ROSARIO ESPINAL

VENTANAS EN EL ESPACIO

Nuestra generación y la muerte abril 23, 2014

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Artículo publicado en miércoles 23 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

La semana pasada, cuando se hizo noticia dolorosa que Sonia Silvestre estaba al borde de la muerte, dije a una amiga: “llegó la hora de la muerte a nuestra generación”. No es que vayamos a morirnos todos de repente o al mismo tiempo, o que algunos no lleguen a la meta de 100. Significa que nuestra generación entró en la segunda mitad de la vida, casi siempre más corta, mucho más corta, que la primera.

¿Quién es nuestra generación? Las personas que nacimos aproximadamente entre 1945 y 1962. No recordamos, o sólo vagamente, el terror de la dictadura de Trujillo, pero sí los trabucazos de la Revolución, y sobre todo, los Doce Años de Balaguer, personaje engrandecido por una sociedad más adicta al olvido que a la lucha, donde “un traidor puede con mil valientes”.

Nuestra generación fue marcada por las ideas de nuestros padres que vivieron el horror trujillista, por las utopías de cambio que soplaron a principios de la década de 1960 cuando éramos muy jóvenes para principalías, y por el anti-balaguerismo que caracterizó a los que se resistían al olvido.

No todos en nuestra generación fueron anti-balaguerista, pero quienes no lo fueron se ausentaron de la utopía, del entusiasmo, de las angustias y del sufrimiento social de aquellos años.

Sonia Silvestre fue parte de esta generación. Nació en 1952, pero más que eso, se convirtió en la voz de mujer que encarnó la utopía de cambio, la fuerza de la transformación, la conjunción del amor por el país y una causa, el dilema de la existencia, y la pasión que define toda relación.

Nuestros padres vivieron y sufrieron el trujillismo, y los que se revelaron en acción o pensamiento, soñaron con un cambio en aquellos tormentosos años del balaguerismo. Ahí Sonia aludía a nuestras vivencias y avivaba nuestras emociones, y las tonalidades de América Latina nos llegaban con nitidez a través de su voz.

“En mi país que tristeza, la pobreza y el rencor, dice mi padre que ya llegará en el fondo del tiempo otro tiempo y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que sueña labrando su verde solar.”

Nuestra generación se hizo adulta sin saber si debía reír o llorar. Reíamos de entusiasmo, por arrojo, pero sufríamos cuando ametrallaban estudiantes, cuando caían combatientes, o cuando Balaguer se robaba otra elección.

“Por qué llora la tarde su llanto entristece el camino, porque llora teniendo belleza del sol y la flor, porque llora la tarde sabiendo que existe otro día, y alegría después de tormentas y días de sol”.

En la voz de Sonia Silvestre, el amor o el arañazo se volvían políticos, se fusionaban con la tristeza de la pobreza o la euforia de Siete Días con el Pueblo.

“Qué será de ti, necesito saber hoy de tu vida, alguien que me cuente sobre tus días, anocheció y necesito saber”.

Por eso, para quienes cronológicamente forman parte de nuestra generación, haber sido balaguerista representó ausentarse de la intensidad del deseo de cambio que alimentó nuestra juventud.

El período de 1966 a 1978 se conoce como los Doce Años de Balaguer porque él fue jefe casi supremo, rodeado de un cortejo de oportunistas y criminales nunca juzgados, donde la burla desde el poder fue elevada a categoría de eminencia política.

Pero esa también fue la época en que nuestra generación desafió el poder y forjó ilusiones. Nunca jamás ha ocurrido.

Sonia Silvestre dio ritmo, intensidad y dulzura a tantas emociones que hicieron de la nuestra una generación especial, a pesar de tantos descarriados.

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Del Papa Francisco abril 16, 2014

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Artículo publicado el miércoles 16 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Desde su ascensión, el Papa Francisco ha enviado señales de renovación a una Iglesia Católica que se mostraba anquilosada en el mejor de los casos, o sumida en grandes escándalos. Los múltiples casos de pederastia que se develaron en diversos países durante dos décadas, los negocios turbios del llamado Banco del Vaticano, y la vida lujosa de algunos prelados son signos manifiestos de los problemas institucionales.

El Papa Francisco ha enviado cuatro señales específicas de renovación: una, la sencillez en el estilo de vida que debe primar en las personas que se dedican a la vida religiosa; dos, el compromiso con los más pobres, débiles y vulnerables; tres, una iglesia en acción, desafiante de privilegios y sin acomodamientos; y cuatro, una visión de Dios misericordioso y compasivo. Esas señales las ha concretado en algunas acciones y expresiones.

Francisco vive en comunidad, como un sacerdote regular, no enclaustrado en un palacete. En la medida de lo posible, se comunica con la gente de manera directa. Envía señales de paz, no de azotes ni castigos, ni “bastonazos inquisitorios” (su expresión). Se acerca a los desprotegidos y su primer viaje fuera del Vaticano fue a Lampedusa, donde se congregan miles de africanos empobrecidos en su intento por llegar a Europa.

En su primer año de papado, Francisco reúne un conjunto de expresiones que dan testimonio de su nuevo estilo. En su sencillez ha dicho: “Os pido un favor… que recéis al Señor para que me bendiga”. “Yo me he quedado en Santa Marta porque no puedo vivir sin gente”. “Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” “Nadie se salva solo, como individuo aislado”.

Sobre una Iglesia de compromiso social, Francisco ha dicho: “Como me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. “Esto es lo que os pido, sed pastores con olor a oveja”. “La dignidad no es la que da el poder, el dinero, la cultura; la dignidad nos la da el trabajo digno”.

A los jóvenes les ha dicho: “Quiero que haya lío en las diócesis…Quiero que la Iglesia salga a la calle”. “Insto a los jóvenes a apostar por los grandes ideales, a no tener miedo de soñar con cosas grandes”. “Tengan coraje, vayan hacia adelante, hagan ruido”.

En su visión del Dios misericordioso y compasivo, Francisco ha dicho: “Dios nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos”. “Mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”. “No tengáis miedo, no tengáis miedo. El Señor es el Señor de la consolación, de la ternura”.

El año pasado para esta época el Papa dijo: “Vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás”. Lavó los pies a doce jóvenes en una cárcel, y este jueves lo hará a doce personas mayores discapacitadas.

Para los católicos, los mensajes que ha enviado el Papa Francisco en su primer año de papado deben servir de renovación espiritual para construir una iglesia de la humildad, la compasión, la justicia, el respeto, la igualdad, y la acción espiritual transformadora de la sociedad. Una iglesia distante del poder corrupto, de los abusos, y los mensajes inquisitorios. Como ha dicho Francisco, “La iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”.

Muchos seres humanos buscan las religiones para encontrar aliento en medio de las turbulencias de la vida, para engrandecer la existencia humana y transcenderla. Lo que predican y enseñan las religiones es la sustancia que alimenta a los seguidores.

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Leonel y Danilo: la popularidad abril 9, 2014

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Artículo publicado el miércoles 9 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

La popularidad no es liderazgo, pero sin popularidad no hay liderazgo político efectivo; sólo habría poder burdo sin legitimidad social.

En las elecciones de 2004, Leonel Fernández ganó con 57% de los votos, la oposición estaba en el suelo, y el firmamento brillaba para el nuevo presidente. Al pasar los años, la popularidad de Fernández declinó, sobre todo a partir de fines de 2010.

En la encuesta Gallup-HOY de noviembre 2010, el 80% de la población encuestada dijo que en el país las cosas iban por mal camino, 67% dijo que en el gobierno había más corrupción que antes, y sólo 11% indicó que el gobierno estaba resolviendo los problemas del país. El 34% calificó la gestión del gobierno como buena, 34% regular y 31% mala. El 45% expresó que no aprobaba la forma en que Fernández conducía el gobierno, 35% la aprobaba y 19% no tenía opinión al respecto. El 80% de los encuestados dijo que Leonel Fernández quería reelegirse y el 62% expresó desacuerdo con que lo hiciera.

Durante el 2011, el gobierno siguió arrastrando descontento, y para fines de ese año, las encuestas se enfocaron en medir la intención de votos. En la Gallup-HOY de noviembre 2011, Danilo Medina registró un apoyo de 42.6%, inferior a Hipólito Mejía, y el 75% de la población tenía una valoración negativa de la economía del país. El 44.8% dijo simpatizar por el PRD y 40.2% por el PLD.

A fines de 2011, la candidatura del PLD sufría los efectos de dos problemas: la mayor desaprobación del gobierno en la opinión pública, y lo que en aquel momento se conocía como el poco carisma de Medina. Tres factores contribuyeron a cambiar la situación a favor del PLD: la inmensa cantidad de recursos que el gobierno utilizó en la campaña, la dificultad de Hipólito Mejía de sobrepasar el techo de intención de votos, y la compactación de los leonelistas con la selección de Margarita Cedeño como candidata vice-presidencial. Danilo Medina ganó con 51% de los votos.

Desde la presidencia, Danilo Medina logró rápidamente forjar lo que he llamado su “yo político”. Dio inmediato cumplimiento a algunas de sus grandes promesas (el 4% del PIB para la educación es el buque insignia); proyectó una imagen de ciudadano corriente, dispuesto a encontrarse con diversos sectores en sus espacios (las visitas sorpresas se hicieron emblemáticas); se mostró reflexivo y dispuesto a modificar lo inadecuado (ejemplo, Bahía de las Águilas), y capaz de utilizar la emoción para alcanzar grandes propósitos (la denuncia dramática del contrato con la Barrick Gold). Durante este último año y medio, Danilo Medina ha visto su popularidad en las nubes, por encima de 80%, y dice que no quiere ser líder.

