expresión de descontento y una forma de buscar reivindicaciones legítimas. No desestabiliza, reivindica.

Ahora bien, para obtener resultados concretos en su lucha en contra de la corrupción y la impunidad, la Marcha Verde tendrá que enfilar muy bien sus cañones y aumentar su capacidad de presión, porque, el Estado siempre desarrolla anticuerpos frente a las protestas. Y en el caso dominicano, el Estado ha mostrado históricamente una inmensa capacidad de resistir las protestas.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-marcha-verde-no-desestabiliza/

 

Marcha Verde: grano a grano se llena la gallina el buche julio 19, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 11:13 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 19 de julio de 2017 en el periódico HOY 

La Marcha Verde ha sido el factor nacional decisivo para obligar el Gobierno a instrumentar casos contra los identificados por los ejecutivos de Odebrecht como sobornador y sobornados en el caso dominicano. Sin la Marcha Verde, que se estrenó con una gran manifestación el pasado 22 de enero, es muy probable que el Ministerio Público se hubiese “hecho el loco”, como casi siempre sucede en este país de corrupción sistémica y endémica.

La Marcha Verde ha logrado canalizar el repudio que subyace en un segmento importante de la sociedad dominicana contra el robo público (la corrupción), ahora en manos del PLD, con 13 años consecutivos usufructuando. Además, ante las precariedades de la oposición partidaria, muchos han encontrado en la Marcha Verde la posibilidad de expresar su rechazo al Gobierno peledeísta. La Marcha es hoy el espacio primordial de la política opositora.

Todo movimiento social tiene un inmenso reto: mantenerse fiel a sus propósitos. Parece simple, pero no. Es difícil porque en torno a los movimientos sociales (y en especial los que muestran éxito de convocatoria), se generan otros intereses políticos. Además, en la euforia del éxito, se pierde la perspectiva de que el apoyo social a un objetivo no produce necesariamente otros apoyos. He ahí, por ejemplo, la fallida carta de renuncia de hace varias semanas.

En el caso Odebrecht se han iniciado sometimientos, y ya sea porque al Gobierno no le interese instrumentar bien esos procesos judiciales, o porque los encartados ya iniciaron su campaña en los medios de comunicación de que no son culpables (o ambas cosas), hay una alta probabilidad de que al final no haya sanciones importantes para nadie.

Por eso, si el combate a la corrupción es el norte de la Marcha Verde, las demandas y manifiestos deben enfocarse en avanzar el proceso iniciado. Puede parecer poco, pero como dice el refrán, grano a grano se llena la gallina el buche.

Pedir el sometimiento de dos expresidentes y el actual, aunque parezca audaz, desvía la atención del objetivo inmediato. No porque esos presidentes no sean responsables de la corrupción, ¡lo son! Sino porque investigar y someter a Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía sólo sería posible en un contexto de colapso del sistema político, que amplios sectores de la sociedad dominicana rechazarían.

El deterioro económico no ha llegado al punto en que la mayoría piense que es mejor echarlo todo por la borda. Cuando eso llegue, si llega, entonces estaríamos en una nueva ecuación política. Por ahora, la mayoría de la sociedad dominicana busca enmendar, no colapsar.

Los organizadores de la Marcha Verde mostraron el pasado domingo 16 de julio, una gran capacidad de convocatoria, mucha gente asistió a la marcha; pero no una visión oportuna del momento político y las posibilidades reales de cambio. En el manifiesto hizo falta una lista corta y precisa de demandas concretas. El éxito de un movimiento social se mide finalmente por las conquistas específicas que pueda mostrar.