He aquí una paradoja: en las encuestas Gallup-HOY de septiembre 2013 y enero 2014, mucha gente dijo que la economía estaba mal, que el costo de la vida había aumentado y que había mucha delincuencia. No obstante, el 52.6% dijo en septiembre 2013 que Medina había hecho más de lo que se esperaba, y en enero 2014, el 86.8% dijo que Medina le genera confianza y 87.4% aprobó la forma en que el Presidente conduce el gobierno.

Para Danilo Medina, esta popularidad ha dado cimiento a su presidencia y liderazgo. Llegó con déficit de carisma y ahora tiene abundante aprobación. Para el PLD, la popularidad de Medina ha servido para revertir el declive en popularidad que registró ese partido en 2010-2011.

La popularidad de Danilo Medina es una variable clave en la política dominicana actual por todas sus implicaciones políticas.

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Estado, nación, soberanía y traidores abril 2, 2014

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Artículo publicado el miércoles 2 de abril de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El Estado es un sistema jurídico-institucional en torno al cual se estructura el gobierno y su relación con la sociedad. La nación es un sentido de identidad forjado a través del tiempo en un conglomerado social. El territorio es un espacio geográfico sobre el cual un Estado reclama soberanía y donde se gesta la cultura que estructura la identidad nacional.

En el siglo 19, la nación dominicana tuvo dificultad para forjar un Estado con capacidad de reclamar soberanía. La independencia de 1821 fue efímera porque faltó convicción y fuerza para sostenerla. Haití encontró terreno abierto para extender su poder, pero no pudo en 22 años suplantar la tradición cultural dominicana.

La independencia de 1844 fue también temporal y sus principales protagonistas no pudieron imprimirle su sello político. Juan Pablo Duarte fue declarado traidor y vivió desterrado. Predominó la opresión y la ideología totalitaria que encarnó Pedro Santana para hundir los ideales trinitarios.

La anexión a España reflejó el endeble sentido de soberanía de los grupos dominantes dominicanos; y luego, a principios del siglo 20, con el país endeudado, se produjo la primera intervención norteamericana.

La dictadura de Trujillo fue clave en la gestación del Estado-Nación autoritario. Trujillo dividió la sociedad dominicana en patriotas y traidores, según se adhirieran o no a su proyecto político.

Instruidos por Trujillo y su cortesano Balaguer, la identidad dominicana se forjó en torno a las nociones de civilización y barbarie, y ambos gobernantes importaron haitianos para realizar los trabajos barbáricos en la industria azucarera.

Posteriormente, todos los gobiernos dominicanos han permitido la migración indocumentada haitiana para ganancia empresarial, bajo el supuesto de que nunca tendrían que integrarlos a la sociedad dominicana, porque quienes se atrevieran a sugerirlo o a hacerlo serían declarados traidores.

Cada Estado tiene soberanía para establecer los criterios de nacionalidad. Eso no es lo que se disputa con la Sentencia TC 168/13, sino la noción de nacionalidad arbitrariamente escogida por los jueces para aplicar a los descendientes de inmigrantes indocumentados, la mayoría de origen haitiano, nacidos en República Dominicana bajo constituciones que no negaban la nacionalidad dominicana a esas personas.

Los defensores de la Sentencia TC 168/13 utilizan dos argumentos distintos para justificarla: el legalista y el etnocéntrico.

El legalista sostiene que los descendientes de inmigrantes indocumentados no pueden recibir la nacionalidad porque sus padres vivían en condición de ilegalidad cuando nacieron. Es como decir que los hijos fuera de matrimonio no pueden ser declarados legalmente por el padre que los procreó en concubinato.

El etnocéntrico parte de que los hijos de inmigrantes indocumentados, en este caso de mayoría haitiana, no pueden recibir la nacionalidad dominicana porque no son culturalmente dominicanos, aunque hayan nacido y se hayan criado en República Dominicana. Esta noción puede alcanzar la categoría xenófoba cuando se argumenta que ellos constituyen un atentado a la nación dominicana.

Para coronar esos argumentos, los defensores de la Sentencia arguyen que las decisiones del Tribunal Constitucional son irrevocables y hay que acatarlas sin cuestionamientos.

Como la mayoría de la población dominicana no quiere la migración haitiana, muchos aceptan la Sentencia en base a esos argumentos, a pesar de ser injusta y retorcer constituciones anteriores; y además, sus principales defensores tildan de traidores a los críticos.

Pero ojo: si hay traidores, son los gobiernos dominicanos y los empresarios que han promovido por 100 años la migración indocumentada de haitianos para explotarlos bajo el supuesto de que siempre podrían negarles derechos como hace la Sentencia TC 168/13.

Crear guetos de inmigrantes indocumentados o ciudadanos de segunda clase constituye una traición a la patria y vulnera la soberanía.

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La “Ley” como pretexto marzo 26, 2014

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Artículo publicado el miércoles 26 de marzo de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Desde tiempos inmemoriales, la ley ha sido escrita, promulgada y utilizada con justicia e injusticia. Por eso, el argumento del respeto al “imperio de la ley” hay que tomarlo con prudencia y criticidad. A veces es un pretexto para lo injusto e inapropiado.

Podría traer a colación varios ejemplos para explicar el postulado anterior, pero aquí me referiré sólo a los peajes, tema de renovado interés en estos días en que el gobierno busca afanosamente dinero para saldar deudas acumuladas.

El presidente Danilo Medina es de poco hablar, pero a veces se dispara con justificaciones poco dignas del don humanista que busca proyectar desde la Presidencia, y tanto apoyo le ha generado.

En su visita a Samaná la semana pasada expresó que no podía disponer la reducción de los peajes en las carreteras de Samaná y las Terrenas porque las tarifas fueron establecidas en contratos aprobados por el Congreso Dominicano, a favor de las compañías privadas que construyeron esas carreteras, y él, como presidente, tiene que respetar la Ley.

Esos contratos, como ya sabe mucha gente, requieren al Gobierno pagar anualmente la diferencia entre lo recaudado por peajes y la cantidad que dichas compañías constructoras establecieron como monto que debían ganar anualmente.

Esto significa que la construcción de esas carreteras ha sido un negocio redondo para las empresas concesionarias. Si el peaje no deja el beneficio requerido, el gobierno paga la diferencia.

Pregunto: ¿cuántos negocios en este país obligan al Estado a pagar la diferencia entre lo que ganan y lo que desean ganar?

En el capitalismo, supuestamente, reina la capacidad de riesgo empresarial. Si los empresarios ven oportunidad hacen negocios; si no, no lo hacen. Sin embargo, esa no fue la lógica que predominó en la negociación entre las empresas constructoras de esas carreteras y el Gobierno Dominicano.

Pregunto: si el tráfico vehicular por esas carreteras es tan bajo que no genera beneficios, ¿para qué las construyeron? O si el beneficio deseado por las empresas sobrepasa la capacidad de generación de ingresos por peaje, ¿por qué el Estado aceptó un chantaje? ¿Quiénes ganaron comisiones en esas negociaciones?

Danilo Medina no sólo dijo en Samaná que tiene que respetar la Ley, sino también que las compañías constructoras de esas carreteras necesitan el ingreso para pagar sus préstamos. ¿Es esa una justificación válida?

Si una empresa buscó un préstamo por un monto mayor del que podía pagar, entonces el banco que prestó corre el riesgo y debe asumir posibles pérdidas, no el pueblo dominicano que ni siquiera puede usar mucho esas carreteras.

Se podrá decir que los choferes no están obligados a transitar por esas vías, y de hecho, si hay alternativas, evitan los peajes, como ha ocurrido con la nueva circunvalación de Santiago, que para ser utilizada, el gobierno tuvo ahora que reducir el peaje.

Todos los gobiernos ofrecen subsidios a la población en distintas áreas, pero deben limitarse a subsidios directos, no a compensar empresarios en busca de grandes ganancias.

Si el gobierno construye una carretera con un préstamo, tiene que pagarlo con intereses, y para eso cobra impuestos. Pero si una empresa privada construye la carretera y establece por ley sus niveles de ganancia, es una mala ley.

Conclusión: hay que respetar las leyes, pero no todas las leyes son justas. Por eso, antes de emitir una ley, el Congreso y el Poder Ejecutivo deben pensar más en el bienestar de la ciudadanía. Si se equivocan, a propósito o no, entonces hay que modificar la ley en busca de justicia, no usar la ley como pretexto para mantener la injusticia.

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Sentencia y haitianos: que quede claro marzo 19, 2014

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Artículo publicado el miércoles 19 de marzo de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

En los últimos seis meses, República Dominicana ha estado sometida a fuertes embates políticos producto de la Sentencia TC 168/13, que no es justa ni patriótica. A su favor, los promotores de la Sentencia tienen que la mayoría de los dominicanos no quiere la migración haitiana, y en eso se amparan para confundir la opinión pública.

Primero, el gobierno dominicano es el principal culpable de la gran cantidad de haitianos indocumentados en el país. Por 100 años, el Estado ha permitido la migración ilegal de trabajadores haitianos depauperados para ofrecer mano de obra barata a los empresarios dominicanos, incluido el propio gobierno, y enriquecer funcionarios civiles y militares que trafican. Mientras esa población inmigrante creció, los gobiernos dominicanos nunca la documentaron, precisamente porque quieren trabajadores pobres y sin derechos.

Segundo, a través del tiempo, esos trabajadores indocumentados procrearon, y a sus hijos nacidos y criados en República Dominicana les correspondía la nacionalidad dominicana porque ninguna constitución dominicana antes de 2010 se la negaba.  De unos 200 mil descendientes de haitianos nacidos en territorio dominicano en la actualidad, según la Primera Encuesta de Migración, 22,654 tienen papeles legítimos y 13,672 papeles ilegítimos, según la Junta Central Electoral. La mayoría no tiene ningún papel. La Sentencia TC 168/13 ha declarado todas esas personas ilegales y dispone que se le aplique el Plan de Regularización de Inmigrantes.

Tercero, ante las quejas por la injusticia de la Sentencia, el gobierno de Danilo Medina ha prometido someter al Congreso un Plan de Naturalización, pero eso no tiene sentido. ¿A quién van a naturalizar? ¿A los inmigrantes haitianos indocumentados que son haitianos? ¿A sus descendientes nacidos y criados en República Dominicana que son dominicanos? Reconocer que esos descendientes son dominicanos no significa amnistía ni fusión de la isla como dicen para atemorizar los promotores de la Sentencia.

Cuarto, República Dominicana tiene derecho a establecer sus leyes pero deben ser jurídicamente sustentables. La Sentencia 168/13 no lo es como han mostrado destacados juristas. Por eso países tan disímiles como Cuba, Venezuela y Estados Unidos coinciden en cuestionarla.

En este contexto, Danilo Medina no tiene opción feliz. Se hace rehén de la Sentencia TC 168/13 con sus implicaciones negativas a nivel nacional e internacional, o busca que prevalezca la legalidad y la justicia. Darle largas al asunto con la esperanza de que se diluya el conflicto es un juego de azar.

He aquí el nudo de la contradicción: 1) la mayoría del pueblo dominicano no quiere la migración haitiana, 2) muchos empresarios (incluido el gobierno) quieren mano de obra barata haitiana, 3) hay una Ley de Regularización de Inmigrantes aprobada en 2004 que ha regularizado muy pocos indocumentados, 4) el Tribunal Constitucional ha ilegalizado a todos los descendientes de inmigrantes indocumentados nacidos en territorio dominicano desde 1929, y 5) hay un bosquejo de Ley de Naturalización para nacionalizar a quienes el Tribunal Constitucional desnacionalizó.

¿Cómo avanza un país donde el Estado y los sectores empresariales quieren mano de obra barata sin otorgar derechos en pleno siglo 21?

La solución al tollo migratorio dominicano requiere: 1) control estricto de frontera, 2) documentar los inmigrantes que la economía dominicana necesite, 3) repatriar de manera ordenada los que no puedan ser empleados y no muestren arraigo en la sociedad dominicana, y 4) reconocer derechos de nacionalidad a los descendientes nacidos y criados en territorio dominicano antes de 2010.

Implementar estas medidas es complejo e implica coraje y voluntad gubernamental, pero peor es seguir aumentado la población indocumentada como ha hecho República Dominicana por 100 años.

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Hechizo del PLD marzo 12, 2014

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Artículo publicado el miércoles 12 de marzo de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

El PLD ha logrado convencer un amplio segmento del electorado que el país va bien, “e’pa’lante que vamos”. El progreso se observa en túneles, elevados y el Metro. La ciudad de Santo Domingo tiene rascacielitos y proliferan las yipetas y carros de lujo en medio de accidentes, heridos y muertos. Ah, y comparado con Haití, la prosperidad dominicana es inconmensurable.

Es 2014, y desde agosto de 2004, el PLD gobierna a sus anchas, prácticamente sin oposición política. Los sectores de poder tradicional se enfilaron con el gobierno a cambio de seguir recibiendo beneficios. El aire de renovación que trajeron los jóvenes líderes peledeístas en 1996 se lo tragó el conservadurismo.

El PLD controla el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Cambió la Constitución y nombró todos los jueces de las altas cortes. El desdén por la sociedad civil es tema recurrente de sus voceros mediáticos, y no hay real combate a la corrupción, aunque ahora existan las veedurías para cubrir apariencias.

El reciente informe del Banco Mundial, titulado, “Cuando la prosperidad no es compartida” evidencia que el PLD ha gobernado en medio de pobreza y desigualdad, adornada con crecimiento económico.

Según el Banco Mundial, y cito:

“A pesar del fuerte crecimiento económico de la última década, aún subsisten grandes inequidades en la sociedad dominicana, inequidades que han disminuido a un ritmo menor del esperado. El PIB per cápita creció en casi un 50 por ciento del 2000 al 2011, sin embargo, muchos de los 10 millones de habitantes del país no pudieron beneficiarse de este crecimiento. La pobreza moderada se redujo a sólo la mitad del aumento dramático que hubo después del único proceso de retroceso del crecimiento de la década, la crisis económica del 2003-2004. La pobreza crónica – en la que la gente sufre largos y persistentes episodios de privación – sigue siendo alta. Aún más preocupante es el hecho que casi una tercera parte de la población es pobre a pesar de tener las habilidades y los activos para generar un ingreso mayor”.

Agrega el informe:

“La República Dominicana también tiene una baja movilidad económica, con menos del 2 por ciento de la población escalando a un grupo de mayores ingresos durante la década, comparado con un promedio del 41 por ciento en la región de América Latina y el Caribe en conjunto”.

En este contexto, la pregunta crucial es: ¿cómo ha podido el PLD mantenerse en el poder a pesar de la pobreza endémica?

La respuesta tiene tres componentes principales:

Primero, el fuerte endeudamiento externo ha posibilitado el crecimiento de la economía aunque sea sin redistribución de riqueza. Segundo, la ampliación del sistema clientelar a través de programas de compensación de bajos montos ata un segmento importante de la población al partido gobernante. Tercero, la unidad de la dirigencia peledeísta contrasta con la fragmentación de la oposición política.

Para sostener este modelo económico, el PLD ha recurrido a múltiples aumentos de impuestos que se cargan fundamentalmente a la pequeña clase media. Por eso la base impositiva con relación al crecimiento del PIB aparece siempre baja, y existe la tentación de seguir aumentándola. Ahora es el peaje, otro impuesto regresivo que afectará fundamentalmente las capas medias.

A fines de 2012, el significativo aumento de impuestos se atribuyó a los excesos de Leonel Fernández, y Danilo Medina salió ileso del conflicto con un alto nivel de popularidad, que ha servido para mantener el hechizo del PLD. Pero como dice la canción: ¿hasta cuándo, hasta cuándo? Respuesta: hasta tanto no haya oposición política creíble que cautive la mayoría del electorado.

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Al borde del fanatismo marzo 5, 2014

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Artículo publicado el miércoles 5 de marzo de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

La anomía, dijo hace mucho tiempo Emilio Durkheim, es la falta de reglas claras para lograr un orden social aceptable. Ante la anomía, la gente se descarrila, el Estado pierde la capacidad de guiar la nación, y el caos arropa la sociedad.

Estos son tiempos de incertidumbre en todo el mundo. En la incertidumbre surge el pánico, y en estado de pánico se pierde la racionalidad efectiva.

El progreso prometido por el capitalismo neoliberal se derrumba ante los ojos de las grandes mayorías del mundo globalizado que no alcanzaron la tierra prometida de la prosperidad. Las desigualdades económicas registran los niveles más altos del último siglo, aún en los países más desarrollados con amplios programas de compensación social.

Se perdió, por otro lado, la utopía socialista. El socialismo del siglo 21 se consume en su propia salsa y no hay paradigmas nuevos que reorienten las naciones. Las dictaduras persisten o se reinventan, y las nuevas democracias apenas subsisten.

Como en cada época de crisis, resurgen las fuerzas xenófobas viscerales. El “otro” es el problema. El “otro” es fuente de resentimiento, miedo, fanatismo. Se apela al atentado a la soberanía y las costumbres. El discurso de civilización y barbarie encuadra la política.

Los proyectos colectivos de protección de derechos no caben en estos estadios sociales y el antagonismo dificulta la solidaridad social. Apegarse a un profundo sentido de justicia es el único antídoto a los resentimientos que se concretan generalmente contra los más vulnerables.

La lista de ejemplos actuales de rechazo social es larga. Sólo hay que mencionar los movimientos contra inmigrantes en Estados Unidos, Francia, Italia, Holanda, Suiza, Austria, Costa Rica, Bahamas, República Dominicana, etc., o contra los homosexuales en Rusia, Nigeria y Uganda entre otros.

Los grandes flujos migratorios han sido consustanciales a la idea de prosperidad en el mundo, y República Dominicana conjuga dos fenómenos que son cara de una misma moneda: la migración hacia fuera de dominicanos y la migración hacia dentro de haitianos. La economía dominicana se nutre de ambos flujos.

La migración dominicana hacia el exterior quita presión al limitado mercado laboral dominicano, genera divisas, y sirve de ingreso complementario a muchas familias dominicanas. La migración haitiana ofrece la mano de obra barata que absorben muchos empresarios, incluido el Estado Dominicano.

El desbalance está en que mientras muchos dominicanos experimentan mejoría económica en el exterior, en particular sus descendientes, muchos inmigrantes haitianos y descendientes viven en la extrema pobreza en República Dominicana. Mientras la mayoría de dominicanos y sus descendientes en el exterior adquieren derechos, los haitianos y sus descendientes en República Dominicana son desprovistos de derechos.