La oposición partidaria quisiera cobijarse en la Marcha Verde para avanzar políticamente, y se presenta a las marchas. ¡Pero ojo! los intereses de la Marcha Verde son distintos, deben consistir en obligar el Estado a ser transparente en la gestión pública y someter a la justicia a los que se desvíen de esos propósitos. Ese no ha sido el norte del Estado Dominicano, y todos los partidos que han pasado por el poder, grandes y pequeños (y casi todos han pasado), están contaminados de corrupción.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/marcha-verde-grano-a-grano-se-llena-la-gallina-el-buche/

 

Mujeres por impunidad, el desvarío con el Código Penal julio 12, 2017

Filed under: Artículos periodísticos de los miércoles — rosarioespinal @ 9:50 am

Rosario Espinal

Artículo publicado el miércoles 12 de julio de 2017 en el periódico HOY 

En el Congreso Dominicano hay un desparpajo con el Código Penal. Tiene cerca de dos décadas en un vaivén. ¿Por qué? Porque las iglesias católica y evangélica tienen montado un chantaje desde hace mucho tiempo para que no aprueben tres causas en las cuales se permitiría un aborto: 1) cuando peligra la vida de la madre, 2) cuando el embarazo es producto de una violación o incesto, y 3) cuando el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida.

El presidente Danilo Medina observó por segunda vez el Código Penal a fines del año pasado, pero el Senado peledeísta, en medio del escándalo Odebrecht, se despachó con un voto mayoritario, rechazando las tres causales señaladas.

Otra vez un órgano fundamental del Estado intentó confabularse con las iglesias para negar derechos a las mujeres. Otra vez las iglesias intentaron chantajear al Gobierno. Otra vez los políticos participan del chantaje para su propio beneficio: que los dejen vivir en paz con impunidad. ¡Es ancestral!

Por suerte ayer, un grupo de diputados y diputadas de distintos partidos, en una conducción ejemplar del debate por Lucía Medina, detuvieron el despropósito de prohibir todo tipo de aborto. No se lograron los derechos que merecen las mujeres a decidir si interrumpen o no un embarazo en las tres causales porque el Senado lo impidió, pero por lo menos no se aprobó la prohibición total del aborto.

Desde la Edad Media, las sociedades que han intentado acercarse a la modernidad y alcanzar algún tipo de democracia protectora de derechos, han tenido que enfrentar las religiones. Son siglos en esta lucha.

¿Por qué? Se supone que las religiones existen para hacer el bien. Porque su norte no es la libertad sino el dogma, y los dogmas son rígidos; atan, no liberan.

El cristianismo y el judaísmo, al emigrar a Europa, tuvieron que hacer adaptaciones en las emergentes democracias, dejar que los parlamentos otorgaran derechos, presionados como estaban por los pueblos. Estados Unidos tuvo que declararse acogedor de todas las religiones para poder desarrollar un Estado moderno.

Pero hay países como la República Dominicana donde todavía las iglesias quieren ser batuta y constitución. Claro, los casos más aterradores de autoritarismo religioso están hoy en el mundo musulmán, donde el Corán (según la interpretación de cada gobierno), sí es batuta y constitución.

Los seres humanos han vivido a expensas de las religiones por razones entendibles. Las religiones tienen el monopolio de lo imposible. Prometen la salvación en el más allá y el consuelo en el más acá. Es un producto potente.

Todos queremos confort, redención, creer que hay otra vida porque nos cuesta creer que somos finitos, que morimos. Hemos creado la eternidad como consolación. ¡Y qué bueno!

Si las religiones se mantuvieran en ese plano, harían una inmensa contribución al calmar las angustias humanas. Pero esa noble misión se desvirtúa porque quieren regular toda la sociedad y las decisiones de los gobiernos. Por eso han estado envueltas en tantas guerras.

Los políticos dominicanos, si realmente creyeran en el Dios justo, podrían gobernar mejor; promover la justicia y la igualdad. ¡Pero no! Muchos entran pobres al gobierno y salen ricos. Nada más claro que los legisladores. Como hacen las leyes, se asignaron, cada uno, la exoneración de un vehículo cada dos años. No traen carros regulares, traen vehículos lujosos.

¿Qué es eso? Robo público, aunque sea legal. ¿Ha visto usted a curas y pastores movilizarse afanosamente contra ese robo? ¡No! Muchos también reciben exoneraciones. ¡Ya quisiera mucha gente!

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