Es una ecuación económica reproductora de gran desigualdad en la sociedad dominicana, y mientras menos derechos tienen esos inmigrantes y sus descendientes, mayor será la desigualdad que se sustenta en discriminación y marginalidad.

Como sucede en cada país donde hay brotes xenófobos, el gobierno enfrenta el dilema de qué hacer: lo agita o lo disuade.

Con frecuencia, el fanatismo nacionalista es rentable a nivel político porque desvía la atención de otros problemas; pero también tiene consecuencias negativas a nivel nacional e internacional. La República Dominicana enfrenta actualmente este dilema.

La Sentencia TC 168/13 ha sido el marco actual para agitar el nacionalismo xenófobo. El silencio de Danilo Medina sobre este tema en su discurso del 27 de febrero intentó aplacar los ánimos.

De todas maneras, la nación y la comunidad internacional esperan por la definición del Presidente, ante la falta de reglas que ha caracterizado el proceso migratorio haitiano hacia República Dominicana para beneficio empresarial, y ante la injusticia de la Sentencia.

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Danilo Medina: ¿qué hará con tanto poder? febrero 26, 2014

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Artículo publicado el miércoles 26 de febrero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Mañana 27 de febrero, el presidente Danilo Medina hará la rendición de cuentas a la nación del primer año completo de su presidencia. Llega a este evento con un altísimo nivel de aprobación, un triunfo electoral en el recién finalizado VIII Congreso del PLD, y la oposición política del país cada vez más dividida e ineficaz. La economía no es próspera, pero tampoco está sumida en una fuerte crisis.

En pocos momentos de la historia dominicana ha encontrado un presidente tantas condiciones favorables para gobernar bien, impulsar cambios positivos y fortalecer la democracia. El momento es propicio, y la interrogante es si Danilo Medina lo aprovechará bien; o si hará como tantos otros presidentes dominicanos que han desperdiciado las oportunidades de ser grandes estadistas.

Trujillo fue un tirano, Balaguer un tirano enano, al PRD se le recuerda por gobiernos en crisis, y a Leonel Fernández muchos lo recuerdan ahora, según revelan las encuestas, por la corrupción. No es buen balance del pasado presidencial, aunque en cada uno de esos gobiernos se realizaran algunas obras positivas.

El eslogan de campaña de Medina fue: “continuar lo que está bien, corregir lo que está mal, hacer lo que nunca se hizo”. Su anillo palaciego es parcialmente nuevo, pero dejó intacto el alto funcionariado de la cúpula peledeísta y partidos aliados, a pesar del descontento popular con muchos de esos funcionarios. Como lo ayudaron a ganar, todos recibieron premios. Para adornar ese entorno, la Presidencia inventó los grupos de veedurías, que se supone vigilarán para lograr transparencia. Ojalá puedan, porque es difícil supervisar políticos diestros en el clientelismo.

Un logro de Medina hasta el momento es haber evitado grandes escándalos de corrupción, pero eso generalmente ocurre después de un par de años, por lo que hay que esperar para emitir veredicto.

La popularidad de Medina ha derivado de hacer lo que no se había hecho.

Asignar el 4% del PIB a la educación como indica la Ley General de Educación vigente desde 1997, y que los dos presidentes anteriores ignoraron. Escuchar grupos sociales afectados ante determinadas situaciones. Visitar localidades y organizaciones sin aparataje militar ni político para escuchar demandas e impulsar algunas soluciones (las llamadas visitas sorpresas). Reclamar un mejor contrato a la Barrick Gold para aumentar los ingresos del gobierno. Y en sus acciones públicas, combinar empatía con pragmatismo. Así ha generado Medina satisfacción en un amplio segmento del pueblo que lo ha visto como un político con buenas intenciones.

No obstante, los grandes problemas del país siguen gravitando. El alto desempleo, los bajos salarios, la fuerte carga impositiva para las capas medias, la marginalidad urbana, la desigualdad social, la delincuencia y criminalidad, la economía de la droga que infesta la sociedad, la baja calidad de los servicios educativos y de salud, la ineficiencia gubernamental, y una sobrecarga de empleomanía pública innecesaria que abulta el presupuesto nacional.

Enfrentar estos problemas requiere mucho más que medidas cosméticas o un resabio ocasional.

Hay que modificar el sistema económico para hacerlo más competitivo, diverso y eficiente, y así poder agrandar la producción, crear más empleos y de mejor calidad. La empleomanía holgazana en el Estado no es solución.

Se requiere un funcionariado público honesto y entrenado que cumpla con eficacia sus funciones, desde la Policía que se encarga del orden doméstico, hasta el servicio exterior que coloca el país, bien o mal, en la faz de la tierra.

Estos cambios suponen enfrentar la corrupción, el clientelismo y el nepotismo; invertir con eficiencia y sabiduría. ¿Lo hará Danilo Medina con el poder que tiene?

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/danilo-medina-que-hara-con-tanto-poder/autor/rosario-espinal/

 

Leonel y Danilo: se equivocan los dos febrero 19, 2014

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Artículo publicado el miércoles 19 de febrero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El artículo de Leonel Fernández “El poder y el liderazgo: entre puestos y sobrecitos”, publicado en el Listín Diario el pasado 10 de febrero ha provocado diversos comentarios en la prensa nacional sobre la naturaleza del liderazgo político en República Dominicana. El postulado central de Fernández es que el liderazgo es circunstancial y depende de quién maneje los recursos. Quien da se hace líder, quien no se desploma como líder. Así de clarito.

El artículo no es una disquisición teórica o histórica, aunque la introducción esté cargada de nombres de autores. Es una fábula que se dirige, sin mencionarlo, a Danilo Medina, el mismísimo que recientemente se alzó con la mayoría de las posiciones en el Comité Central y Político, y registra alta aprobación.

De sus fábulas, Fernández elevó a axioma general que el liderazgo político es consustancial al acceso a recursos para su distribución clientelar. Este argumento es tan errado como el de Danilo Medina en 2007 cuando al perder las primarias dijo: “Me venció el Estado”.

Cierto, los recursos económicos son importantísimos en política, y con dinero se puede ganar y aumentar poder. Pero asumir que la popularidad o el liderazgo político que supone dirigir una nación derivan fundamentalmente del manejo clientelar de los recursos públicos es falso.

En las primarias de 2007, Leonel Fernández ganó no sólo porque manejaba el Presupuesto Nacional para dar puestos y sobrecitos, sino también porque había ganado las elecciones de 2004 con un alto nivel de votación, el país comenzaba a recuperarse de la crisis económica de 2003-2004, y la Constitución que había aprobado Hipólito Mejía en 2002 permitía la repostulación. En esa coyuntura, por más influencia que Danilo Medina tuviera en las estructuras del PLD, las circunstancias favorecían la candidatura de Fernández.

Para las primarias de 2011, a pesar de los intentos en contrario, Fernández hizo lo que procedía: anunció que no se repostularía. La Constitución que él mismo había promovido no lo permitía. El resultado fue el triunfo de Medina, principal sucesor a la espera.

El problema actual del liderazgo de Fernández proviene de que durante su Presidencia de 2004-2012, malgastó la alta aprobación que le confirió la ciudadanía. Con frecuencia hizo lo que quiso, aún en medio de fuerte oposición, y hubo permisividad en el gobierno que se tradujo en corrupción y en desencanto de la gente.

Fernández fue perdiendo apoyo en la sociedad, aunque sus vínculos con todas las formas de poder eran (y son) muy grandes. Las encuestas comenzaron a registrar el desencanto a principios de 2011, y todavía siguen reportando evidencias.

Danilo Medina ha seguido una estrategia diferente. Sabe que a pesar del apoyo de Fernández en el 2012, es su contrincante. Sabe que los principales sectores de poder tradicional del país son más leonelistas que danilistas. Sabe que un amplio segmento del pueblo dominicano se había cansado del estilo jerárquico y argumentativo de Fernández, llevado a su máxima expresión en la negativa de asignar el 4% a la educación.

En este contexto político, Medina ha construido apoyo propio desde la Presidencia a través de una conexión más directa con la gente, escuchando sus demandas y dando respuesta rápida a algunos problemas. Se desdobló ante el pueblo como gobernante con buenas intenciones, combinando emoción primaria con pragmatismo. Mucha gente lo vio entonces creíble y culpan a Fernández de los males. Ahí radica la popularidad actual de Medina, no simplemente en que da puestos y sobrecitos.

El liderazgo político es siempre circunstancial y pocos transcienden en la historia. Los que se fundamentan en puestos y sobrecitos son de los más endebles y efímeros.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/leonel-y-danilo-se-equivocan-los-dos/autor/rosario-espinal/

 

Venganza de Moctezuma: Danilo y Leonel febrero 12, 2014

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Artículo publicado el 12 de febrero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El VIII Congreso del PLD fue insípido e incoloro. No dejó huellas importantes en la sociedad dominicana. No hubo innovación, ni siquiera reafirmación, ideológica ni programática. Sólo se recordará que los danilistas le ganaron a los leonelista.

Con una dirección partidaria frisada por más de una década, el PLD se abocó a agrandar sus dos principales órganos directivos: el Comité Central y el Comité Político. ¡Ah!, pero sólo a agrandar, porque la dirigencia no se sometió al concurso electoral.

Como la mayoría de los nuevos miembros electos al Comité Central y Político son colaboradores de Danilo Medina, el resultado neto del VIII Congreso del PLD es que el grupo de Medina arrasó y obtuvo un gran poder en la estructura partidaria.

Este dato tiene significación porque de 2007 a 2011, es decir, después de la derrota en las primarias peledeístas de 2007, Medina experimentó un significativo declive de poder al alejarse del gobierno, y dejar su suerte presidencial a la posibilidad de que Leonel Fernández lo apoyara en el 2012.

En un país presidencialista como República Dominicana, la apuesta de Medina era arriesgada, aunque no tenía mejor opción. Le ayudaba que la Constitución de 2010 impedía la reelección consecutiva, lo que restringía las opciones de Fernández para otra repostulación.

Leonel Fernández hegemonizó la campaña, e igual hizo en la transición. Danilo Medina era un conocido estratega político pero no tenía fuste reconocido de líder nacional. Sus limitados recursos discursivos en relación con Fernández siempre disminuyeron su estatura política.

La tortilla se volteó en los primeros meses del nuevo gobierno por dos razones: un amplio segmento de la población identificó a Leonel Fernández como el culpable de los males: corrupción, delincuencia, déficit fiscal, aumento de impuestos, etc.; mientras Danilo Medina se desdobló en el político bueno: abrió los oídos e hizo algunas concesiones importantes a la población.

Fernández, distante y calculador, fue reemplazado por Medina, interesado en acortar distancia con la población.

Con todos los resortes de poder acumulados por Fernández dentro y fuera del PLD en 12 años de presidencia, sólo un altísimo nivel de popularidad podía servir de escalera para llevar a Medina a la cima presidencial, y lo ha logrado. Durante el último año y medio, Medina ha cultivado con esmero su imagen y ha tomado medidas de impacto popular, comenzando con la asignación del 4% a la educación.

Pero todos esos logros serían insuficiente para asegurar poder hacia adelante. Por eso los danilistas no dejaron espacio para derrotas en la elección de los miembros del Comité Central y Político. Con amplios recursos y la mayoría de los cuadros peledeístas de su lado, Danilo Medina decidió alzarse con la mayoría de los puestos en ambas instancias de dirección.

Es leyenda mexicana que la diarrea que produce la comida a los extranjeros data de la venganza de Moctezuma contra los españoles por no tomar en cuenta a los nativos. La barrida de los danilistas sin pactismo con el leonelismo ha sido su venganza; y no sólo eso.

Ahora son miembros del Comité Político compañeros de Medina con quienes probó suerte durante su ostracismo entre 2007 y 2011, y con ellos contará para ejercer poder en el PLD y en la política dominicana hacia el 2016 y después.

Esta nueva correlación de fuerzas no significa que el liderazgo de Fernández eclipsó, sino que el leonelismo ya no corre solo. De ahora en adelante tendrá que negociar y medir fuerzas con el danilismo que dispara fuerte desde el partido. Esta es la única novedad del VIII Congreso del PLD.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/venganza-de-moctezuma-danilo-y-leonel/autor/rosario-espinal/

 

Danilo Medina en Cuba: la ilegalidad develada febrero 5, 2014

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Artículo publicado el miércoles 5 de febrero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

En la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrada en Cuba, Danilo Medina señaló cantante y sonante que en República Dominicana hay alrededor de un millón de haitianos, la mayoría indocumentados, que circulan libremente y utilizan los hospitales y escuelas; que aunque la ley laboral dominicana sólo permite 20% de empleados extranjeros en las empresas, los haitianos constituyen alrededor del 80% en la agricultura y 90% en la construcción.

Sobre la Sentencia TC 168/13 dijo que no hay violación de derechos porque los descendientes de haitianos nunca tuvieron la nacionalidad dominicana, por tanto, no se puede quitar lo que nunca se tuvo. Creativo, ¿ah?

Estos planteamientos tuvieron como objetivo responder las acusaciones de racismo y discriminación formuladas por el combativo Ralph Gonsalves, Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, a propósito de la Sentencia TC 168/13.

Lo expresado por el exasperado Medina, lejos de mostrar que en República Dominicana no hay racismo ni discriminación, develó públicamente ante los jefes de Estado allí presentes, la magnitud de la ilegalidad migratoria en el país, ilegalidad que confirma la discriminación, no la solidaridad.

El problema dominicano no es Gonsalves ni CARICOM, ni otro país u organismo internacional. El problema dominicano es consigo mismo. Es las consecuencias sociales que derivan de tanta ilegalidad migratoria promovida por los gobernantes dominicanos para la explotación laboral.

Primero, la frontera dominico-haitiana la controlan las Fuerzas Armadas dominicanas, la Dirección de Migración y la Dirección de Aduanas. Lo que pasa por ahí, legal o ilegalmente, es con su aprobación o negligencia.

Segundo, la cantidad de haitianos indocumentados no están en República Dominicana por solidaridad, sino porque el Gobierno y muchos empresarios se han beneficiado de la abundante mano de obra ilegal haitiana.

Tercero, los gobiernos dominicanos han permitido que los empresarios agrícolas y de la construcción empleen tantos haitianos en violación a la ley laboral, no por solidaridad, sino porque realizan los trabajos más duros por bajos salarios.

Cuarto, los inmigrantes haitianos y sus descendientes van a hospitales y escuelas dominicanas porque ¿dónde van a ir si viven en el país? Lo dijo el Presidente: son el 80% de la mano de obra agrícola y 90% en la construcción.

Aunque Danilo Medina se envalentonara en Cuba, y con eso cautivó las huestes dominicanas que lo llamaban blandón, su estrategia de develar tanta ilegalidad para rebatir acusaciones de racismo y discriminación mostró un país donde más vale la explotación que la ley.

La migración haitiana indocumentada que han promovido o permitido los gobiernos dominicanos por décadas es trata humana, violatoria de derechos humanos, y ha sustentado un sistema de súper-explotación laboral en el azúcar, y luego en otros renglones. Los gobiernos haitianos han sido cómplices porque no protegen su ciudadanía y las condiciones en Haití son peores.

Este sistema de súper-explotación laboral pone la República Dominicana en la picota a nivel internacional, sobre todo ahora que el gobierno reclama soberanía para aplicar la Sentencia TC 168/13, que niega derechos de nacionalidad a personas nacidas y criadas en territorio dominicano de padres inmigrantes indocumentados.

La Sentencia busca precisamente negar derechos desde 1929, porque la Constitución de 2010 los niega de ahí en adelante. Esto lo saben los jefes de Estados de la región, hablen o no, condenen o no, porque tontos no son.

Para República Dominicana, esta población pobre y desprotegida de inmigrantes indocumentados y descendientes seguirá aquí explotada y empobrecida. Este es el problema dominicano que la Sentencia TC 168/13 agrava, no resuelve, aunque la embriaguez del nacionalismo discriminatorio produzca tanta ceguera y encono.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/danilo-medina-en-cuba-la-ilegalidad-develada/autor/rosario-espinal/

 

Cuando Santiago se fuñó enero 29, 2014

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Artículo publicado el miércoles 29 de enero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

Santiago ha experimentado un crecimiento desordenado en las últimas décadas. La ciudad es ahora un conglomerado de barrios sin planificación ni conexión adecuada, y la población pobre se ha multiplicado sin fuentes de trabajo suficientes para absorberla. Este aumento poblacional es el resultado de dos fenómenos concurrentes: la migración de campos y pueblos aledaños, y la migración haitiana que ha permitido el gobierno dominicano para ganancia empresarial.

Las pocas avenidas grandes que se construyeron en décadas pasadas conducen a pequeñas calles fatigadas por el congestionamiento, y no se han construido vías de comunicación alternativas en los últimos años.

Por ejemplo, el edificio gubernamental frente al Cementerio de la Calle 30 de marzo, construido en un lugar inadecuado, impide una conexión fluida entre las avenidas 27 de Febrero y Hermanas Mirabal; y la Avenida Bartolomé Colón, que podría ser una vía expedita hacia el centro sigue siendo pequeña.

Mientras nada se hace, la población y el número de vehículos crecen. La nueva circunvalación, anunciada para ser inaugurada en febrero después de varios años en lenta construcción, es una obra importante pero no resuelve muchos de los problemas urbanos de Santiago.

Además, la gracia de la ciudad se perdió. Después de la reconstrucción del Monumento a los Héroes de la Restauración, el Ministerio de Cultura prohibió el acceso en vehículo. Se entendería un control del tráfico de noche por la cantidad de personas que visitan el lugar para la juerga,  pero que no se permita subir en carro de día despoja el público del derecho a disfrutar con facilidad la vista panorámica urbana más linda del país. No todo el mundo es suficientemente atlético o saludable para subir a pie, y la delincuencia también desincentiva la aventura. El acceso vehicular debe permitirse por lo menos durante las horas del día como atractivo turístico de la ciudad.

El Centro Histórico de Santiago está sucio y carece de atractivos para el esparcimiento. Las capas medias abandonaron esta zona porque no hay novedad comercial ni recreativa. De día está lleno de vendedores ambulantes y de noche es un desierto.

La Catedral es parte importante de la zona, pero por sí misma no puede darle vida al centro urbano, y querer resaltarla sin atractivos circundantes carece de sentido social y económico. Las edificaciones alrededor de la Catedral hay que remozarlas con un sentido de preservación arquitectónica, y entregarlas a organizaciones que puedan darle mantenimiento y vida con fondos públicos y privados. Por ejemplo, el Instituto de Cultura y Arte (ICA), ubicado frente a la Catedral, trae jóvenes a la zona. ¿Por qué quitarlo del lugar como se rumora?

Santiago carece de una clase empresarial que cuente con oídos atentos en la clase política peledeísta, partido que ha gobernado el país la mayor parte de este tiempo. El PLD nunca tuvo su fuerte en Santiago, ni ha comprendido el potencial de esa ciudad; y los principales políticos peledeístas de Santiago han emigrado a Santo Domingo, estableciéndose allí en otros cargos con otras prioridades.

Por otra parte, la fuerte emigración de empresarios y capas medias hacia Santo Domingo y el exterior también ha contribuido a hacer de Santiago, por primera vez en la historia republicana, una ciudad de segunda, no la segunda.

Para agravar la situación, el alcalde surgió de un parto político forzado, los partidos se pelean en la sala capitular, y la basura y los hoyos se acumulan en las calles. Ah, y para colmo, las Águilas Cibaeñas andan descarriadas.

Oh Santiago, quién te vio y quién te ve, como hace años escribió el distinguido don Arturo Bueno.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/cuando-santiago-se-funo-2/

 

La Carta Pastoral: lo que omitió enero 22, 2014

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Artículo publicado el miércoles 22 de enero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

La Carta Pastoral del Episcopado Dominicano con motivo del Día de la Altagracia se dedicó a resaltar la importancia de la familia.

Sin duda, la familia es fundamental en todo conglomerado humano y ha existido en todas las sociedades de las que hay registro histórico. Lo que no ha existido, a pesar del mito en contrario, es un solo estilo de familia funcional.

En las sociedades agrarias predominó la familia extendida, y con la industrialización y la urbanización se afincó la llamada familia nuclear de pocos miembros. Luego, con el desarrollo de la clase media y las expectativas de mejoría de vida e igualdad, se transformó la noción de que el hombre era el único proveedor material, y las mujeres se insertaron a la vida laboral.

Por largo tiempo, las familias pobres han estado sometidas al embate del machismo y la vulnerabilidad económica. Muchas mujeres pobres, y es común en la sociedad dominicana, intentan encontrar un marido estable que sostenga la familia, pero con frecuencia fracasan, y terminan solas en familias monoparentales o con ayuda de familiares. Liberados de ofrecer sustento, muchos hombres procrean hijos con varias mujeres y no asumen responsabilidades.

En las capas medias, la existencia del servicio doméstico (una expresión laboral de la pobreza femenina) contribuye a la crianza de los hijos sin que los hombres tengan que asumir grandes tareas domésticas. Cuando se produce una separación, la madre y la doméstica generalmente asumen la crianza de los hijos. Estas familias son también monoparentales.

Piénselo usted: ¿cuántas familias conoce encabezadas por una mujer sola, y cuántas conoce encabezadas por un hombre solo?

Desde el punto de vista material y logístico, es más fácil que dos o más adultos críen los niños. Por eso en muchas sociedades agrarias existían las familias extendidas, donde padres, abuelos y hasta vecinos participaban en la crianza. Pero esas sociedades van desapareciendo, y los tiempos nuevos traen realidades nuevas que hay que enfrentar con sus bondades y dificultades.

En una isla pequeña como ésta con dos países superpoblados, debería preocupar que la Carta Pastoral critique el uso de anticonceptivos sin llamar al control de la natalidad. Con 20 millones en conjunto, ¿cuál será la población de República Dominicana y Haití dentro de varios años sin anticonceptivos? Los pobres procrean más por la falta de conocimientos y servicios, y a su vez, la procreación, sobre todo a temprana edad, dificulta más la movilidad social.

Sorprende que la Carta Pastoral insistiera en que el matrimonio es entre un hombre y una mujer cuando en República Dominicana éste ni siquiera es tema de debate oficial por el predominio de  la homofobia. Tal insistencia contribuye a aumentar la animadversión hacia los homosexuales, un grupo discriminado que no necesita más “bastonazos inquisitorios”, para usar una expresión del papa Francisco.

Pero lo que más llama la atención es que siendo la Carta Pastoral sobre la familia, el Episcopado Dominicano omitiera por completo los casos recientes de abuso sexual a muchachos y muchachas por tres sacerdotes, entre ellos, el ex nuncio. Sólo entre 2011 y 2012, el Vaticano reportó haber expulsado unos 400 sacerdotes en el mundo por tal motivo, y el Papa se refirió al tema hace unos días  como una vergüenza para la Iglesia

La ausencia en los últimos meses de una postura pública y contundente del Episcopado Dominicano de apego a la verdad y la justicia ante los delitos cometidos, agrava el daño a los jóvenes y socava la confianza de las familias que esperan de los sacerdotes educación en valores positivos, no abusos.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-carta-pastoral-lo-que-omitio/autor/rosario-espinal/

 

Reinado del PLD enero 15, 2014

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Artículo publicado el miércoles 15 de enero en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El PLD se encuentra en su catorceavo año de gobierno, nueve consecutivos. Si contamos desde 1978, ha gobernado más que Joaquín Balaguer y el PRD. Desde 2004 ha ganado todas las elecciones realizadas en el país, un total de cinco entre presidenciales y congresionales-municipales, y en el 2012 se produjo una sucesión presidencial.

Después de 2004, el PLD ha gobernado durante un período de crecimiento económico que produjo un aumento significativo del ingreso per cápita. El gobierno aumentó sustancialmente el presupuesto nacional y ha realizado un amplio programa de obras públicas, con el Metro de Santo Domingo como buque insignia. Además, los niveles de inflación y devaluación se han mantenido moderados, lo que se conoce como estabilidad macroeconómica.

Los siguientes datos ilustran lo dicho.

La tasa de crecimiento del PIB fue positiva en todo el período 2005-2012, y particularmente alta en los años inmediatamente posteriores a la crisis financiera de 2003-2004, registrándose un crecimiento de 9.3% del PIB en 2005, 10.7% en 2006 y 8.5% en 2007. El PIB per cápita aumentó de 2,548 dólares en 2005 a 5,762 dólares en 2012.

El presupuesto nacional aumentó de unos 200 mil millones de pesos en 2005 a más de 500 mil millones en 2012 y 2013, y se perfila en unos 600 mil millones para 2014.  El índice de precios al consumidor se ha mantenido por debajo de dos dígitos en casi todo este período; y el peso dominicano, aunque se ha depreciado, ha mantenido su valor por encima de la devaluación que se produjo durante la crisis financiera de 2003-2004.

El valor del peso dominicano ha sido apoyado por un aumento significativo en la inversión extranjera de unos 1,200 millones de dólares en 2005 a 3,600 millones en 2012, el acceso al endeudamiento externo, y las remesas.

En base a estos datos podríamos decir que República Dominicana ha vivido una época de bonanza en el período 2005-2013.

Pero veamos el otro lado de la moneda.

El desempleo y la pobreza, aunque han disminuido con relación a los niveles alcanzados en la crisis financiera de 2003-2004, se han mantenido altos en relación al impresionante crecimiento económico. De 2005 a 2012, la tasa de desempleo oficial sólo bajó de 17.9% a 14.7%, la de pobreza de 47% a 41%, y la de indigencia de 24.6% a 20.9%.

En el 2012, el 20% más pobre de la población sólo captó 3.9% del ingreso nacional, mientras el 20% más rico captó 50% del ingreso nacional, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Esta desigual distribución del ingreso es similar a la del año 2002. Además, el porcentaje del ingreso nacional que captan los dominicanos más pobres es de los más bajos de América Latina, lo que significa que en República Dominicana, a los más pobres les va relativamente peor. Por otro lado, el crecimiento económico ha perdido dinamismo en los últimos años.

Los bajos salarios, la baja inversión en servicios públicos y la corrupción son los grandes responsables de la persistente pobreza y desigualdad, mientras los frecuentes aumentos de impuestos para sostener la expansión del gasto público golpean duramente a los sectores de ingresos medios.

Se sabe bien, y lo sabe el gobierno, que el aumento de salarios y en la inversión social, así como la eficiencia y transparencia gubernamental, son cruciales para revertir el modelo de acumulación basado en alto crecimiento y alta desigualdad que ha predominado durante el reinado del PLD.

¿Transcenderá Danilo Medina este modelo de inequidad o lo reproducirá? El 2014 será crucial para definir los parámetros de su gestión.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/reinado-del-pld/autor/rosario-espinal/

 

Ni negra ni blanca, dominicana enero 9, 2014

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Artículo publicado el miércoles 8 de enero de 2014 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

En junio de 2005 publiqué un artículo con este mismo título. Como ha llegado enero de 2014 y persiste el debate sobre la nacionalidad dominicana que se reinició el pasado septiembre por la Sentencia TC 168/13, lo reproduzco con modificaciones para encajarlo en el espacio periodístico disponible.

Caminaba por Washington Heights  en una de sus calles congestionadas cuando escuché una joven decirle a otra: “No soy negra ni blanca, soy dominicana”.

Pensé inmediatamente en las implicaciones sociológicas de la expresión en ese contexto neoyorquino. Como mulata, la joven huía de la bipolaridad racial negra-blanca y recurrió a su identidad dominicana.

Pensé también que sus palabras podrían servir de inspiración para un poema, la lírica de un merengue, o simplemente uno de mis artículos periodísticos. Proseguí mi camino en medio del hormiguero humano que circulaba aquella tarde en el Nueva York dominicano.

Más adelante me detuve a comprar frijoles con dulce que allí venden todo el año. Junto al vendedor había otro dominicano que me preguntó de dónde era. Soy dominicana, le dije, pero su incredulidad fue tal que estalló a carcajadas.

No me sorprendí, me ocurre con frecuencia en el extranjero; de todas formas desafié el compatriota para que explicara por qué creía que yo no era dominicana.

“Pareces suramericana”, dijo el señor, y rápidamente agregó en tono enfático: “no tienes el tigueraje dominicano”. Por más que intenté convencerle de que era dominicana rechazaba mis explicaciones.

Entonces, entre sonrisas y bromas, se me ocurrió hablarle en puro cibaeño. Pensé que con una prueba tan contundente de dominicanidad terminaría nuestra pequeña trifulca, y así fue. La “i” cibaeña selló mi dominicanidad.

Continué mi caminata y me pregunté: ¿en qué consiste ser dominicana? No encontré respuestas claras, pero me surgieron muchas interrogantes.

¿Consiste en venerar a Duarte, Sánchez y Mella? ¿En cantar quisqueyanos valientes alcemos, Por Amor o Quisqueya? ¿En adorar la bandera? ¿En celebrar el 27 de febrero, 16 de agosto, o el 21 de enero? ¿En leer a Pedro Henríquez Ureña, Aida Cartagena Portalatín o Pedro Mir? ¿En bailar merengue a ritmo de Joseíto Mateo, Fefita la Grande, Fernandito o Juan Luis Guerra?  ¿En escuchar bachata o perico ripiao? ¿En disfrutar la pintura de Yoryi Morel o alguna otra variante del paisajismo dominicano? ¿En valorar la negritud, los palos y Villa Mella? ¿En ser anti-haitiano o anti-norteamericano? ¿En ser negra, blanca, mulata, trigueña, india clara o india oscura? ¿En comer sancocho, mangú y la bandera? ¿En celebrar cumpleaños con bizcocho y refresco rojo? ¿En ser del PRD, PLD o PRSC? ¿En glorificar a Bosch, Peña Gómez o Balaguer? ¿En ser de las Aguilas, el Licey, Escogido o las Estrellas? ¿En hablar con la “L” o con la “i”?

¿Es ser dominicano un derecho de nacimiento? ¿Debe obtenerse por herencia cultural o de suelo? ¿Quién otorga el derecho a ser dominicano: el Estado o cada quién? ¿Son dominicanos Félix Sánchez y Alex Rodríguez? ¿Será que consiste en vivir en el extranjero y enviar remesas mientras se acumulan nostalgias para el regreso?

¿Es quizás algo tan sencillo como sentirlo u olfatearlo? ¿O simplemente una manera de articular gestos, sonreír, o soltar lágrimas por gente, lugares y situaciones que nos conmueven o traen recuerdos?

¿Es usted dominicana o dominicano porque lo declara, se lo otorgan, o lo reclama? ¿Hay alguna sensación o emoción que sea particularmente dominicana? Si tuviese usted que escoger una sola, ¿cuál sería? ¿Y si fuera más de una, cuántas y cuáles escogería?

Yo me quedaría con la emoción que me produce la neblina mañanera del valle cibaeño en el mes de enero.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/ni-negra-ni-blanca-dominicana-3/

 

Desde los tiempos de Jesucristo diciembre 18, 2013

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Artículo publicado el miércoles 18 de diciembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

La historia del nacimiento de Jesús que se desprende del evangelio es que nació en Belén, porque su padre José acudió a empadronarse a su ciudad de origen, según ordenó César Augusto para saber cuántos súbitos tenía su imperio, que en esa época se extendía hasta las tierras de Judea y Siria.

Desde esos tiempos lejanos, el acto de empadronar ha tenido distintos propósitos y ha evolucionado. El primero es numérico-económico: saber cuántas personas viven en un determinado territorio, documentar sus bienes y establecer impuestos. El segundo es político: en una democracia se asignan posiciones electivas para conformar el gobierno de acuerdo a segmentos poblacionales y distritos electorales. El tercero es social: conocer las características de la población para asignar recursos a los servicios sociales en un Estado moderno.

En tiempos recientes, varios países de América Latina, entre ellos Venezuela, Bolivia y Ecuador han realizado campañas de empadronamiento para dotar de registro de identidad a la población pobre y excluida y motivarla a votar. Con estos empadronamientos, los gobiernos de esos países han ampliado la masa votante que apoya sus políticas redistributivas, lo que ayudó a los triunfos reelectorales de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa.

En República Dominicana sucede lo contrario. Primero, los censos nacionales nunca han contado bien a los inmigrantes haitianos ni a sus descendientes. Para hacer una estimación se realizó la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) en 2012. Segundo, el gobierno no ha documentado la extensa población inmigrante haitiana ni sus descendientes, que constituyen un segmento numeroso entre los pobres. De ahí el desorden legal-migratorio. Tercero, medidas como la Sentencia TC 168/13 buscan excluir descendientes de inmigrantes del registro civil-electoral, o prevenir su inclusión, al declararlos extranjeros en base a un artificio de transitoriedad, ya que nacieron y crecieron en territorio dominicano.

¿Qué razones motivan esta Sentencia y similares disposiciones anteriores?

Las constituciones dominicanas antes de 2010 no especifican nada respecto al estatus de los hijos de inmigrantes indocumentados, por lo cual, se asumía que se aplicaba el derecho de suelo (jus solis) para la nacionalidad. Es decir, toda persona nacida en territorio dominicano era dominicana si sus padres no estaban en tránsito o eran diplomáticos. Esto lo reinterpretó la Suprema Corte de Justicia en diciembre 2005, cuando argumentó que los hijos de inmigrantes indocumentados no calificaban para la nacionalidad porque la ilegalidad no podía superar la transitoriedad. A partir de ahí, la Junta Central Electoral comenzó a negar documentación a personas de origen haitiano, aunque tuvieran documentación previamente emitida por las autoridades del registro civil. En septiembre de 2013 la Sentencia TC 168/13 reiteró lo dicho por la Suprema Corte de Justicia en 2005.

Las leyes hay que entenderlas en su contexto político porque los jueces no crean jurisprudencia inocentemente.

¿Qué busca el gobierno con la Sentencia TC 168/13? ¿Busca reducir la masa votante para lograr futuros triunfos electorales con menores costos clientelares? ¿Busca arengar la población dominicana para distraerla de otros problemas y aglutinarla políticamente? ¿Qué beneficios obtiene la sociedad dominicana al establecer dos categorías de personas, todas nacidas y criadas en territorio dominicano? ¿Por qué hacer pagar a los descendientes por la ilegalidad migratoria de sus padres, ilegalidad que ha patrocinado y sostenido el propio gobierno dominicano?

Son preguntas para reflexionar en esta época navideña; y recuerden, la Sentencia TC 168/13 no controla la migración haitiana, sólo declara extranjeros a los descendientes de inmigrantes indocumentados nacidos en territorio dominicano a partir de 1929, muchos de los cuales han vivido por generaciones en República Dominicana.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/desde-los-tiempos-de-jesucristo/autor/rosario-espinal/

 

La soberanía: no se patea ni patalea diciembre 4, 2013

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Artículo publicado el miércoles 4 de diciembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

El desafío argumentativo consiste en ser coherente, el humano en ser justo, y el jurídico en apegarse a la ley. Cuando estos desafíos marchan por caminos diferentes, la difícil tarea humana de convivir se complica aún más y se propagan los argumentos errados.

Durante el último siglo, los gobiernos dominicanos no debieron permitir la migración ilegal haitiana, pero más pudo el afán de lucro que la previsión de los problemas sociales que derivarían de ella.

Trujillo y Balaguer trajeron haitianos a los bateyes porque la mano de obra era barata, y en su miseria, esos trabajadores estaban dispuestos a realizar trabajos duros. Ambos denigraban los haitianos, pero los usaron para beneficio económico y para elevar con simulacros la dominicanidad que ellos herían constantemente con su despotismo. Si hay que buscar culpables del tollo migratorio actual, hay que comenzar con ellos, porque después de la independencia y la restauración, la nación dominicana quedó establecida con soberanía de Haití y España.

Con posterioridad al dúo Trujillo-Balaguer, todos los gobiernos dominicanos han permitido la migración ilegal de haitianos para beneficio empresarial, y de vez en cuando, arman un alboroto nacionalista con el discurso de que otros países, organismos internacionales y algunas ONG obligan al gobierno dominicano a acogerlos. Con este falso argumento patean la soberanía dominicana y hacen un flaco servicio al país.

Nadie, absolutamente nadie, obligó el gobierno dominicano a traer los obreros haitianos. El gobierno lo hizo solito a cambio de grandes ganancias económicas, aunque ahora las llamadas fuerzas nacionalistas pataleen por la soberanía que no han protegido.

Que quede claro, los gobiernos dominicanos han permitido la migración haitiana para la explotación, no por imposición extranjera. Los trabajadores haitianos fueron aceptados como válidos en la agricultura y la construcción, aunque muchos nunca recibieran documentos oficiales de identificación, ni tampoco sus descendientes.

La mayoría de los dominicanos concuerda en que la migración haitiana constituye un serio problema social para República Dominicana, y hay razones válidas para la preocupación. Las diferencias radican en cómo abordar la desorganización migratoria y el estatus de los descendientes de inmigrantes indocumentados.

Cuando la Suprema Corte de Justicia en 2005, y ahora el Tribunal Constitucional, reinterpretaron la Constitución, poniendo a los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos y criados en República Dominicana en un categoría similar al de personas “en tránsito”, recurrieron a un razonamiento ilógico desde el punto de vista jurídico, histórico y humano, y eso debilita la soberanía.

La República Dominicana es un país pequeño, con una economía abierta y altamente dependiente de Haití para la mano de obra barata y la exportación de productos. Entonces, ¿qué persigue el gobierno con el mal manejo de la cuestión migratoria?

La comunidad internacional estaría del lado de República Dominicana si existiera realmente una política coherente y justa de control migratorio. Lo que no puede hacer el país es sostener un sistema de súper-explotación laboral, y a la vez, negar derechos a la comunidad migratoria y a sus descendientes.

La controversia que ha generado la Sentencia TC 168/13 se debe a que unos desean declarar extranjeros en base al criterio de “transitoriedad” e “ilegalidad” a personas que nacieron y se criaron en República Dominicana, mientras otros consideramos que a esos nacidos y criados en territorio dominicano les corresponde la nacionalidad dominicana por las disposiciones constitucionales dominicanas anteriores a 2010, y porque la misma Constitución de 2010 garantiza derechos previamente adquiridos.

La soberanía nacional se construye con coraje, justicia e ideales nobles, no pateando derechos humanos ni con pataleos nacionalistas que denigran la dominicanidad y crispan la nación.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/la-soberania-se-patea-ni-patalea/autor/rosario-espinal/

 

Danilo Medina: presidente terapeuta noviembre 27, 2013

Archivado en: Columna periodística de los miércoles — rosarioespinal @ 8:29 am

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Artículo publicado el miércoles 27 de noviembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN 

Los estilos presidenciales vienen en distintas envolturas. La República Dominicana ha tenido tirano, sádico, muñequito de papel, cortesano, finquero, formalista, campechano, chistoso, bibliófilo, conceptualizador, y ahora un presidente terapeuta.

Una función clave de la terapia sicológica o física es aliviar las penas. Los dominicanos, a pesar de ser alegres y bochinchosos, están adoloridos por las precariedades de la vida, la sordera de los gobiernos, la arrogancia de los políticos, la corrupción hecha costumbre, la luz que se va, el agua que no llega, la basura en la calle, la educación que no enseña, los hospitales pocilgas, el tollo migratorio, los contratos leoninos, el endeudamiento excesivo, los impuestos que suben y suben.

Danilo Medina llegó al poder después de una larga espera y dos derrotas electorales (2000 y 2007). Arribó como víctima y por eso no pagó el costo de sus primeras medidas impopulares. Hace un año, marchaban en las calles de Santo Domingo los jóvenes reclamando justicia por el hoyo fiscal y el paquetazo impositivo. Medina lo firmó sin que le dijeran ni ji. El malo era su compañero.

En su discurso de los cien días, con los ánimos aun caldeados, llamó a no lanzar piedras hacia atrás. Su gobierno, lleno de fichas contaminadas, fue enterito liberado de posibles pesquisas judiciales.

Para diciembre abundaba el alcohol. Las navidades y el doble sueldo siempre alivian las penas, y después viene el round Robin, la serie final, la del Caribe, el carnaval, semana santa, la playa, el verano, las tormentas tropicales y los huracanes.

Durante esos largos meses, Danilo Medina se estableció como el presidente terapeuta.

Ante el reperpero con los terrenos de Bahía de las Águilas, paró la legalización del desfalco en seco. Feos quedaron los funcionarios envueltos. En el discurso del 27 de febrero se disparó con la denuncia del contrato Barrick. Es “inaceptable” y una estafa al pueblo, dijo a viva voz el empoderado presidente. Los aplausos retumbaron y su popularidad subió a la estratosfera. Muchos congresistas que aprobaron el contrato, tranquilitos lo modificaron.

Cuando la clase media se molestó por el impuesto de circulación a los vehículos, Medina lo pospuso. Cuando la Sentencia TC 168/13 se evacuó, fue el único que desde las altas esferas habló de humanidad y se reunió con un grupo de posibles afectados.

Hace varios días, los panaderos subieron el pan, y pocas horas después, desde el Palacio Nacional, acordaron no modificar el precio. Además, el gobierno prometió comprar muchas teleras y otorgar préstamos. No olvidemos, la subida de impuestos todavía lastima al pueblo.

En las visitas sorpresas, Danilo Medina reparte préstamos, subsidios y otras promesas; además, aparece como un simple ciudadano, muchas veces en chacabana o guayabera.

Entre carencias e incertezas, Medina es actualmente el pilar que legitima el sistema político dominicano. Detuvo el desprestigio de la camarilla de poder peledeísta que sigue ahora tranquilita gobernando, el PRD es un desparpajo, el reformismo un fracaso, y los ultra-conservadores sientan las bases de un nacionalismo patriotero con el que quisieran alzar vuelo, si pudieran, en algún momento.

En América Latina, cuando los sistemas políticos se vacían de contenido como ocurre actualmente con el dominicano, la gente ha coreado: “que se vayan todos”, y los sistemas de partido han colapsado. No así en República Dominicana. La gente se encariña con su Presidente y casi nada cambia porque no hay fuertes demandas.

Danilo Medina juega un papel terapéutico en medio de las dolencias porque se acerca al pueblo sin ostentación, da respuesta rápida a algunos problemas puntuales, y se desempolva rápido en las tempestades.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/danilo-medina-presidente-terapeuta/autor/rosario-espinal/

 

El gobierno: jugando con fuego noviembre 20, 2013

Archivado en: Columna periodística de los miércoles — rosarioespinal @ 9:14 am

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Artículo publicado el miércoles 20 de noviembre de 2013 en el periódico HOY y en los portales de Acento y Noticias SIN

El gobierno dominicano juega con fuego con la migración haitiana. Es un tema de trascendencia nacional e internacional que no puede por siempre tergiversarse.

Primero, durante sus 13 años de gobierno, el PLD ha mantenido el mismísimo tollo migratorio que otros gobiernos. Este tollo se fundamenta en el tráfico ilegal humano para beneficio gubernamental y empresarial. Se sabe muy bien que la pobreza y la inestabilidad en Haití generan un caudal de obreros en miseria que desean emigrar, y al gobierno dominicano nunca le ha interesado controlar eficazmente la frontera. Ahí comienza el fuego.

Segundo, esos inmigrantes han sido empleados masivamente por los empresarios dominicanos en la agricultura y la construcción, y por el mismísimo gobierno en sus obras públicas, ya que los haitianos realizan los trabajos más duros en las condiciones más precarias. El Nueva York chiquito de Leonel Fernández tiene sello haitiano. ¿Con qué cara puede entonces el gobierno dominicano hacerse víctima de la avalancha migratoria, si ha permitido la entrada indiscriminada de trabajadores haitianos y los ha empleado? Ojo, no fueron las ONG ni los organismos internacionales que los trajeron ni emplearon. Por tanto, no son ellos los responsables del incendio.

Tercero, los braceros que trajeron Trujillo y Balaguer tienen muchos años en República Dominicana. Procrearon hijos, nietos y bisnietos que se criaron como dominicanos y muchos no han sido oficialmente declarados. Según la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) 2012, hay actualmente unos 500 mil haitianos y 200 mil descendientes, y según la Junta Central Electoral sólo unos 36 mil en el registro civil. Es un grupo humano muy grande que se multiplica en pueblos y campos. La Sentencia TC 168/13 ha declarado a todos esos descendientes como no-dominicanos, e igual hizo la Suprema Corte en 2005. Si no son dominicanos quedarán silentes en la ilegalidad, acumulando pobreza y resentimientos por generaciones. Más leña al fuego.

Cuarto, un sector beligerante del gobierno se dedica activamente a azuzar la población con un fanatismo seudo-nacionalista, y llaman traidores a todo el que cuestione su parecer o proceder, algo propio de la ideología totalitaria que desde el poder divide la sociedad en buenos y malos para ejercer su dominio al máximo. Creen que con kerosene apagarán el fuego.

Desde 1996, el PLD echó su suerte con los sectores más conservadores de la sociedad dominicana. Los que siempre se han opuesto a los derechos humanos y a la justicia social. Al abrazarlos, el PLD se hizo artífice de sus causas. Los réditos son claros: 13 años en el poder con todos los beneficios acumulados. Como no hay oposición crítica partidaria, aumentan los riesgos de caer en un fanatismo ideológico expresado en leyes y políticas públicas que tiene como uno de sus objetivos (no el único) negar derechos a los descendientes de inmigrantes haitianos.

Nadie en República Dominicana, fuera del gobierno y los empresarios explotadores, desea un tollo migratorio como el existente. Las voces críticas de la Sentencia TC 168/13 no buscamos la haitianización del país, sino leyes justas que reconozcan los derechos de los descendientes de inmigrantes indocumentados, a quienes la vida les deparó haber nacido y crecido en territorio dominicano. ¿Qué interés tan visceral mueve el gobierno a excluirlos de la nacionalidad si nacieron y se criaron en República Dominicana? Escoja usted la respuesta.

El derecho soberano de todo país a establecer los criterios de nacionalidad no es un derecho soberano a arruinar vidas y esperanzas. Por el bien y la soberanía de la República Dominicana, el gobierno no debe seguir jugando con fuego con la migración haitiana.

Enlace al periódico HOY: http://hoy.com.do/el-gobierno-jugando-con-fuego/autor/rosario-espinal/

 

 
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